¿Cigarrillos electrónicos ayuden personas dejar de fumar, y son seguros de utilizar para este propósito?

Antecedentes

Los cigarrillos electrónicos (ECs) son dispositivos electrónicos que producen un aerosol (comúnmente conocido como vapor) que el usuario inhala. Este vapor contiene típicamente la nicotina sin la mayor parte de la toxinas los fumadores inhalan con el humo del cigarrillo. ECs se han convertido en populares entre los fumadores que desean reducir los riesgos de fumar. Esta revisión procuró averiguar si ECs ayudar a los fumadores a dejar de fumar, y si es seguro utilizar ECs para ello.

Características de los estudios

Ésta es una actualización de una revisión anterior. La primera revisión fue publicada en 2014 e incluyeron 13 estudios. Para esta actualización, se buscaron estudios publicados hasta enero de 2016 y se encontraron 11 estudios nuevos. Sólo dos de los estudios incluidos son ensayos controlados aleatorios y siguen a participantes en al menos seis meses. Estos proporcionan la mejor evidencia. Los restantes 22 estudios no cumplió con los participantes durante mucho tiempo o no pusieron gente en grupos de tratamiento por lo que directamente no podía comparar ECs con otra cosa. Estos estudios nos cuente menos sobre cómo ECs podrían ayudar a dejar de fumar fumar pero nos pueden decir acerca de la seguridad a corto plazo. Los dos estudios clínicos aleatorizados, llevado a cabo en Nueva Zelanda e Italia, en comparación con ECs con y sin nicotina. Se consideró que todos los estudios presentaban un bajo riesgo de sesgo. En un estudio, personas querían dejar de fumar, mientras que en el otro estudio no lo hicieron. El juicio en que querían dejar de fumar comparado también ECs con parches de nicotina.

Resultados clave

Los resultados combinados de dos estudios que incluyen a más de 662 participantes indicaron que el uso de un CE que contenía nicotina aumentó las probabilidades de dejar de fumar a largo plazo en comparación con utilizar un CE sin nicotina. No fue posible determinar si el CE fue mejor que el parche de nicotina para ayudar a las personas a dejar de fumar porque el número de participantes en el estudio fue escaso. Se necesitan más estudios para evaluar este efecto. Los otros estudios fueron de baja calidad, pero apoyaron estos hallazgos. Ninguno de los estudios encontró que los fumadores que utilizaron el CE a corto y medio plazo (durante dos años o menos) tuvieran un mayor riesgo para la salud en comparación con los fumadores que no utilizaron CE.

Calidad de las pruebas

La calidad general de las pruebas es baja debido a que se basa solamente en un escaso número de estudios, aunque estos estudios estuvieron bien realizados. Se necesitan más estudios sobre los CE. Algunos ya están en marcha.

Conclusiones de los autores: 

Hay pruebas de dos ensayos de que los CE ayudan a los fumadores a abandonar el hábito de fumar a largo plazo en comparación con los CE placebo. Sin embargo, el escaso número de ensayos, las bajas tasas de eventos y los amplios intervalos de confianza alrededor de las estimaciones significan que la confianza en el resultado se califica "baja" según las normas GRADE. La falta de diferencias entre el efecto de los CE en comparación con los parches de nicotina encontrada en un ensayo es incierta por motivos similares. Ninguno de los estudios incluidos (de corto a medio plazo, hasta dos años) informó eventos adversos graves considerados posiblemente relacionados con el uso de CE. Los efectos adversos más frecuentes fueron irritación de la boca y la garganta. Se desconoce la seguridad a largo plazo de los CE. En esta actualización, se encontraron otros 15 ECA en curso que parecen elegibles para esta revisión.

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Antecedentes: 

Los cigarrillos electrónicos (EC) son dispositivos electrónicos que calientan un líquido y lo convierten en un aerosol para su inhalación. El líquido incluye generalmente propilenglicol y glicerol, con o sin nicotina y sabores, que se almacena en cartuchos desechables o rellenables o en un depósito. Desde que los CE aparecieron en el mercado en 2006 ha habido un crecimiento constante en las ventas. Los fumadores informan que utilizan los CE para reducir los riesgos de fumar, pero algunos organizaciones sanitarias, grupos de defensa del control del tabaco y legisladores han sido reacios a estimular a los fumadores a cambiar a los CE y han alegado la falta de pruebas de eficacia y seguridad. Los fumadores, los profesionales sanitarios y los legisladores están interesados en saber si estos dispositivos pueden ayudar a dejar de fumar y si su uso para este propósito es seguro. Esta revisión es una actualización de una revisión publicada por primera vez en 2014.

Objetivos: 

Evaluar la seguridad y el efecto del uso de CE para ayudar a las personas que fuman a lograr la abstinencia a largo plazo.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas de registros relevantes en el registro especializado del Grupo Cochrane de Adicción al Tabaco (Cochrane Tobacco Addiction Group), Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials; CENTRAL), MEDLINE, Embase y PsycINFO desde 2004 hasta enero de 2016, junto con la verificación de referencias y el contacto con los autores de los estudios.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorios (ECA) que asignaron al azar a fumadores actuales (motivados o no motivados a abandonar el hábito de fumar) a CE o a una condición control y que midieron las tasas de abstinencia a los seis meses o más. Como el campo de investigación de los CE es nuevo, también se incluyeron estudios de seguimiento de cohortes con al menos seis meses de seguimiento. Se incluyeron ensayos aleatorios cruzados (crossover), ECA y estudios de seguimiento de cohortes que incluyeron al menos una semana de uso de los CE para evaluar los eventos adversos.

Obtención y análisis de los datos: 

Se siguieron los métodos Cochrane estándar de cribado y extracción de datos. La principal medida de resultado fue la abstinencia del tabaco después de al menos seis meses de seguimiento y se utilizó la definición más rigurosa disponible (continua, bioquímicamente validada, al seguimiento más largo). Se utilizó el modelo de efectos fijos de Mantel-Haenszel para calcular el cociente de riesgos (CR) con un intervalo de confianza (IC) del 95% para cada estudio, y cuando fue apropiado, se combinaron los datos de estos estudios en los metanálisis.

Resultados principales: 

Las búsquedas identificaron más de 1700 registros, de los cuales se incluyeron 24 estudios completados (tres ECA, dos de los cuales eran elegibles para el metanálisis de abandono y 21 estudios de cohortes). Once de estos estudios son nuevos de esta versión de la revisión. Se identificaron 27 estudios en curso. Dos ECA compararon CE con CE placebo (sin nicotina), con un tamaño de la muestra combinado de 662 participantes. Un ensayo incluyó apoyo telefónico mínimo y uno reclutó fumadores sin intención de abandonar el hábito de fumar y ambos utilizaron los primeros modelos de CE con un contenido bajo de nicotina y una batería con poca autonomía. Se consideró que los ECA tuvieron bajo riesgo de sesgo, pero con el sistema GRADE se calificó la calidad general de las pruebas de los resultados como "baja" o "muy baja" debido a la falta de precisión por el escaso número de ensayos. Una calificación "baja" significa que es probable que la realización de más investigaciones tenga una marcada repercusión sobre la confianza en la estimación del efecto y pueda cambiarla. Una calificación "muy baja" significa que hay muy poca certeza acerca de la estimación del efecto. Los participantes que utilizaron un CE tuvieron mayores probabilidades de abstenerse de fumar durante al menos seis meses en comparación con los participantes que utilizaron CE placebo (CR 2,29; IC del 95%: 1,05 a 4,96; placebo 4% versus CE 9%; dos estudios; 662 participantes. GRADE = baja). El único estudio que comparó CE con parche de nicotina no encontró diferencias significativas en las tasas de abstinencia a los seis meses, pero los intervalos de confianza no descartan una diferencia clínicamente importante (CR 1,26; IC del 95%: 0,68 a 2,34; 584 participantes. GRADE = muy baja).

Ninguno de los estudios incluidos informó eventos adversos graves considerados relacionados con el uso de CE. Los efectos adversos más frecuentemente informados fueron irritación de la boca y la garganta, que a menudo desaparecieron con el tiempo. Un ECA informó datos sobre la proporción de participantes que experimentaron algún evento adverso. La proporción de participantes de los brazos de estudio que experimentaron eventos adversos fue similar (CE versus CE placebo: CR 0,97, IC del 95%: 0,71 a 1,34 [298 participantes]; CE versus parche: CR 0,99, IC del 95%: 0,81 a 1,22; [456 participantes]). El segundo ECA no informó diferencias estadísticamente significativas en la frecuencia de EA a los tres o 12 meses de seguimiento entre los grupos de CE y CE placebo, y mostró que en todos los grupos, la frecuencia de EA (con la excepción de irritación de la garganta) disminuyó significativamente con el transcurso del tiempo.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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