Mensajes clave
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Las personas con un ictus pueden completar programas de ejercicios dirigidos tanto al estado aeróbico como a la fuerza muscular (lo que se conoce como "entrenamiento combinado").
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Al practicar el entrenamiento combinado, las personas con un ictus podrían experimentar pequeñas mejorías en algunos aspectos del estado físico, el equilibrio y la velocidad al caminar.
¿Qué es un ictus?
El ictus se produce cuando se interrumpe la irrigación de sangre a parte del cerebro, provocando daños en algunas áreas del mismo. Los efectos del ictus puede cambiar la vida de la persona y varían según la intensidad del daño y el lugar del cerebro donde se produce. Los efectos pueden ser físicos y psicológicos, no solo afectan la capacidad de movimiento, sino también la forma en que la persona piensa, se comporta y se siente. Estos efectos pueden persistir durante toda la vida después de un ictus. Un efecto físico del ictus es que se puede reducir la capacidad aeróbica y la fuerza muscular; lo que dificulta el movimiento físico y puede limitar el regreso a las actividades cotidianas importantes.
¿Qué sucede durante la rehabilitación después de un ictus?
Después de un ictus, muchos pacientes recibirán rehabilitación, por ejemplo de un fisioterapeuta u otro profesional de la salud, para ayudar a superar los problemas físicos con las actividades cotidianas. Este tratamiento puede incluir diferentes tipos de ejercicios, incluido el entrenamiento aeróbico y el entrenamiento de fuerza. El entrenamiento aeróbico (también llamado "entrenamiento cardiorrespiratorio") incluye ejercicios continuos. Puede aumentar la capacidad aeróbica, lo que mejora la resistencia necesaria para actividades repetitivas como caminar. El entrenamiento de fuerza (también llamado “entrenamiento de resistencia”) puede incluir levantar peso o tirar de una resistencia elástica. Puede mejorar la forma física al fortalecer los músculos y así ayudar con actividades como levantar objetos, ponerse de pie o caminar. También se puede recomendar a los pacientes que hagan ejercicios en casa. Por lo tanto, el proceso normal de rehabilitación después de un ictus puede incluir elementos tanto de entrenamiento aeróbico como de entrenamiento de fuerza muscular.
¿Qué se quiso averiguar?
Debido a que la capacidad aeróbica y la fuerza muscular pueden ser bajas después de un ictus, el ejercicio combinado podría mejorar estos dos elementos del estado físico y los problemas físicos posteriores al ictus que se derivan de ellos.
Se deseaba averiguar si los programas de ejercicio que combinan un elemento de entrenamiento de la capacidad aeróbica y de entrenamiento de fuerza muscular son beneficiosos en cualquier momento después del ictus (ya sea en el hospital o más tarde, al regresar a casa).
Específicamente, se quería determinar si el entrenamiento combinado después de un ictus es seguro, si mejora el estado físico, el movimiento (incluido caminar y el equilibrio), cambia la forma en que se sienten las personas (incluida la depresión, la calidad de vida) y si reduce las probabilidades de tener otro ictus.
¿Qué se hizo?
Se buscaron estudios que probaran programas de ejercicios en personas después de un ictus. Solo se incluyeron los estudios en los que el programa de ejercicios contenía un elemento de entrenamiento aeróbico y un elemento de fortalecimiento muscular. Se resumieron los resultados de los estudios y la confianza en la evidencia se calificó según factores como la metodología de los estudios y el número de participantes.
¿Qué se encontró?
Se encontraron 30 estudios con 1519 personas con ictus; la mayoría de los participantes podían caminar. Algunos programas de ejercicios se administraron en los primeros meses después de un ictus, y otros se administraron más tarde, más de 6 meses después del ictus. La mayoría de los programas de entrenamiento combinados duraron menos de 12 semanas, fueron seguros y combinaron varios tipos de actividades, como caminar y levantar pesas.
Resultados principales
El entrenamiento combinado no afecta el número de muertes o segundos ictus al final del programa de entrenamiento o después de un período de seguimiento. Debido a que las muertes y los segundos ictus fueron poco frecuentes, no es posible determinar si el entrenamiento combinado reduce las probabilidades de muerte o de eventos secundarios. Los efectos beneficiosos pequeños sobre la presión arterial al final de la intervención podrían indicar que hay reduce el riesgo de episodios secundarios, pero es muy incierto.
El entrenamiento combinado podría causar pequeñas mejorías en el estado físico (la capacidad aeróbica y la fuerza muscular de las piernas), la discapacidad, la velocidad al caminar y el equilibrio al final de un programa de este tipo. Estos son desenlaces importantes para las personas con un ictus, pero la evidencia tiene muchas incertidumbres. Doce estudios midieron nuevamente los efectos de 3 a 12 meses después de que el entrenamiento combinado hubiera terminado; hubo alguna evidencia limitada de que se podría mantener el efecto positivo sobre el equilibrio.
Las intervenciones de entrenamiento combinadas se cumplieron sin eventos adversos ni efectos adversos graves; las intervenciones fueron aceptables para los participantes y bien toleradas. Se necesitan ensayos más grandes para determinar el mejor enfoque para la prescripción de ejercicios, así como sus efectos beneficiosos y a largo plazo.
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
La mayoría de los estudios incluyeron a personas que podían caminar; se sabe poco acerca de las muchas personas con un ictus que tienen una movilidad más limitada.
La mayoría de los estudios se realizaron en países industrializados de ingresos altos; se sabe poco acerca de las personas con un ictus en otros países.
Hay muchas incertidumbres y no hay evidencia suficiente acerca de los efectos del entrenamiento aeróbico y el entrenamiento de fuerza combinados.
¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?
Esta revisión actualiza la evidencia de una revisión anterior (que se realizó en un formato diferente que combinaba tres programas separados). La evidencia se basa en búsquedas realizadas hasta enero de 2024.
Leer el resumen científico
Objetivos
El objetivo principal de esta revisión es determinar si la combinación de entrenamiento cardiorrespiratorio y de resistencia después del accidente cerebrovascular tienen algún efecto sobre la muerte, la discapacidad, los eventos adversos, los factores de riesgo, el estado físico, la marcha y los índices de capacidad funcional física en comparación con un control sin ejercicios.
Métodos de búsqueda
En enero de 2024 hicimos búsquedas en nueve bases de datos (CENTRAL, MEDLINE, Embase, CINAHL, SPORTDiscus, PsycINFO, WoS, PEDro y DORIS) y en dos registros de ensayos (ClinicalTrials.gov y ICTRP). También examinamos las referencias, hicimos seguimiento de citas y contactamos con expertos en el área para identificar estudios elegibles.
Conclusiones de los autores
El entrenamiento combinado después del accidente cerebrovascular no afecta la mortalidad ni la incidencia de eventos secundarios al final de la intervención o al final del seguimiento. Debido a que estos eventos son poco frecuentes, no es posible establecer conclusiones acerca de cualquier efecto protector sobre la mortalidad o los eventos secundarios. Los efectos beneficiosos pequeños sobre el estado físico y la presión arterial al final de la intervención podrían representar una reducción del riesgo de eventos secundarios, pero esto es muy incierto.
El entrenamiento combinado podría causar pequeñas mejorías en el estado físico, la discapacidad, la velocidad de marcha y el equilibrio al final de la intervención. El ligero beneficio observado en el equilibrio se podría mantener tras un periodo de seguimiento. La evidencia de estos efectos es de certeza baja o muy baja.
Las intervenciones de entrenamiento combinadas se cumplieron con éxito sin eventos adversos graves ni efectos adversos; las intervenciones fueron aceptadas y bien toleradas por los participantes. Los datos limitados durante el seguimiento reducen las conclusiones que se pueden establecer acerca de la retención de cualquier efecto beneficioso observado. Se necesitan ensayos más grandes y bien diseñados para determinar la pauta de administración óptima para la prescripción de ejercicios, los efectos beneficiosos y los efectos a largo plazo.
Financiación
Esta revisión Cochrane no contó con financiación específica.
Registro
Protocolo (y versiones anteriores) disponible a través del DOI 10.1002/14651858.CD003316 (DOI/10.1002/14651858.CD003316.pub7, DOI/10.1002/14651858.CD003316.pub6, DOI/10.1002/14651858.CD003316.pub5, DOI/10.1002/14651858.CD003316.pub4, DOI/10.1002/14651858.CD003316.pub3, DOI/10.1002/14651858.CD003316.pub2)
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