Mensajes clave
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Las personas que han tenido un ictus pueden participar de forma segura en programas de ejercicios que consistan en entrenamiento aeróbico.
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El entrenamiento aeróbico podría mejorar la forma física, reducir la discapacidad, aumentar la velocidad de caminata y mejorar el equilibrio al final del programa, pero no está claro si son mejorías perceptibles.
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No hay suficiente evidencia acerca de los efectos del entrenamiento aeróbico y se necesitan más estudios de investigación.
¿Qué es el ictus?
Un ictus se produce cuando se interrumpe la irrigación de sangre a parte del cerebro, provocando daños en algunas áreas del mismo. Los efectos del ictus pueden cambiar la vida de la persona y varían según la intensidad del daño y el lugar del cerebro donde se produce. Además de afectar a la capacidad de movimiento, el ictus puede repercutir en el pensamiento, las emociones y la conducta. Estos efectos pueden persistir durante toda la vida después de un ictus. Un efecto físico del ictus es la reducción de la capacidad aeróbica y la fuerza muscular; lo que dificulta la actividad física y puede dificultar el regreso a las actividades cotidianas. Una baja capacidad aeróbica también podría suponer un riesgo de sufrir otro ictus.
¿Qué sucede durante la rehabilitación después de un ictus?
Después de un ictus, muchos pacientes reciben rehabilitación, por ejemplo de un fisioterapeuta u otro profesional de la salud, para ayudarles a superar las dificultades con las actividades cotidianas. La rehabilitación a menudo incluye distintos tipos de ejercicios. Un tipo es el entrenamiento aeróbico (o "cardiorrespiratorio"), que consiste en realizar ejercicio continuo que aumenta la frecuencia cardíaca, lo que podría aumentar la resistencia necesaria para realizar actividades repetitivas como caminar.
¿Qué queríamos averiguar?
Queríamos averiguar si el entrenamiento aeróbico es beneficioso en cualquier momento después de un ictus, ya sea en el hospital o tras volver a casa. Específicamente, queríamos saber si el ejercicio aeróbico tras un ictus:
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es seguro;
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mejora la forma física y el movimiento (incluida la marcha y el equilibrio);
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cambia cómo se sienten las personas (incluida la depresión y la calidad de vida); y
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reduce el riesgo de otro ictus.
¿Qué hicimos?
Buscamos estudios que analizaran un programa de ejercicios de entrenamiento aeróbico para personas después de un ictus en comparación con la atención habitual, ningún programa o un programa sin ejercicios. Solo incluimos los estudios si el programa de ejercicios que se estaba analizando se basaba solo en el entrenamiento aeróbico; excluimos los estudios que implicaban otro tipo de ejercicios, como el entrenamiento de fuerza muscular.
Comparamos y resumimos los resultados de los estudios, y calificamos nuestra confianza en la evidencia según factores como la metodología de los estudios y el número de personas incluidas en los estudios.
¿Qué encontramos?
Encontramos 53 estudios con 2672 personas con un ictus. La mayoría de los participantes de los estudios podían caminar. Treinta y siete de los estudios se realizaron en países de ingresos altos. La media de edad de los participantes fue de 61,9 años. La mayoría de los estudios se realizaron en los 3 meses posteriores al ictus (19 estudios) o a partir de los 6 meses después del ictus (29 estudios). En 28 estudios, las personas de los grupos de ejercicio aeróbico recibieron más atención que las de los grupos control.
En 49 estudios, las sesiones de ejercicio duraron entre 20 y 60 minutos; en 48 estudios la frecuencia del ejercicio fue de 3 a 5 días a la semana. El programa duró menos de 12 semanas en 37 estudios. La intensidad del ejercicio se proporcionó en términos de frecuencia cardíaca máxima, reserva de frecuencia cardíaca (según la frecuencia cardíaca en reposo) o las calificaciones de los participantes del esfuerzo percibido.
En 16 de los 53 estudios se hizo un seguimiento de las personas que participaron en los estudios. La duración del seguimiento varió entre 12 semanas y 12 meses desde el inicio del programa. Un estudio planificó un seguimiento de 6 meses, pero no proporcionó los datos.
Resultados principales
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El ejercicio aeróbico no afecta el número de muertes al final del programa (36 estudios, 1563 participantes) ni en el seguimiento (10 estudios, 713 participantes).
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El ejercicio aeróbico no afecta el número de segundos ictus al final del programa (8 estudios, 544 participantes) y probablemente tampoco en el seguimiento (4 estudios, 412 participantes).
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Tenemos muchas dudas acerca de los resultados de la presión arterial al final del programa (9 estudios, 535 participantes) o durante el seguimiento (3 estudios, 155 participantes).
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El ejercicio aeróbico podría causar pequeñas mejorías en el equilibrio (18 estudios, 772 participantes), la discapacidad (17 estudios, 1073 participantes), la capacidad aeróbica (13 estudios, 608 participantes) y la velocidad de marcha cómoda (16 estudios, 647 participantes) al final del programa, pero no está claro si estos cambios son lo suficientemente grandes como para ser relevantes para las personas que han sufrido un ictus. Los resultados en el seguimiento no están claros; el beneficio sobre la capacidad aeróbica se podría mantener, pero quizás no sea lo suficientemente grande como para resultar relevante para las personas que han sufrido un ictus (5 estudios, 237 participantes).
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
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La mayoría de los estudios incluyeron a personas que podían caminar; se sabe poco acerca de las muchas personas con un ictus que tienen una movilidad más limitada.
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La mayoría de los estudios se realizaron en países de ingresos altos; se sabe poco acerca de las personas con un ictus de otros países.
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Hay mucha incertidumbre y no hay evidencia suficiente acerca de los efectos del entrenamiento aeróbico. Se necesitan más estudios de investigación.
¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?
Esta revisión es una de las 3 que actualizan una única revisión anterior sobre el entrenamiento aeróbico para el ictus. La evidencia se basa en búsquedas realizadas hasta abril de 2025.
Leer el resumen científico
Objetivos
El objetivo principal de esta revisión fue determinar si el entrenamiento cardiorrespiratorio después de un accidente cerebrovascular tiene algún efecto sobre la muerte, la discapacidad, los eventos adversos, los factores de riesgo, la forma física, la marcha y los índices de capacidad física en comparación con un control sin ejercicios.
Métodos de búsqueda
En abril de 2025, buscamos en 9 bases de datos bibliográficas y 2 registros de ensayos para identificar estudios para su inclusión en la revisión. Examinamos las listas de referencias, hicimos un seguimiento de citas y contactamos con expertos.
Conclusiones de los autores
El entrenamiento cardiorrespiratorio después del accidente cerebrovascular no afecta la mortalidad ni la incidencia de eventos secundarios al final del programa de entrenamiento con ejercicios aeróbicos o al final del seguimiento. Podría aumentar la forma física, reducir la discapacidad, aumentar la velocidad de marcha y mejorar el equilibrio al final de la intervención, pero no está claro si estas mejorías son clínicamente relevantes.
Se necesitan más ensayos aleatorizados bien diseñados para comprender por completo los posibles beneficios y efectos a largo plazo del entrenamiento cardiorrespiratorio y la prescripción óptima de ejercicios.
Financiación
Sin financiación específica
Registro
Protocolo (y versiones anteriores) disponibles a través del DOI: 10.1002/14651858.CD003316
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