Mensajes clave
- Si los dientes dañados se "empastan en bloque" (el material se coloca en una sola capa grande) o con un material de resina compuesta estándar (que se coloca en múltiples capas), es probable que haya poca o ninguna diferencia en el fracaso entre los materiales para empaste (también conocidos como materiales restauradores o para obturación).
- La evidencia más antigua encontró que la amalgama dental (empastes de color plata) podría presentar menos fallos del material que la resina compuesta. Pero este hallazgo se basó en los estudios más antiguos. La resina compuesta moderna es mejor, los dentistas tienen más experiencia en su uso y es probable que haya menos fracasos.
¿Por qué necesitamos empastes y qué son?
A veces el tejido dental se daña y se pueden formar agujeros (cavidades) en los dientes. Estas cavidades se producen por la caries dental, que es principalmente una enfermedad evitable si las personas mantienen una buena higiene bucodental y reducen el consumo de alimentos y bebidas azucaradas.
Cuando la caries dental provoca un daño permanente, los dentistas pueden rellenar (empastar) la cavidad para restaurar la forma y la función del diente.
¿Cuáles son los diferentes materiales utilizados para los empastes?
Tradicionalmente, las cavidades se llenaban con amalgama. Este material de empaste de color plata (hecho principalmente de estaño, plata y cobre, y mezclado con mercurio líquido) es económico y fácil de usar. Pero ahora se sabe que el mercurio puede ser perjudicial para la salud de las personas y el medio ambiente. En una reunión internacional se acordó reducir (o eliminar) el uso del mercurio, incluso en los empastes dentales. Los materiales de empaste alternativos sin mercurio que se pueden colocar en una única cita dental incluyen:
- resina compuesta: material estándar blanco o del color del diente que se aplica en capas o en bloque.
- cemento de ionoméro de vidrio (GIC): a veces se utiliza como empaste temporal y no es tan resistente en algunas situaciones, por lo que no es adecuado para las superficies de masticación de los dientes.
- GIC modificado con resina (RMGIC): un GIC híbrido, más fuerte que los GIC pero no tan fuerte como el RBC.
- compómeros: alternativa al RMGIC pero más cercano al material de resina compuesta que a los GIC.
La resina compuesta, el RMGIC y los compómeros utilizan un sistema adhesivo para fijar el material a los dientes y necesitan fotocurado para endurecer el material. Con el GIC no son necesarios.
¿Qué queríamos averiguar?
Quisimos averiguar lo siguiente:
- los beneficios de un material de empaste en comparación con otro para reducir la pérdida del diente (porque el empaste ha fallado), el fracaso (cuando el empaste no funciona según lo previsto), el tiempo transcurrido hasta la aparición de problemas y sensibilidad dental tras la intervención.
- si un material de empaste es más rentable que otro.
¿Qué hicimos?
Buscamos revisiones sistemáticas que analizaran los materiales utilizados para los empastes dentales en las muelas permanentes de las personas. Estas revisiones recopilan toda la evidencia disponible a partir de los estudios publicados y analizan sus resultados. Resumimos los resultados de las revisiones y calificamos la confianza (según factores como los métodos y los tamaños las revisiones o los estudios) en la evidencia que proporcionaron.
También buscamos estudios económicos acerca de la relación entre el coste y la efectividad de estos materiales.
¿Qué encontramos?
Encontramos 14 revisiones con 57 estudios. Los estudios se realizaron entre 1980 y 2023; 1 estudio tuvo un seguimiento de 10 años, pero en general el seguimiento fue mucho más corto. Algunas revisiones no informaron de los resultados de nuestros desenlaces clave, y a veces se incluyeron los mismos estudios en más de una revisión. Priorizamos la evidencia de 6 revisiones, con 25 estudios únicos.
Encontramos 7 estudios acerca de la relación entre el coste y la efectividad.
Resultados principales
No encontramos revisiones con evidencia sobre la pérdida de dientes ni sobre el tiempo transcurrido hasta el fracaso.
- Aunque los empastes de amalgama podrían dar lugar a menos fracasos que los empastes con resina compuesta (8 estudios, 3486 empastes), los estudios comenzaron a finales de los años noventa. Las resinas compuestas y la experiencia de los dentistas al utilizarlas han mejorado desde entonces. Hoy en día la probabilidad de fracaso con la resina compuesta es del 5% (frente al 15% en los estudios más antiguos). Esto significa que la evidencia más antigua que compara la amalgama con la resina compuesta tiene una utilidad limitada en la práctica clínica actual.
- Probablemente no haya diferencias entre resina compuesta en bloque y resina compuesta estándar para reducir los fracasos (7 estudios, 511 empastes). Es probable que la mayoría de las personas no experimenten sensibilidad dental después del uso de cualquiera de los dos tipos de material de resina compuesta (5 estudios, 510 empastes).
- Es posible que no haya diferencias entre la resina compuesta estándar y el GIC en la reducción de los fracasos (1 estudio, 60 empastes) ni en la sensibilidad dental (4 estudios, 311 empastes). El RMGIC podría tener más probabilidades de reducir los fracasos que el GIC (1 estudio, 50 o 38 empastes). Encontramos revisiones que compararon el GIC con la amalgama y el compómero, pero no informaron sobre los fracasos ni la sensibilidad posoperatoria.
- La mayoría de los estudios económicos no establecieron conclusiones generales acerca de la relación coste-efectividad de ninguno de los materiales. Un estudio económico encontró que los empastes con amalgama probablemente duraran más y fueran más rentables que los empastes con resina compuesta, aunque esta conclusión se basó en un estudio más antiguo (de finales de los años noventa).
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
La mayoría de revisiones no cumplieron con los estándares más altos. Consideramos que solo 2 revisiones estaban bien realizadas. Sin embargo, la mayoría de las revisiones presentaron resultados muy similares, incluso cuando incluyeron estudios diferentes.
Tenemos menos confianza en la evidencia sobre el GIC y el RMGIC ya que los estudios fueron, por lo general, de pequeño tamaño y con pocos participantes.
Vigencia de la evidencia
La evidencia está actualizada hasta abril de 2025.
Leer el resumen científico
Los materiales restauradores dentales de colocación directa son necesarios para reemplazar la pérdida de sustancia dental y restaurar la integridad estructural funcional de los molares y premolares dañados. Aunque tradicionalmente se ha utilizado la amalgama dental para estas restauraciones, existen dudas sobre su posible toxicidad para la salud humana y el medio ambiente. El Convenio de Minamata sobre el Mercurio recomienda reducir de forma progresiva el uso de la amalgama en odontología. Existen materiales restauradores alternativos de colocación directa sin mercurio que se han evaluado en revisiones sistemáticas.
Objetivos
Resumir la evidencia de revisiones Cochrane y otras revisiones sistemáticas que evalúan la efectividad clínica y la longevidad de los materiales restauradores de colocación directa para la restauración de la corona de la dentadura posterior permanente.
Resumir la evidencia de estudios económicos sobre el coste-efectividad de los materiales restauradores de colocación directa para la restauración de la corona de la dentadura posterior permanente.
En abril de 2025, realizamos búsquedas en la Biblioteca Cochrane, MEDLINE, Embase, Epistemonikos y PROSPERO de revisiones sistemáticas que compararan materiales restauradores de colocación directa para la restauración de la corona de molares y premolares permanentes en niños y adultos. Incluimos revisiones que informaron sobre síntesis cuantitativas y compararon al menos 2 materiales restauradores, entre los siguientes: composite a base de resina (RBC por su sigla en inglés), cemento de ionoméro de vidrio modificado con resina (RMGIC por su sigla en inglés), cemento de ionoméro de vidrio (GIC por su sigla en inglés), compómero, amalgama dental u otro material. En el caso del RBC, también comparamos el RBC de obturación en bloque (bulk-fill) con el RBC aplicado en capas incrementales (convencional).
Utilizamos la metodología Cochrane para realizar una revisión global de la evidencia obtenida de revisiones elegibles y evaluamos la calidad metodológica de las revisiones utilizando ROBIS. Priorizamos los datos de determinadas revisiones cuando encontramos un alto grado de superposición de los estudios primarios entre las revisiones.
Los desenlaces clave fueron: pérdida dental (debido al fracaso de la restauración), fracaso de la restauración, tiempo hasta el fracaso y efectos adversos.
Además, buscamos evaluaciones económicas relevantes de materiales restauradores de colocación directa y elaboramos un breve comentario económico.
Resultados principales
En general, encontramos 14 revisiones que incluyeron 57 estudios primarios; solo 1 fue una revisión Cochrane. Muy pocos estudios primarios (cerca del 10%) se realizaron en consultas de odontología general. Priorizamos los datos correspondientes al seguimiento de mayor duración de 6 revisiones, que incluían 23 estudios primarios. Dos revisiones tuvieron bajo riesgo de sesgo y las otras tuvieron alto riesgo. Sin embargo, los resultados de todas las revisiones fueron, en general, comparables.
RBC en comparación con amalgama dental. Una revisión Cochrane proporcionó evidencia de certeza baja de que el riesgo de fracaso de la restauración podría ser un 7% menor con la amalgama dental que con el RBC (DR 0,07; IC del 95%: 0,05 a 0,09; 2 estudios, 3010 restauraciones; seguimiento de 5 a 7 años; restauraciones de clase I y II). Los estudios de esta revisión comenzaron a reclutar participantes a finales de los años noventa, lo que podría afectar la generalizabilidad de esta evidencia a la práctica actual, además de que la tasa de fracaso del RBC en estos estudios fue mayor que la observada en estudios más recientes incluidos en otras revisiones (casi un 15% en comparación con aproximadamente el 5%). Aunque otras 2 revisiones mostraron resultados similares sobre el fracaso de las restauraciones, la certeza de esta evidencia fue muy baja y, por lo tanto, tenemos poca confianza en que las reducciones del riesgo informadas en estas revisiones reflejara el efecto real. Solo 1 revisión informó sobre el dolor y el malestar posoperatorios (alrededor del 5% en ambos grupos), y los autores de la revisión consideraron que esta evidencia era de certeza muy baja.
RBC en comparación con GIC. En 1 revisión, podría haber poca o ninguna diferencia entre el RBC y el GIC en el riesgo de fracaso de la restauración (DR -0,07; IC del 95%: -0,17 a 0,04; favorece al RBC; 1 estudio, 60 restauraciones; 10 años de seguimiento), o en el riesgo de sensibilidad posoperatoria (DR 0,03; IC del 95%: -0,03 a 0,10; favorece al GIC; 2 estudios, 118 restauraciones); evidencia de certeza baja en un tamaño muestral pequeño. La evidencia sobre la sensibilidad posoperatoria procedente de otra revisión fue de certeza muy baja (con una frecuencia global de eventos que osciló entre el 0% y el 10%) y, por lo tanto, no estamos seguros de que alguno de los materiales restauradores tengan efectos beneficiosos. Aunque esta evidencia incluyó restauraciones de clase I y II, la mayoría correspondían a restauraciones de clase I (oclusales que no soportan carga funcional).
RBC de obturación en bloque (bulk-fill) en comparación con RBC aplicado en capas incrementales. Para esta comparación encontramos la mayor cantidad de revisiones (n = 8) y todas informaron de diferencias de riesgo similares, por lo que esta evidencia se consideró de certeza moderada. Es probable que el riesgo de fracaso de la restauración sea bajo, y que no haya diferencias entre los grupos, con un riesgo inferior al 5% (DR 0,00; IC del 95%: -0,03 a 0,03; 7 estudios, 511 restauraciones; 1 a 10 años de seguimiento). En 1 revisión, casi no hubo sensibilidad posoperatoria con ninguno de los tipos de RBC (DR 0,00; IC del 95%: -0,01 a 0,02; 5 estudios; 510 restauraciones; 2 a 3 años de seguimiento). En general, la mayoría de las restauraciones fueron de clase II (de varias superficies y sometidas a carga funcional).
RMGIC en comparación con GIC. En 1 revisión, es más probable que el RMGIC reduzca el riesgo de fracaso de la restauración que el GIC en las restauraciones de clase I (DR -0,19; IC del 95%: -0,37 a -0,02; 1 estudio, 50 restauraciones) y las restauraciones de clase II (DR -0,71; IC del 95%: -0,93 a -0,48; 1 estudio, 38 restauraciones), ambas a los 2 años de seguimiento a partir de evidencia de certeza baja en una muestra muy pequeña.
CGI en comparación con amalgama dental y CGI en comparación con compómero. Ninguna revisión proporcionó datos sobre los desenlaces clave para estas comparaciones.
Breve comentario económico: Seis informes económicos no establecieron conclusiones sólidas con respecto al coste-efectividad de los materiales restauradores sin mercurio. Un informe, que utilizó datos de estudios más antiguos, determinó que la amalgama duraba más y resultaba menos costosa que el RBC; sin embargo, no identificamos evaluaciones económicas basadas en la evidencia clínica actual de la amalgama.
Conclusiones de los autores
La mayoría de la evidencia comparó el RBC de obturación en bloque (bulk-fill) con el RBC aplicado en capas incrementales; probablemente no haya diferencias entre estos materiales en cuanto al fracaso de las restauraciones. Aunque encontramos evidencia de menos fracasos de las restauraciones con la amalgama dental que con el RBC, es posible que no sea comparable con la práctica actual debido a los cambios en las propiedades de los materiales del RBC y la experiencia de los profesionales.
Identificamos pocas evaluaciones económicas que permitieran establecer conclusiones sólidas para respaldar los hallazgos sobre la efectividad clínica de los materiales restauradores sin mercurio.
Con respecto a las implicaciones para la política y la práctica, poca evidencia de esta revisión global proviene de la práctica general. Los resultados de la efectividad clínica se deben considerar junto con el coste, la aceptabilidad, la presentación clínica, el tiempo requerido para la colocación de la restauración (que puede depender de la técnica utilizada) y las consideraciones de salud y ambientales de los materiales. Estas conclusiones enfatizan que la prevención de caries es fundamental para una salud bucodental efectiva y sostenible.
Financiación
El Grupo Cochrane de Salud Oral (Cochrane Oral Health [COH]) cuenta con el apoyo de un acuerdo de colaboración de investigación entre la University of Manchester y la University of Pennsylvania.
Registro
Protocolo (2025): https://www.crd.york.ac.uk/PROSPERO/view/CRD420251004182
La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.
Esta revisión Cochrane se creó originalmente en inglés. El equipo que ha llevado a cabo la traducción es el responsable de la precisión de la misma. La traducción de revisiones se hace de forma minuciosa y sigue procesos establecidos para garantizar un control de la calidad. No obstante, en caso de discrepancias, traducciones inexactas o inadecuadas, prevalecerá la versión original en inglés.




