Mensajes clave
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En personas con artrosis de cadera (una enfermedad en la que el cartílago que amortigua la articulación de la cadera se desgasta, causando dolor y rigidez), el ejercicio, comparado con el tratamiento simulado podría tener poco o ningún efecto sobre el dolor, pero podría mejorar ligeramente la capacidad articular. En comparación con ningún tratamiento, la atención habitual o la educación limitada, es probable que el ejercicio conlleve pequeñas mejoras en el dolor y la capacidad funcional de la articulación, aunque podrían no ser detectables en el día a día. Es probable que añadir ejercicio a otro tratamiento tenga apenas efecto sobre el dolor y la capacidad funcional articular.
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No estamos seguros de si el ejercicio provoca más episodios perjudiciales que el tratamiento simulado o ningún tratamiento/atención habitual en personas con artrosis de cadera. Al añadirlo a otro tratamiento, es probable que el ejercicio reduzca ligeramente el riesgo de episodios perjudiciales.
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Necesitamos más estudios y mejor diseñados centrados específicamente en personas con artrosis de cadera para establecer conclusiones más sólidas acerca de los efectos del ejercicio.
¿Qué es la artrosis de cadera?
La artrosis de cadera se da cuando el cartílago que amortigua la articulación de la cadera se desgasta. Es una enfermedad frecuente y crónica. Las personas con artrosis de cadera a menudo presentan dolor y rigidez articular. Les puede resultar difícil desempeñar actividades cotidianas como subir escaleras y levantarse de una silla.
¿Cómo podría ayudar el ejercicio?
El objetivo del ejercicio es mejorar la fuerza muscular, el movimiento articular y la confianza en la capacidad de uno para desempeñar ciertas actividades. Estos efectos deberían reducir el dolor y la discapacidad, ayudando así a las personas a lidiar mejor con sus síntomas. Los programas de ejercicios varía de forma considerable y existe una amplia variedad de tipos de ejercicios, duraciones y métodos de administración.
¿Qué queríamos averiguar?
Queríamos saber si el ejercicio reduce el dolor y mejora la capacidad funcional de la articulación y el bienestar de las personas con artrosis de cadera. También queríamos saber si las personas de los estudios que hicieron ejercicio tenían más probabilidades de comunicar el éxito del tratamiento y menos probabilidades de abandonar el estudio o de presentar episodios perjudiciales.
¿Qué hicimos?
Buscamos estudios que evaluaran los efectos del ejercicio en adultos con artrosis de cadera. Los programas de ejercicio debían ser programados, estructurados, repetidos y en el suelo. Comparamos y resumimos los resultados de los estudios y calificamos la confianza en la evidencia según factores como la metodología de los estudios y la consistencia de los resultados de los distintos estudios.
¿Qué encontramos?
Encontramos 18 estudios con 1368 adultos. Los participantes eran sobre todo mujeres (63%) y comprendidas entre los 53 y los 74 años. Los estudios se realizaron en Alemania, Australia, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Irlanda, Italia, los Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega y Suecia. Los programas de ejercicio duraron entre 2 y 52 semanas. La mayoría de los estudios midieron los resultados inmediatamente después del programa de ejercicios; algunos estudios también informaron sobre los resultados a más largo plazo.
Ejercicio comparado con tratamiento simulado (2 estudios, 123 adultos)
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El ejercicio podría tener poco o ningún efecto sobre el dolor.
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El ejercicio podría mejorar levemente la capacidad funcional de la articulación. En una escala de 0 a 100, donde una diferencia de 13 puntos es un cambio significativo, las personas que hicieron ejercicio puntuaron 7,4 puntos mejor que las que recibieron tratamiento simulado.
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Ningún estudio informó sobre el bienestar ni el éxito del tratamiento.
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Las personas que hacen ejercicio podrían no tener más probabilidades de interrumpir el tratamiento.
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No sabemos con certeza si se producen más episodios perjudiciales con el ejercicio.
Ejercicio comparado con ningún tratamiento, atención habitual o educación limitada (10 estudios, 494 adultos)
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Es probable que el ejercicio mejore el dolor y la capacidad funcional de la articulación, pero solo ligeramente. En una escala de 0 a 100, quienes hicieron ejercicio puntuaron 7,2 puntos mejor para el dolor (donde una diferencia de 12 puntos es un cambio significativo) y 8,8 puntos mejor para la capacidad funcional articular (donde una diferencia de 13 puntos es un cambio significativo), en comparación con quienes no recibieron tratamiento, recibieron atención habitual o educación.
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Es probable que el ejercicio tenga poco o ningún efecto sobre el bienestar.
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Las personas que hacen ejercicio podrían no tener más probabilidades de informar sobre el éxito del tratamiento ni de interrumpirlo.
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No sabemos con certeza si se producen más episodios perjudiciales con el ejercicio.
Ejercicio más otro tratamiento comparados con este otro tratamiento solo (7 estudios, 751 adultos)
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Es probable que el ejercicio tenga apenas efecto sobre el dolor y la capacidad funcional articular, el bienestar o sobre si las personas interrumpen el tratamiento.
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El ejercicio podría tener poco o ningún efecto en el número de personas que consideran que el tratamiento ha sido exitoso.
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Es probable que quienes hacen ejercicio tengan una ligera reducción de los episodios no deseados.
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
Dado que los estudios incluyeron a personas con distintos niveles de dolor y discapacidad de cadera, es probable que los resultados sean aplicables a la mayoría de los adultos con artrosis de cadera. Sin embargo, hubo muy pocos adultos más jóvenes en los estudios, por lo que los resultados podrían no ser tan aplicables a las personas más jóvenes.
En la mayoría de los estudios, las personas sabían si recibían ejercicios, y el dolor y la capacidad funcional física fueron informadas por los propios participantes. Esto podría hacer que el ejercicio parezca más efectivo de lo que realmente es.
Tenemos una confianza moderada en algunos de los resultados, pero menos en otros. Esto se debe a que muchos estudios fueron pequeños y los resultados variaron entre ellos. Los futuros estudios podrían cambiar los resultados.
¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?
Esta revisión actualiza la revisión anterior publicada en 2014. La evidencia está actualizada hasta febrero de 2025.
Leer el resumen científico
Las guías de tratamiento internacionales actuales que recomiendan el ejercicio terapéutico para los pacientes con osteoartritis (OA) de cadera sintomática informada se basan en pruebas limitadas.
Objetivos
Determinar los efectos del ejercicio en el suelo sobre el dolor, la capacidad funcional física, la calidad de vida, el éxito del tratamiento informado por los participantes, la retirada de los estudios y los eventos adversos en personas con artrosis de cadera.
Métodos de búsqueda
Buscamos en CENTRAL, MEDLINE, Embase y 2 registros de ensayos desde febrero de 2013 (fecha de búsqueda de la última actualización) hasta el 5 de febrero de 2025. También examinamos las listas de referencias en busca de más estudios.
Criterios de selección
Todos los ensayos controlados aleatorios (ECA) que incorporaron pacientes con OA de cadera y compararon alguna forma de ejercicio terapéutico en el piso (en contraposición con ejercicios realizados en el agua) con un grupo sin ejercicios.
Obtención y análisis de los datos
Cuatro revisores seleccionaron de forma independiente los estudios para la inclusión. Los desacuerdos se resolvieron mediante consenso. Dos revisores de forma independiente extrajeron los datos, evaluaron el riesgo de sesgo y la calidad del grupo de pruebas para cada resultado mediante el enfoque GRADE. Se realizaron análisis de los resultados continuos (dolor, función física y calidad de vida) y los resultados dicotómicos (proporción de retiros del estudio).
Resultados principales
Se consideró que siete de los diez ECA incluidos tenían bajo riesgo de sesgo. Sin embargo, los resultados pueden ser vulnerables al sesgo de realización y de detección, ya que ninguno de los ECA pudo cegar los participantes a la asignación al tratamiento y, aunque la mayoría de los ECA informó que la evaluación de resultado fue cegada, el dolor, la función física y la calidad de vida fueron autoinformados por los participantes. Uno de los diez ECA solamente se informó como un resumen de congreso y no proporcionó datos suficientes para la evaluación del riesgo de sesgo.
Pruebas de alta calidad de nueve ensayos (549 participantes) indicaron que el ejercicio alivió el dolor (diferencia de medias estandarizada [DME] -0,38; intervalo de confianza [IC] del 95%: -0,55 a -0,20) y mejoró la función física (DME -0,38; IC del 95%: -0,54 a -0,05) inmediatamente después del tratamiento. El dolor y la función física se calcularon en 29 puntos en una escala de 0 a 100 puntos (0 fue ningún dolor o pérdida de la función física) en el grupo control; el ejercicio alivió el dolor en un equivalente a 8 puntos (IC del 95%: 4 a 11 puntos; número necesario a tratar para un resultado beneficioso adicional [NNTB] = 6) y mejoró la función física en un equivalente de 7 puntos (IC del 95%: 1 a 12 puntos; NNTB = 6). Solamente tres estudios pequeños (183 participantes) evaluaron la calidad de vida, en general con pruebas de muy baja calidad, sin demostrar efectos beneficiosos del ejercicio (DME -0,07; IC del 95%: -0,23 a 0,36). La calidad de vida se calculó en 50 puntos en una puntuación media según la norma (desviación estándar [DE]) de 50 (10) en la población general del grupo control; el ejercicio mejoró la calidad de vida en 0 puntos. Pruebas de calidad moderada de siete ensayos (715 participantes) indicaron un aumento en la probabilidad de retiros en la asignación al ejercicio (tasa de evento del 6%) en comparación con el grupo control (tasa de evento del 3%), pero esta diferencia no fue significativa (diferencia de riesgo 1%; IC del 95%: -1% a 4%). De los cinco estudios que informaron eventos adversos, cada estudio informó solo uno o dos eventos y todos estaban relacionados con un aumento del dolor atribuido al programa de ejercicio.
La reducción del dolor se mantuvo al menos tres a seis meses después de finalizar el tratamiento monitorizado (cinco ECA, 391 participantes): dolor (DME -0,38; IC del 95%: -0,58 a -0,18). El dolor se calculó en 29 puntos en una escala de 0 a 100 puntos (0 fue ningún dolor) en el grupo control, la mejoría en el dolor se tradujo en una reducción sostenida en la intensidad del dolor de 8 puntos (IC del 95%: 4 a 12 puntos) en comparación con el grupo control (escala 0 a 100). También se mantuvo la mejoría en la función física (cinco ECA, 367 participantes): función física (DME -0,37; IC del 95%: -0,57 a -0,16). La función física se calculó en 24 puntos en una escala de 0 a 100 puntos (0 fue ninguna pérdida de la función física) en el grupo control, la mejoría se tradujo a una media de 7 puntos (IC del 95%: 4 a 13) en comparación con el grupo control.
Solamente cinco de los diez ECA reclutaron exclusivamente pacientes con OA de cadera sintomática (419 participantes). No hubo diferencias significativas en los resultados de dolor o función física en comparación con los cinco estudios que reclutaron participantes con OA de cadera o rodilla (130 participantes).
Conclusiones de los autores
En comparación con la atención de control o un placebo, el ejercicio podría tener poco o ningún efecto sobre el dolor y podría mejorar ligeramente la capacidad funcional física. No hubo evidencia de la calidad de vida ni del éxito del tratamiento informado por el participante. El ejercicio podría tener poco o ningún efecto sobre las personas retiradas de los estudios. La evidencia sobre los eventos adversos es muy incierta.
En comparación con ningún tratamiento, la atención habitual o la educación limitada, es probable que el ejercicio mejore ligeramente el dolor y la capacidad funcional física, aunque es poco probable que estos efectos sean clínicamente significativos. Es probable que el ejercicio tenga poco o ningún efecto sobre la calidad de vida y podría tener poco o ningún efecto sobre el éxito del tratamiento informado por el participante o las retiradas. La evidencia sobre los eventos adversos es muy incierta.
El ejercicio más una cointervención (A), en comparación con la cointervención (A) sola, probablemente tenga poco o ningún efecto sobre el dolor, la capacidad funcional física, la calidad de vida y las retiradas del estudio, y podría tener poco o ningún efecto sobre el éxito del tratamiento informado por los participantes. Es probable que el ejercicio reduzca ligeramente el riesgo de eventos adversos.
Financiación
No se recibió financiación.
Registro
El protocolo original era para una revisión sobre el ejercicio para la artrosis de cadera o rodilla ( https://doi.org/10.1002/14651858.CD004376 ). La revisión sobre la artrosis de cadera sola se publicó por primera vez en 2009 ( https://doi.org/10.1002/14651858.CD007912 ) y se actualizó por última vez en 2014 ( https://doi.org/10.1002/14651858.CD007912.pub2 ).
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