Ejercicio versus ningún ejercicio para la aparición, la gravedad y la duración de las infecciones respiratorias agudas

Pregunta de la revisión

¿El ejercicio cambia la aparición, la gravedad o la duración de las infecciones respiratorias agudas como el resfriado común, la gripe, la tos y el dolor de garganta?

Antecedentes

El ejercicio ha demostrado mejorar la salud en general. Se examinó la evidencia para determinar si el ejercicio también es efectivo para modificar la aparición, la gravedad o la duración de las infecciones respiratorias agudas (resfriados y tos) que duran menos de un mes.

Fecha de la búsqueda

Se buscaron estudios hasta el 5 de marzo 2020.

Características de los estudios

Se agregó evidencia de tres ensayos (473 participantes) para esta actualización, lo cual dio lugar a un total de 14 ensayos que incluían a 1377 participantes, de 18 a 85 años de edad. El ejercicio se supervisó y prescribió al menos tres veces a la semana, con 30 a 45 minutos de actividades de intensidad moderada en la mayoría de los ensayos.

Fuentes de financiación de los estudios

Siete estudios fueron financiados por organismos públicos; cinco estudios no informaron sobre la financiación; y dos estudios fueron financiados por empresas privadas.

Resultados clave

No está claro si el ejercicio modificó el número de infecciones respiratorias agudas que una persona experimenta cada año; el número de personas que experimentaron por lo menos una infección respiratoria aguda durante el período de estudio; o el número de días con síntomas durante cada episodio de enfermedad. El ejercicio redujo la gravedad de los síntomas y el número de días con síntomas de los participantes durante el ensayo. No se sabe con certeza si el ejercicio tiene un efecto importante en otros resultados, como los efectos medidos por pruebas de laboratorio (muestras de sangre y saliva), la calidad de vida, la coste-efectividad o las lesiones relacionadas con el ejercicio.

Certeza de la evidencia

En general, la certeza de la evidencia fue baja, lo que significa que es probable que las investigaciones adicionales influyan en las conclusiones. Es necesario realizar estudios mejor diseñados que permitan comprender con más claridad si el ejercicio reduce la aparición, la gravedad o la duración de las infecciones respiratorias agudas.

Conclusiones de los autores: 

El ejercicio no redujo el número de episodios de IRA, la proporción de participantes que experimentaron por lo menos una IRA durante el estudio, ni el número de días de síntomas por episodio de enfermedad. Sin embargo, el ejercicio redujo la gravedad de los síntomas de la IRA (dos estudios) y el número de días de síntomas durante el período de seguimiento del estudio (cuatro estudios). El tamaño pequeño del estudio, el riesgo de sesgo y la heterogeneidad de las poblaciones estudiadas contribuyeron a la incertidumbre de los resultados. La realización de ensayos más amplios, diseñados para evitar el riesgo de sesgo asociado con la selección de participantes, el cegamiento de los evaluadores de resultados y la presentación de informes adecuados de todos los resultados propuestos para su medición en los ensayos, ayudaría a proporcionar evidencia más sólida.

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Antecedentes: 

Las infecciones respiratorias agudas (IRA) duran menos de 30 días y son las enfermedades agudas más frecuentes que afectan a las personas en todo el mundo. Se ha demostrado que el ejercicio mejora la salud en general, pero no se sabe con certeza si el ejercicio puede ser efectivo para reducir la aparición, la gravedad y la duración de las IRA. Esta es una actualización de una revisión publicada en 2015.

Objetivos: 

Evaluar la efectividad del ejercicio para modificar la aparición, la gravedad o la duración de las infecciones respiratorias agudas.

Métodos de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en CENTRAL (2020, número 2), MEDLINE (1948 hasta marzo, semana 1, 2020), Embase (1974 hasta el 05 de marzo 2020), CINAHL (1981 hasta el 05 de marzo 2020), LILACS (1982 hasta el 05 de marzo 2020), SPORTDiscus (1985 hasta el 05 de marzo 2020), PEDro (búsqueda el 05 de marzo 2020), OTseeker (búsqueda el 05 de marzo 2020) y en la International Clinical Trials Registry Platform (ICTRP) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ClinicalTrials.gov (búsqueda 05 marzo 2020).

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorizados (ECA) y cuasialeatorizados (método de asignación que no es verdaderamente aleatorio, por ejemplo, basado en la fecha de nacimiento, número de registro médico) del ejercicio para las IRA en la población general.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión extrajeron de forma independiente los datos de los ensayos incluidos mediante un formulario estándar. Un autor de la revisión introdujo los datos y un segundo autor los verificó. Se contactó con los autores de los ensayos para solicitar los datos faltantes. Hubo diferencias suficientes en las poblaciones investigadas y en la naturaleza de las intervenciones para utilizar el modelo de efectos aleatorios (que hace menos supuestos que el modelo de efectos fijos) en el análisis.

Resultados principales: 

Se incluyeron tres ensayos nuevos para esta actualización (473 participantes) lo cual dio lugar a un total de 14 ensayos con 1377 adultos, publicados entre 1990 y 2018. Nueve ensayos se llevaron a cabo en los Estados Unidos, uno en Brasil, uno en Canadá, uno en Portugal, uno en España y uno en Turquía.

Los tamaños de las muestras oscilaron entre 16 y 419 participantes, de 18 a 85 años de edad. La proporción de mujeres participantes varió del 52% al 100%. La duración del seguimiento osciló entre 1 y 36 semanas (mediana = 12 semanas).

El ejercicio aeróbico de intensidad moderada (caminar, andar en bicicleta, en cinta rodante o una combinación) se evaluó en 11 ensayos y se prescribió con mayor frecuencia al menos tres veces por semana durante 30 a 45 minutos.

No hubo diferencias entre el ejercicio y ningún ejercicio en el número de episodios de IRA por persona por año (riesgo relativo [RR] 1,00; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,77 a 1,30; cuatro ensayos; 514 participantes; evidencia de certeza baja); la proporción de participantes que experimentaron al menos una IRA durante el período de estudio (RR 0,88; IC del 95%: 0,72 a 1,08; 5 ensayos; 520 participantes; evidencia de certeza baja); y el número de días de síntomas por episodio de enfermedad (diferencia de medias [DM] -0,44 día, IC del 95%: -2,33 a 1,46; 6 ensayos; 557 participantes; evidencia de certeza baja). El ejercicio redujo la gravedad de los síntomas de las IRA medidos en la Wisconsin Upper Respiratory Symptom Survey (WURSS-24) (DM -103,57; IC del 95%: -198,28 a -8,87; 2 ensayos; 373 participantes; evidencia de certeza moderada) y el número de días de síntomas durante el período de seguimiento (DM -2,24 días; IC del 95%: -3,50 a -0,98; 4 ensayos; 483 participantes; evidencia de certeza baja).

El ejercicio no tuvo un efecto significativo en los parámetros de laboratorio (linfocitos sanguíneos, inmunoglobulina secretora salival y neutrófilos), los resultados de la calidad de vida, la coste-efectividad y las lesiones relacionadas con el ejercicio. No hubo diferencias en los abandonos de los participantes entre los grupos de intervención y de control.

En general, la certeza de la evidencia fue baja, y se disminuyó principalmente debido a las limitaciones en el diseño del estudio y la implementación, la imprecisión y la incoherencia.

Siete ensayos fueron financiados por organismos públicos; cinco ensayos no informaron sobre la financiación; y dos ensayos fueron financiados por empresas privadas.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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