Mensajes clave
• Hay pocas pruebas fiables sobre la mejor manera de implementar la rehabilitación en los sistemas de salud. La mayoría de la evidencia proviene de países de ingresos altos, y no encontramos evidencia de países de ingresos bajos, por lo que es posible que los hallazgos no se puedan aplicar en todas partes.
• Brindar apoyo adicional para ayudar a las personas a iniciar y completar la rehabilitación cardíaca (estrategias de implementación como el contacto en persona, el asesoramiento motivacional o el apoyo de enfermería u otros miembros del personal sanitario) podría proporcionar pequeños beneficios en términos de participación.
• No tenemos seguridad acerca de los efectos del uso de la telemedicina (por vídeo o teléfono) para ayudar a las personas mayores con peor salud a hacer ejercicio en cuanto a la capacidad funcional física. La telemedicina podría tener poco o ningún efecto sobre la calidad de vida.
• Cambiar la forma de trabajar del personal sanitario mediante estrategias de implementación, como impartir formación, guías, valoraciones, o listas de comprobación, no mejora claramente los desenlaces del paciente, pero podría funcionar tan bien como la rehabilitación tradicional.
• Se necesitan más estudios de investigación de alta calidad, especialmente en los países de ingresos bajos y medios, para comprender mejor cómo influyen estas estrategias en la salud y la recuperación de las personas.
¿Por qué se hace esta revisión?
La rehabilitación ayuda a las personas a recuperar o mejorar sus capacidades físicas, mentales o sociales y su autonomía tras una enfermedad, lesión o cirugía. La necesidad de servicios de rehabilitación está aumentando en todo el mundo. Las personas viven más tiempo y sobreviven a más enfermedades y lesiones que en el pasado. A menudo esto implica padecer problemas de salud prolongados en el tiempo. Sin embargo, muchas personas que necesitan rehabilitación no la reciben, especialmente en los países de ingresos bajos y medios, donde no hay suficientes profesionales de rehabilitación. Esta revisión analiza las estrategias (acciones o enfoques) que los investigadores han estudiado para mejorar cómo estos servicios de rehabilitación funcionan mejor para pacientes de todo el mundo.
¿Qué son las estrategias de implementación?
Las estrategias de implementación son acciones diseñadas para mejorar la forma en que se brindan los servicios de salud. En la rehabilitación, estas estrategias pueden tener como objetivo modificar la conducta del personal sanitario, mejorar la organización de los servicios o ayudar mejor a las personas que reciben la rehabilitación.
¿Qué queríamos averiguar?
Queríamos responder a las siguientes preguntas:
• ¿Qué evidencia hay disponible actualmente sobre las estrategias de implementación que se utilizan en rehabilitación en todo el mundo?
• ¿Cómo podría la evidencia actual ayudar a quienes dirigen los sistemas de salud a tomar decisiones sobre la rehabilitación?
• ¿Existen opciones para llevar a cabo nuevos estudios de investigación sobre políticas y sistemas sanitarios acerca de las estrategias de implementación en rehabilitación?
¿Qué hicimos?
Buscamos revisiones sistemáticas que estudiaran la información existente sobre las estrategias de implementación en rehabilitación.
¿Qué encontramos?
Encontramos 15 revisiones sistemáticas, 4 de las cuales se consideraron fiables. Estas 4 revisiones incluyeron 55 estudios primarios y formaron la base de los hallazgos. La mayoría de la investigación provino de países de ingresos altos; ningún estudio se hizo en países de ingresos bajos. Las revisiones se hicieron durante la pandemia covid-19 y se centraron principalmente en adultos mayores, con una media de edad entre 60 y 77 años. En general, los resultados de cada desenlace se basan en muy pocos estudios.
Principales hallazgos
Las estrategias de implementación que ayudan a pacientes a iniciar y completar la rehabilitación cardíaca (por ejemplo, contacto en persona, asesoramiento motivacional o apoyo del personal de enfermería u otra disciplina sanitaria) podrían mejorar el compromiso del paciente con el tratamiento y la asistencia a las sesiones de rehabilitación cardíaca, y probablemente dan lugar a un pequeño aumento del número de pacientes que completan la rehabilitación cardíaca.
Para las personas mayores, la administración de rehabilitación con ejercicios por video o teléfono en lugar de en persona podría tener poco o ningún efecto sobre la calidad de vida. No tenemos seguridad acerca del efecto sobre la movilidad, la fuerza y el equilibrio, porque los resultados son muy inciertos.
En la rehabilitación del ictus, las estrategias de implementación para modificar la forma en la que trabaja el personal sanitario (como talleres de formación, distribución de guías, valoraciones del rendimiento o listas de comprobación para cumplir con la atención recomendada) probablemente tengan poco o ningún efecto sobre la calidad de vida del paciente o sobre su capacidad para desempeñar actividades cotidianas, y podrían tener poco o ningún efecto sobre el bienestar psicológico del paciente o el cumplimiento del tratamiento. No tenemos certeza acerca de los efectos sobre la calidad de la atención o los episodios perjudiciales, porque los resultados son muy inciertos.
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
Solo unos pocos estudios aportaron a cada uno de los resultados, y algunos tuvieron mala calidad metodológica. En general, tenemos poca confianza en la evidencia de los efectos de estas intervenciones, por lo que los estudios futuros podrían cambiar nuestras conclusiones. La mayoría de los estudios se realizaron en países de ingresos altos, que generalmente tienen más recursos (por ejemplo, personal, equipo, instalaciones y servicios de apoyo) que los países de ingresos bajos y medios. Esto significa que los resultados podrían no ser aplicables en todas partes.
¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?
La evidencia está actualizada hasta el 17 de noviembre de 2024.
Leer el resumen científico
El Ámbito Cochrane de Rehabilitación (Cochrane Rehabilitation) y el Programa de Rehabilitación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han colaborado para producir 4 revisiones globales Cochrane de revisiones sistemáticas que resumen la evidencia actual disponible de la investigación en políticas y sistemas de salud (IPSS) sobre rehabilitación. Cada revisión global se centra en uno de los 4 pilares de la IPSS identificados por la taxonomía del Grupo Cochrane para una Práctica y Organización Sanitaria Efectivas (Cochrane EPOC): medidas de prestación, medidas económicas, medidas de gestión y estrategias de implementación. Esta revisión global examinó las estrategias de implementación, definidas por Cochrane EPOC como las intervenciones diseñadas para producir cambios en las organizaciones sanitarias, el comportamiento del personas sanitario o el uso de los servicios de salud por quienes reciben la asistencia sanitaria.
Objetivos
Esta revisión global tuvo como objetivo sintetizar la evidencia actual sobre las estrategias de implementación en la rehabilitación desde una perspectiva de investigación en políticas y sistemas sanitarios (IPSS). Nuestra serie de 4 revisiones globales tiene los siguientes objetivos generales:
• Ofrecer una síntesis amplia de la evidencia existente sobre los efectos de las intervenciones de políticas y sistemas sanitarios.
• Dirigir a los usuarios finales, incluidos los responsables de políticas sanitarias, hacia revisiones sistemáticas que puedan abordar sus preguntas sobre política sanitaria.
• Identificar las áreas en las que falta investigación en la actualidad y establecer prioridades para la futura IPSS primaria.
• Precisar las necesidades y prioridades de las nuevas síntesis de evidencia donde actualmente no existen revisiones sistemáticas fiables y actualizadas.
Buscamos en la base de datos Epistemonikos, la base de datos Health Systems Evidence y en revisiones sistemáticas del Grupo Cochrane EPOC para identificar revisiones publicadas entre el 1 de enero de 2015 y el 17 de noviembre de 2024. No aplicamos limitaciones de idioma. Incluimos revisiones sistemáticas Cochrane y no Cochrane de ensayos controlados aleatorizados (ECA), así como estudios no aleatorizados de intervenciones (ENAI) que evaluaron la efectividad de las intervenciones en políticas y sistemas sanitarios para la rehabilitación en los sistemas de salud, en concreto relacionadas con estrategias de implementación como se definen en la taxonomía EPOC. Los 4 equipos de las revisiones globales colaboraron para seleccionar las revisiones y extraer los datos. Utilizamos AMSTAR 2 para evaluar de forma crítica la calidad de las revisiones. Los resultados se analizaron de forma descriptiva y se basan en revisiones con calificaciones de confianza alta a moderada; las revisiones de confianza baja se presentan por separado.
Resultados principales
Identificamos 7882 revisiones sistemáticas, de las cuales 15 cumplieron nuestros criterios de inclusión. Tres revisiones se solaparon considerablemente con otras revisiones, y 8 recibieron calificaciones de confianza bajas o críticamente bajas. Finalmente, 4 revisiones de confianza moderada a alta contribuyeron a la síntesis; 2 fueron revisiones sistemáticas Cochrane. La mayoría de los estudios primarios fueron de países de ingresos altos; ninguno de países de ingresos bajos. La mayoría de las estrategias dirigidas al personal sanitario (p. ej., difusión de guías, talleres interactivos, líderes de opinión, auditoría y comentarios) o a quienes reciben las atención sanitaria (p. ej., monitorización estructurada, apoyo en telemedicina, asesoramiento, entrevistas motivacionales) incluyeron más de un componente. Las estrategias dirigidas al uso de servicios sanitarios por parte de quienes reciben la atención en rehabilitación cardíaca podría mostrar beneficios pequeños en cuanto a la participación (inscripción, cumplimiento, finalización), pero los efectos sobre otros desenlaces son inciertos. Los efectos de las estrategias dirigidas a las personas de más edad que reciben la atención sanitaria a través de la telemedicina son inciertos. Las estrategias dirigidas al personal sanitario podrían tener poco o ningún efecto sobre los desenlaces profesionales o de los pacientes y cuidadores en la rehabilitación del accidente cerebrovascular. Para los trastornos musculoesqueléticos, no hubo calificaciones de certeza de la evidencia, por lo que los efectos de la intervención no están claros. No encontramos revisiones sobre estrategias dirigidas a las organizaciones de servicios de salud ni a tipos concretos de práctica de rehabilitación. La certeza de la evidencia fue generalmente baja; faltaba evidencia de eventos adversos o esta era incierta; y la información sobre los desenlaces organizativos, de implementación, económicos y de equidad fue escasa.
Conclusiones de los autores
La evidencia actual sobre las estrategias de implementación en la rehabilitación es limitada, principalmente de certeza baja, y proviene de países de ingresos altos. Las estrategias multicomponente dirigidas al paciente pueden mejorar modestamente la participación en la rehabilitación cardíaca, pero los efectos en otras áreas siguen siendo inciertos. Se necesitan más estudios de alta calidad que utilicen marcos bien definidos, especialmente de países de ingresos bajos y medios, para identificar estrategias efectivas y evaluar los desenlaces organizativos, de implementación y de equidad. Las futuras revisiones globales Cochrane de revisiones sobre IPSS deben considerar la posibilidad de incluir una gama más amplia de diseños de estudio, como evidencia observacional, cualitativa y de métodos mixtos, para captar mejor la evidencia sobre las estrategias de implementación en la rehabilitación.
Financiación
Esta revisión Cochrane fue financiada por el Ministerio de Salud italiano ( Ricerca Corrente ). El patrocinador no desempeñó ninguna función en el diseño de estudio, la recopilación y el análisis de los datos, la decisión de publicar ni la preparación del texto.
Registro
El protocolo se publicó por primera vez en la European Journal of Physical and Rehabilitation Medicine en línea el 27 de enero de 2025. El manuscrito se recibió el 11 de noviembre de 2024 y fue aceptado el 26 de noviembre de 2024.
Protocolo: DOI 10.23736/S1973-9087.24.08833-6.
La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.
Esta revisión Cochrane se creó originalmente en inglés. El equipo que ha llevado a cabo la traducción es el responsable de la precisión de la misma. La traducción de revisiones se hace de forma minuciosa y sigue procesos establecidos para garantizar un control de la calidad. No obstante, en caso de discrepancias, traducciones inexactas o inadecuadas, prevalecerá la versión original en inglés.