Mensajes clave
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Muchas personas con enfermedad de Parkinson desarrollan problemas para tragar (trastornos de la deglución), conocidos como "disfagia orofaríngea" o simplemente "disfagia". Esta afección puede causar problemas de salud graves, aumentar el riesgo de muerte y reducir la calidad de vida de las personas.
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Desconocemos si alguno de los diversos tipos de rehabilitación para la disfagia ayuda a las personas con párkinson a tragar de forma más efectiva y segura porque la evidencia es limitada y de mala calidad.
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Necesitamos estudios más grandes y de alta calidad que nos ayuden a comprender qué tratamientos de rehabilitación funcionan mejor, de haberlos.
¿Qué es la disfagia orofaríngea?
La disfagia orofaríngea (en lo sucesivo llamada “disfagia”) es un problema para tragar en el que es difícil o peligroso que los alimentos o las bebidas pasen desde la boca, a través de la garganta, hasta el estómago.
Hasta el 80% de las personas con enfermedad de Parkinson desarrollan disfagia porque la enfermedad afecta a las regiones cerebrales que controlan el movimiento, haciendo que los músculos implicados en tragar se debiliten y sus movimientos sean más lentos y menos coordinados. Como resultado, los alimentos o las bebidas podrían no desplazarse suavemente hacia el estómago y a veces pueden entrar en las vías respiratorias en lugar del esófago.
La disfagia puede provocar graves problemas de salud, incluyendo desnutrición y neumonía por aspiración (cuando se inhalan alimentos o bebidas a las vías respiratorias o los pulmones), aumentar el riesgo de muerte y reducir la calidad de vida.
¿Cómo se trata la disfagia en personas con enfermedad de Parkinson?
En las personas con enfermedad de Parkinson, la disfagia generalmente se trata primero con medicamentos que procuran mejorar los síntomas de la enfermedad de Parkinson en general. Si los problemas para tragar continúan, se pueden utilizar tratamientos de rehabilitación para tratar de que sea más seguro y fácil. Entre ellos se incluyen:
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ejercicios para fortalecer los músculos implicados en respirar o tragar;
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cambios posturales de la cabeza o el cuerpo al comer y beber;
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cambios en las texturas de los alimentos y bebidas;
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tratamientos de estimulación, que utilizan dispositivos médicos seguros y suaves para administrar estimulación eléctrica o magnética al cerebro o a los nervios y músculos implicados en la deglución, con el objetivo de ayudar a activar y mejorar este proceso.
¿Qué queríamos averiguar?
Quisimos saber si las intervenciones de rehabilitación para la disfagia orofaríngea (trastornos para tragar) ayudan a las personas con enfermedad de Parkinson a tragar alimentos y beber de forma más efectiva y segura.
¿Qué hicimos?
Buscamos estudios que compararan cualquier tipo de tratamiento de rehabilitación (como tratamiento único o combinado con otra forma de rehabilitación o medicamento) con:
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ningún tratamiento;
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atención habitual (atención estándar que reciben quienes tienen enfermedad de Parkinson y disfagia);
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rehabilitación "simulada", cuando el tratamiento es falso;
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un tratamiento inactivo, conocido como "placebo";
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otro tipo de rehabilitación de la disfagia.
Nos centramos en adultos (18 años o más) con enfermedad de Parkinson. Nos interesaban los efectos del tratamiento sobre:
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la eficiencia y seguridad al tragar;
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la gravedad de la disfagia;
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la calidad de vida;
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los problemas respiratorios;
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los eventos no deseados o perjudiciales (conocidos como "eventos adversos").
Comparamos y resumimos los resultados de estos estudios y calificamos la confianza en la evidencia según factores como la metodología y el tamaño de los estudios.
¿Qué encontramos?
Encontramos 18 estudios con 1216 personas con enfermedad de Parkinson. Cuatro estudios se llevaron a cabo en Estados Unidos, 5 en Europa y 9 en el resto del mundo. La media de edad de los participantes varió entre 58,8 y 76,2 años. La mayoría de los participantes eran hombres. Todos los estudios compararon los tratamientos de rehabilitación con la atención habitual o tratamientos simulados/placebo. Las duraciones del tratamiento variaron mucho, desde tan solo 2 semanas hasta 1 año. Los estudios se llevaron a cabo en hospitales y en el domicilio de las personas.
Clasificamos los estudios en 2 grupos amplios: (1) tratamientos conductuales y (2) tratamientos de estimulación.
Diez estudios exploraron tratamientos conductuales como el entrenamiento de fuerza muscular espiratorio (es decir, ejercicios dirigidos a fortalecer los músculos que utilizamos para exhalar) y el entrenamiento de fuerza lingual (es decir, ejercicios dirigidos a fortalecer los músculos de la lengua).
Ocho estudios investigaron al menos uno de varios tratamientos de estimulación, de la siguiente forma:
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estimulación eléctrica neuromuscular, donde una corriente eléctrica de baja intensidad activa los músculos (4 estudios);
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estimulación magnética transcraneal repetitiva, en la que se aplican pulsos magnéticos al cuero cabelludo para estimular las áreas del cerebro implicadas en el ejercicio de tragar (2 estudios);
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estimulación cerebral profunda, donde las señales eléctricas se transmiten a áreas específicas profundas del cerebro para ayudar a controlar los problemas de movimiento en la enfermedad de Parkinson (2 estudios);
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estimulación transcraneal con corriente continua, en la que se aplica una corriente eléctrica muy débil al cuero cabelludo para modificar la actividad cerebral (1 estudio).
Todos los estudios evaluaron los desenlaces inmediatamente después del tratamiento. Seis estudios también evaluaron los desenlaces entre 1 y 14 meses después del tratamiento.
Solo 12 estudios proporcionaron datos aptos para el análisis. La evidencia acerca de los efectos de todos los distintos tratamientos de rehabilitación sobre los desenlaces clave que nos interesaban (es decir, eficiencia y seguridad al tragar, gravedad de la disfagia, calidad de vida y problemas respiratorios) fue muy incierta.
Hubo información muy limitada sobre los eventos adversos.
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
En general, los estudios fueron pequeños y de mala calidad. Además, no todos los estudios proporcionaron información sobre los participantes, los tratamientos y los desenlaces. En consecuencia, tenemos muy poca confianza en la evidencia.
Vigencia de la evidencia
La evidencia está actualizada hasta el 26 de septiembre de 2025.
Leer el resumen científico
Objetivos
Evaluar la efectividad de las intervenciones de rehabilitación para la disfagia orofaríngea para mejorar la seguridad y la eficiencia de la deglución en las personas con enfermedad de Parkinson.
Métodos de búsqueda
Buscamos en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials; CENTRAL), MEDLINE, Embase, Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature, Web of Science y Speech Pathology Database for Best Interventions and Treatment Efficacy hasta el 26 de septiembre de 2025. También hicimos búsquedas en ClinicalTrials.gov y en la Plataforma de Registros Internacionales de Ensayos Clínicos de la Organización Mundial de la Salud para identificar ensayos en curso y recientemente completados, y en OpenGrey para obtener literatura gris.
Conclusiones de los autores
Aunque el número de ECA ha aumentado desde la publicación en 2001 de una revisión Cochrane anterior sobre el tema, aún existe incertidumbre con respecto a la efectividad de la rehabilitación de la deglución en personas con enfermedad de Parkinson. Las intervenciones conductuales, en particular el EFME, podrían mejorar la seguridad de la deglución al reducir la penetración y la aspiración, pero la evidencia es muy incierta. La mayoría de los estudios incluidos fueron pequeños y metodológicamente limitados, lo que compromete la solidez de las conclusiones. Se necesitan ensayos grandes, bien diseñados y controlados con placebo para evaluar la efectividad de las intervenciones de rehabilitación para la disfagia orofaríngea en personas con enfermedad de Parkinson.
Financiación
No se recibió financiación para este trabajo.
Registro
Protocolo (2024) DOI: 10.1002/14651858.CD015816
La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.
Esta revisión Cochrane se creó originalmente en inglés. El equipo que ha llevado a cabo la traducción es el responsable de la precisión de la misma. La traducción de revisiones se hace de forma minuciosa y sigue procesos establecidos para garantizar un control de la calidad. No obstante, en caso de discrepancias, traducciones inexactas o inadecuadas, prevalecerá la versión original en inglés.