Mensajes clave
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Los enfoques terapéuticos multicomponentes (dirigidos a la alimentación, la actividad física u otros comportamientos) podrían mejorar la actividad física de los niños (medida objetivamente) cuando se administran en centros de atención sanitaria, y podrían mejorar ligeramente la calidad de vida cuando se administran en ámbitos comunitarios. Sin embargo, en general, observamos que tuvieron efectos limitados sobre otros desenlaces clave, incluido el bienestar físico, el bienestar mental y la puntuación z del índice de masa corporal (IMC) (una puntuación que muestra si el peso de alguien es mayor o menor que lo típico para las personas de la misma edad y sexo).
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Los riesgos y beneficios de estas estrategias de cambio de conducta para los niños y sus padres todavía no están claros, y la mayoría de la evidencia de esta revisión proviene de países de ingresos altos.
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Se necesitan más estudios en diferentes poblaciones y lugares para comprender qué funciona y qué no para los distintos niños.
¿Cuál es el problema?
La obesidad infantil es un desafío para la salud mundial y tiene muchas causas, incluida la alimentación, la actividad física y la conducta. La obesidad generalmente se define como un índice de masa corporal (IMC, un número calculado a partir de la estatura y el peso de una persona para comprobar si su peso está en un margen saludable) que es mucho mayor que lo típico para los jóvenes de la misma edad y sexo. A menudo, para controlar la obesidad en los niños, se utilizan enfoques terapéuticos que fomentan hábitos de vida más saludables, pero su efecto a largo plazo aún no está claro.
¿Qué queríamos averiguar?
Queríamos determinar si los tratamientos de varios componentes para modificar las conductas de salud, que promueven una mejor alimentación, mayor actividad física y cambios conductuales, ayudan a los niños con obesidad (menores de 10 años) y a sus padres. Nos centramos en cómo estas intervenciones afectan el bienestar físico y mental, la actividad física, la calidad de vida y las medidas relacionadas con el peso a largo plazo (a los 12 a 24 meses). También consideramos sus efectos perjudiciales.
¿Qué hicimos?
Buscamos estudios que analizaran tratamientos para modificar conductas de salud que combinaran dos o más áreas: alimentación, actividad física o modificación de conducta. Solo incluimos estudios que compararon estas intervenciones con ningún tratamiento, atención habitual o un grupo en lista de espera, y con un seguimiento de al menos 1 año desde el comienzo del programa. Comparamos y resumimos los resultados de estos estudios y calificamos la confianza en la evidencia según factores como la metodología y el tamaño de los estudios.
¿Qué encontramos?
Encontramos 34 estudios con 6849 niños en países de ingresos altos (Norteamérica, Europa, Nueva Zelanda, Australia, Israel). Dividimos los estudios en 2 grupos: (1) estudios basados en la atención sanitaria, que administraron los tratamientos en centros sanitarios como centros de atención primaria u hospitales; (2) estudios comunitarios, que administraron los tratamientos en escuelas, centros sociales, centros deportivos u otros espacios públicos.
Resultados principales
En comparación con la atención habitual, los enfoques multicomponente de cambio de conducta basados en la atención sanitaria :
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probablemente logran poca o ninguna diferencia en el bienestar físico de los niños cuando se miden como un valor final;
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si se miden como un valor de cambio con respecto al inicio (una puntuación que muestra cuánto aumentó o disminuyó la actividad física de la persona después del programa de tratamiento en comparación con su actividad al comienzo), estas intervenciones podrían mejorar el bienestar físico a los 12 meses, pero tenemos mucha incertidumbre acerca del resultado;
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es probable que den lugar a poca o ninguna diferencia en el bienestar mental o la calidad de vida relacionada con la salud de los niños;
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podrían mejorar la actividad física medida objetivamente , pero dar lugar a poca o ninguna diferencia en la actividad física medida subjetivamente ;
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podrían suponer poca o ninguna diferencia en la puntuación z del IMC.
No sabemos con certeza si estos enfoques terapéuticos dieron lugar a algún efecto perjudicial. Ninguno de los estudios informó sobre la discapacidad asociada con la obesidad.
En comparación con la atención habitual, los enfoques multicomponente de cambio de conducta comunitarios :
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podrían lograr poco o ningún cambio en el bienestar físico, el bienestar mental, la actividad física medida objetivamente y la calidad de vida de los niños a los 12 meses;
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es probable que logren poca o ninguna diferencia en el bienestar mental y la actividad física medida objetivamente a los 24 meses;
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podrían mejorar ligeramente la calidad de vida;
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probablemente dan lugar a poca o ninguna diferencia en la puntuación z del IMC.
Ninguno de los estudios informó sobre la discapacidad asociada con la obesidad ni la aparición de efectos perjudiciales.
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
Tenemos poca confianza en la evidencia porque los estudios tuvieron un seguimiento escaso a largo plazo y limitaciones en sus métodos. Dado que la mayoría de los estudios se llevaron a cabo en países de ingresos altos, no es posible determinar con certeza la eficacia de estas intervenciones en otras regiones o en distintas poblaciones. Aunque los efectos fueron pequeños, podrían ser importantes para los subgrupos de niños de alto riesgo.
Vigencia de la evidencia
La evidencia está actualizada hasta febrero de 2024.
Leer el resumen científico
Objetivos
Evaluar los efectos de las intervenciones multimodales para modificar las conductas de salud de niños menores de 10 años con obesidad y sus progenitores.
Métodos de búsqueda
Para identificar los estudios para incluir en la revisión utilizamos CENTRAL, MEDLINE, otras 3 bases de datos y 2 registros de ensayos, junto con la comprobación de las referencias y el contacto con autores de estudios. La última fecha de búsqueda fue el 28 de febrero de 2024.
Conclusiones de los autores
Las intervenciones multimodales para modificar las conductas de salud podrían mejorar la actividad física evaluada objetivamente a los 12 meses cuando se administran en ámbitos de atención sanitaria y podrían mejorar ligeramente la CdVRS a los 24 meses cuando se administran en la comunidad, pero podrían tener poco o ningún efecto sobre los otros desenlaces clave predefinidos, incluido el bienestar físico y mental, y la antropometría (puntuación z del IMC). Los estudios de investigación futuros deben explorar estrategias innovadoras para la atención de población pediátrica con obesidad y asegurar la inclusión de poblaciones diversas, dada la evidencia limitada de grupos desfavorecidos o cultural/étnicamente diversos, y de contextos de bajos recursos.
Financiación
Organización Mundial de la Salud (OMS)
Registro
Protocolo (2024): PROSPERO CRD42023468867
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