Pasar al contenido principal

Filtros

Evidencia

Manuales/Guías

Noticias

¿El entrenamiento mediante una interfaz cerebro-computadora es beneficioso para mejorar el movimiento y las actividades cotidianas después de un ictus?

Disponible también en

Mensajes clave

  • El entrenamiento mediante una interfaz cerebro-computadora (ICC) podría mejorar ligeramente el movimiento del brazo, pero podría suponer poca o ninguna diferencia en el movimiento de la pierna. No sabemos con certeza si ayuda con las actividades cotidianas.

  • En comparación con el entrenamiento con una ICC simulada (falsa) , el entrenamiento mediante una ICC podría lograr poca o ninguna diferencia en el movimiento o las actividades cotidianas.

  • Se necesitan estudios más grandes y bien diseñados para confirmar los verdaderos efectos beneficiosos y perjudiciales del entrenamiento mediante una ICC.

¿Qué es una interfaz cerebro-computadora (ICC)?

Una interfaz cerebro-computadora (ICC) es una tecnología que crea un vínculo directo entre el cerebro y un dispositivo externo. Generalmente utiliza sensores colocados en el cuero cabelludo para detectar señales cerebrales cuando una persona imagina o intenta un movimiento.

¿Cómo se utiliza una ICC después de un ictus?

Después de un ictus, las personas a menudo experimentan debilidad muscular o pérdida de movimiento. El entrenamiento mediante una ICC lee las señales cerebrales producidas cuando una persona tiene la intención de moverse y las convierte en retroalimentación en tiempo real. Por ejemplo, cuando el paciente piensa en mover la mano, la ICC lo detecta y activa un guante robótico para mover la mano, o proporciona estimulación eléctrica a los músculos. Esta retroalimentación se produce al mismo tiempo que el esfuerzo de la persona, lo que se cree que ayuda a "reconectar" el cerebro y favorece la recuperación del movimiento.

¿Qué queríamos averiguar?

Queríamos averiguar si el entrenamiento mediante una ICC es mejor que el tratamiento convencional, otros tratamientos activos o el entrenamiento simulado con ICC para mejorar el movimiento del brazo y la pierna, así como la capacidad de realizar las actividades cotidianas en las personas con un ictus. También queríamos averiguar si el entrenamiento mediante una ICC se relaciona con algún efecto adverso.

¿Qué hicimos?

Buscamos estudios que analizaran los efectos del entrenamiento mediante una ICC en adultos que habían tenido un ictus y, debido a eso, tenían dificultades para moverse. Las personas de estos estudios habían sufrido cualquier tipo de ictus (causado por la obstrucción de un vaso sanguíneo o por una hemorragia cerebral), y la mayoría se encontraba en los meses posteriores al ictus, una vez que su afección se había estabilizado. Luego comparamos y resumimos los resultados de los estudios, y calificamos la confianza en la evidencia según factores como la metodología de los estudios y el número de personas incluidas en los mismos.

¿Qué encontramos?

Encontramos 43 estudios con 1628 adultos que habían sufrido un ictus. Esto es lo que indica la evidencia:

  • Cuando el entrenamiento mediante una ICC se comparó con el tratamiento convencional, podría producir una pequeña mejoría en el movimiento del brazo (10 estudios, 611 personas), pero podría dar lugar a poca o ninguna diferencia en el movimiento de la pierna (1 estudio, 64 personas). No podemos afirmar si ayuda con las actividades cotidianas (5 estudios, 282 personas), ya que la evidencia es muy incierta.

  • En comparación con otros tratamientos activos, el entrenamiento mediante una ICC podría producir una pequeña mejoría en el equilibrio (6 estudios, 165 personas), pero podría suponer poca o ninguna diferencia en el movimiento de la pierna (4 estudios, 130 personas). En el caso del movimiento del brazo (14 estudios, 331 personas) y las actividades cotidianas (5 estudios, 163 personas), no tenemos suficiente certeza para afirmar que produzca un efecto favorable o desfavorable.

  • Cuando se comparó con un entrenamiento falso o simulación de ICC, que tiene una apariencia y un funcionamiento similares a los de una ICC real pero no proporciona retroalimentación real basada en las señales cerebrales, el entrenamiento mediante una ICC no pareció dar lugar a mucha diferencia en el movimiento del brazo (9 estudios, 279 personas) o la pierna (3 estudios, 106 personas), ni en las actividades cotidianas (1 estudio, 28 personas).

También analizamos otros aspectos, como la espasticidad muscular, la fuerza muscular y la recuperación general del sistema nervioso. La evidencia sobre estos aspectos fue demasiado incierta para poder establecer conclusiones.

También queríamos conocer los efectos adversos, pero muchos estudios simplemente no los mencionaron. En los estudios que lo hicieron, los efectos fueron generalmente leves, como dolor muscular o sensación de cansancio. Debido a que fueron muy pocos los estudios que los proporcionaron de forma adecuada, no podemos saber si el entrenamiento mediante una ICC conlleva algún riesgo extra.

¿Cuáles son las limitaciones de esta evidencia?

Tenemos poca o muy poca confianza en la evidencia, por varias razones:

  • La mayoría de los estudios fueron pequeños e incluyeron solo unas pocas personas.

  • Muchos se realizaron de maneras que podrían haber influido en sus resultados. Por ejemplo, las personas que participaban a menudo sabían qué tratamiento recibían.

  • Los resultados también variaron ampliamente de un estudio a otro.

  • Finalmente, es posible que algunos estudios que no encontraron beneficios no se hayan publicado, lo que podría hacer que el entrenamiento mediante una ICC parezca más útil de lo que realmente es.

¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?

La evidencia está actualizada hasta octubre de 2025.

Objetivos

Evaluar los efectos del entrenamiento mediante una interfaz cerebro-computadora para la recuperación motora en personas después de un accidente cerebrovascular.

Métodos de búsqueda

Buscamos en el Registro especializado del Grupo Cochrane de Accidentes Cerebrovasculares (Cochrane Stroke Group), CENTRAL, MEDLINE, Embase, otras 11 bases de datos, registros de ensayos, listas de referencias y Google Scholar hasta el 27 de octubre de 2025, sin restricciones de idioma ni de fecha.

Conclusiones de los autores

En comparación con el tratamiento convencional, el entrenamiento mediante una ICC podría mejorar ligeramente la función motora de la extremidad superior, con poca o ninguna diferencia en la función de la extremidad inferior. Los efectos sobre las AC son muy inciertos. En comparación con los controles activos, podría mejorar el equilibrio, con poca o ninguna diferencia en la funcionalidad de la extremidad inferior. Los efectos sobre la funcionalidad de la extremidad superior y las AC son muy inciertos. En comparación con el entrenamiento con ICC simulado, el entrenamiento con ICC podría dar lugar a poca o ninguna diferencia en la función motora o las AC. Con respecto a los eventos adversos, podría dar lugar a poca o ninguna diferencia versus el tratamiento convencional, pero aún es incierto en el caso de otras comparaciones.

La certeza de la evidencia varió de baja a muy baja en todas las comparaciones. Estos hallazgos estuvieron limitados principalmente por el alto riesgo de sesgo, los tamaños muestrales pequeños, la heterogeneidad y el posible sesgo de publicación. Es necesario que los futuros ECA tengan un mayor tamaño, una potencia estadística suficiente y sean metodológicamente rigurosos, especialmente aquellos que utilicen controles con entrenamiento con ICC simulada y medidas de desenlace estandarizadas, para determinar los beneficios terapéuticos específicos del entrenamiento mediante una ICC y evaluar adecuadamente sus posibles efectos perjudiciales.

Financiación

Esta revisión Cochrane no contó con financiación específica.

Registro

Protocolo (2022) DOI: 10.1002/14651858.CD015065 .

Notas de traducción

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

Esta revisión Cochrane se creó originalmente en inglés. El equipo que ha llevado a cabo la traducción es el responsable de la precisión de la misma. La traducción de revisiones se hace de forma minuciosa y sigue procesos establecidos para garantizar un control de la calidad. No obstante, en caso de discrepancias, traducciones inexactas o inadecuadas, prevalecerá la versión original en inglés.

Referencia
Qin Y, Li M, Li Y, Ma M, Xu J, Lu Y, Shi X, Cui G, Zhao H, Yang K. Brain-computer interface training for motor recovery after stroke. Cochrane Database of Systematic Reviews 2026, Issue 8. Art. No.: CD015065. DOI: 10.1002/14651858.CD015065.pub2.

Nuestro uso de las cookies

Utilizamos las cookies necesarias para que nuestro sitio funcione. También nos gustaría establecer cookies analíticas opcionales para ayudarnos a mejorarla. No estableceremos cookies opcionales a menos que las habilite. El uso de esta herramienta establecerá una cookie en su dispositivo para recordar sus preferencias. Puede cambiar sus preferencias sobre las cookies en cualquier momento haciendo clic en el enlace "Configuración de las cookies" en el pie de cada página.
Si desea información más detallada acerca de las cookies que utilizamos, consulte nuestra página sobre Cookies.

Aceptar todo
Configurar