Mensajes clave
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La evidencia indica que la monitorización no invasiva (espectroscopia del infrarrojo cercano; NIRS por sus siglas en inglés) del oxígeno en el tejido cerebral probablemente no reduce las tasas de mortalidad ni los problemas cerebrales a corto plazo en los recién nacidos muy prematuros.
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Los futuros estudios deben utilizar la NIRS de forma más consistente y considerar los efectos a largo plazo para obtener respuestas más claras acerca de los posibles beneficios.
¿Qué es la espectroscopia del infrarrojo cercano?
La espectroscopia del infrarrojo cercano (NIRS, por sus siglas en inglés) es una herramienta no invasiva que se puede utilizar para medir los niveles de oxígeno cerebral.
¿Cómo podría ayudar la NIRS a los recién nacidos prematuros en la unidad de cuidados intensivos neonatales?
Los recién nacidos prematuros, especialmente los que nacen muy temprano (antes de las 32 semanas de embarazo), a menudo se enfrentan a problemas graves de salud. Estos posibles problemas incluyen el daño cerebral causado por un suministro insuficiente de oxígeno al cerebro. Utilizar la NIRS para monitorizar los niveles de oxígeno cerebral podría ayudar al personal médico a tomar medidas rápidas y tempranas si algo sale mal, pero es importante saber si realmente funciona.
¿Qué queríamos averiguar?
Quisimos saber si la monitorización con NIRS es mejor que la atención habitual para proteger el cerebro, mejorar el desarrollo neurológico (cerebral) y ayudar a los recién nacidos muy prematuros a sobrevivir mejor. En concreto, nuestro interés se centró en el efecto de la NIRS sobre:
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la muerte por cualquier motivo;
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los problemas del neurodesarrollo (que incluyen parálisis cerebral, retrasos graves del desarrollo, ceguera y sordera) a medida que los bebés crecen (18 a 24 meses);
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el daño cerebral grave;
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la enfermedad pulmonar crónica;
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la enterocolitis necrosante (enfermedad intestinal grave);
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la retinopatía grave del prematuro (enfermedad ocular); y
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las reacciones graves no deseadas.
¿Qué hicimos?
Buscamos estudios que compararan la monitorización con NIRS con la ausencia de NIRS o la monitorización con NIRS cegada (en la que el personal sanitario a cargo del tratamiento desconoce los niveles de oxígeno cerebral, por lo que no puede tomar decisiones basadas en esta información) en bebés muy prematuros. Comparamos y resumimos los resultados de estos estudios y calificamos la confianza en la evidencia según factores como la metodología y el tamaño de los estudios.
¿Qué encontramos?
Incluimos 5 estudios publicados entre 2016 y 2023 con 2415 recién nacidos muy prematuros (1191 en el grupo de NIRS y 1224 en el grupo sin NIRS/NIRS cegada). Los bebés del grupo sin NIRS/NIRS cegada recibieron atención estándar.
¿Cuáles son los resultados principales?
La evidencia de 5 estudios (con 2415 lactantes) muestra que la monitorización con NIRS comparada con la atención habitual probablemente apenas suponga una diferencia en:
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la muerte por cualquier motivo;
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el daño cerebral grave;
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la enfermedad pulmonar crónica;
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la enterocolitis necrosante (enfermedad intestinal grave); y
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las reacciones adversas graves.
La evidencia sobre el efecto de la NIRS en los problemas del neurodesarrollo a largo plazo cuando los bebés son mayores es muy incierta, según un estudio con 115 bebés. Es probable que la monitorización con NIRS apenas suponga una diferencia en la reducción de la retinopatía grave del prematuro, según 2 estudios con 1745 bebés.
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
Cuatro de los 5 estudios incluidos fueron pequeños y pocos lactantes murieron o presentaron lesiones cerebrales graves o problemas del neurodesarrollo a largo plazo. Además, los resultados variaron ampliamente entre los diferentes estudios. No todos los estudios utilizaron la NIRS de la misma manera, lo que dificulta saber si tendría los mismos efectos en todos los bebés de los diferentes centros sanitarios en distintos países. Por último, no todos los resultados que nos interesaban se midieron con claridad.
Los resultados de futuros estudios podrían diferir de los de esta revisión.
¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?
La evidencia está actualizada hasta agosto de 2025. Cinco estudios relevantes están en curso, y uno de ellos planea reclutar a 3000 recién nacidos para 2029. Este estudio grande podría aportar más datos para fundamentar nuestro conocimiento sobre los efectos beneficiosos y perjudiciales de la NIRS en bebés muy prematuros.
Leer el resumen científico
La lesión cerebral y la deficiencia del desarrollo nervioso a largo plazo son frecuentes en los lactantes muy prematuros. La espectroscopia del infrarrojo cercano cerebral (EICC) permite la estimación continua de la oxigenación cerebral. Este método diagnóstico en conjunto con las intervenciones apropiadas, si la EICC está fuera del rango normal (que es una oxigenación cerebral dentro del 55% al 85%), puede proporcionar efectos beneficiosos sin causar más efectos perjudiciales. Por lo tanto, es necesario evaluar la EICC en conjunto con respuestas apropiadas a hallazgos anormales de la EICC en una revisión sistemática de ensayos clínicos aleatorizados y estudios cuasialeatorizados.
Objetivos
Evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de la monitorización cerebral con espectroscopia del infrarrojo cercano (NIRS) versus ninguna NIRS o monitorización con NIRS cegada en lactantes muy prematuros.
Métodos de búsqueda
Buscamos en CENTRAL, MEDLINE, Embase, CINAHL, 3 registros de ensayos y resúmenes de congresos hasta agosto de 2025. También examinamos las listas de referencias de los estudios incluidos y las revisiones sistemáticas relevantes.
Criterios de selección
Ensayos clínicos aleatorizados y estudios clínicos cuasialeatorizados que compararon la monitorización cerebral continua con EICC durante al menos 24 horas frente a la EICC cegada o ninguna monitorización con EICC.
Obtención y análisis de los datos
Dos autores de la revisión, de forma independiente, seleccionaron, evaluaron la calidad y extrajeron los datos de los ensayos y estudios incluidos. En caso necesario, se contactó con los autores para obtener información adicional. Se realizaron evaluaciones de los riesgos de sesgo; de los riesgos de errores de diseño; y se controlaron los riesgos de errores aleatorios con el Análisis Secuencial de Ensayos (TSA, por sus siglas en inglés). Se evaluó la calidad de la evidencia mediante GRADE.
Resultados principales
Un ensayo clínico aleatorizado cumplió con los criterios de inclusión y reclutó lactantes nacidos más de 12 semanas antes del término. El ensayo empleó metodologías adecuadas y se consideró con bajo riesgo de sesgo. Ciento sesenta y seis lactantes se asignaron al azar a comenzar la monitorización cerebral continua con EICC antes de las tres horas después del nacimiento hasta 72 horas después del nacimiento, más intervenciones apropiadas si la EICC estuviera fuera del rango normal según una guía frente a la monitorización convencional con EICC cegada. No hubo efecto de la EICC más la guía sobre la mortalidad hasta la edad equivalente al término (RR: 0,50; IC del 95%: 0,29 a 1,00; un ensayo; 166 participantes). No hubo efectos de la EICC más la guía sobre las hemorragias intraventriculares: todos los grados (RR 0,93; IC del 95%: 0,65 a 1,34; un ensayo; 166 participantes); grado III/IV (RR 0,57; IC del 95%: 0,25 a 1,31; un ensayo; 166 participantes); y leucomalacia periventricular quística (que no presentó ninguno de los grupos). Asimismo, no hubo ningún efecto de la EICC más la guía sobre la aparición de un conducto arterioso persistente (RR: 1,96; IC del 95%: 0,94 a 4,08; un ensayo; 166 participantes); enfermedad pulmonar crónica (RR: 1,27; IC del 95%: 0,94 a 1,50; un ensayo; 166 participantes); enterocolitis necrotizante (RR: 0,83; IC del 95%: 0,33 a 1,94; un ensayo; 166 participantes); y retinopatía del prematuro (RR: 1,64; IC del 95%: 0,75 a 3,00; un ensayo; 166 participantes). No hubo eventos adversos graves en ninguno de los grupos de intervención. La EICC más la guía provocaron más marcas en la piel por el sensor de EICC en el grupo control que en el grupo experimental (RR no ajustado: 0,31; IC del 95%: 0,10 a 0,92; un ensayo; 166 participantes). No hay datos con respecto al desenlace de desarrollo nervioso, la insuficiencia renal ni las fugas de aire.
La calidad de la evidencia de todas las comparaciones analizadas anteriormente se consideró muy baja, excepto en el caso de la mortalidad por todas las causas y los eventos adversos: baja y moderada, respectivamente. La validez de todas las comparaciones estuvo limitada por la muestra pequeña de lactantes asignados al azar, el riesgo de sesgo debido a la falta de cegamiento y las medidas indirectas de los desenlaces.
Conclusiones de los autores
En general, la monitorización cerebral con NIRS en lactantes muy prematuros probablemente supone poco o ningún beneficio en la mayoría de los desenlaces medidos.
En comparación con la monitorización convencional, la monitorización cerebral con NIRS en lactantes muy prematuros probablemente supone poca o ninguna diferencia en la mortalidad por todas las causas en el seguimiento más largo y en la lesión cerebral grave diagnosticada por ecografía cerebral antes del alta, y no tenemos certeza acerca de su efecto sobre la discapacidad grave del neurodesarrollo en niños de 18 a 24 meses de edad. Además, la monitorización con NIRS probablemente supone poca o ninguna diferencia en el riesgo de enfermedad pulmonar crónica a las 36 semanas de edad gestacional, enterocolitis necrosante confirmada antes del alta, retinopatía grave del prematuro antes del alta y reacciones adversas graves antes del alta.
Los ensayos aleatorizados futuros en lactantes muy prematuros deben proporcionar una monitorización continua con NIRS desde el nacimiento hasta la estabilidad cardiorrespiratoria para evaluar con mayor precisión los posibles beneficios de la intervención. Se necesitan más estudios para comprender y cuantificar las diferencias de rendimiento entre los dispositivos NIRS disponibles y para evaluar sus efectos sobre los desenlaces clínicos a largo plazo. Pocos métodos de monitorización de los signos vitales han demostrado beneficios relevantes para los pacientes en ECA, si es que alguno lo ha hecho. Para la oximetría cerebral en lactantes prematuros, los ensayos que utilicen criterios de valoración clínicamente relevantes (p. ej., desarrollo neurológico a los 2 años evaluado con las escalas Bayley) podrían ser inviables debido a los grandes tamaños muestrales necesarios. En este contexto, los desenlaces subrogados, como los marcadores electrofisiológicos de lesión cerebral hipóxica, podrían ofrecer una alternativa viable, siempre que se validen rigurosamente contra las variables de valoración clínicas.
Financiación
Esta revisión Cochrane no contó con financiación específica.
Registro
Protocolo (2015): doi.org/10.1002/14651858.CD011506
Revisión original (2017): doi.org/10.1002/14651858.CD011506.pub2
Revisión actualizada (2025): doi.org/10.1002/14651858.CD011506.pub3
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