Mensajes clave
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No se encontró ninguna diferencia clara en los desenlaces de infección de la sangre, o muerte, entre la retirada de la vía intravenosa periférica (catéteres venosos periféricos) solo cuando es necesario o regularmente, porque a pesar de la gran cantidad de estudios sobre el tema, los problemas graves no se producen a menudo.
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La evidencia apunta a que apenas hay una diferencia en la tromboflebitis (irritación venosa dolorosa).
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La infiltración (filtración de líquido en el tejido de alrededor de la vía) y la obstrucción del catéter podrían reducirse ligeramente cuando la vía se cambia de forma regular.
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El coste se reduce cuando el catéter se retira solo por razones clínicas.
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Los futuros estudios se deben centrar en analizar la retirada del catéter venoso periférico más allá de las 96 horas, las preferencias del paciente sobre una retirada del catéter de forma regular o por indicación clínica, ser más rigurosos y usar ecografía para evaluar las complicaciones del catéter; y en informar sobre los desenlaces con medidas más sensibles (p. ej., por cada 1000 días de uso del catéter).
¿Qué son los catéteres intravenosos periféricos y para qué se utilizan?
Un catéter venoso periférico (CVP, también conocido como vía intravenosa [VI] o gotero) es un tubo hueco pequeño que se inserta en una vena pequeña cerca de la superficie de la piel. La mayoría de los pacientes hospitalizados necesitan un CVP para recibir medicación, líquidos o nutrición directamente en la sangre.
Históricamente, ha habido variabilidad en el manejo del CVP. Los CVP se retiraban y sustituían cada 2, 3 o 4 días, siempre que siguieran siendo necesarios y no se hubiera producido una complicación, o se retiraban/sustituían solo cuando se completaba el tratamiento o se producía una complicación (indicado clínicamente).
Los CVP a menudo dejan de funcionar antes de que se complete el tratamiento, lo que puede pasar cualquier día de tratamiento. El fallo se debe con frecuencia a la inflamación de la vena, la obstrucción de la vía, la fuga de líquido a los tejidos circundantes en lugar de permanecer dentro de la vena, o la salida de la vía. Muy pocas veces se desarrollan infecciones graves. Si se da alguna de estas complicaciones, se debe retirar el CVP e insertar uno nuevo, que puede ser doloroso y causar una interrupción/retraso en el tratamiento médico.
¿Qué queríamos averiguar?
Queríamos saber si dejar una vía intravenosa insertada hasta que se complete el tratamiento médico o aparezcan complicaciones del CVP daba lugar a menos complicaciones que sustituir la vía cada 3 a 4 días en personas que necesitan un CVP durante al menos 3 días.
¿Qué hicimos?
Buscamos en bases de datos médicas, hasta el 21 de enero de 2025, ensayos controlados aleatorizados (un tipo de estudio en el que los participantes se asignan al azar a uno de dos o más grupos de tratamiento) que compararan la retirada sistemática del CVP con la retirada por indicación clínica.
¿Qué encontramos?
Encontramos 14 estudios con 11 428 participantes que compararon la retirada del CVP por indicación clínica con la retirada sistemática. En general, no hubo información suficiente para determinar con seguridad cual de las dos fue mejor.
Observamos que, para la infección de la sangre asociada al catéter, la infección de la sangre por cualquier causa, la infección local y la muerte, hubo muy pocos episodios para determinar qué método de retirada fue superior. Esto significa que el riesgo de que se den estos problemas ya es extremadamente bajo, independientemente de retirar la vía por indicación clínica o de forma sistemática. La retirada del CVP solo cuando está clínicamente indicado podría no cambiar la inflamación venosa, pero no lo sabemos con seguridad de acuerdo con la evidencia que tenemos. Hay una probabilidad alta de que el efecto pueda ser muy diferente. El cambio regular del CVP podría ayudar a reducir problemas como la fuga de líquido hacia la piel o la obstrucción de la vía. Con la retirada por indicación clínica de los catéteres venosos periféricos, un número ligeramente mayor de personas podría presentar complicaciones en comparación con la retirada sistemática: cerca de 37 por cada 1000 podrían presentar infiltración (intervalo 2 a 83) y cerca de 57 por cada 1000 podrían presentar una obstrucción de la vía (intervalo 7 a 123). Estos números reflejan la incertidumbre en la evidencia. Estas complicaciones pueden darse en muchas personas incluso ante un plan de retirada sistemática. El tratamiento para estas complicaciones es casi siempre retirar el CVP y sustituirlo si todavía se requiere tratamiento. La retirada del CVP solo cuando está clínicamente indicado ahorra dinero. Los resultados de la investigación proporcionan una idea clara de este efecto, pero hay cierta probabilidad de que el efecto real pueda ser muy diferente.
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
Consideramos que la certeza global de la evidencia fue baja para la mayoría de los resultados, lo que hace que los resultados sean algo inciertos. No tenemos confianza en la evidencia de los estudios que investigan la infección porque no se encontraron muchas infecciones durante el estudio. Otra incertidumbre se debe en gran parte a que los desenlaces, como la tromboflebitis, la obstrucción y la fuga del catéter, fueron evaluados por personas que conocían el grupo al que había sido asignado el participante, lo que podría o no afectar a su decisión acerca de si un problema existe o no.
¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?
Esta es la cuarta actualización de una revisión publicada por primera vez en 2010. La evidencia está actualizada hasta el 21 de enero de 2025.
Leer el resumen científico
Las guías de los Centers for Disease Control de los Estados Unidos recomiendan el reemplazo de los catéteres intravenosos periféricos (CIVP) con una frecuencia no menor a 72 a 96 horas. Se cree que el reemplazo sistemático reduce el riesgo de flebitis e infección sanguínea. La inserción del catéter es una experiencia desagradable para los pacientes y el reemplazo puede ser innecesario si el catéter todavía es funcional y no hay signos de inflamación ni de infección. Los costes asociados con el reemplazo sistemático pueden ser importantes. Esta es la tercera actualización de una revisión publicada por primera vez en 2010.
Objetivos
Evaluar los efectos de la retirada por indicación clínica versus la retirada sistemática de los CVP.
Métodos de búsqueda
Buscamos en las bases de datos CENTRAL, MEDLINE, Embase y CINAHL, y en los registros ICTRP y ClinicalTrials.gov de la OMS hasta el 21 de enero de 2025. También buscamos en las listas de referencias de los estudios identificados y los artículos potencialmente útiles.
Criterios de selección
Se incluyeron los ensayos controlados aleatorizados que comparaban la extracción sistemática de los CIVP con la extracción exclusivamente por indicación clínica, en pacientes hospitalizados o que viven en la comunidad y reciben infusiones continuas o intermitentes.
Obtención y análisis de los datos
Tres autores de la revisión, de forma independiente, revisaron los ensayos para su inclusión, extrajeron los datos y evaluaron el riesgo de sesgo mediante los métodos Cochrane. Se utilizó GRADE para evaluar la certeza general de la evidencia.
Resultados principales
Esta actualización contiene dos ensayos nuevos, por lo que el total de los estudios incluidos asciende a nueve, con 7412 participantes. Ocho ensayos se realizaron en hospitales para enfermedades agudas y uno en un ámbito comunitario. La certeza general de la evidencia se consideró moderada para la mayoría de los resultados, debido al riesgo de sesgo grave de evaluación no cegada de los resultados o a la imprecisión, o ambos. Debido a que la evaluación de los resultados no fue cegada en los ensayos, ninguno cumplió con los criterios de calidad metodológica alta.
Resultados primarios
Siete ensayos (7323 participantes), evaluaron la infección sanguínea relacionada con el catéter (ISRC). No hay una diferencia clara en la incidencia de ISRC entre los grupos de cambio por indicación clínica (1/3590) y de cambio sistemático (2/3733) (riesgo relativo [RR] 0,61; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,08 a 4,68), evidencia de certeza baja (disminuida dos veces por la imprecisión grave).
Todos los ensayos informaron sobre la incidencia de tromboflebitis y los resultados de siete de ellos se combinaron en el análisis (7323 participantes). Se excluyeron dos estudios del metanálisis debido a que contribuyeron a una alta heterogeneidad. No hay una diferencia clara en la incidencia de tromboflebitis cuando los catéteres se cambiaron por indicación clínica o de forma sistemática (RR 1,07; IC del 95%: 0,93 a 1,25; por indicación clínica 317/3590; cambio a los tres días 307/3733; evidencia de certeza moderada, disminuida una vez debido al riesgo grave de sesgo). Este resultado no se vio afectado por el hecho de si la infusión fue continua o intermitente. Seis ensayos proporcionaron las tasas de tromboflebitis por número de días con dispositivo (32 709 días con dispositivo). No hay una diferencia clara entre los grupos (RR 0,90; IC del 95%: 0,76 a 1,08; cambio por indicación clínica 248/17 251; cambio a los tres días 236/15 458; evidencia de certeza moderada, disminuida una vez por el riesgo grave de sesgo).
Un ensayo (3283 participantes) evaluó la infección sanguínea por todas las causas. No se encontraron diferencias claras en la tasa de infección sanguínea por todas las causas entre los dos grupos (RR 0,47; IC del 95%: 0,15 a 1,53; cambio por indicación clínica: 4/1593 [0,02%]; cambio sistemático 9/1690 [0,05%]; evidencia de certeza moderada, disminuida un nivel debido a la imprecisión grave).
Tres ensayos (4244 participantes), investigaron los costes; la extracción por indicación clínica probablemente reduce los costes relacionados con el dispositivo en aproximadamente 7,00 dólares australianos en comparación con la extracción sistemática (DM -6,96; IC del 95%: -9,05 a -4,86; evidencia de certeza moderada, disminuida una vez debido al riesgo grave de sesgo).
Resultados secundarios
Seis ensayos evaluaron la infiltración (7123 participantes). El reemplazo de forma sistemática probablemente reduce la infiltración de líquido en los tejidos circundantes en comparación con el cambio por indicación clínica (RR 1,16; IC del 95%: 1,06 a 1,26; reemplazo sistemático 747/3638 [20,5%]; reemplazo por indicación clínica 834/3485 [23,9%]; evidencia de certeza moderada, disminuida una vez debido al riesgo grave de sesgo).
El metanálisis de siete ensayos (7323 participantes), encontró que las tasas de fallo del catéter debido a la obstrucción fueron probablemente más bajas en el grupo de reemplazo sistemático en comparación con el grupo de reemplazo por indicación clínica (RR 1,14; IC del 95%: 1,01 a 1,29; reemplazo sistemático 519/3733 [13,9%]; reemplazo por indicación clínica 560/3590 [15,6%]; evidencia de certeza moderada, disminuida una vez debido al riesgo grave de sesgo).
Cuatro estudios (4606 participantes), informaron sobre las tasas de infección local. No se sabe si hay diferencias entre los grupos (RR 4,96; IC del 95%: 0,24 a 102,98; reemplazo por indicación clínica 2/2260 [0,09%]; reemplazo sistemático 0/2346 [0,0%]; evidencia de certeza muy baja, disminuida un nivel debido al riesgo grave de sesgo y dos niveles por la imprecisión muy grave).
Un ensayo (3283 participantes), no encontró diferencias claras en la incidencia de mortalidad cuando se comparó la extracción por indicación clínica con la extracción sistemática (RR 1,06; IC del 95%: 0,27 a 4,23; evidencia de certeza baja, disminuida dos niveles por la imprecisión muy grave).
Un ensayo pequeño (198 participantes) no informó de una diferencia clara en el dolor relacionado con el dispositivo entre los grupos de extracción por indicación clínica y sistemática (DM -0,60; IC del 95%: -1,44 a 0,24; evidencia de certeza baja, disminuida un nivel por el riesgo grave de sesgo y un nivel por la imprecisión grave).
Los resultados predeterminados «número de sitios de reimplantación del catéter por paciente» y «satisfacción» no se informaron en los estudios incluidos en esta revisión.
Conclusiones de los autores
La retirada de los CVP por indicación clínica no supone una diferencia en el riesgo de bacteriemia asociada al catéter, bacteriemia primaria, infección local o de mortalidad, y probablemente tenga poco o ningún efecto sobre la incidencia o la tasa de tromboflebitis por cada 1000 días de catéter, en comparación con la retirada sistemática. La evidencia apunta a que la retirada sistemática podría producir una ligera reducción de la incidencia de infiltración y oclusión del catéter, pero poco o ningún efecto sobre sus tasas por cada 1000 días de catéter; sin embargo, la confianza en la estimación del efecto es limitada. El efecto real podría diferir considerablemente de la estimación del efecto. La retirada por indicación clínica podría reducir los costes ligeramente en comparación con la retirada sistemática.
Financiación
Esta actualización de la revisión Cochrane no contó con financiación específica.
Registro
Protocolo (2009): https://doi.org/10.1002/14651858.CD007798
Revisión original (2010): doi.org/10.1002/14651858.CD007798.pub2
Actualización de la revisión (2013): https://doi.org/10.1002/14651858.CD007798.pub3
Actualización de la revisión (2015): https://doi.org/10.1002/14651858.CD007798.pub4
Actualización de la revisión (2019): https://doi.org/10.1002/14651858.CD007798.pub5
La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.
Esta revisión Cochrane se creó originalmente en inglés. El equipo que ha llevado a cabo la traducción es el responsable de la precisión de la misma. La traducción de revisiones se hace de forma minuciosa y sigue procesos establecidos para garantizar un control de la calidad. No obstante, en caso de discrepancias, traducciones inexactas o inadecuadas, prevalecerá la versión original en inglés.