Mensajes clave
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Es probable que los medicamentos (como la melatonina, las hormonas de crecimiento, los estimulantes cerebrales, la atorvastatina o los reguladores de la dopamina y la serotonina) reduzcan el cansancio (fatiga) después de un traumatismo craneoencefálico.
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Otros tratamientos, como las psicoterapias, la estimulación sensorial y el asesoramiento, podrían reducir el cansancio después de un traumatismo craneoencefálico.
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Los estudios futuros deben incluir a más personas, incluidos niños y jóvenes. Deben investigar distintos tipos de tratamientos en diferentes contextos, así como la gravedad y las causas del traumatismo craneoencefálico.
¿Qué es el traumatismo craneoencefálico?
El traumatismo craneoencefálico consiste en un daño cerebral producido tras un golpe o impacto en la cabeza. La lesión podría ser el resultado de un accidente de tráfico, una caída, una agresión, una lesión deportiva o una explosión. Las personas con traumatismo craneoencefálico podrían presentar dolor de cabeza, pérdidas de memoria y dificultades para dormir y moverse. También podrían presentar fatiga, definida como una sensación abrumadora de cansancio no relacionada con un esfuerzo anterior, que generalmente no mejora con el reposo. La fatiga dificulta la concentración y la realización de las actividades cotidianas, lo que afecta su calidad de vida.
¿Cómo se trata la fatiga después de un traumatismo craneoencefálico?
Los tratamientos para la fatiga varían porque las causas y los síntomas de la fatiga pueden ser muy distintos. Los tratamientos incluyen medicación para estimular o proteger el cerebro, y hormonas y antidepresivos para ayudar a las personas a dormir y mejorar su estado de ánimo. Los tratamientos que no incluyen medicación incluyen asesoramiento, educación, terapia conductual y ejercicio.
¿Qué queríamos averiguar?
Principalmente queríamos averiguar si los distintos tratamientos reducen la fatiga en las personas con traumatismo craneoencefálico. También estábamos interesados en el efecto de los tratamientos sobre el estado de ánimo, la memoria o la atención de las personas, la calidad de vida y la somnolencia.
¿Qué hicimos?
Buscamos estudios que asignaran al azar a las personas a recibir tratamiento para la fatiga, atención habitual (es decir, ningún tratamiento específico para la fatiga) o un tratamiento placebo (falso). También consideramos los estudios que compararon diferentes tratamientos. Comparamos y resumimos los resultados de estos estudios y calificamos la confianza en la evidencia según factores como la metodología y el tamaño de los estudios.
¿Qué encontramos?
Encontramos 40 estudios con 3518 adultos y niños con traumatismo craneoencefálico. Los estudios se llevaron a cabo en 12 países, principalmente de ingresos altos, de Europa, Norteamérica y Oceanía. Se ejecutaron en distintos contextos, como centros de salud, consultorios de rehabilitación, bases militares, centros de investigación clínica y hospitales.
Resultados principales
Fatiga
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Es probable que los medicamentos reduzcan la fatiga después de un traumatismo craneoencefálico (8 estudios, 395 personas). Los medicamentos incluyeron melatonina, hormonas de crecimiento, psicoestimulantes, estatinas y reguladores de la dopamina.
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Otros tratamientos (sin medicación) podrían reducir la fatiga después de un traumatismo craneoencefálico (31 estudios, 2203 personas). Los tratamientos incluyeron terapia cognitivo-conductual, entrenamiento mejorado con tecnología, entrenamiento de habilidades funcionales, estimulación sensorial, estimulación eléctrica/magnética, acupresión, asesoramiento, terapia de aceptación y compromiso, terapia ocupacional individualizada, terapia de rehabilitación para el control de los síntomas cognitivos, ejercicio aeróbico, ejercicio ligero prescrito, lugar de realización de los ejercicios, rehabilitación vestibular, consultas de salud y terapias de varias intervenciones.
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Para los tratamientos con medicación, se notificaron algunos episodios adversos (no deseados o perjudiciales) específicos de estudios particulares. Para otros tratamientos (sin medicación), a menudo no se comunicaron los episodios adversos.
Síntomas relacionados con la fatiga
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Los medicamentos podrían suponer poca o ninguna diferencia en la depresión, la ansiedad, la velocidad de procesamiento, la calidad de vida y la somnolencia diurna (21 estudios, 1016 personas).
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De los tratamientos sin medicación, solo la terapia cognitiva mostró algún efecto notable; podría reducir la ansiedad (2 estudios, 57 personas).
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
Tenemos confianza limitada en la evidencia debido a la baja cifra de personas en los estudios, y a la variación en los contextos, los tratamientos, la edad de los participantes y la gravedad y las causas del traumatismo craneoencefálico.
¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?
Buscamos estudios hasta el 12 de febrero de 2025.
Leer el resumen científico
Objetivos
Evaluar la efectividad de las intervenciones farmacológicas y no farmacológicas para la fatiga en personas que han tenido un TCE.
Métodos de búsqueda
Para esta revisión, buscamos en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials; CENTRAL), MEDLINE, Embase y PsycINFO. También buscamos en actas de congresos relevantes, y consultamos ClinicalTrials.gov y la Plataforma de Registros Internacionales de Ensayos Clínicos (ICTRP) de la OMS para identificar ensayos en curso.
Las búsquedas más recientes se hicieron el 12 de febrero de 2025.
Conclusiones de los autores
Hay evidencia muy limitada y de certeza moderada a muy baja de los ECA sobre los tratamientos para reducir la fatiga después de un TCE. A pesar de la prevalencia de la fatiga después de un TCE, no hay estudios de alta calidad que evalúen las intervenciones para mejorar este síntoma incapacitante, pero potencialmente tratable. Se necesita una considerable cantidad de trabajo adicional para identificar un tratamiento efectivo para la fatiga en personas con TCE.
Financiación
Esta revisión Cochrane no contó con financiación específica.
Registro
Protocolo disponible a través del DOI: 10.1002/14651858.CD006448
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Esta revisión Cochrane se creó originalmente en inglés. El equipo que ha llevado a cabo la traducción es el responsable de la precisión de la misma. La traducción de revisiones se hace de forma minuciosa y sigue procesos establecidos para garantizar un control de la calidad. No obstante, en caso de discrepancias, traducciones inexactas o inadecuadas, prevalecerá la versión original en inglés.