Terapias psicológicas versus medicación antidepresiva, solas y en combinación, para la depresión en niños y adolescentes

Esta traducción está desactualizada. Por favor, haga clic aquí para ver la versión en inglés más reciente de esta revisión.

Los trastornos depresivos son frecuentes en niños y adolescentes, y se ha sugerido que las tasas de prevalencia generales para los adolescentes (13 a 18 años) son de un 5,7% y para los niños (menos de 13 años) de un 2,8%. Los síntomas comunes de la depresión en niños y adolescentes incluyen decaimiento anímico, pérdida de interés en las actividades que alguna vez disfrutaron, dificultades con la concentración y la motivación, cambios en el apetito y el sueño, irritabilidad, síntomas físicos como cefaleas o dolor de estómago y en algunos casos pensamientos suicidas. Cuando los trastornos depresivos no se tratan en los primeros años es probable que continúen hasta la edad adulta, y pueden ser cada vez más difíciles de tratar con el transcurso del tiempo. Tanto las terapias psicológicas como la medicación antidepresiva pueden usarse para tratar la depresión en niños y adolescentes. Las terapias psicológicas, a veces llamadas “terapias de conversación”, incluyen el trabajo con un terapeuta capacitado para tratar la depresión. Las terapias psicológicas utilizadas comúnmente son la terapia cognitivo-conductual (TCC), la psicoterapia interpersonal (PTI) y la terapia psicodinámica. Hay muchos tipos diferentes de medicación antidepresiva, de los cuales todos se han desarrollado específicamente para trabajar en los productos químicos del cerebro que se consideran vinculados a la depresión. Se ha realizado investigación sobre las terapias psicológicas y la medicación antidepresiva, solas y en combinación, para evaluar los efectos de estas intervenciones sobre la depresión en niños y adolescentes.

Para evaluar si alguna intervención o una combinación de ambas es la más efectiva, se incluyeron estudios que compararon: (1) cualquier terapia psicológica con cualquier medicación antidepresiva; (2) cualquier combinación de estas terapias (una terapia psicológica más medicación antidepresiva) con cualquier psicoterapia sola o medicación antidepresiva sola; (3) cualquier combinación de estas terapias (una terapia psicológica más medicación antidepresiva) con un placebo o 'tratamiento habitual; (4) cualquier combinación de estas terapias (una terapia psicológica más medicación antidepresiva) con cualquier terapia más un placebo.

Se incluyeron 10 ensayos controlados aleatorios (ECA) con 1235 participantes en esta revisión. Estos ensayos realizaron una variedad de comparaciones diferentes y sólo un número pequeño ensayos contribuyeron con información acerca de cada una de las comparaciones realizadas en la revisión. Aunque la mayoría de los análisis incluyeron más de un ensayo, los resultados de estos ensayos a veces difirieron considerablemente o incluso fueron contradictorios. En cuanto a los efectos adversos del tratamiento, en un ensayo, las tasas de pensamientos suicidas fueron mayores en los que recibieron medicación antidepresiva, en comparación con los que recibieron terapia psicológica. En términos generales, no fue posible establecer conclusiones consistentes a partir de los metanálisis, ni establecer qué estrategia de intervención fue más efectiva.

En resumen, sobre la base de las pruebas disponibles, no se sabe si la terapia psicológica, la medicación antidepresiva o una combinación de las dos es más efectiva para tratar los trastornos depresivos en niños y adolescentes.

Conclusiones de los autores: 

Hay pruebas muy limitadas sobre las cuales basar las conclusiones acerca de la efectividad relativa de las intervenciones psicológicas, la medicación antidepresiva y una combinación de estas intervenciones. Sobre la base de las pruebas disponibles, no puede establecerse la efectividad de estas intervenciones para el tratamiento de los trastornos depresivos en niños y adolescentes. Se necesitan ECA adicionales con el poder estadístico adecuado.

Leer el resumen completo…
Antecedentes: 

Los trastornos depresivos son frecuentes en niños y adolescentes y, si no se tratan, es probable que vuelvan a aparecer en la edad adulta. La depresión es sumamente debilitante y afecta el funcionamiento psicosocial, familiar y académico.

Objetivos: 

Evaluar la efectividad de las terapias psicológicas y la medicación antidepresiva, solas y en combinación, para el tratamiento del trastorno depresivo en niños y adolescentes. Se examinaron los resultados clínicos incluida la remisión, las medidas de la depresión informadas por el médico y por el paciente y los resultados relacionados con el suicidio.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el registro especializado del Grupo de Revisión Cochrane de Depresión, Ansiedad y Neurosis (Cochrane Depression, Anxiety and Neuorosis Review Group) el 11 de noviembre de 2011. Este registro contiene informes de ensayos controlados aleatorios relevantes (ECA) del Registro Cochrane Central de Ensayos Contolados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL), MEDLINE (1950 hasta la fecha), EMBASE (1974 hasta la fecha), y PsycINFO (1967 hasta la fecha).

Criterios de selección: 

Los ECA reunieron los requisitos para la inclusión cuando comparaban i) cualquier terapia psicológica con cualquier medicación antidepresiva, o ii) una combinación de terapia psicológica y medicación antidepresiva con una terapia psicológica sola, o una medicación antidepresiva sola, o iii) una combinación de terapia psicológica y medicación antidepresiva con un placebo o 'tratamiento habitual, o (iv) una combinación de terapia psicológica y medicación antidepresiva con una terapia psicológica o medicación antidepresiva más un placebo.

Se incluyeron los estudios con participantes de seis a 18 años de edad, con diagnóstico realizado por un médico de trastorno depresivo mayor (TDM) basado en los criterios del Diagnostic and Statistical Manual (DSM) o la International Classification of Diseases (ICD).

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores, de forma independiente, seleccionaron los estudios, extrajeron los datos y evaluaron la calidad de los estudios. Se aplicó un metanálisis de efectos aleatorios, mediante el odds ratio (OR) para describir los resultados dicotómicos, la diferencia de medias (DM) para describir los resultados continuos cuando se utilizaban las mismas medidas, y la diferencia de medias estandarizada (DME) cuando los resultados se midieron en diferentes escalas.

Resultados principales: 

Se incluyeron diez ensayos con 1235 participantes en esta revisión. Los estudios incluyeron a participantes con diferentes gravedades del trastorno y con una variedad de trastornos concomitantes, incluido el trastorno de ansiedad y el uso de sustancias, lo cual limitó la comparabilidad de los resultados. Con respecto al riesgo de sesgo en los estudios, la mitad de los estudios realizó una ocultación adecuada de la asignación (no hubo información suficiente para determinar la ocultación de la asignación en los estudios restantes), se realizó el cegamiento de los evaluadores de resultado a la intervención de los participantes en seis estudios, y en general, los estudios informaron sobre métodos de análisis de datos incompletos, principalmente mediante el uso de análisis de intención de tratar (ITT). Para la mayoría de los resultados no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre las intervenciones comparadas. Hubo pruebas limitadas (basado en dos estudios con 220 participantes) de que la medicación antidepresiva fue más efectiva que la psicoterapia en las medidas de la remisión definida por el médico inmediatamente después de la intervención (odds ratio [OR] 0,52; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,27 a 0,98), y se consideró que el 67,8% de los participantes en el grupo de medicación y el 53,7% en el grupo de psicoterapia estaban en remisión. Hubo pruebas limitadas (basado en tres estudios con 378 participantes) de que el tratamiento combinado fue más efectivo que la medicación antidepresiva sola para lograr mayor remisión de un episodio depresivo inmediatamente después de la intervención (OR 1,56; IC del 95%: 0,98 a 2,47), y se consideró que el 65,9% de los participantes que recibieron tratamiento combinado y el 57,8% de los participantes tratados con medicación estaban en remisión. No hubo pruebas para sugerir que el tratamiento combinado fue más efectivo que la terapia psicológica sola, basado en la remisión evaluada por el médico inmediatamente después de la intervención (OR 1,82; IC del 95%: 0,38 a 8,68).

Los eventos adversos graves (EAG) relacionados con el suicidio se informaron de diversas maneras entre los estudios y no pudieron combinarse en los metanálisis. Sin embargo, en general se midió la ideación suicida específicamente y se informó mediante el uso de herramientas estandarizadas de evaluación apropiadas para el metanálisis. En un estudio con 188 participantes, las tasas de ideación suicida fueron significativamente mayores en el grupo de medicación antidepresiva (18,6%) en comparación con el grupo de terapia psicológica (5,4%) (OR 0,26; IC del 95%: 0,09 a 0,72) y este efecto pareció seguir existiendo a los seis a nueve meses (OR 1,27; IC del 95%: 0,68 a 2,36), y el 13,6% de los participantes en el grupo de medicación y el 3,9% de los participantes en el grupo de terapia psicológica informaron sobre la ideación suicida. No estuvo claro cuál fue el efecto del tratamiento combinado en comparación con la medicación antidepresiva sola o con la terapia psicológica sola en las tasas de ideación suicida. El impacto de cualquiera de los paquetes de tratamiento asignados sobre los abandonos también fue mayormente incierto a través de las diversas comparaciones en la revisión.

Los datos limitados y los resultados contradictorios basados en otras medidas de resultado dificultan la posibilidad de establecer conclusiones con respecto a la efectividad de cualquier intervención específica basada en estos resultados.

Share/Save