Prebióticos (fibra dietética), probióticos (bacterias buenas) o simbióticos (prebióticos más probióticos) para personas con enfermedad renal crónica

Mensajes clave

La enfermedad renal crónica (ERC) es un grave problema de salud que afecta a más de 850 millones de personas en todo el mundo. Las personas con enfermedad renal tienen un equilibrio poco saludable de bacterias buenas y malas en sus intestinos, lo que se denomina "disbiosis intestinal". Este desequilibrio se debe a los efectos de la reducción de la función renal (retención de productos de desecho tóxicos, retención de líquidos que provoca la inflamación de la pared intestinal), a los medicamentos utilizados con frecuencia en personas con ERC (especialmente antibióticos) y a las restricciones dietéticas impuestas a las personas con ERC.

La disbiosis intestinal puede, a su vez, causar o empeorar la ERC porque las bacterias pueden producir toxinas que atraviesan la pared intestinal y dañan los riñones. La disbiosis intestinal también puede causar problemas estomacales (como inflamación, cólicos, estreñimiento y diarrea) y reducir la calidad de vida.

Para mejorar el equilibrio de la flora intestinal, se pueden tomar bacterias buenas en pastillas de altas dosis de prebióticos y probióticos. Los prebióticos, o fibra vegetal no digerible, pueden favorecer el crecimiento de bacterias buenas. Los simbióticos son una combinación de prebióticos y probióticos. Algunos estudios de investigación sugieren que la ingesta de dosis elevadas de bacterias buenas puede reequilibrar las bacterias buenas del intestino de las personas, mejorando así los síntomas intestinales y las afecciones que conducen al empeoramiento de la ERC.

¿Qué se hizo?

Se revisó toda la evidencia sobre los simbióticos, los prebióticos y los probióticos para ver si pueden mejorar los desenlaces en las personas que presentan ERC (todos los estadios del 1 al 5).

¿Qué se encontró?

Se encontraron 45 estudios que asignaron al azar a 2266 participantes. En la mitad de ellos se analizó a participantes que recibían diálisis (principalmente hemodiálisis) y en la otra mitad a participantes que no recibían diálisis. La mitad también presentaba diabetes e hipertensión.

No está claro si los simbióticos, los prebióticos o los probióticos mejoran los desenlaces intestinales, la calidad de vida, los niveles de toxinas renales o la función renal.

La calidad de la evidencia encontrada es baja y la certeza muy baja. Todos los estudios se realizaron con métodos de calidad moderada a deficiente y con un número demasiado reducido de pacientes.

Resumen

En la actualidad, no se dispone de suficiente información procedente de ensayos para saber si los simbióticos, los prebióticos o los probióticos funcionan para mejorar los síntomas intestinales, la calidad de vida, los niveles de toxinas renales o la función renal en personas con ERC. Actualmente hay diez estudios en curso; por lo tanto, es posible que los resultados cambien con la inclusión de estos estudios en futuras actualizaciones.

La evidencia está actualizada hasta el 9 de octubre de 2023.

Conclusiones de los autores: 

Se encontraron muy pocos estudios que analizaran adecuadamente la administración de suplementos bióticos como tratamientos alternativos para mejorar la función renal, los síntomas GI, los desenlaces de la diálisis, la función del aloinjerto, los desenlaces informados por el paciente, la EC, el cáncer, la reducción de las toxinas urémicas y los efectos adversos.

No está claro si los simbióticos, los prebióticos o los probióticos son más o menos eficaces comparados entre sí, con los antibióticos o con la atención estándar para mejorar los desenlaces de las personas con NC. Los eventos adversos fueron poco frecuentes y leves.

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Antecedentes: 

La nefropatía crónica (NC) es un importante problema de salud pública que afecta al 13% de la población mundial. Investigaciones previas han indicado que la NC está asociada con la disbiosis intestinal. La disbiosis intestinal puede provocar el desarrollo y la progresión de la NC, que a su vez puede provocar disbiosis intestinal como resultado de las toxinas urémicas, el edema de la pared intestinal, la acidosis metabólica, los tiempos de tránsito intestinal prolongados, la polimedicación (las exposiciones frecuentes a los antibióticos) y las restricciones dietéticas utilizadas para tratar la NC. Intervenciones como los simbióticos, los prebióticos y los probióticos pueden mejorar el equilibrio de la flora intestinal alterando el pH intestinal, mejorando el equilibrio de la microbiota intestinal y mejorando la función de la barrera intestinal (es decir, reduciendo la permeabilidad intestinal).

Objetivos: 

Esta revisión tuvo como objetivo evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de los simbióticos, prebióticos y probióticos para las personas con NC.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en el registro de estudios del Grupo Cochrane de Riñón y trasplante (Cochrane Kidney and Transplant) hasta el 9 de octubre de 2023 mediante el contacto con el documentalista y el uso de términos de búsqueda relevantes para esta revisión. Los estudios en el registro se identifican mediante búsquedas en CENTRAL, MEDLINE y EMBASE, en resúmenes de congresos, en el portal de búsqueda de la Plataforma de registros internacionales de ensayos clínicos (ICTRP) y en ClinicalTrials.gov.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorizados (ECA) que midieron e informaron los efectos de los simbióticos, prebióticos o probióticos en cualquier combinación y cualquier formulación administrados a las personas con NC (estadios de NC 1 a 5, incluida la diálisis y el trasplante renal). Dos autores evaluaron de forma independiente los títulos y resúmenes identificados y, cuando fue necesario, el texto completo para determinar cuáles cumplían los criterios de inclusión.

Obtención y análisis de los datos: 

La extracción de datos la realizaron dos autores de forma independiente mediante un formulario de extracción de datos estándar. Las estimaciones globales del efecto se obtuvieron mediante un modelo de efectos aleatorios, y los resultados se expresaron como razones de riesgos (RR) y sus intervalos de confianza (IC) del 95% para los desenlaces dicotómicos, y la diferencia de medias (DM) o la diferencia de medias estandarizada (DME) y los IC del 95% para los desenlaces continuos. La calidad metodológica de los estudios incluidos se evaluó mediante la herramienta Cochrane de riesgo de sesgo. Un autor ingresó los datos y otro los cotejó. La confianza en la evidencia se evaluó mediante el método GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation por sus siglas en inglés).

Resultados principales: 

En esta revisión se incluyeron 45 estudios (2266 participantes asignados al azar). Los participantes de los estudios eran adultos (dos estudios en niños) con NC en estadios comprendidos entre el 1 y el 5, con pacientes que recibían y no recibían diálisis, de los cuales la mitad también presentaba diabetes e hipertensión.

Ningún estudio investigó el mismo simbiótico, prebiótico o probiótico de cepas, dosis o frecuencias similares. La mayoría de los estudios se consideraron con bajo riesgo de sesgo de selección, sesgo de realización y sesgo de notificación, con riesgo incierto de sesgo de detección y control de factores de confusión, y con alto riesgo de sesgo de exclusión y otros sesgos.

En comparación con los prebióticos, se desconoce si los simbióticos mejoran la velocidad de filtración glomerular estimada (VFGe) a las cuatro semanas (un estudio, 34 participantes: DM -3,80 ml/min/1,73 m²; IC del 95%: -17,98 a 10,38), el sulfato de indoxilo a las cuatro semanas (un estudio, 42 participantes: DM 128,30 ng/ml; IC del 95%: -242,77 a 499,37), el cambio en el malestar gastrointestinal (GI) (borborigmosis) a las cuatro semanas (un estudio, 34 participantes: RR 15,26; IC del 95%: 0,99 a 236,23), ni los cambios en el malestar gastrointestinal (Gastrointestinal Symptom Rating Scale) a los 12 meses (un estudio, 56 participantes: DM 0,00; IC del 95%: -0,27 a 0,27), porque la certeza de la evidencia fue muy baja.

En comparación con ciertas cepas de prebióticos, no está claro si una cepa diferente de prebióticos mejora la VFGe a las 12 semanas (un estudio, 50 participantes: DM 0,00 ml/min; IC del 95%: -1,73 a 1,73), el sulfato de indoxilo a las seis semanas (dos estudios, 64 participantes: DM -0,20 μg/ml; IC del 95%: -1,01 a 0,61; I² = 0%) o el cambio en cualquier malestar GI, la intolerancia o composición de la microbiota, porque la certeza de la evidencia fue muy baja.

En comparación con ciertas cepas de probióticos, no está claro si una cepa diferente de probióticos mejora la VFGe a las ocho semanas (un estudio, 30 participantes: DM -0,64 ml/min; IC del 95%: -9,51 a 8,23; evidencia de certeza muy baja).

En comparación con placebo o ningún tratamiento, tampoco está claro si los simbióticos mejoran la VFGe a las seis o 12 semanas (dos estudios, 98 participantes: DM 1,42 ml/min; IC del 95%: 0,65 a 2,2) o el cambio en cualquier malestar GI o la intolerancia a las 12 semanas porque la certeza de la evidencia fue muy baja.

En comparación con placebo o ningún tratamiento, no está claro si los prebióticos mejoran el sulfato de indoxilo a las ocho semanas (dos estudios, 75 participantes: DME -0,14 mg/l; IC del 95%: -0,60 a 0,31; evidencia de certeza muy baja) o la composición de la microbiota porque la certeza de la evidencia es muy baja.

En comparación con placebo o ningún tratamiento, no se sabe con certeza si los probióticos mejoran la VFGe a las 8, 12 o 15 semanas (tres estudios, 128 participantes: DM 2,73 ml/min; IC del 95%: -2,28 a 7,75; I² = 78%), la proteinuria a las 12 o 24 semanas (un estudio, 60 participantes: DM -15,60 mg/dl; IC del 95%: -34,30 a 3,10), el sulfato de indoxilo a las 12 o 24 semanas (dos estudios, 83 participantes: DM -4,42 mg/dl; IC del 95%: -9,83 a 1,35; I² = 0%), o cualquier cambio en el malestar GI o la intolerancia porque la certeza de la evidencia fue muy baja. Los probióticos podrían tener poco o ningún efecto sobre la albuminuria a las 12 o 24 semanas en comparación con placebo o ningún tratamiento (cuatro estudios, 193 participantes: DM 0,02 g/dl; IC del 95%: -0,08 a 0,13; I² = 0%; evidencia de certeza baja).

En todas las comparaciones, los eventos adversos se notificaron de forma escasa y fueron mínimos (flatulencia, náuseas, diarrea, dolor abdominal) y no graves, y los retiros no estaban relacionados con el tratamiento de estudio.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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