Reducción del consumo de alcohol para controlar la hipertensión

Pregunta de la revisión

Se evaluó si una intervención para reducir el consumo de alcohol tiene un mayor impacto que otro tipo de intervenciones (o ninguna intervención en absoluto) en la reducción de la presión arterial en personas con hipertensión y consumo de alcohol.

Antecedentes

La presión alta se asocia con un aumento del riesgo de infarto, ictus y muerte. El consumo abundante de alcohol aumenta el riesgo cardiovascular y se ha asociado con problemas cardíacos y vasculares. Algunos estudios han confirmado una relación entre el consumo de alcohol y la hipertensión.

Algunos estudios ya han evaluado cómo el consumo de alcohol puede afectar a la presión arterial. Sin embargo, sigue sin estar claro si las intervenciones para reducir el consumo de alcohol pueden modificar también la presión arterial.

Fecha de la búsqueda

Se buscó evidencia hasta junio de 2020.

Características de los estudios

Se incluyó un ensayo con 269 participantes que tuvieron un seguimiento de 24 meses. Se evaluaron los datos para identificar las diferencias en la presión arterial, el número de muertes y de enfermedades graves entre un grupo de personas que recibían asistencia psicológica para reducir el consumo de alcohol y las personas que no recibían esta asistencia.

Resultados clave

Según esta información limitada, aunque los participantes que recibieron asistencia psicológica pudieron reducir su consumo de alcohol más que los que no recibieron dicha asistencia, no se encontraron diferencias en el número de muertes, el total de problemas cardíacos y el total de problemas vasculares entre las personas que recibieron asistencia psicológica para reducir el consumo de alcohol y las que no recibieron dicha ayuda. Tampoco se encontró ninguna diferencia en la reducción de la presión arterial. No se dispuso de datos sobre la calidad de vida ni sobre efectos adversos graves.

Certeza de la evidencia

Sólo se encontró un estudio relevante que respondiera a la pregunta. La certeza de la evidencia de este único estudio se evaluó como baja a muy baja. Es necesario realizar más ensayos a largo plazo para evaluar el efecto de la reducción del consumo de alcohol en la presión arterial.

Conclusiones de los autores: 

Una intervención para disminuir el consumo de alcohol no dio lugar a diferencias en la presión arterial sistólica y diastólica en comparación con una intervención de control, aunque hubo una reducción en el consumo de alcohol que favoreció la intervención activa. No se encontraron diferencias en la mortalidad general, la mortalidad cardiovascular ni los episodios cardiovasculares. No hubo datos disponibles para evaluación sobre los episodios adversos graves ni sobre la calidad de vida. Se necesitan ensayos controlados aleatorizados adecuados para aportar evidencia adicional sobre esta pregunta específica.

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Antecedentes: 

La presión arterial alta constituye una de las principales causas de mortalidad y morbilidad en todo el mundo. Al mismo tiempo, el consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, incluyendo miocardiopatía, hipertensión, arritmias auriculares o ictus. Varios estudios ya han evaluado específicamente la relación entre el consumo de alcohol y la hipertensión. Sin embargo, se desconoce en gran medida el posible efecto de las intervenciones para reducir el consumo de alcohol sobre la presión arterial.

Objetivos: 

Evaluar el efecto de cualquier intervención para reducir el consumo de alcohol en cuanto a la reducción de la presión arterial en personas hipertensas con consumo de alcohol en comparación con una intervención de control o a ninguna intervención. Determinar efectos adicionales relacionados con la mortalidad, los episodios cardiovasculares graves, los episodios adversos graves o la calidad de vida.

Métodos de búsqueda: 

El documentalista del Grupo Cochrane de Hipertensión (Cochrane Hypertension Group) buscó ensayos controlados aleatorizados hasta junio de 2020 en las siguientes bases de datos: el registro especializado del Grupo Cochrane de Hipertensión (Cochrane Hypertension Specialised Register), el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials; CENTRAL) (número 5, 2020), MEDLINE Ovid (desde 1946), MEDLINE Ovid Epub Ahead of Print, y MEDLINE Ovid In-Process, Embase Ovid (desde 1974), ClinicalTrials.gov y la Plataforma de registros internacionales de ensayos clínicos de la Organización Mundial de la Salud. Se estableció contacto con los autores cuando fue necesario y no se aplicaron restricciones de idiomas.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados con una duración mínima de 12 semanas y que incluían 50 o más personas por grupo con medición cuantitativa del consumo de alcohol y/o medición biológica de los desenlaces de interés.

Los participantes eran adultos (de 16 años o más) con una presión arterial sistólica (PAS) superior a 140 mmHg y una presión arterial diastólica (PAD) superior a 90 mmHg, y una PAS ≥ 130 o una PAD ≥ 80 mmHg en participantes con diabetes. Se incluyó cualquier intervención implementada para reducir el consumo de alcohol.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión evaluaron de forma independiente los resultados de la búsqueda y extrajeron los datos mediante procedimientos metodológicos estándar previstos por Cochrane.

Resultados principales: 

Se analizaron un total de 1210 estudios. Se incluyó un ensayo controlado aleatorizado, con un total de 269 participantes con un seguimiento de dos años. En esta revisión se proporcionaron y utilizaron datos individuales para todos los participantes.

No se encontraron diferencias entre el grupo de intervención cognitivo-conductual y el grupo de control en cuanto a la mortalidad general (riesgo relativo [RR] 0,72; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,16 a 3,17; evidencia de certeza baja), la mortalidad cardiovascular (no estimable) y los episodios cardiovasculares (RR 0,80; IC del 95%: 0,36 a 1,79; evidencia de certeza muy baja). No hubo diferencias estadísticas en la reducción de la presión arterial sistólica (PAS) (diferencia media (DM) -0,92 mmHg, IC del 95%: -5,66 a 3,82 mmHg; evidencia de certeza muy baja) ni en la disminución de la presión arterial diastólica (PAD) (DM 0,98 mmHg, IC del 95%: -1,69 a 3,65 mmHg; evidencia de certeza baja) entre el grupo de intervención cognitivo-conductual y el grupo de control. Tampoco se encontraron diferencias en el porcentaje de personas con PAS < 140 mmHg y PAD < 90 mmHg ( RR 1,21, IC del 95%: 0,88 a 1,65; evidencia de certeza muy baja).

En cuanto a los desenlaces secundarios, la ingesta de alcohol se redujo significativamente en la intervención cognitivo-conductual en comparación con el grupo de control (DM 191,33 g, IC del 95%: 85,36 a 297,30 g). No se encontraron diferencias entre la intervención activa y la de control en la proporción de personas con menor riesgo de ingesta de alcohol versus las de mayor riesgo y las consumidoras extremas al final del estudio (RR 1,04; IC del 95%: 0,68 a 1,60). No hubo resultados estimables del desenlace de calidad de vida.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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