Mensajes clave
- En comparación con el uso del propio tejido de la mujer en la cirugía para el prolapso del compartimento anterior, el uso de malla vaginal permanente colocada a través de la vagina probablemente da lugar a que menos mujeres presenten síntomas de prolapso (es decir, sientan un bulto o protuberancia de la vagina), necesiten otra operación para el prolapso o experimenten un prolapso nuevamente.
- Es probable que el dolor de nueva aparición durante las relaciones sexuales sea más frecuente con la cirugía con malla vaginal permanente que con la cirugía con malla abdominal.
- Los estudios futuros deben probar nuevas mallas u otros materiales biológicos duraderos, e informar sobre la calidad de vida.
¿Qué es el prolapso de órganos pélvicos y cómo se trata?
El prolapso de órganos pélvicos es frecuente, especialmente entre las mujeres que han tenido hijos anteriormente y que ya han pasado la menopausia. Implica que los órganos de la pelvis descienden dentro y fuera de la abertura vaginal. El "prolapso del compartimento anterior" implica específicamente el descenso de la vejiga hacia la pared frontal de la vagina. Esto a menudo provoca la percepción incómoda de bulto, sensación de tirantez, incontinencia (pérdida de orina) y dificultades con las relaciones sexuales. Estos problemas pueden tener un impacto grave sobre la calidad de vida.
El prolapso de órganos pélvicos se puede tratar con cirugía. El cirujano puede utilizar diferentes materiales: tejido y ligamentos propios de la mujer (reparación con tejido de la paciente); material natural (injerto biológico) o material artificial (malla sintética) que se desintegra y se absorbe en el cuerpo; o material artificial permanente (malla permanente). La cirugía se puede realizar a través de la vagina (transvaginal), mediante un corte grande en el vientre (abdominal), o a través de un pequeño orificio (mínimo acceso) en el vientre (laparoscópico). La cirugía por mínimo acceso a veces se realiza con la ayuda de un robot.
¿Qué queríamos averiguar?
Queríamos averiguar el método quirúrgico más efectivo con el menor riesgo de efectos no deseados. Estábamos interesados en determinar los efectos de diferentes métodos sobre los síntomas de prolapso, la reaparición (recurrencia) del prolapso, la repetición de la cirugía para el prolapso, la cirugía por pérdida de orina, la repetición de la cirugía por exposición de la malla (cuando la malla sobresale a través de la herida quirúrgica y hacia la vagina) y el dolor nuevo o persistente durante las relaciones sexuales.
¿Qué hicimos?
Buscamos estudios que compararan diferentes formas quirúrgicas de reparar el prolapso del compartimento anterior.
¿Qué encontramos?
Encontramos 41 estudios que evaluaron a 4531 mujeres con prolapso del compartimento anterior. La mayoría de los estudios presentaron los resultados entre 1 y 2 años después de la cirugía.
Reparación con tejido de la propia mujer en comparación con reparación con injerto biológico (entre 1 y 2 años después de la cirugía)
La recurrencia es probablemente más probable con la reparación con tejido de la propia mujer que con un injerto biológico (8 estudios, 707 mujeres). Por ejemplo, si el 21% de las mujeres volviera a presentar un prolapso después de la reparación con injerto biológico, entre el 24% y el 40% lo haría después de la reparación con tejido de la propia mujer.
es probable que los resultados con ambos métodos sean similares para la percepción del prolapso (5 estudios, 515 mujeres) y el dolor durante las relaciones sexuales (2 estudios, 151 mujeres), y podrían serlo en la repetición de la cirugía para el prolapso (6 estudios, 524 mujeres).
No se evaluó la cirugía para las pérdidas de orina ni el dolor durante las relaciones sexuales de nueva aparición.
Reparación con tejido de la propia mujer en comparación con malla permanente insertada a través de la vagina (entre 1 y 2 años después de la cirugía)
Es probable que la reparación con tejido de la propia mujer dé lugar a más percepción del prolapso que la reparación con malla permanente (10 estudios, 1203 mujeres); por ejemplo, si el 13% de las mujeres percibiera el prolapso después de la reparación con malla, entre el 17% y el 29% lo percibiera después de la reparación con tejido de la propia mujer.
La reparación con tejido de la propia mujer podría dar lugar a una recurrencia ligeramente mayor (20 estudios, 2483 mujeres). Por ejemplo, si el 13% de las mujeres tuviera una recurrencia del prolapso después de la reparación con malla, entre el 29% y el 58% la tendría después de la reparación con tejido de la propia mujer.
Es probable que aumente el riesgo de repetición de la cirugía para el prolapso después de la reparación con tejido de la propia mujer (14 estudios, 1799 mujeres).
Es probable que haya poca o ninguna diferencia entre los métodos quirúrgicos en el caso de las pérdidas de orina (6 estudios, 967 mujeres), el dolor durante las relaciones sexuales (8 estudios, 1096 mujeres) y el dolor de nueva aparición durante las relaciones sexuales (11 estudios, 797 mujeres).
Malla permanente insertada a través de la vagina en comparación con insertada a través del abdomen (al año después de la cirugía)
Es probable que el dolor durante las relaciones sexuales de nueva aparición sea más frecuente con la malla vaginal permanente que con la malla abdominal (en la que la malla se fija desde la parte superior de la vagina hasta la base de la columna vertebral) (2 estudios, 248 mujeres).
Es probable que haya poca o ninguna diferencia entre la malla vaginal y abdominal permanente en cuanto a la recurrencia (4 estudios, 306 mujeres), y podría haber poca o ninguna diferencia entre ellas en cuanto a la percepción del prolapso (3 estudios, 441 mujeres), la repetición de la cirugía para el prolapso (3 estudios, 455 mujeres), la cirugía por complicaciones de la malla (2 estudios, 373 mujeres) y la cirugía por pérdidas de orina (2 estudios, 299 mujeres).
No se evaluó el dolor durante las relaciones sexuales.
¿Cuáles son las limitaciones de la evidencia?
La confianza en la evidencia varió de "muy baja" a "moderada". Los estudios no informaron sobre su metodología al completo, y algunos estudios fueron muy pequeños. Muchos de los productos de malla evaluados en los estudios han sido retirados del mercado de manera voluntaria. Existen productos de malla más nuevos y ligeros, pero aún no se han probado en el tipo de estudio más confiable.
¿Cuál es el grado de actualización de esta evidencia?
La evidencia está actualizada hasta el 29 de abril de 2024.
Leer el resumen científico
El prolapso del compartimento anterior es el prolapso de órganos pélvicos más frecuente. Los médicos han utilizado diversas técnicas quirúrgicas para disminuir la tasa de prolapso recurrente de órganos pélvicos (POP).
Objetivos
Determinar los efectos beneficiosos y perjudiciales de la cirugía para el prolapso del compartimento anterior.
Métodos de búsqueda
El 29 de abril de 2024 buscamos en el Registro especializado del Grupo Cochrane de Incontinencia (Cochrane Incontinence). Este incluye registros indexados en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL), MEDLINE, ClinicalTrials.gov y la ICTRP de la OMS. También realizamos búsquedas manuales en revistas, resúmenes de congresos y en las listas de referencias de los estudios incluidos.
Criterios de selección
Incluimos los ensayos controlados aleatorizados (ECA) que compararon intervenciones quirúrgicas en mujeres con prolapso del compartimento anterior.
Obtención y análisis de los datos
Dos autores de la revisión, de forma independiente, seleccionaron los ensayos, evaluaron el riesgo de sesgo y extrajeron los datos.
Resultados principales
Incluimos 41 ECA que evaluaron a 4531 mujeres. La certeza de la evidencia varió de muy baja a moderada debido al riesgo de sesgo y a la imprecisión.
Reparación del compartimento anterior con tejido autólogo versus injerto biológico entre 1 y 2 años
Es probable que haya poca o ninguna diferencia entre estos 2 métodos en cuanto a la percepción del prolapso (RR 1,20; IC del 95%: 0,80 a 1,81; 5 ECA, 515 mujeres; certeza moderada).
La reparación con tejido autólogo probablemente aumenta el riesgo de prolapso recurrente del compartimento anterior (RR 1,53; IC del 95%: 1,19 a 1,97; 8 ECA, 707 mujeres; certeza moderada); el resultado indica que si el 21% de las mujeres tuvieran una recurrencia del prolapso después de la reparación con injerto biológico, del 24% al 40% tendrían una recurrencia después de la reparación con tejido autólogo.
Podría haber poca o ninguna diferencia entre los grupos de reparación con tejido autólogo y de reparación con injerto biológico en la repetición de la cirugía para el prolapso (RR 0,99; IC del 95%: 0,45 a 2,17; 6 ECA, 524 mujeres; certeza baja).
No se informó sobre la cirugía para la incontinencia urinaria de esfuerzo .
Es probable que haya poca o ninguna diferencia entre los grupos en la dispareunia (RR 0,87; IC del 95%: 0,39 a 1,93; 2 ECA, 151 mujeres; certeza moderada).
No se informó sobre la dispareunia de novo .
Reparación del compartimento anterior con tejido autólogo versus malla transvaginal anterior permanente entre 1 y 2 años
La reparación del compartimento anterior con tejido autólogo probablemente da lugar a más percepción del prolapso que la reparación con malla anterior RR 1,77; IC del 95%: 1,37 a 2,27; 10 ECA, 1203 mujeres; certeza moderada); el resultado indica que si el 13% de las mujeres percibieran el prolapso después de la reparación con malla, del 17% al 29% lo haría después de la reparación con tejido autólogo.
La reparación con tejido autólogo podría dar lugar a un aumento leve del prolapso recurrente del compartimento anterior (RR 3,21; IC del 95%: 2,27 a 4,55; 20 ECA, 2483 mujeres; certeza baja). Hubo heterogeneidad moderada (I 2 = 73%). El resultado apunta a que si el 13% de las mujeres tuviera prolapso recurrente después de la reparación con malla, entre el 29% y el 58% presentaría una recurrencia después de la reparación con tejido autólogo.
La repetición de la cirugía para el prolapso probablemente sea más frecuente después de la reparación con tejido autólogo (RR 2,17; IC del 95%: 1,31 a 3,58; 14 ECA, 1799 mujeres; certeza moderada); el resultado indica que si el 2% de las mujeres requiriera repetición de la cirugía después de la reparación con malla, del 3% al 8% lo haría después de la reparación con tejido autólogo.
Es probable que haya poca o ninguna diferencia entre los grupos en la cirugía para la incontinencia urinaria de esfuerzo (RR 1,32; IC del 95%: 0,73 a 2,40; 6 ECA, 967 mujeres; certeza moderada).
Es probable que haya poca o ninguna diferencia entre los grupos en cuanto a la dispareunia (RR 1,06; 0,59 a 1,90; 8 ECA, 1096 mujeres; certeza moderada).
Es probable que haya poca o ninguna diferencia entre los grupos en la dispareunia de novo (RR 0,64; IC del 95%: 0,36 a 1,12; 11 ECA, 797 mujeres; certeza moderada); el resultado indica que si el 7% de las mujeres informara dispareunia después de la reparación con malla, del 2% al 8% lo haría después de la reparación con tejido autólogo.
Reparación del compartimento anterior con malla vaginal permanente versus sacrocolpopexia abdominal al año
Podría haber poca o ninguna diferencia entre los grupos de malla vaginal anterior permanente y de sacrocolpopexia abdominal en la percepción del prolapso (RR 0,93; IC del 95%: 0,45 a 1,94; 3 ECA, 441 mujeres; certeza baja). Hubo cierta heterogeneidad (I 2 = 37%).
Es probable que haya poca o ninguna diferencia entre los grupos en el prolapso recurrente del compartimento anterior (RR 0,95; IC del 95%: 0,46 a 1,97; 4 ECA, 306 mujeres; certeza moderada). Hubo cierta heterogeneidad (I 2 = 69%). El resultado indica que de producirse una recurrencia del prolapso en el 26% de las mujeres después de la sacrocolpopexia, entre el 12% y el 51% presentaría una recurrencia después de la reparación con malla transvaginal.
Podría haber poca o ninguna diferencia entre los grupos en la repetición de la cirugía para el prolapso (RR 1,68; IC del 95%: 0,56 a 5,04; 3 ECA, 455 mujeres; certeza baja).
Podría haber poca o ninguna diferencia entre los grupos en la repetición de la cirugía por complicaciones de la malla (RR 2,61; IC del 95%: 0,62 a 10,99; 2 ECA, 373 mujeres; certeza baja); el resultado indica que si el 1% de las mujeres necesitara una repetición de la cirugía por la exposición de la malla después de la sacrocolpopexia, el 0,5% al 12% lo haría después de la reparación con malla transvaginal.
Podría haber poca o ninguna diferencia entre los grupos en la cirugía para la incontinencia urinaria de esfuerzo (RR 0,78; IC del 95%: 0,20 a 3,12; 2 ECA, 299 mujeres; certeza baja). Hubo cierta heterogeneidad (I 2 = 60%).
No se informó sobre la dispareunia .
La dispareunia de novo probablemente sea más frecuente con la malla vaginal anterior permanente que después de la sacrocolpopexia abdominal (RR 2,15; IC del 95%: 1,17 a 3,98; 2 ECA, 248 mujeres; certeza moderada); el resultado indica que si el 10% de las mujeres informara dispareunia después de la sacrocolpopexia abdominal, del 12% al 40% lo haría con la malla vaginal anterior permanente.
Conclusiones de los autores
La recurrencia probablemente sea más frecuente después de la reparación con tejido autólogo que con injerto biológico o malla sintética absorbible entre 1 y 2 años. No encontramos datos para la cirugía por incontinencia urinaria de esfuerzo.
Es probable que la reparación del compartimento anterior con tejido autólogo aumente la percepción del prolapso, la recurrencia y la cirugía para el prolapso en comparación con la reparación con malla transvaginal anterior permanente.
Es probable que menos mujeres informen dispareunia después de la sacrocolpopexia abdominal que con la reparación con malla permanente.
En el caso de otros desenlaces, hubo poca o ninguna diferencia entre los grupos que se compararon.
Muchas de las mallas transvaginales permanentes evaluadas se han retirado del mercado debido a las complicaciones informadas. Cinco estudios probaron los kits de malla actualmente disponibles. Recomendamos que los médicos y las mujeres tengan precaución al utilizar estos productos, ya que aún no se ha establecido su seguridad ni su eficacia a largo plazo.
La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.
Esta revisión Cochrane se creó originalmente en inglés. El equipo que ha llevado a cabo la traducción es el responsable de la precisión de la misma. La traducción de revisiones se hace de forma minuciosa y sigue procesos establecidos para garantizar un control de la calidad. No obstante, en caso de discrepancias, traducciones inexactas o inadecuadas, prevalecerá la versión original en inglés.