Intervenciones de actividad física para personas con cardiopatías congénitas

Pregunta de la revisión

El objetivo de esta revisión fue reunir la evidencia del uso de cualquier intervención de actividad física en personas con cardiopatías congénitas. El objetivo fue comparar las intervenciones que incluían el entrenamiento con ejercicios, la promoción de la actividad física o el entrenamiento pulmonar, con ninguna intervención (atención habitual).

Antecedentes

Cardiopatía congénita es el término que se utiliza para una serie de defectos de nacimiento que afectan al funcionamiento del corazón. Las personas con cardiopatías congénitas tienen una reducción en la esperanza de vida, el estado físico y la calidad de vida. Sin embargo, gracias a las mejoras en los diagnósticos prenatales, los procedimientos quirúrgicos (a menudo realizados en los primeros años de vida) y las intervenciones más tempranas, la tasa de supervivencia de los nacidos con esta enfermedad ha mejorado drásticamente, de tal manera que la mayoría de las personas ahora vivirá hasta la edad adulta. Se sabe que el entrenamiento con ejercicios y las intervenciones de actividad física mejoran el estado físico, la actividad física, la supervivencia y la calidad de vida de las personas sanas, pero la eficacia de estos programas en las personas con afecciones médicas crónicas no está clara.

Características de los estudios

Se buscaron estudios en septiembre de 2019 y se identificaron 15 estudios con 924 participantes. Los estudios utilizaron tres tipos principales de intervenciones, incluidos programas diseñados para aumentar la actividad física, el estado aeróbico y la calidad de vida relacionada con la salud, y compararon la intervención de la actividad física e intervenciones control en personas con enfermedades cardíacas congénitas.

Resultados clave

Se incluyeron 15 ensayos con 924 participantes. Más de la mitad de los participantes eran mujeres. De los 15 ensayos, en cinco se incluyeron un total de 500 jóvenes (menores de 18 años de edad) y en diez se incluyeron un total de 424 participantes adultos. Se encontró que el estado físico y la actividad física pueden aumentar ligeramente, pero no hay seguridad con respecto a la calidad de vida. Actualmente no hay datos que indiquen que este pequeño aumento del estado físico se traducirá en menos visitas al hospital. Pero no se registraron muertes o episodios graves relacionados con la participación en actividades físicas.

Calidad de la evidencia

Al utilizar un enfoque científico validado (GRADE), la certeza en la base de evidencia fue moderada para el estado físico, baja para la actividad física y muy baja para la calidad de vida. La mayoría de los desenlaces fueron limitados debido al escaso número de participantes en los estudios y al informe deficiente de los detalles de los estudios.

Conclusiones de los autores: 

Esta revisión resume la última evidencia sobre el ECR, la CdVRS y la AF. Aunque sólo hubo pequeñas mejoras en el ECR y la AF, y pequeñas o nulas mejoras en la CdVRS, no se informaron episodios adversos graves relacionados con las intervenciones. Aunque estos datos son prometedores, actualmente no hay evidencia suficiente para determinar de forma definitiva el impacto de las intervenciones de actividad física en la CC. Por lo tanto, se necesitan más ensayos controlados aleatorizados de alta calidad con una duración de seguimiento más prolongada.

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Antecedentes: 

Las cardiopatías congénitas (CC) afectan aproximadamente al 1% de todos los nacidos vivos. Las personas con CC viven más tiempo gracias a mejores intervenciones médicas y corren el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles. El estado cardiorrespiratorio (ECR) se reduce en las personas con CC, que se deterioran más rápido en comparación con las personas sanas. Se sabe que el ECR es un pronóstico de mortalidad y morbilidad futuras, por lo tanto, es importante evaluar la base de evidencia sobre las intervenciones de actividad física en esta población para informar la toma de decisiones.

Objetivos: 

Evaluar la eficacia y la seguridad de todos los tipos de intervenciones de actividad física versus la atención estándar en personas con cardiopatías congénitas.

Métodos de búsqueda: 

El 23 de septiembre de 2019 se realizó una búsqueda sistemática en las siguientes bases de datos: CENTRAL, MEDLINE, Embase, CINAHL, AMED, BIOSIS Citation Index, Web of Science Core Collection, LILACS y DARE. También se buscó en ClinicalTrials.gov y se revisaron las listas de referencias de las revisiones sistemáticas pertinentes.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorizados (ECA) que compararon cualquier tipo de intervención de actividad física con un control "ninguna actividad física" (atención habitual). Se incluyeron a todos los individuos con un diagnóstico de cardiopatía congénita, sin importar la edad o las intervenciones médicas previas.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión (CAW y CW) examinaron de forma independiente todas las referencias identificadas para inclusión. Se recuperaron y leyeron todos los documentos completos; y se estableció contacto con los autores de los estudios si se necesitaba más información. Los mismos dos autores de la revisión independientes que extrajeron los datos luego procesaron los documentos incluidos, evaluaron el riesgo de sesgo con RoB 2 y evaluaron la certeza de la evidencia mediante el enfoque GRADE. Los desenlaces principales fueron: el estado cardiorrespiratorio máximo (ECR) evaluado por el consumo máximo de oxígeno; la calidad de vida relacionada con la salud (CdVRS) determinada por un cuestionario validado; y las medidas "objetivas" del dispositivo utilizado de la actividad física.

Resultados principales: 

En esta revisión se incluyeron 15 ECA con 924 participantes. La mediana de la duración de la intervención y el seguimiento fue de 12 semanas (intervalo intercuartil [IIC]:12 a 26 ). Hubo cinco ECA de niños y adolescentes (n = 500) y diez ECA de adultos (n = 424). Se identificaron tres tipos de intervención: promoción de la actividad física, entrenamiento con ejercicios y entrenamiento de los músculos inspiratorios. El riesgo de sesgo de los resultados del ECR se consideró preocupante (n = 12) o alto (n = 2), debido al fracaso en el cegamiento del personal de intervención. Un estudio no informó este desenlace. La certeza de la evidencia se consideró moderada a muy baja en todos los desenlaces medidos con el uso del método GRADE.

Cuando se agruparon todos los tipos de intervenciones (promoción de la actividad física, entrenamiento con ejercicios y entrenamiento de los músculos inspiratorios), en comparación con un control "ningún ejercicio", el ECR puede aumentar ligeramente, con una diferencia de medias (DM) de 1,89 ml/kg−1/min−1(IC del 95%: -0,22 a 3,99; n = 732; evidencia de certeza moderada). La evidencia acerca del efecto de la actividad física y las intervenciones de ejercicio en la CdVRS es muy incierta. Hubo una diferencia de medias estandarizada (DME) de 0,76 (IC del 95%: -0,13 a 1,65; n = 163; evidencia de certeza muy baja) en la CdVRS. Sin embargo, debido a los diferentes tipos de informe, sólo fue posible agrupar tres estudios en un metanálisis. Sólo un estudio de ocho mostró un efecto positivo en la CdVRS. Puede haber una pequeña mejoría en la media de la actividad física (AF) diaria (DME 0,38; IC del 95%: -0,15 a 0,92; n = 328; evidencia de certeza baja), lo que equivale a aproximadamente diez minutos adicionales de actividad física diaria (IC del 95%: -2,50 a 22,20).

La actividad física y las intervenciones de ejercicio probablemente den lugar a un aumento del estado cardiorrespiratorio submáximo (DM 2,05; IC del 95%: 0,05 a 4,05; n = 179; evidencia de certeza moderada). La actividad física y las intervenciones de ejercicio probablemente aumenten la fuerza muscular (DM 17,13; IC del 95%: 3,45 a 30,81; n = 18; evidencia de certeza moderada). Once estudios (n = 501) informaron sobre el desenlace de episodios adversos (73% del total de los estudios). De los 11 estudios, seis informaron que hubo cero episodios adversos. Cinco estudios informaron de un total de 11 episodios adversos; el 36% de los episodios adversos estuvieron relacionados con el corazón (n = 4); sin embargo, no se produjeron episodios adversos graves relacionados con las intervenciones ni se informó de muertes (evidencia de certeza moderada). Ningún estudio informó de ingresos hospitalarios.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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