Modificaciones en las viviendas para prevenir el paludismo

¿Cuál es el objetivo de esta revisión?

Los cambios en las viviendas, como la colocación de mosquiteras (cubrir con redes o mallas los posibles puntos de entrada de los mosquitos a las casas), o el uso de materiales de construcción alternativos, podrían contribuir a reducir la carga del paludismo. Funcionan mediante el bloqueo de la entrada de los mosquitos a las casas y la reducción del número de picaduras que reciben los habitantes en el interior. Algunos de los cambios de las viviendas que se consideran tienen además como objetivo matar a los mosquitos que intentan entrar en las casas al incorporar insecticida como parte del cambio.

Mensajes clave

Las mosquiteras en ventanas, puertas, aleros y techos para evitar que los mosquitos entren en la casa podría reducir la transmisión del paludismo y la enfermedad en las personas que viven en ella, según la evidencia de dos estudios realizados en África. Es probable que cuatro ensayos en espera de publicación enriquezcan la base de evidencia actual.

¿Qué se estudió en la revisión?

Esta revisión resume estudios que investigan los efectos de los cambios en las viviendas sobre desenlaces de paludismo en humanos. También se resumieron los datos si los estudios además informaron del efecto de los cambios en la vivienda sobre los mosquitos (los que pueden ser portadores del paludismo), o las opiniones de los habitantes. Después de buscar estudios relevantes, se identificaron seis estudios realizados en África subsahariana, dos de los cuales han publicado datos y cuatro todavía no son de dominio público. En todos los ensayos se evaluó la colocación de mosquiteras (en ventanas, puertas, aleros, techos o cualquier combinación de estos), ya sea solo o en combinación con el cierre del alero, la modificación del tejado o la instalación de tubos de alero (un dispositivo para "atraer y matar" colocado en los huecos del alero).

¿Cuáles son los principales resultados de la revisión?

Los dos ensayos con datos publicados evaluaron el efecto de las mosquiteras solas sobre la infección por paludismo. Ambos ensayos mostraron una reducción del paludismo en las casas con mosquiteras, con diversos grados de efecto. Un ensayo realizado en Etiopía mostró que las personas que vivían en casas protegidas tenían alrededor de un 62% menos probabilidades de experimentar un episodio de paludismo clínico (causado por P falciparum). Sin embargo, la certeza de esta evidencia fue baja debido a problemas con el diseño del estudio, y el ensayo no estudió a suficientes personas para que exista confianza en los resultados. Otro ensayo realizado en Gambia mostró que las personas que vivían en casas protegidas tenían alrededor de un 16% menos probabilidades de presentar parásitos palúdicos P. falciparum en sangre y tenían menos probabilidades de presentar anemia. La confianza en este resultado fue baja debido a que el ensayo no estudió a suficientes personas.

¿Qué grado de actualización tiene esta revisión?

Los autores de la revisión buscaron estudios disponibles hasta el 1 de noviembre de 2019.

Conclusiones de los autores: 

De acuerdo con los dos ensayos publicados hasta la fecha, hay alguna evidencia de que las mosquiteras podrían reducir la transmisión y la infección del paludismo en las personas que viven en la casa. Es probable que los cuatro ensayos en espera de publicación enriquezcan la base de evidencia actual, y se añadirán a la revisión cuando estén disponibles.

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Antecedentes: 

A pesar de ser prevenible, el paludismo continúa siendo un problema de salud pública importante. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa de que los progresos generales en la lucha contra el paludismo se han estancado por primera vez desde el cambio de siglo. Por consiguiente, los investigadores y los encargados de formular políticas estudian instrumentos alternativos y complementarios de lucha contra los vectores del paludismo. Investigaciones realizadas en 1900 indicaron que la modificación de las viviendas podría ser eficaz para reducir el paludismo. En la actualidad se ha vuelto a examinar esta cuestión llevando a cabo nuevas investigaciones que examinan el bloqueo de los puntos de entrada de los mosquitos a las viviendas o la modificación de los materiales de construcción de las mismas para reducir la exposición de los habitantes a las picaduras infecciosas.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de las modificaciones en las viviendas sobre la enfermedad y la transmisión del paludismo.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en el Registro Especializado del Grupo Cochrane de Enfermedades infecciosas (Cochrane Infectious Diseases Group); el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Central Register of Controlled Trials, CENTRAL), publicado en la Biblioteca Cochrane; MEDLINE (PubMed); Embase (OVID); los Abstracts del Centre for Agriculture and Bioscience International (CAB) (Web of Science); y la Latin American Caribbean Health Sciences Literature (LILACS) hasta el 1 de noviembre de 2019. También se realizaron búsquedas hasta la misma fecha en la plataforma de registros internacionales de ensayos clínicos de la OMS (www.who.int/ictrp/search/en), clinicaltrials.gov (http://clinicaltrials.gov) y en el registro ISRCTN (www.isrctn.com/) para identificar ensayos en curso.

Criterios de selección: 

Los ensayos controlados aleatorizados, incluidos los ensayos controlados aleatorizados por grupos (ECA por grupos), los estudios cruzados y los diseños escalonados, fueron elegibles para inclusión, así como los ensayos cuasiexperimentales, incluidos los estudios controlados tipo antes y después, las series controladas de tiempo interrumpido y los estudios cruzados no aleatorizados. Sólo se consideraron los estudios que notificaron desenlaces epidemiológicos (incidencia de casos de paludismo, incidencia de infecciones de paludismo o prevalencia de parásitos). También se resumieron estudios cualitativos realizados junto con los estudios incluidos.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión seleccionaron los estudios elegibles, extrajeron los datos y evaluaron el riesgo de sesgo. Para los datos dicotómicos se utilizaron los riesgos relativos (RR) para comparar el efecto de la intervención con el control. Para los datos continuos se presentó la diferencia de medias y para los datos de recuento y tasas se utilizaron cocientes de tasas. Todos los resultados se presentaron con los intervalos de confianza (IC) del 95%. La certeza de la evidencia se evaluó con los criterios GRADE.

Resultados principales: 

Seis ensayos controlados aleatorizados cumplieron los criterios de inclusión, todos realizados en el África subsahariana; tres aleatorizados por vivienda, dos por aldea y uno a nivel comunitario. En todos los ensayos se evaluó la colocación de mosquiteras en ventanas, puertas, aleros, techos o cualquier combinación de estos, ya sea solas o en combinación con el cierre del alero, la modificación del tejado o la instalación de tubos de alero (un dispositivo para "atraer y matar" que reduce la entrada de mosquitos a la vez que mantiene flujo de aire). En dos ensayos, las intervenciones se basaron en insecticidas. En cinco ensayos, los investigadores implementaron las intervenciones. En el sexto ensayo la comunidad implementó las intervenciones.

En el momento de redactar la revisión, dos de los seis ensayos habían publicado resultados, y en ambos se compararon casas con mosquiteras (sin insecticida) con casas sin mosquiteras. En un ensayo realizado en Etiopía se evaluó las mosquiteras en ventanas y puertas. Otro ensayo en Gambia evaluó mosquiteras completas (en aleros, puertas y ventanas), así como de los techos únicamente.

Las mosquiteras podrían reducir la incidencia de paludismo clínico causado por Plasmodium falciparum (cociente de tasas 0,38; IC del 95%: 0,18 a 0,82; un ensayo, 184 participantes, 219,3 persona-años; evidencia de certeza baja; estudio etíope). En cuanto a la prevalencia del parásito del paludismo, la estimación puntual, derivada del estudio de Gambia, fue más pequeña (RR 0,84; IC del 95%: 0,60 a 1,17; 713 participantes, un ensayo; evidencia de certeza baja), y mostró un efecto sobre la anemia (RR 0,61; IC del 95%: 0,42 a 0,89; 705 participantes; un ensayo, evidencia de certeza moderada).

Las mosquiteras podrían reducir la tasa de inoculación entomológica (TIE): ambos ensayos mostraron estimaciones más bajas en el grupo de intervención. En el ensayo de Gambia, hubo una diferencia de medias en la TIE entre las viviendas control y las de tratamiento que osciló entre 0,45 y 1,50 (los IC oscilaron entre -0,46 y 2,41; evidencia de certeza baja), según el año de estudio y el grupo de tratamiento. El ensayo etíope informó de una diferencia de medias en la TIE de 4,57, a favor de las mosquiteras (IC del 95%: 3,81 a 5,33; evidencia de certeza baja).

El análisis agrupado de los ensayos mostró que las personas que vivían en casas totalmente protegidas tenían una probabilidad ligeramente menor de dormir en la cama bajo un mosquitero (RR 0,84; IC del 95%: 0,65 a 1,09; dos ensayos, 203 participantes). En un ensayo, el uso de mosquiteros en la cama también fue menor en las personas que vivían en casas con techos con mosquitera (RR 0,69; IC del 95%: 0,50 a 0,95; un ensayo, 135 participantes).

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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