¿Cuán efectivas son las estrategias para ayudar a los pacientes y a sus familias a asegurar la atención médica de urgencia cuando una afección de salud se convierte en una amenaza para la vida?

Urgencias médicas

Una enfermedad que amenaza la vida es una urgencia médica. Cuanto más rápido se le asegure a una persona la atención médica adecuada, mejores serán sus posibilidades de sobrevivir. Cuando los pacientes y sus familias conocen los signos de una urgencia médica que pone en peligro la vida y la mejor manera de notificar las preocupaciones en torno a un deterioro de la salud, pueden actuar rápidamente para buscar atención de urgencia y trabajar con el personal para asegurar una respuesta oportuna.

Aumento de la participación del paciente y la familia

La educación y el asesoramiento están disponibles para ayudar a los pacientes y a sus familias, y los profesionales sanitarios trabajan juntos para asegurarse que los pacientes y las familias puedan contar con atención de urgencia cuando sea necesario. Estas estrategias se centran en:

- ayudar a los pacientes y sus familias a notar los cambios en la enfermedad del paciente y comunicárselos al personal de salud;

- empoderar a los pacientes y a las familias para que se sientan seguros acerca de la organización de la atención de urgencia o de emergencia;

- que el personal sanitario le dé a los pacientes y a sus familias la oportunidad de hablar de sus preocupaciones, y que les escuche activamente durante una consulta de urgencia; y

- capacitar al personal de salud para responder apropiadamente cuando los pacientes y sus familias se preocupen por su enfermedad.

¿Por qué se ha elaborado esta revisión Cochrane?

Se deseaba saber si las estrategias educativas y de asesoramiento podían ayudar a los pacientes y las familias a reconocer cuándo los cambios en una afección de salud ponen en peligro la vida y actuar para ayudar a asegurar la atención de urgencia.

¿Qué se hizo?

Se buscaron los estudios que probaron estrategias para involucrar y empoderar a los pacientes y sus familias en la búsqueda de atención de urgencia para una afección médica que amenace la vida. También se incluyeron los estudios en los que la estrategia incluyó un componente dirigido a permitir la respuesta del personal.

Se buscaron los estudios en los que los tratamientos que recibieron las personas se decidieron al azar. Este tipo de estudios suele proporcionar la evidencia más fiable sobre los efectos de una estrategia.

Fecha de búsqueda: se incluyó la evidencia publicada hasta el 21 de octubre de 2019.

Qué se encontró

Se encontraron nueve estudios relevantes en diferentes ámbitos sanitarios en los que participaron 436 684 pacientes y familiares. Siete de las estrategias estudiadas consistían en sesiones educativas presenciales o de asesoramiento para pacientes y familias, y dos incluyeron programas educativos dirigidos al personal sanitario, así como a los pacientes y sus familias. Todas las estrategias tuvieron una parte educativa y otra de compromiso (por ejemplo, la autovigilancia; la utilización de planes de acción); dos estrategias se centraron además en la capacidad de comunicación y en la utilización de un lenguaje común.

Todos los estudios compararon la atención habitual con la recepción de estrategias para aumentar la participación de los pacientes y sus familias en la búsqueda de atención de urgencia. En cuatro estudios, las personas del grupo de atención habitual también recibieron estrategias educativas o de información. Los estudios variaron en cuanto al diseño y las evaluaciones, lo que dificulta la comparación de todos sus resultados.

No se encontraron estudios que analizaran la satisfacción de los pacientes o sus familias con la atención, ni qué pensaban de su participación en la búsqueda de atención de urgencia.

¿Cuáles son los resultados de la revisión?

En comparación con la atención habitual, las estrategias para mejorar la participación en la obtención de atención de urgencia:

- puede ayudar a los pacientes y a sus familias a conocer las señales de peligro que deben observar y a saber qué medidas deben tomar (cuatro estudios; 3086 personas);

- probablemente tienen poco o ningún efecto sobre el parto de un recién nacido muerto en el embarazo (un estudio; 409 175 personas); y

- probablemente no aumenten los niveles de ansiedad de los pacientes y sus familias (un estudio; 2597 personas).

No existe certeza de si las estrategias han afectado:

- la confianza de las personas en reconocer e informar el empeoramiento de una afección de salud (dos estudios; 217 personas); o

- el tiempo entre el inicio de los síntomas que amenazan la vida y la recepción de un tratamiento de urgencia (cuatro estudios; 27 023 personas).

Confianza en los resultados

Existe una confianza moderada en el efecto de las estrategias sobre los niveles de ansiedad y sobre la el parto de un recién nacido muerto, aunque estos resultados podrían cambiar cuando exista más evidencia. Existe menos confianza en los otros hallazgos, que probablemente cambiarán cuando exista más evidencia. Algunos de los estudios que se compararon tuvieron un escaso número de participantes, por lo que sus resultados pueden haber sido poco fiables.

Conclusiones

Las estrategias para ayudar a los pacientes y a sus familias a obtener atención de urgencia pueden mejorar su conocimiento sobre las afecciones que ponen en peligro la vida, y probablemente no aumentan su ansiedad más de lo habitual

Conclusiones de los autores: 

La revisión identificó que las intervenciones interactivas presenciales con el paciente y los programas de componentes múltiples (incluido el personal) para aumentar la participación del paciente y la familia en la intensificación de la atención de las enfermedades agudas potencialmente mortales, pueden mejorar el conocimiento del paciente y la familia sobre los signos de peligro y las respuestas de búsqueda de atención, y probablemente tengan pocos efectos adversos sobre los niveles de ansiedad del paciente en comparación con la atención habitual. Las intervenciones de componentes múltiples probablemente tienen poca repercusión sobre las tasas de mortalidad. Se necesitan más ensayos de alta calidad que utilicen intervenciones de componentes múltiples y se centren en los elementos vinculados con la atención. Los desenlaces cognitivos y conductuales se deben incluir a nivel de los pacientes y del personal.

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Antecedentes: 

Actualmente existe un compromiso creciente de reconocer el papel que desempeñan los pacientes y las familias en la contribución a su seguridad. Esta revisión se centra en un tipo de participación en la seguridad (la participación del paciente y la familia en la intensificación de la atención de las afecciones graves que amenazan la vida, es decir, ayudar a asegurar el acceso a la atención urgente o de urgencia) que ha recibido una atención cada vez mayor en las políticas y la práctica. Esta revisión se ocupó del trabajo de negociación que realizan el paciente y los familiares en la vía de la intensificación de la atención de urgencia, una vez que se ha establecido contacto con el personal sanitario. Incluye intervenciones destinadas a mejorar la detección de los síntomas, la notificación de las preocupaciones y la respuesta del personal a esas preocupaciones.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de las intervenciones diseñadas para aumentar la participación del paciente y la familia en la intensificación de la atención de las enfermedades agudas que ponen en peligro la vida sobre los desenlaces relacionados con el paciente y la familia, los desenlaces del tratamiento, los desenlaces clínicos, la experiencia del paciente y la familia y los eventos adversos.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en el Registro Cochrane central de ensayos controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL, MEDLINE (OvidSP), Embase (OvidSP), PsycINFO (OvidSP) ClinicalTrials.gov y en la Plataforma de registros internacionales de ensayos clínicos de la Organización Mundial de la Salud desde el 1 de enero de 2000 hasta el 24 de agosto de 2018. La búsqueda se actualizó el 21 de octubre de 2019.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados (ECA) y ensayos controlados aleatorizados por conglomerado en los que la intervención se centró en los pacientes y las familias que trabajaban con los profesionales sanitarios para asegurar que la atención recibida para el deterioro agudo fuera oportuna y apropiada. Un criterio clave fue incluir un elemento interactivo de prueba, juego de roles, modelado, lenguaje común, trabajo en equipo, etc. a la intervención para ayudar a los pacientes y las familias a participar en el proceso de intensificación de la atención. Las intervenciones incluyeron componentes como permitir que los pacientes y las familias detectaran los cambios en las afecciones de los pacientes y hablar de esos cambios con el personal. También se incluyeron los estudios en los que la intervención contó con un componente dirigido a permitir la respuesta del personal.

Obtención y análisis de los datos: 

Siete de los ocho autores participaron en la selección; dos autores de la revisión, de forma independiente, extrajeron los datos y evaluaron el riesgo de sesgo de los estudios incluidos, y cualquier desacuerdo se resolvió mediante discusión hasta alcanzar un consenso. Los desenlaces principales incluyeron los desenlaces del paciente y la familia, los desenlaces del tratamiento, los desenlaces clínicos, la experiencia del paciente y la familia y los eventos adversos. El grupo asesor (cuatro usuarios y cuatro profesionales) se aseguró de que la revisión fuera relevante y pudiera informar a la política y la práctica.

Resultados principales: 

Se incluyeron nueve estudios con 436 684 pacientes y familiares y un estudio en curso. Los estudios publicados se centraron en pacientes con afecciones específicas como la arteriopatía coronaria, el accidente cerebrovascular isquémico y el asma, así como en mujeres embarazadas, pacientes ingresados en salas de cirugía, adultos mayores y pacientes de alto riesgo con antecedentes de autocontrol deficiente.

Si bien todos los estudios probaron las intervenciones versus la atención habitual, en cuatro estudios el grupo de atención habitual también recibió estrategias educativas o de información. Siete de las intervenciones consistieron en sesiones educativas/de asesoramiento presenciales e interactivas dirigidas a pacientes/familias, mientras que dos ofrecieron programas educativos de múltiples componentes que incluyeron componentes dirigidos al personal y a los pacientes/familias. Todas las intervenciones incluyeron: (1) un componente educativo sobre la afección aguda y la preparación para eventos futuros como un accidente cerebrovascular o un cambio en los movimientos fetales: 2) un elemento de compromiso (automonitorización, planes de acción); mientras que dos se centraron además en el lenguaje común o la capacidad de comunicación.

Hubo inquietudes sobre el riesgo de sesgo de todos los estudios incluidos, excepto uno, relacionadas con uno o más criterios, en particular en lo que respecta al cegamiento de los participantes y el personal. La confianza en los resultados en cuanto a la efectividad de las intervenciones fue moderada a baja.

Evidencia de certeza baja indica que puede haber una mejoría moderada en el conocimiento de los pacientes sobre las enfermedades agudas que amenazan la vida, los signos de peligro, las respuestas apropiadas de búsqueda de atención y la capacidad de preparación entre las intervenciones interactivas presenciales con el paciente y los programas de componentes múltiples y la atención habitual a los 12 meses (DM 4,20; IC del 95%: 2,44 a 5,97; dos estudios, 687 participantes). Cuatro estudios evaluaron el conocimiento (3086 participantes) pero no fue posible incluir otros dos estudios en el análisis agrupado debido a las diferencias en la manera que informaron las medidas de desenlace. No se encontraron mejorías en el conocimiento, pero sí una mayor preparación en cuanto a los síntomas a los 12 meses. El otro estudio encontró una mejoría en el conocimiento de los pacientes sobre los síntomas y las respuestas apropiadas de búsqueda de atención en el grupo de intervención a los 18 meses, en comparación con la atención habitual.

La evidencia de certeza baja de dos estudios, cada uno de los cuales utilizo una medida diferente, indicó que no fue posible determinar los efectos de las intervenciones con el paciente sobre la autoeficacia. La autoeficacia fue mayor en el grupo de intervención en un estudio, pero no hubo diferencias en el otro en comparación con la atención habitual.

No se sabe con certeza si los programas interactivos presenciales con el paciente y de componentes múltiples mejoran el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas del paciente hasta el tratamiento, debido a la evidencia de certeza baja para este desenlace. No fue posible combinar los datos debido a las diferencias en las medidas de desenlace. Tres estudios encontraron que los tiempos de llegada o el tiempo de demora prehospitalaria no fueron diferentes entre los grupos. Se encontró que el tiempo de demora fue más corto en el grupo de intervención.

Evidencia de certeza moderada indica que las intervenciones de componentes múltiples probablemente tienen poco o ningún efecto sobre las tasas de mortalidad. Solo un estudio en una población de embarazadas fue elegible para inclusión en la revisión, y no encontró diferencias entre los grupos en cuanto a las tasas de mortinatalidad. En cuanto a los eventos no intencionales, se encontró que las intervenciones interactivas presenciales con el paciente para aumentar su participación y la de su familia en la intensificación de la atención, probablemente tienen pocos efectos adversos sobre los niveles de ansiedad del paciente (evidencia de certeza moderada).

Ninguno de los estudios midió o informó sobre las percepciones de los pacientes y las familias acerca de la participación en la intensificación de la atención, ni la experiencia del paciente y la familia con la atención. Ningún estudio informó sobre los desenlaces relacionados con los profesionales sanitarios.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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