Baclofeno para el trastorno por consumo de alcohol

Pregunta de la revisión

Se examinó la evidencia acerca de la efectividad y la seguridad del baclofeno para el tratamiento de los pacientes con trastorno por consumo de alcohol (TCA), que actualmente beben, para lograr y mantener la abstinencia (dejar de beber) o para reducir el consumo de alcohol.

El TCA y las alteraciones relacionadas con el alcohol pertenecen a los trastornos psiquiátricos más generalizados, y causan problemas de memoria, del aprendizaje, del estado de ánimo y físicos específicos, además de tener consecuencias en la salud y el bienestar general. El abuso del alcohol es uno de los riesgos más significativos para la salud en todo el mundo y es la causa del 20% al 30% de los casos de cáncer esofágico, enfermedad hepática, epilepsia, accidentes automovilísticos, homicidio y otras lesiones intencionales.

Durante muchos años, los tratamientos principales para el TCA han sido las estrategias psicosociales, pero el uso como tratamiento único ha tenido un éxito limitado. Una alta proporción de los pacientes con TCA no responden al tratamiento y los que responden no se mantienen sin consumir alcohol a largo plazo. Fármacos, como el baclofeno, podrían desempeñar una función importante en el tratamiento de los pacientes con TCA.

Fecha de la búsqueda
La evidencia está actualizada hasta enero de 2018.

Características de los estudios

Se encontraron 12 ensayos controlados aleatorios (estudios en que los individuos son asignados al azar a uno de dos o más tratamientos o grupos control) con 1128 participantes. La duración promedio de las intervenciones fue de alrededor de cuatro semanas, aunque los investigadores siguieron a los participantes durante cuatro a 52 meses. Cinco estudios se realizaron en los EE.UU. y uno en Australia, Francia, Alemania, India, Israel, Italia y los Países Bajos.

Los estudios consideraron el baclofeno a diferentes dosis (entre 10 mg a 150 mg diarios), y en algunos casos, las dosis se aumentaron durante el tratamiento. Ninguno de los estudios agregó otros fármacos u otros tratamientos al baclofeno. Todos los estudios compararon baclofeno con placebo, excepto un estudio que comparó baclofeno con acamprosato a una dosis de 666,66 mg tres veces al día durante tres meses.

Resultados clave
En comparación con placebo, el baclofeno da lugar a poco o ningún cambio en los participantes que abandonaron el tratamiento, los que abandonaron debido a los eventos adversos (efectos secundarios) o el número de participantes con al menos un evento adverso. El baclofeno probablemente da lugar a poco cambio en el número de participantes que comienzan a beber nuevamente, y a ningún cambio en la cantidad y en la frecuencia del consumo. El baclofeno puede dar lugar a poco o ningún cambio en el porcentaje de días que los pacientes se mantienen sin consumir alcohol.

El baclofeno puede aumentar la cantidad que se consume, medida por el número de tragos por días de consumo.

Se encontró que el baclofeno aumentó los eventos adversos como la depresión, el vértigo, la somnolencia, el adormecimiento y la rigidez muscular, pero no se encontraron diferencias significativas entre baclofeno y placebo en otros eventos adversos.

Certeza de la evidencia
La certeza de la evidencia (grado de confiabilidad de la evidencia) fue alta para los resultados relacionados con el número de participantes con al menos un evento adverso, y relacionados con los pacientes que abandonaron los estudios por cualquier motivo o que abandonaron debido a eventos adversos. La certeza de la evidencia fue moderada para los resultados relacionados con los pacientes que volvían a consumir cualquier tipo de bebida alcohólica y el número de días de consumo excesivo. Fue baja para los resultados relacionados con los tragos por días de consumo y el porcentaje de días de abstinencia.

Conclusiones de los autores: 

Ninguno de los resultados primarios ni secundarios de la revisión aportó evidencia de una diferencia entre baclofeno y placebo. La alta heterogeneidad de los resultados de los estudios primarios limita la interpretación de la estimación general, y sigue siendo un reto para los estudios de investigación adicionales la identificación de los moderadores y los mediadores de los efectos del baclofeno sobre el consumo de alcohol. Aunque algunos resultados de ECA son prometedores, la evidencia actual con respecto al uso del baclofeno como tratamiento de primera línea en los pacientes con TCA todavía no está clara.

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Antecedentes: 

El trastorno por consumo de alcohol (TCA) y las alteraciones relacionadas con el alcohol pertenecen a los trastornos psiquiátricos más generalizados, y producen síntomas cognitivos, afectivos y psicofísicos, así como consecuencias para la salud y el bienestar general. El consumo de alcohol es un problema cada vez más significativo en muchos países en desarrollo, y la prevalencia del TCA se calcula en el 4,1% en todo el mundo, con cifras más altas en los países europeos (7,5%) y Norteamérica (6,0%). Los enfoques terapéuticos, incluida la farmacoterapia, desempeñan una función importante en el tratamiento de los pacientes con TCA.

Objetivos: 

Evaluar la eficacia y la seguridad del baclofeno para el tratamiento de los pacientes con TCA, que actualmente beben, con el objetivo de lograr y mantener la abstinencia o reducir el consumo de alcohol.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el registro especializado Cochrane de Drogas y Alcohol (Cochrane Drugs and Alcohol Group), CENTRAL, MEDLINE, Embase, en dos bases de datos adicionales y en dos registros de ensayos clínicos, en actas de congresos y en las listas de referencias de los artículos recuperados. La fecha de la búsqueda más reciente fue el 30 de enero 2018.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios (ECA) con tratamientos de al menos cuatro semanas y duración general del estudio de 12 semanas que compararon el baclofeno para la prevención de la reincidencia del TCA con placebo, ningún tratamiento u otros tratamientos.

Obtención y análisis de los datos: 

Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándar previstos por Cochrane.

Resultados principales: 

Se incluyeron 12 ECA (1128 participantes). Todos los estudios, excepto tres, reclutaron menos de 100 participantes. Los participantes presentaban un diagnóstico de dependencia del alcohol según el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM) IV o los criterios de Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD)-10, y eran consumidores de bebidas alcohólicas. La media de edad de los participantes fue 48 años y hubo más hombres (69%) que mujeres. Todos los estudios compararon baclofeno con placebo, excepto un estudio que evaluó baclofeno versus acamprosato. Los estudios incluidos consideraron el baclofeno a diferentes dosis (10 mg a 150 mg diarios). En todos los estudios (menos uno), los participantes de los grupos de baclofeno y placebo recibieron terapia psicosocial o asesoramiento psicológico de diversa intensidad.

Se consideró que la mayoría de los estudios presentaba un bajo riesgo de selección, realización, detección (resultado subjetivo), desgaste e informe.

No se encontraron diferencias entre baclofeno y placebo en los resultados primarios: reincidencia-retorno a cualquier forma de consumo de alcohol (CR 0,88; IC del 95%: 0,74 a 1,04; cinco estudios, 781 participantes, evidencia de certeza moderada); frecuencia de consumo por porcentaje de días de abstinencia (DM 0,39; IC del 95%: -11,51 a 12,29; seis estudios, 465 participantes, evidencia de certeza baja) y frecuencia de consumo por porcentaje de días de consumo excesivo al final del tratamiento (DM 0,25; IC del 95%: -1,25 a 1,76; tres estudios, 186 participantes, evidencia de certeza moderada); número de participantes con al menos un evento adverso (CR 1,04; IC del 95%: 0,99 a 1,10; cuatro estudios, 430 participantes, evidencia de certeza alta); tasa de abandonos al final del tratamiento (CR 0,98; IC del 95%: 0,77 a 1,26; ocho estudios, 977 participantes, evidencia de certeza alta) y abandonos debido a eventos adversos (CR 1,11; IC del 95%: 0,59 a 2,07; siete estudios, 913 participantes, evidencia de certeza alta).

Se encontró evidencia de que el baclofeno aumenta la cantidad de alcohol que se consume (trago por días de consumo de bebidas alcohólicas) (DM 1,55; IC del 95%: 1,32 a 1,77; dos estudios, 72 participantes, evidencia de certeza baja).

Entre los resultados secundarios, no hubo diferencias en el deseo de consumir (DM 1,38; IC del 95%: -1,28 a 4,03; cinco estudios, 469 participantes) ni en la ansiedad (DME 0,07; IC del 95%: -0,14 a 0,28; cinco ensayos, 509 participantes). Se encontró que el baclofeno aumentó la depresión (DME 0,27; IC del 95%: 0,05 a 0,48; tres estudios, 387 participantes).

Con respecto a los eventos adversos específicos, se encontró que el baclofeno aumentó: el vértigo (CR 2,16; IC del 95%: 1,24 a 3,74; siete estudios, 858 participantes), la somnolencia/sedación (CR 1,48; IC del 95%: 1,11 a 1,96; ocho estudios, 946 participantes), la parestesia (CR 4,28; IC del 95%: 2,11 a 8,67; cuatro estudios, 593 participantes), y la rigidez muscular y los espasmos musculares (CR 1,94; IC del 95%: 1,08 a 3,48; tres estudios, 551 participantes). No se encontraron diferencias significativas entre baclofeno y placebo en todos los otros eventos adversos.

En la comparación entre baclofeno y acamprosato, sólo se pudieron obtener los datos de un resultado, el deseo de consumir. En este resultado se encontró que el baclofeno aumentó el deseo de consumir en comparación con el acamprosato (DM 14,62; IC del 95%: 12,72 a 16,52; un estudio, 49 participantes).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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