Reducción de la ingesta de grasas saturadas para las enfermedades cardiovasculares

Pregunta de la revisión

Se deseó determinar los efectos sobre la salud de reducir las grasas saturadas en los alimentos (reemplazar las grasas animales con aceites de plantas, margarinas no saturadas y alimentos con más almidón).

Antecedentes

Las guías de salud indican que reducir la cantidad de grasas saturadas que se ingieren mediante la reducción de las grasas animales es bueno para la salud. Se deseó combinar todas las pruebas disponibles para determinar si el seguimiento de este asesoramiento da lugar a una reducción del riesgo de muerte o de desarrollar enfermedades cardiovasculares (cardiopatía o accidente cerebrovascular).

Características de los estudios

Se evaluó el efecto de disminuir la cantidad de grasas saturadas que se ingieren sobre resultados de salud que incluyen la muerte, la cardiopatía, el accidente cerebrovascular y el cáncer durante al menos dos años. Solamente se examinaron los estudios en adultos (18 años o más). Se incluyeron hombres y mujeres con y sin enfermedades cardiovasculares. No se incluyeron estudios en pacientes gravemente enfermos o mujeres embarazadas o en lactación.

Resultados clave

Se encontraron 15 estudios con más de 59 000 participantes. Las pruebas están actualizadas hasta marzo 2014. La revisión encontró que la reducción de las grasas saturadas dio lugar a una reducción de 17% del riesgo de enfermedades cardiovasculares (que incluyen la cardiopatía y los accidentes cerebrovasculares), pero no tiene efectos sobre el riesgo de muerte. La revisión no encontró efectos beneficiosos claros para la salud en reemplazar las grasas saturadas con alimentos con almidón o proteínas. Cambiar el tipo de grasa que se ingiere y reemplazar las grasas saturadas con grasas poliinsaturadas parece tener un mejor efecto protector y reducir el riesgo de problemas cardíacos y vasculares. A mayor disminución de las grasas saturadas y reducción del colesterol total sérico, mayor protección. Las personas actualmente sanas parecen beneficiarse tanto como los que tienen mayor riesgo de cardiopatía o accidente cerebrovascular (pacientes con hipertensión, colesterol sérico alto o diabetes, por ejemplo), así como los pacientes que ya han presentado cardiopatía o accidente cerebrovascular. No hubo diferencias claras en el efecto entre los hombres y las mujeres.

Calidad de la evidencia

Hay una gran grupo de pruebas que incluyen casi 60 000 personas que han participado en estudios que evalúan los efectos de reducir las grasas saturadas durante al menos dos años. Los estudios juntos proporcionan pruebas de calidad moderada de que la reducción de las grasas saturadas y su reemplazo con grasas poliinsaturadas reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Conclusiones de los autores: 

Los resultados de esta revisión actualizada indican una reducción pequeña pero potencialmente importante del riesgo cardiovascular con la reducción de la ingesta de grasas saturadas. El reemplazo de la energía de las grasas saturadas con grasas poliinsaturadas parece ser una estrategia útil, y el reemplazo con carbohidratos parece ser menos útil, pero los efectos del reemplazo con grasas monoinsaturadas no fueron claros debido a la inclusión de solamente un ensayo pequeño. Este efecto no pareció alterarse por la duración del estudio, el sexo o el riesgo cardiovascular inicial. El asesoramiento sobre el estilo de vida a todos los pacientes con riesgo de enfermedades cardiovasculares y a grupos de poblaciones con menor riesgo debe incluir la reducción permanente de las grasas saturadas del contenido de la dieta y el reemplazo parcial por grasas insaturadas. No se conoce el tipo ideal de grasas insaturadas.

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Antecedentes: 

La reducción de las grasas saturadas disminuye el colesterol sérico, pero los efectos sobre otros resultados intermedios pueden ser menos claros. Además, no está claro si la energía de las grasas saturadas que se pierde en la dieta se reemplaza de manera más útil por grasas poliinsaturadas, grasas monoinsaturadas, carbohidratos o proteínas. Esta revisión forma parte de una serie separada y actualizada de una revisión más abarcadora.

Objetivos: 

Evaluar el efecto de reducir la ingesta de grasas saturadas y reemplazarlas por carbohidratos (CHO), grasas poliinsaturadas (AGPI) o monoinsaturadas (AGMI) o proteínas sobre la mortalidad y la morbilidad cardiovascular, mediante todos los ensayos clínicos aleatorios disponibles.

Estrategia de búsqueda (: 

Se actualizaron las búsquedas en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL), MEDLINE (Ovid) y en EMBASE (Ovid) el 5 marzo 2014. También se verificaron las referencias de los estudios incluidos y las revisiones.

Criterios de selección: 

Los ensayos cumplieron los siguientes criterios: 1) aleatorios con grupo control apropiado; 2) intención de reducir la ingesta de grasas saturadas O intención de alterar las grasas de la dieta y lograr la reducción de las grasas saturadas; 3) no multifactorial; 4) en seres humanos adultos con o sin enfermedades cardiovasculares (pero no gravemente enfermos, mujeres embarazadas o en lactación); 5) intervención de al menos 24 meses; 6) datos disponibles de la mortalidad o la morbilidad cardiovascular.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores que trabajaron de manera independiente extrajeron el número de participantes que presentaron resultados de salud en cada brazo y se realizaron metanálisis de efectos aleatorios, metarregresión, análisis de subgrupos y de sensibilidad y gráficos en embudo (funnel plots).

Resultados principales: 

Se incluyeron 15 ensayos controlados aleatorios (ECA) (17 comparaciones, ˜59 000 participantes), que utilizaron diversas intervenciones para proporcionar todos los alimentos y asesorar sobre cómo reducir las grasas saturadas. Los ensayos a largo plazo incluidos indicaron que la reducción de las grasas saturadas de la dieta redujo el riesgo de eventos cardiovasculares en el 17% (cociente de riesgos [CR] 0,83; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,72 a 0,96; 13 comparaciones, 53 300 participantes de los que el 8% presentó un evento cardiovascular, I² 65%, pruebas de calidad moderada según GRADE), pero los efectos sobre la mortalidad por todas las causas (CR 0,97; IC del 95%: 0,90 a 1,05; 12 ensayos, 55 858 participantes) y la mortalidad cardiovascular (CR 0,95; IC del 95%: 0,80 a 1,12; 12 ensayos, 53 421 participantes) fueron menos claros (para ambos, calidad moderada de las pruebas según GRADE). Hubo algunas pruebas de que la reducción de las grasas saturadas disminuyó el riesgo de infarto de miocardio (mortal y no mortal, CR 0,90; IC del 95%: 0,80 a 1,01; 11 ensayos, 53 167 participantes), pero las pruebas para el infarto de miocardio no mortal (CR 0,95; IC del 95%: 0,80 a 1,13; nueve ensayos, 52 834 participantes) no fueron claras y no hubo efectos claros sobre el accidente cerebrovascular (cualquier accidente cerebrovascular, CR 1,00; IC del 95%: 0,89 a 1,12; ocho ensayos, 50 952 participantes). Estas relaciones no se alteraron con el análisis de sensibilidad. El análisis de subgrupos indicó que se observó una reducción en los eventos cardiovasculares en los estudios que principalmente reemplazaron las calorías de las grasas saturadas por grasas poliinsaturadas y no se observaron efectos en los estudios que reemplazaron las grasas saturadas con carbohidratos o proteínas, pero los efectos en los estudios que las reemplazaron con grasas monoinsaturadas no fueron claros (ya que solamente se encontró un ensayo pequeño). El análisis de subgrupos y la metarregresión indicaron que el grado de reducción de los eventos cardiovasculares se relacionó con el grado de reducción del colesterol sérico total y hubo indicaciones de una mayor protección con una mayor reducción de las grasas saturadas o un mayor aumento de las grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas. No hubo pruebas de efectos perjudiciales al reducir la ingesta de grasas saturadas sobre la mortalidad por cáncer, los diagnósticos de cáncer o la presión arterial, a la vez que hubo algunas pruebas de mejorías en el peso y el IMC.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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