Intervenciones de entrenamiento con ejercicios físicos para niños y adultos jóvenes durante y después del tratamiento para el cáncer infantil

Esta traducción está desactualizada. Por favor, haga clic aquí para ver la versión en inglés más reciente de esta revisión.

El cáncer infantil es mucho menos frecuente que el cáncer en adultos, con alrededor de 144 a 148 casos por un millón de niños (Cancer Research UK 2011; National Cancer Institute 2012). A menudo, se necesita para la curación un tratamiento intensivo que incluye formas combinadas de tratamiento como cirugía, quimioterapia, radioterapia o una combinación. Estas formas de tratamiento con frecuencia se acompañan de eventos adversos como náuseas, infecciones graves, daño a un órgano (corazón, pulmón, riñón, hígado), reducción de la densidad ósea y también de reducción de la fuerza muscular y del estado físico.

Anteriormente, a los niños se les recomendaba recuperarse en la cama y reposar tanto como fuera necesario. Actualmente, se considera que demasiada inmovilidad puede dar lugar a una disminución adicional del estado físico y del funcionamiento físico. Estos efectos adversos se podrían prevenir o reducir al mínimo al introducir una intervención de entrenamiento con ejercicios físicos durante, o poco después, del tratamiento del cáncer infantil.

Esta revisión incluye cuatro ensayos controlados aleatorios y un ensayo clínico controlado que evaluaron los efectos de un programa de entrenamiento con ejercicios físicos en niños durante el tratamiento del cáncer. La leucemia linfoblástica aguda (LLA) de la niñez es el tipo más frecuente de cáncer infantil. Por ese motivo, los investigadores a menudo se centran en este tipo de cáncer. En el análisis, se incluyeron 131 participantes con LLA. Los resultados de la revisión muestran que las intervenciones de entrenamiento con ejercicios físicos se pueden realizar en niños con este tipo de cáncer y que hay algunos efectos beneficiosos pequeños sobre la composición corporal (porcentaje de masa grasa, músculos y huesos), la flexibilidad y el estado cardiorrespiratorio (capacidad de resistencia). Sin embargo, las pruebas de los efectos beneficiosos sobre el estado físico de estas intervenciones son limitadas debido a las limitaciones metodológicas de los estudios incluidos. Se necesitan más estudios que evalúen los efectos del ejercicio sobre la composición corporal, el funcionamiento muscular, la actividad diaria, el funcionamiento psicológico o una combinación de estos. Además, los resultados actuales no aportan pruebas suficientes para identificar el programa óptimo de entrenamiento con ejercicios físicos para los niños con cáncer, ni proporcionan información sobre las características de los pacientes que se beneficiarán o no de tal programa. Todavía deben aclararse estos aspectos importantes.

Conclusiones de los autores: 

Los efectos de las intervenciones de entrenamiento con ejercicios físicos para participantes con cáncer infantil aún no son convincentes debido al escaso número de participantes y la metodología insuficiente de los estudios. A pesar de lo anterior, los primeros resultados muestran una tendencia hacia un mejor estado físico en el grupo de intervención comparado con el grupo control. Los cambios en el estado físico se observaron a través de la mejoría en la composición corporal, la flexibilidad y el estado cardiorrespiratorio. Sin embargo, las pruebas son limitadas y estos efectos positivos no se encontraron en los otros resultados evaluados como fuerza / resistencia muscular, nivel de actividad diaria, calidad de vida relacionada con la salud y fatiga. Se necesitan más estudios con objetivos e intervenciones comparables, con números mayores de participantes y que estudien otra población de cáncer infantil diferente de la LLA.

Leer el resumen completo…
Antecedentes: 

En los pacientes y los supervivientes del cáncer infantil, se ha informado un estado físico deteriorado y un funcionamiento social deficiente. Lo anterior está influenciado por los efectos negativos de la enfermedad, el tratamiento del cáncer infantil y por elementos conductuales y sociales. Se ha informado con frecuencia que el entrenamiento con ejercicios en los adultos durante o después del tratamiento del cáncer mejora el estado físico y el funcionamiento social. Más recientemente, existe bibliografía disponible sobre este tema en niños y adultos jóvenes con cáncer, durante y después del tratamiento.

Objetivos: 

Esta revisión tuvo como objetivo evaluar el efecto de una intervención de entrenamiento con ejercicios físicos (en casa, en un centro de fisioterapia o en el hospital) sobre el estado físico de los niños con cáncer, en comparación con el estado físico en un grupo control atención habitual. La intervención debía haberse proporcionado en los primeros cinco años desde el diagnóstico.

El segundo objetivo fue evaluar los efectos de una intervención de entrenamiento con ejercicios físicos en esta población sobre la fatiga, la ansiedad, la depresión, la autoefectividad y la calidad de vida relacionada con la salud, así como evaluar los efectos adversos de la intervención.

Estrategia de búsqueda (: 

Para esta revisión, se hicieron búsquedas el 6 de septiembre de 2011 en las bases de datos electrónicas CENTRAL, MEDLINE, EMBASE, CINAHL, PEDro y en registros de ensayos en curso. Además, en ese mismo mes, se hizo una búsqueda manual en las listas de referencias y actas de congresos.

Criterios de selección: 

La revisión incluyó ensayos controlados aleatorios (ECA) y ensayos clínicos controlados (ECC) que compararon los efectos del entrenamiento con ejercicios físicos con ningún entrenamiento en pacientes que se encontraban en los primeros cinco años del diagnóstico de cáncer infantil.

Obtención y análisis de los datos: 

Mediante formularios estandarizados, dos revisores identificaron de forma independiente los estudios que cumplían los criterios de inclusión, realizaron la extracción de los datos y evaluaron el riesgo de sesgo. La calidad de los estudios se evaluó mediante los criterios Grading of Recommendation Assessment, Development and Evaluation (GRADE).

Resultados principales: 

Se incluyeron cinco artículos en esta revisión: cuatro ECA (14, 14, 28 y 51 participantes) y un ECC (24 participantes). En el análisis, se incluyeron 131 participantes (74 niños, 54 niñas, tres desconocidos), todos tratados para leucemia linfoblástica aguda de la niñez (LLA). Todas las intervenciones de estudio se implementaron durante el tratamiento con quimioterapia.

La duración de las sesiones de entrenamiento varió de 15 a 60 minutos por sesión. El tipo de intervención varió en todos los estudios incluidos, así como el período de intervención, que osciló desde diez semanas a dos años. En todos los estudios incluidos el grupo control recibió atención habitual.

Todos los estudios tuvieron limitaciones metodológicas, como escaso número de participantes, métodos inciertos de asignación al azar y diseños de estudio simple ciego en el caso de un ECA.

El estado cardiorrespiratorio se estudió mediante la prueba de correr-caminar nueve minutos, la prueba cronometrada de subir y bajar escaleras y la prueba de correr 20 m. Sólo la prueba cronometrada de subir y bajar escaleras mostró diferencias significativas entre los grupos de intervención y control a favor del grupo de intervención (valor de p = 0,05, sin información adicional disponible).

La densidad mineral ósea se evaluó en un estudio que identificó una diferencia estadísticamente significativa a favor del grupo de ejercicios (diferencia de medias estandarizada [DME] 1,07; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,48 a 1,66; valor de p < 0,001). El índice de masa corporal se evaluó en dos estudios. Los datos agrupados sobre este ítem no mostraron una diferencia estadísticamente significativa entre el grupo de estudio de intervención y control.

La flexibilidad se evaluó en tres estudios. En un estudio, se utilizó para evaluar la flexibilidad el método de dorsiflexión activa del tobillo y en el segundo estudio, se utilizó la prueba de dorsiflexión pasiva del tobillo. No se identificaron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de intervención y control con la prueba de dorsiflexión activa del tobillo, mientras que con el método de la prueba pasiva, se encontró una diferencia estadísticamente significativa a favor del grupo de ejercicios (DME 0,69; IC del 95%: 0,12 a 1,25; valor de p = 0,02). El tercer estudio evaluó la flexibilidad corporal mediante la prueba de distancia sentado-correr; no se identificaron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de intervención y control.

Un estudio evaluó los efectos de un programa de entrenamiento de los músculos inspiratorios orientado a entrenar los músculos pulmonares y mejorar el estado físico. Este estudio no informó efectos significativos sobre la fuerza muscular inspiratoria o expiratoria. Otros dos estudios que utilizaron los cambios de fuerza de la rodilla y el tobillo por dinamometría manual o el número de cuclillas completadas (con las rodillas en el suelo) y una tomografía computarizada periférica cuantitativa de la tibia para determinar la masa muscular, no identificaron diferencias estadísticamente significativas en la fuerza/resistencia muscular.

El nivel de actividad diaria, calidad de vida relacionada con la salud, fatiga y eventos adversos se evaluaron en un estudio sólo; para todos estos ítems, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos de intervención y control.

Ninguno de los estudios incluidos evaluó los resultados de gasto de energía de la actividad, tiempo invertido en ejercitarse, ansiedad y depresión ni autoefectividad.

Share/Save