Intervenciones para el aumento del consumo de frutas y vegetales en niños de hasta cinco años de edad

Antecedentes

El consumo insuficiente de frutas y vegetales es una carga considerable para la salud en los países desarrollados. El consumo adecuado de frutas y vegetales se asocia con una reducción en el riesgo de enfermedades no contagiosas (como las enfermedades cardiovasculares). La primera infancia representa un período crítico para el establecimiento de hábitos alimentarios en los niños. Por lo tanto, las intervenciones para aumentar el consumo de frutas y vegetales en la primera infancia pueden ser una estrategia efectiva para reducir esta carga de morbilidad.

Pregunta de la revisión

Evaluar la repercusión de las intervenciones diseñadas para aumentar el consumo de frutas o vegetales o ambos, en niños de hasta cinco años de edad.

Métodos

Se hicieron búsquedas en varias bases de datos electrónicas y en revistas relevantes para encontrar ensayos. Se estableció contacto con los autores de los ensayos incluidos para obtener ensayos adicionales potencialmente relevantes. Fue elegible cualquier ensayo aleatorizado (los participantes tienen las mismas probabilidades de ser asignados a un tratamiento o un control) de intervenciones dirigidas a aumentar la ingesta de frutas o vegetales o ambos, en niños de hasta cinco años de edad que midiera la ingesta. Dos autores de la revisión, de forma independiente, buscaron y extrajeron la información de los estudios. La evidencia está actualizada hasta agosto 2019.

Resultados

Se incluyeron 78 ensayos en que participaron 13 746 personas. Cuarenta y ocho ensayos examinaron intervenciones de prácticas de alimentación infantil (p.ej. exposición repetida a vegetales); 15 examinaron intervenciones de educación nutricional de los padres; 14 examinaron intervenciones de componentes múltiples (p.ej. combinar cambios de política preescolar con educación de los padres); y uno examinó una intervención de educación nutricional en niños. Las prácticas de alimentación en niños y las intervenciones de componentes múltiples pueden dar lugar a aumentos muy pequeños en la ingesta de frutas y vegetales a corto plazo en niños (menos de 12 meses). No está claro si las intervenciones de educación nutricional de los padres son efectivas para aumentar la ingesta de frutas y vegetales en niños. No hubo información suficiente para evaluar la efectividad a largo plazo, la relación entre costo y efectividad ni los daños no intencionales. Los ensayos informaron que recibieron ayuda económica de fondos gubernamentales o de organizaciones benéficas, excepto cuatro estudios que informaron haber recibido financiación de la industria.

Conclusiones

Las intervenciones en la alimentación infantil parecen aumentar el consumo de frutas y vegetales en los niños (4,45 g por día), pero esta conclusión se basa en evidencia de calidad muy baja y es muy probable que cambie cuando se realicen estudios de investigación. Las intervenciones de componentes múltiples probablemente aumentan la ingesta de frutas y vegetales por parte de los niños (0,36 tazas por día) según la calidad de la evidencia moderada; sin embargo, esto también puede cambiar cuando se lleva a cabo una investigación futura. No está claro si las intervenciones de educación nutricional de los padres aumentan la ingesta de frutas y vegetales de los niños.

Esta es una revisión sistemática activa. Las revisiones sistemáticas activas ofrecen un nuevo enfoque a la actualización de las revisiones, en el cual la revisión se actualiza continuamente, con la incorporación de la nueva evidencia relevante según esté disponible. Consultar el estado actual de esta revisión en la Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas.

Conclusiones de los autores: 

A pesar de identificar 78 ensayos elegibles de enfoques diversos de intervención, la evidencia con respecto a cómo aumenta el consumo de frutas y vegetales en los niños todavía es escasa. Se producen pequeños aumentos en el consumo de frutas y vegetales en niños de hasta cinco años de edad según la evidencia de calidad muy baja sobre la práctica de la alimentación infantil y, probablemente, se logre el mismo efecto según la evidencia de calidad moderada de las intervenciones de componentes múltiples. No está claro si las intervenciones de educación nutricional de los padres son efectivas para aumentar el consumo de frutas y vegetales en los niños de cinco años de edad o menos. Debido a que la calidad de la evidencia es muy baja o baja, es probable que los estudios de investigación futuros cambien las estimaciones y las conclusiones. Se necesita seguimiento a largo plazo de al menos 12 meses y los estudios de investigación futuros deben adoptar métodos más rigurosos para generar avances en el campo.

Esta es una revisión sistemática activa. Las revisiones sistemáticas activas ofrecen un nuevo enfoque a la actualización de las revisiones, en el cual la revisión se actualiza continuamente, con la incorporación de la nueva evidencia relevante según esté disponible. Consultar el estado actual de esta revisión en la Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas.

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Antecedentes: 

El consumo insuficiente de frutas y vegetales en la niñez aumenta el riesgo de enfermedades no transmisibles futuras, incluidas las enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, las intervenciones para aumentar el consumo de frutas y vegetales, como las centradas en estrategias específicas de alimentación en niños y las intervenciones de educación nutricional de los padres en la primera infancia pueden ser una estrategia efectiva para reducir esta carga de morbilidad.

Objetivos: 

Evaluar la efectividad, la relación entre costo y efectividad y los eventos adversos asociados de las intervenciones diseñadas para aumentar el consumo de frutas, vegetales o ambos, en niños de hasta cinco años de edad.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en CENTRAL, MEDLINE, Embase y en dos registros de ensayos clínicos para identificar ensayos elegibles el 25 de agosto 2019. Se hicieron búsquedas en Proquest Dissertations and Theses en mayo 2019. Se revisaron las listas de referencias de los ensayos incluidos y se realizaron búsquedas manuales en tres revistas internacionales de nutrición. Se contactó con los autores de los estudios incluidos para identificar otros ensayos potencialmente relevantes.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorizados, que incluyeron los ensayos controlados aleatorizados grupales y los ensayos cruzados (crossover) de cualquier intervención dirigida principalmente al consumo de frutas, vegetales o ambos, en niños de hasta cinco años de edad, y que incorporaron una evaluación dietética o bioquímica del consumo de frutas o vegetales. Dos autores de la revisión, de forma independiente, examinaron los títulos y los resúmenes de los artículos identificados; un tercer autor resolvió los desacuerdos.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, extrajeron los datos y evaluaron el riesgo de sesgo de los estudios incluidos; un tercer autor resolvió los desacuerdos. Debido a la heterogeneidad no explicada, en los metanálisis de los resultados primarios de la revisión se utilizaron modelos de efectos aleatorizados cuando se identificó un número suficiente de ensayos. Se calcularon las diferencias de medias estandarizadas (DME) para considerar la heterogeneidad del consumo de frutas y vegetales. Se realizaron evaluaciones de los riesgos de sesgo y se valoró la calidad de la evidencia (enfoque GRADE) mediante los procedimientos Cochrane.

Resultados principales: 

Se incluyeron 78 ensayos con 214 brazos en los ensayos y 13 746 participantes. Cuarenta y ocho ensayos examinaron la repercusión de las prácticas de alimentación infantil (p.ej. exposición repetida a los alimentos) en el aumento de la ingesta de vegetales en los niños. Quince ensayos examinaron la repercusión de la educación nutricional de los padres en el aumento de la ingesta de frutas y vegetales en los niños. Catorce estudios examinaron la repercusión de intervenciones con componentes múltiples (p.ej. educación nutricional de los padres y cambios en las políticas preescolares) en el aumento de la ingesta de frutas y vegetales en los niños. Dos ensayos examinaron el efecto de una intervención nutricional en los niños sobre el aumento de la ingesta de frutas y vegetales. Un ensayo examinó la repercusión de una intervención de atención plena centrada en el niño para aumentar la ingesta de vegetales.

Se consideró que 20 de los 78 ensayos incluidos no presentaron un riesgo de sesgo alto en todos los dominios. Los sesgos de realización, de detección y de desgaste fueron los dominios considerados con más frecuencia con riesgo de sesgo alto de los estudios restantes.

Hay evidencia de calidad muy baja de que las prácticas de alimentación infantil versus ninguna intervención pueden tener un efecto positivo pequeño sobre el consumo de vegetales en los niños equivalente a un aumento de 4,45 g en el consumo de vegetales según necesidad (DME 0,42; IC del 95%: 0,23 a 0,60; 18 ensayos; 2004 participantes; media del seguimiento posintervención = 8,2 semanas). Las intervenciones de componentes múltiples versus ninguna intervención tienen un efecto pequeño sobre el consumo infantil de frutas y vegetales (DME 0,34; IC del 95%: 0,10 a 0,57; 9 ensayos, 3022 participantes; evidencia de calidad moderada; media del seguimiento posintervención = 5,4 semanas), equivalente a un aumento de 0,36 tazas de frutas y verduras por día. No se sabe si existen diferencias a corto plazo en el consumo infantil de frutas y vegetales en los metanálisis de los ensayos que examinan la educación nutricional de los padres versus ninguna intervención (DME 0,12; IC del 95%: -0,03 a 0,28; 11 ensayos, 3078 participantes; evidencia de calidad muy baja; media del seguimiento posintervención = 13,2 semanas). No fue posible agrupar las intervenciones de educación nutricional infantil en el metanálisis; ambos ensayos informaron de un efecto positivo de la intervención sobre el consumo infantil de frutas y vegetales (evidencia de calidad baja).

Muy pocos ensayos informaron de la efectividad a largo plazo (6 ensayos), la coste-efectividad (1 ensayo) y las consecuencias adversas no intencionales de las intervenciones (2 ensayos), lo que limitó su evaluación. Los estudios informaron que recibieron fondos gubernamentales o de caridad, excepto cuatro estudios que informaron sobre la financiación por la industria.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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