Efectos adversos sobre el hígado después del tratamiento para el cáncer infantil

Pregunta de la revisión

Se examinó la evidencia de los efectos del tratamiento para el cáncer infantil sobre el riesgo de efectos adversos para el hígado.

Antecedentes

Los adelantos en el tratamiento del cáncer infantil durante las últimas décadas han mejorado enormemente las tasas de supervivencia. Desafortunadamente, la mejoría en el pronóstico se ha acompañado de la aparición de complicaciones tardías relacionadas con el tratamiento. Uno de los efectos adversos que pueden ocurrir debido al tratamiento del cáncer infantil es el daño al hígado. Los efectos adversos hepáticos son frecuentes durante y poco después del tratamiento. Sin embargo, la evidencia de los efectos adversos sobre el hígado muchos años después del tratamiento aún no es concluyente. Los efectos adversos sobre el hígado como resultado del tratamiento oncológico en la niñez son con mayor frecuencia subclínicos (asintomáticos). Si la enfermedad hepática se hace sintomática, las quejas de los pacientes pueden incluir fatiga, ictericia, náuseas, pérdida de peso y dolor abdominal. El desarrollo de los tratamientos futuros y las políticas de seguimiento se deben basar en evidencia de alta calidad sobre el riesgo de efectos adversos para el hígado y los factores de riesgo asociados con dichos efectos.

Características de los estudios

La evidencia está actualizada hasta enero de 2018.

Se encontraron 33 estudios de cohortes que examinaron los efectos adversos hepáticos después del tratamiento para el cáncer infantil. Se incluyeron 7876 pacientes con cáncer tratados por diferentes tipos de cáncer infantil, en especial con quimioterapia, radioterapia y trasplante de médula ósea. La duración promedio del seguimiento en los estudios que lo informaron varió desde dos años después del final del tratamiento a 25 años desde el diagnóstico primario del cáncer.

Resultados clave

Se encontró que del 1% al 53% de los supervivientes de cáncer infantil desarrollaron efectos adversos para el hígado después del tratamiento oncológico, medidos a través de las enzimas hepáticas en la sangre. La radioterapia al hígado aumenta el riesgo de efectos adversos hepáticos tardíos. Además, el busulfano, la tioguanina o la cirugía hepática también pueden aumentar el riesgo. Asimismo, los supervivientes con hepatitis viral crónica, síndrome metabólico, un índice de masa corporal mayor, un mayor consumo de alcohol, consumo de estatinas, origen étnico blanco no hispano, tiempo más prolongado desde el diagnóstico del cáncer y edad mayor en el momento del diagnóstico de cáncer parecieron tener un mayor riesgo de efectos adversos hepáticos.

Calidad de la evidencia

Todos los estudios tenían problemas relacionados con la calidad de la evidencia.

Conclusiones de los autores: 

La prevalencia de efectos adversos hepáticos tardíos entre los estudios con una definición adecuada del resultado varió de manera considerable, del 1% al 53%. La evidencia indica que la radioterapia que incluyó el hígado, un IMC mayor, la hepatitis viral crónica y un período de seguimiento más largo o una edad mayor al seguimiento aumenta el riesgo de efectos adversos hepáticos tardíos. Además, puede haber indicios de que el busulfano, la tioguanina, la cirugía hepática, la ingesta mayor de alcohol (> 14 unidades por semana), el síndrome metabólico, el consumo de estatinas, el origen étnico blanco no hispano y la edad mayor en el momento del diagnóstico del cáncer aumentan el riesgo de efectos adversos hepáticos tardíos. Se necesitan estudios de alta calidad para evaluar los efectos de las diferentes dosis de tratamiento, las tendencias temporales y los factores de riesgo asociados después del tratamiento antineoplásico para el cáncer infantil.

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Antecedentes: 

Las tasas de supervivencia han mejorado de manera significativa como resultado de los tratamientos más efectivos para el cáncer infantil. Desafortunadamente, la mejoría en el pronóstico se ha acompañado de la aparición de complicaciones tardías relacionadas con el tratamiento. Las complicaciones hepáticas son frecuentes durante del tratamiento para el cáncer infantil y poco después de este. Sin embargo, entre los supervivientes de cáncer infantil a largo plazo, el riesgo de efectos adversos hepáticos tardíos en gran parte se desconoce. Para tomar decisiones fundamentadas acerca del tratamiento oncológico futuro y las políticas de seguimiento, es importante conocer el riesgo de efectos adversos hepáticos tardíos y los factores de riesgo asociados a dichos efectos. Esta revisión es una actualización de una revisión Cochrane publicada anteriormente.

Objetivos: 

Evaluar toda la evidencia existente sobre la asociación entre el tratamiento antineoplásico (o sea, quimioterapia, radioterapia que incluyó el hígado, cirugía que incluyó el hígado y TMO) para el cáncer infantil y los efectos adversos hepáticos tardíos.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL) (The Cochrane Library 2018, número 1), MEDLINE (1966 hasta enero 2018) y en Embase (1980 hasta enero 2018). Además, se hicieron búsquedas en las listas de referencias de los artículos relevantes y se examinaron de manera electrónica las actas de congresos de la International Society of Paediatric Oncology (SIOP) (desde 2005 hasta 2017) y de la American Society of Pediatric Hematology/Oncology (ASPHO) (desde 2013 hasta 2018).

Criterios de selección: 

Todos los estudios, excepto los informes de casos, las series de casos clínicos y los estudios que incluyeron menos de diez pacientes, que examinaron la asociación entre el tratamiento antineoplásico para el cáncer infantil (18 años de edad o menos al diagnóstico) y los efectos adversos hepáticos tardíos (un año o más después del final del tratamiento).

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión realizaron de forma independiente la selección de los estudios y la evaluación del riesgo de sesgo. La evaluación del "riesgo de sesgo" se basó en las listas de verificación anteriores para los estudios observacionales. Para la versión original de la revisión, dos autores de la revisión realizaron de forma independiente la extracción de datos. Para la actualización de la revisión, la extracción de datos fue realizada por un autor de la revisión y verificada por otro.

Resultados principales: 

Se identificaron trece estudios nuevos para la actualización de esta revisión. En total se incluyeron 33 estudios de cohortes con 7876 participantes que investigaron los efectos adversos hepáticos tardíos después del tratamiento antineoplásico (en especial quimioterapia y radioterapia) para diferentes tipos de cáncer infantil, ya sea neoplasias malignas hematológicas o sólidas. Todos los estudios tenían limitaciones metodológicas. La prevalencia de los efectos adversos hepáticos tardíos, todos definidos por criterios bioquímicos, tuvo una gran variación de entre el 0% y el 84,2%. La selección de los estudios en los que el resultado de los efectos adversos hepáticos tardíos se definió de manera adecuada, como los niveles de alanina aminotransferasa (ALT) por encima del límite superior normal, que indican lesión hepática celular, dio lugar a ocho estudios. En este subgrupo, la prevalencia de los efectos adversos hepáticos tardíos varió del 5,8% al 52,8%, con una mediana de la duración del seguimiento que varió de tres a 23 años desde el diagnóstico de cáncer en los estudios que informaron la mediana de la duración del seguimiento. Un proceso de selección más estricto mediante la definición del resultado de la ALT por encima de dos veces el límite superior normal, dio lugar a cinco estudios, con una prevalencia que varió del 0,9% al 44,8%. Un estudio investigó la lesión de los conductos biliares, definida como una gamma glutamiltransferasa (γGT) por encima del límite superior normal y por encima de dos veces el límite superior normal, e informó una prevalencia del 5,3% y el 0,9% respectivamente. Tres estudios investigaron los trastornos en la función biliar, definidos como una bilirrubina por encima del límite superior normal, e informó una prevalencia que varió del 0% al 8,7%. Dos estudios mostraron que el tratamiento con radioterapia que incluyó el hígado (en especial después que se irradió un porcentaje alto del hígado), un IMC mayor y un período de seguimiento más largo o una edad mayor al momento de la evaluación aumentó el riesgo de lesión hepática celular en los análisis multivariados. Además, hubo algunos indicios de que el busulfano, la tioguanina, la cirugía hepática, la hepatitis C viral crónica, el síndrome metabólico, la administración de estatinas, el origen étnico blanco no hispano y una ingesta mayor de alcohol (> 14 unidades por semana) aumentan el riesgo de lesión hepática celular en los análisis multivariados. En seis análisis univariados también se mostró que la hepatitis viral crónica aumenta el riesgo de lesión hepática celular. Además, un estudio mostró que el tratamiento con radioterapia que incluyó el hígado, un IMC mayor, una ingesta mayor de alcohol (> 14 unidades por semana), un período de seguimiento más largo y una edad mayor al momento del diagnóstico del cáncer aumentaron el riesgo de lesión de los conductos biliares en un análisis multivariado.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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