Tratamientos con corticoides antes del nacimiento temprano para reducir la muerte, los problemas pulmonares y la hemorragia cerebral en los bebés

Los neonatos nacidos prematuramente están en riesgo de muerte, problemas pulmonares (síndrome de dificultad respiratoria) y hemorragia del cerebro (hemorragia intraventricular). Los corticosteroides se le administran a la madre para ayudar a evitar estos problemas y hay evidencia de alta calidad de que son efectivos para prevenir muchos de estos problemas. Estos fármacos surten efecto porque maduran los pulmones del recién nacido antes del nacimiento. Hay diferentes tipos de corticosteroides y se pueden administrar de diferentes maneras y en diferentes dosis. Ya que no está claro ni hay acuerdo sobre el mejor tipo o dosis, los hospitales pueden diferir en la administración de este fármaco.

La mayoría de los ensayos han comparado los dos corticosteroides más frecuentemente usados antes del nacimiento prematuro, la dexametasona y la betametasona. En esta revisión de 12 ensayos (con 1 557 mujeres y 1 661 lactantes) de calidad moderada, diez ensayos compararon la dexametasona y la betametasona; un ensayo comparó dos maneras diferentes de administrar la dexametasona y un ensayo comparó dos maneras diferentes de administrar la betametasona. Se comprobó que la dexametasona y la betametasona mostraban resultados similares, aunque había menos hemorragia cerebral y una menor duración de la estancia hospitalaria en la unidad de cuidados intensivos neonatales para la dexametasona en comparación con la betametasona. Sobre la base de un ensayo, administrar la dexametasona por inyección (intramuscularmente) puede ser mejor que administrar el fármaco a la madre por vía oral. Por lo general, el fármaco se administra en dos dosis con 24 horas de diferencia y un ensayo demostró que este intervalo podría reducirse a 12 horas si fuera necesario. Se necesitan más estudios para establecer cuál es el mejor fármaco y cuál es la mejor manera de administrarlo, y se necesita seguir a los recién nacidos de estos ensayos durante un período largo para monitorizar cualquier efecto sobre el desarrollo durante la infancia y la vida adulta.

Conclusiones de los autores: 

No está claro si un corticoesteroide (o un régimen en particular) tiene ventajas sobre otro.

La dexametasona puede tener algunos beneficios en comparación con la betametasona, como una menor cantidad de HIV y una estancia más corta en la UCIN. La vía intramuscular puede tener ventajas sobre la vía oral para la dexametasona, como se identificó en un pequeño ensayo. Aparte de la sugerencia de que la dosis de 12 horas puede ser tan eficaz como la de 24 horas de betametasona, basada en un pequeño ensayo, se pudieron sacar pocas conclusiones más sobre los regímenes óptimos de corticosteroides prenatales. No se disponía de resultados a largo plazo, excepto para un pequeño subgrupo de niños de 18 meses de edad en un ensayo. Se necesitan urgentemente ensayos que comparen los corticoesteroides de uso común, así como ensayos de dosis y otras variaciones de los regímenes de tratamiento.

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Antecedentes: 

A pesar del uso generalizado de corticoesteroides prenatales para prevenir el síndrome de dificultad respiratoria en los lactantes prematuros, actualmente no hay consenso en cuanto al tipo de corticoesteroide que se debe utilizar, ni en cuanto a la dosis, la frecuencia, el momento de uso o la vía de administración.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de diferentes regímenes de corticosteroides en las mujeres en riesgo de parto prematuro.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (13 de febrero de 2013).

Criterios de selección: 

Se incluyeron todos los ensayos controlados aleatorizados o cuasialeatorizados publicados o no identificados, que compararon dos corticosteroides cualquiera (dexametasona o betametasona u otros corticosteroides que pueden cruzar la placenta), y compararon diferentes regímenes de dosis (incluida frecuencia y momento de la administración) en mujeres en riesgo de parto prematuro. Se planificó excluir los ensayos cruzados y los ensayos aleatorizados por grupos. Se incluyeron estudios publicados sólo como resúmenes junto con estudios publicados como manuscritos de texto completo

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión de forma independiente evaluaron la elegibilidad de los estudios, extrajeron los datos y evaluaron el riesgo de sesgo de los estudios incluidos. Se verificó la exactitud de los datos.

Resultados principales: 

Para esta actualización, se incluyeron 12 ensayos (1557 mujeres y 1661 lactantes). La dexametasona se asoció con un menor riesgo de hemorragia intraventricular (HIV) en comparación con la betametasona (riesgo relativo (RR) 0,44, intervalo de confianza (IC) del 95%: 0,21 a 0,92; cuatro ensayos, 549 lactantes). No se observaron diferencias estadísticamente significativas para otros resultados principales: síndrome de dificultad respiratoria (SDR) (RR 1,06; IC del 95%: 0,88 a 1,27; cinco ensayos, 753 lactantes) y muerte perinatal (muerte neonatal RR 1,41; IC del 95%: 0,54 a 3,67; cuatro ensayos, 596 lactantes). De manera similar, se observaron muy pocas diferencias para las medidas de resultado secundarias como la tasa de ingreso a la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), aunque en un ensayo, los lactantes expuestos a la dexametasona, en comparación con la betametasona, tuvieron una duración significativamente menor del ingreso a la UCIN (diferencia de medias (DM) -0,91 días, IC del 95%: -1,77 a -0,05; 70 lactantes). Los resultados de los parámetros biofísicos fueron inconsistentes, pero en su mayoría no se observaron diferencias clínicamente importantes.

En comparación con la dexametasona intramuscular, la dexametasona oral aumentó significativamente la incidencia de sepsis neonatal (RR 8,48; IC del 95%: 1,11 a 64,93) en un ensayo de 183 lactantes. No se hallaron diferencias estadísticamente significativas de otras medidas de resultado informadas.

Aparte de la reducción de la duración de la estancia materna posparto de las mujeres que recibieron betametasona en intervalos de 12 horas en comparación con los intervalos de 24 horas de un ensayo (DM -0,73 días, IC del 95%: -1,28 a -0,18; 215 mujeres), no se observaron diferencias en los resultados maternos o neonatales entre los diferentes intervalos de dosificación de la betametasona evaluados. Del mismo modo, no se observaron diferencias significativas en los resultados cuando se compararon el acetato y el fosfato de betametasona con el fosfato de betametasona en un ensayo.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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