Diferentes antibióticos para la faringitis por estreptococo del grupo A

Pregunta de la revisión

Se quería determinar qué antibiótico era más efectivo para tratar el dolor de garganta causado por bacterias (estreptococo betahemolítico del grupo A [GABHS, por sus siglas en inglés]).

Antecedentes

La mayoría de los dolores de garganta son causados por virus, pero muchos pacientes son portadores de bacterias de la garganta, que a veces causan infección bacteriana.

La infección por GABHS puede provocar serias complicaciones, que incluyen fiebre reumática y enfermedad renal. Los antibióticos se prescriben a menudo para prevenir complicaciones, pero tienen un efecto beneficioso modesto en el dolor de garganta, incluso si el GABHS está presente. La mayoría de las infecciones de garganta son autolimitadas y los riesgos de complicaciones son extremadamente bajos en la mayoría de las pacientes en los países de ingresos altos. Sin embargo, a veces se necesitan antibióticos. La penicilina, un antibiótico barato, se ha utilizado para tratar el GABHS durante muchos años. La resistencia del GABHS a la penicilina es poco frecuente.

Fecha de la búsqueda

Se hicieron búsquedas en la literatura hasta marzo de 2016.

Características de los estudios

Se incluyeron 19 ensayos (18 publicaciones) en los que participaron 5835 pacientes. Los ensayos estudiaron diferentes antibióticos para pacientes con dolor de garganta que dieron positivo para GABHS y tenían entre un mes y 80 años. Nueve ensayos incluyeron sólo a niños y nueve incluyeron a pacientes de 12 años o más. La mayoría de los estudios se publicaron hace más de 15 años; todos menos uno informaron sobre resultados clínicos.

Fuentes de financiación de los estudios

Trece ensayos fueron financiados por la fondos para estudios de fármacos (algunos recibieron subvenciones) otros incluyeron a personas empleadas por compañías farmacéuticas. Cinco estudios no informaron de la financiación.

Resultados clave

Los efectos de los antibióticos fueron similares y todos causaron efectos secundarios (como náuseas y vómitos, erupción cutánea), pero no hubo evidencia sólida que mostrara diferencias significativas entre los antibióticos. Los estudios no informaron sobre complicaciones a largo plazo, por lo que no estuvo claro si alguna clase de antibióticos fue mejor para prevenir complicaciones graves, pero poco frecuentes.

Todos los estudios se realizaron en países de ingresos altos con bajo riesgo de complicaciones estreptocócicas, por lo que es necesario realizar ensayos en países de ingresos bajos y comunidades aborígenes donde el riesgo todavía es alto. Por lo tanto, esta revisión apoya el uso de la penicilina como antibiótico de primera elección para los pacientes con infecciones agudas de la garganta causadas por GABHS.

Calidad de la evidencia

La calidad de la evidencia fue baja o muy baja para todos los resultados cuando se compararon los macrólidos o las cefalosporinas con la penicilina. La calidad de la evidencia se disminuyó debido a las preocupaciones sobre la asignación al azar y el cegamiento, los amplios intervalos de confianza (las estimaciones no fueron muy precisas) y las diferencias estadísticas entre los estudios que pueden afectar a la validez de la estimación. La mayoría de los autores de los estudios no proporcionaron información suficiente sobre los métodos para tener la seguridad de que no hubo sesgo.

Conclusiones de los autores: 

No hubo diferencias clínicamente relevantes en la resolución de los síntomas cuando se compararon las cefalosporinas y los macrólidos con la penicilina en el tratamiento de la amigdalofaringitis por GABHS. Evidencia limitada en pacientes adultos indica que las cefalosporinas son más efectivas que la penicilina para la recurrencia, pero el NNTB es alto. Evidencia limitada en niños indica que el carbacefem es más eficaz que la penicilina para la resolución de los síntomas. Los datos sobre las complicaciones son demasiado escasos para establecer conclusiones. Sobre la base de estos resultados y teniendo en cuenta el bajo costo y la ausencia de resistencia, la penicilina se puede seguir considerando un tratamiento de primera elección para adultos y niños. Todos los estudios se realizaron en países de ingresos altos con bajo riesgo de complicaciones estreptocócicas, por lo que es necesario realizar ensayos en países de ingresos bajos y comunidades aborígenes donde el riesgo de complicaciones aún es alto.

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Antecedentes: 

Los antibióticos proporcionan sólo un efecto beneficioso moderado en el tratamiento de la faringitis, aunque la efectividad aumenta en participantes con hisopados faríngeos positivos para los estreptococos betahemolíticos del grupo A (GABHS). No está claro qué antibiótico es la mejor opción al indicar antibióticos.

Objetivos: 

Evaluar la evidencia sobre la eficacia comparativa de diferentes antibióticos en: a) el alivio de los síntomas (dolor, fiebre); b) la reducción de la duración de la enfermedad; c) la prevención de la recurrencia; y d) la prevención de las complicaciones (complicaciones supurativas, fiebre reumática aguda, glomerulonefritis posestreptocócica). Evaluar la evidencia sobre la incidencia comparativa de los efectos adversos y el riesgo-beneficio del tratamiento con antibióticos para la faringitis estreptocócica.

Métodos de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en CENTRAL (2016, número 3), MEDLINE Ovid (1946 hasta marzo, semana 3, 2016), Embase Elsevier (1974 hasta marzo de 2016) y Web of Science Thomson Reuters (2010 hasta marzo de 2016). También se hicieron búsquedas en registros de ensayos clínicos.

Criterios de selección: 

Ensayos aleatorizados, doble ciego, que compararan diferentes antibióticos y que informaran al menos sobre uno de los siguientes aspectos: curación clínica, recurrencia clínica, o complicaciones o eventos adversos, o ambos.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, examinaron los ensayos para inclusión y extrajeron los datos mediante procedimientos metodológicos estándar según lo recomendado por Cochrane. El riesgo de sesgo de los estudios incluidos se evaluó de acuerdo con los métodos descritos en el Manual Cochrane para Revisiones Sistemáticas de Intervenciones y se utilizó la herramienta GRADE para evaluar la calidad general de la evidencia de los resultados.

Resultados principales: 

Se incluyeron 19 ensayos (5839 participantes asignados al azar); siete compararon penicilina con cefalosporinas, seis compararon penicilina con macrólidos, tres compararon penicilina con carbacefem, un ensayo comparó penicilina con sulfonamidas, un ensayo comparó clindamicina con ampicilina y un ensayo comparó azitromicina con amoxicilina en niños. Todos los ensayos incluidos informaron de resultados clínicos. La información sobre la asignación al azar, la ocultación de la asignación y el cegamiento fue deficiente en todos los ensayos. La calidad general de la evidencia evaluada con la herramienta GRADE fue baja para el resultado "resolución de los síntomas" en el análisis por intención de tratar y muy baja para los resultados "resolución de los síntomas" de los participantes evaluables y para los eventos adversos. La calidad de la evidencia se disminuyó principalmente debido a la falta (o informe deficiente) de la asignación al azar o el cegamiento, o ambos, la heterogeneidad y los amplios intervalos de confianza (IC).

Hubo una diferencia en la resolución de los síntomas a favor de las cefalosporinas en comparación con la penicilina (odds ratio [OR] del análisis de pacientes evaluables para la ausencia de resolución de los síntomas 0,51; IC del 95%: 0,27 a 0,97; número necesario a tratar para lograr un resultado beneficioso [NNTB] 20, n = 5, n = 1660; evidencia de calidad muy baja). Sin embargo, este resultado no fue estadísticamente significativo en el análisis por intención de tratar (OR 0,79; IC del 95%: 0,55 a 1,12; n = 5, n = 2018; evidencia de calidad baja). La recurrencia clínica fue menor con las cefalosporinas en comparación con la penicilina (OR 0,55; IC del 95%: 0,30 a 0,99; NNTB 50, n = 4, n = 1386; evidencia de calidad baja), pero esto se encontró sólo en los pacientes adultos (OR 0,42; IC del 95%: 0,20 a 0,88; NNTB 33, n = 2, n = 770). No hubo diferencias entre los macrólidos y la penicilina en los resultados. Un ensayo no publicado en niños encontró una mejor tasa de curación con la azitromicina a una sola dosis en comparación con la amoxicilina durante diez días (OR 0,29; IC del 95%: 0,11 a 0.73; NNTB 18, n = 1, n = 482), pero no hubo diferencias entre los grupos en el análisis por intención de tratar (OR 0,76; IC del 95%: 0,55 a 1,05; n = 1, n = 673) o en el seguimiento a largo plazo (análisis de pacientes evaluables OR 0,88; IC del 95%: 0,43 a 1,82; n = 1, n = 422). Los niños presentaron más eventos adversos con la azitromicina en comparación con la amoxicilina (OR 2,67; IC del 95%: 1,78 a 3,99; n = 1, n = 673). Comparado con penicilina el carbacefem mostró una mejor resolución de los síntomas después del tratamiento en adultos y niños combinados (análisis por intención de tratar OR 0,70; IC del 95%: 0,49 a 0.99; NNTB 14, n = 3, n = 795), y en el análisis de subgrupos de los niños (OR 0,57; IC del 95%: 0,33 a 0,99; NNTB 8, n = 1, n = 233), pero no en el análisis de subgrupos de los adultos (OR 0,75; IC del 95%: 0,46 a 1,22, n = 2, n = 562). Los niños presentaron más eventos adversos con los macrólidos en comparación con la penicilina (OR 2,33; IC del 95%: 1,06 a 5,15; n = 1, n = 489). Los estudios no informaron sobre complicaciones a largo plazo, por lo que no estuvo claro si alguna clase de antibióticos fue mejor para prevenir complicaciones graves, pero poco frecuentes.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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