Antidepresivos para la dependencia y el consumo problemático de cocaína

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No existe un agente farmacológico de eficacia comprobada para el tratamiento de la dependencia de cocaína. La cocaína es un alcaloide derivado de la hoja de Erythroxylon coca que se utiliza como polvo para uso intranasal o intravenoso, o como crack, una forma de base libre que se fuma. La dependencia de cocaína es un problema de salud pública importante debido a que su consumo se puede asociar con complicaciones médicas y psicosociales, incluida la propagación de enfermedades infecciosas (como SIDA, hepatitis y tuberculosis), delitos, violencia y exposición neonatal a la droga. Esta revisión consideró las pruebas sobre la eficacia y la aceptabilidad de los antidepresivos solos o en combinación con una intervención psicosocial para el tratamiento del abuso y la dependencia de cocaína.

Las pruebas actuales de los ensayos controlados aleatorios no apoyan el uso de antidepresivos. Los resultados positivos obtenidos con los antidepresivos en cuanto a los resultados relacionados con el estado de ánimo son consistentes con el efecto primario de los antidepresivos. No parecen estar asociados con efectos sobre los abandonos del tratamiento, el consumo de cocaína ni los efectos secundarios, que son los indicadores directos del abuso y la dependencia de cocaína. En la revisión se incluyeron 37 estudios clínicos controlados aleatorios con 3551 participantes. Todos los estudios, excepto uno, se realizaron en los EE.UU.; 33 ensayos se realizaron con pacientes ambulatorios en la comunidad o en centros de salud mental. En diez ensayos a los pacientes con dependencia de opiáceos también se les trató con metadona o buprenorfina. Los antidepresivos incluyeron desipramina, fluoxetina y bupropión, y la duración media de los ensayos fue de 10,7 semanas. Los estudios incluidos utilizaron 43 instrumentos diferentes de clasificación y difirieron en el diseño, la calidad, las características de los pacientes, la medicación probada, los servicios y los tratamientos administrados.

Conclusiones de los autores: 

En el estado actual de las pruebas los datos no apoyan la eficacia de los antidepresivos para el tratamiento del abuso / dependencia de cocaína. Los resultados parcialmente positivos obtenidos sobre las medidas de resultado secundarias, como la gravedad de la depresión, no parecen asociarse con un efecto sobre los indicadores directos del abuso / dependencia de cocaína. Los antidepresivos no se pueden considerar los pilares del tratamiento en personas no seleccionadas que abusan o tienen dependencia de cocaína.

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Antecedentes: 

La dependencia de cocaína es un trastorno para el que no existe un tratamiento farmacológico de eficacia comprobada, aunque los avances en materia de neurobiología podrían guiar el desarrollo futuro de fármacos.

Objetivos: 

Investigar la eficacia y la aceptabilidad de los antidepresivos solos o en combinación con cualquier intervención psicosocial para el tratamiento de la dependencia y el consumo problemático de cocaína.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL), PubMed, EMBASE y CINAHL en julio de 2011 y se estableció contacto con los investigadores de ensayos no publicados.

Criterios de selección: 

Ensayos clínicos aleatorios que compararan los antidepresivos solos o asociados con intervenciones psicosociales versus placebo, ningún tratamiento u otras intervenciones farmacológicas o psicosociales.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores de forma independiente evaluaron la calidad de los ensayos y extrajeron los datos.

Resultados principales: 

Se incluyeron 37 estudios en la revisión (3551 participantes).

Antidepresivos versus placebo: los resultados de los abandonos no muestran pruebas de diferencias, 31 estudios, 2819 participantes, CR 1,03 (IC del 95%: 0,93 a 1,14). Al considerar la abstinencia del consumo de cocaína, aunque no fue estadísticamente significativa, la diferencia observada mediante el análisis en la tasa de abstinencia de tres semanas estuvo a favor de los antidepresivos (ocho estudios, 942 participantes, CR 1,22 [IC del 95%: 0,99 a 1,51]). Al considerar sólo los estudios que incluyeron tricíclicos (cinco estudios, 367 participantes) o sólo desipramina (cuatro estudios, 254 participantes), las pruebas favorecieron a los antidepresivos. Sin embargo, al seleccionar sólo los estudios con criterios de diagnóstico definidos operativamente, desapareció la significación estadística que favorecía a los antidepresivos, así como la tendencia a la significación observada en la muestra completa. Al considerar los aspectos de seguridad, los resultados no mostraron pruebas de diferencias (número de pacientes que se retiraron por razones médicas, 13 estudios, 1396 participantes, CR 1,39 [IC del 95%: 0,91 a 2,12]). El análisis de subgrupos que consideró la duración del ensayo, la dependencia de opiáceos asociada o las intervenciones psicosociales asociadas como factores de confusión no logró mostrar diferencias consistentes ni estadísticamente significativas a favor de los antidepresivos.

Antidepresivos versus otros fármacos: La comparación de antidepresivos con agonistas dopaminérgicos o con anticonvulsivos no mostró pruebas de diferencias en los abandonos ni en otros resultados (abstinencia del consumo de cocaína, eventos adversos).

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