Anticonceptivos orales (ACO) combinados como tratamiento para la dismenorrea primaria

Pregunta de la revisión

Los autores Cochrane revisaron la evidencia sobre la efectividad y la seguridad de los anticonceptivos orales combinados (ACO) para el tratamiento de los dolores menstruales (dolores de regla, también llamados dismenorrea).

Antecedentes

Los ACO se utilizan fácilmente como tratamiento para los dolores menstruales, pero la evidencia sobre sus efectos no está clara.

Características de los estudios

Se encontraron 21 ensayos controlados aleatorizados (estudios clínicos en los que las personas son asignadas al azar a uno de dos o más grupos de tratamiento) que compararon los efectos de los ACO frente a placebo (píldora falsa), otros ACO o medicamentos antiinflamatorios no esteroideos que reducen el dolor y la inflamación. Los estudios incluyeron a 3723 mujeres. La mayoría de las mujeres tenían dolores menstruales de gravedad al menos moderada. Los fabricantes de ACO financiaron 11 estudios. Se realizaron búsquedas en las bases de datos en marzo de 2023.

Resultados clave

ACO en comparación con placebo

Los ACO reducen el dolor entre 0,7 y 1,3 puntos más en la escala total de dismenorrea (rango: 0 a 6) que el placebo en mujeres con dolores menstruales (seis estudios con 588 mujeres; evidencia de calidad alta). Los seis estudios que midieron la mejoría como una categoría sí/no mostraron que los ACO podrían reducir el dolor. Las mujeres con un 28% de probabilidades de mejorar con placebo podrían tener entre un 37% y un 60% de probabilidades de mejorar con ACO (evidencia de calidad baja).

Los ACO aumentan el riesgo de efectos secundarios (59% en el grupo placebo en comparación con 71% al 86% en el grupo de ACO; evidencia de calidad moderada), y podrían dar lugar a efectos secundarios más graves (1,1% en el grupo placebo en comparación con 0,5% al 6,8% en el grupo de ACO; evidencia de calidad baja).

Las hemorragias irregulares aumentan entre las mujeres que utilizan ACO. Las mujeres con un riesgo del 18% de hemorragia irregular con placebo tienen un riesgo del 39% al 60% de hemorragia irregular con ACO (evidencia de calidad alta). Evidencia de calidad moderada encontró que los ACO probablemente aumentan el riesgo de dolor de cabeza (17% en el grupo placebo en comparación con 19% al 35% en el grupo de ACO) y náuseas (sensación de malestar; 10% en el grupo placebo en comparación con 11% al 22% en el grupo de ACO).

No está claro el efecto de los ACO sobre el aumento de peso.

Evidencia de calidad baja encontró que los ACO podrían reducir ligeramente la necesidad de medicamentos adicionales (38% en el grupo placebo comparado con 15% al 37% en el grupo de ACO) y la ausencia al trabajo (36% en el grupo placebo comparado con 11% al 35% en el grupo de ACO).

Diferentes ACO comparados entre sí

Podría haber poca o ninguna diferencia entre los ACO que contienen dosis bajas o altas de estrógenos, o entre las formulaciones más nuevas y las más antiguas de ACO (evidencia de calidad moderada).

El uso continuo de ACO (sin tomar las píldoras inactivas como descanso entre las píldoras activas, para posponer la hemorragia) podría reducir el dolor más que el régimen tradicional (evidencia de calidad baja). El régimen tradicional consiste en tomar comprimidos activos durante 21 días y hacer una pausa de siete días (o tomar comprimidos inactivos durante siete días) en los que se suele producir una hemorragia intermenstrual.

Podría haber poca o ninguna diferencia en el riesgo de cualquier efecto secundario entre los regímenes continuos y tradicionales (65% en el grupo tradicional comparado con 66% al 80% en el grupo continuo; evidencia de calidad baja).

Debido a la evidencia de calidad muy baja, no está claro si hay una diferencia en el riesgo de efectos secundarios graves (0,9% en el grupo tradicional en comparación con 0,3% al 7,7% en el grupo continuo), dolores de cabeza (8% en el grupo tradicional en comparación con 4% al 15% en el grupo continuo), náuseas (6% en el grupo tradicional en comparación con 3% al 13% en el grupo continuo) o ausencia al trabajo (9% en el grupo tradicional en comparación con 6% al 18% en el grupo continuo). El uso continuo de ACO probablemente aumenta las hemorragias irregulares (33% en el grupo tradicional en comparación con 38% al 56% en el grupo continuo; evidencia de calidad moderada).

Estos estudios no informaron sobre el aumento de peso ni la necesidad de medicamentos adicionales.

ACO en comparación con un antiinflamatorio no esteroideo

Debido a evidencia de calidad baja, no fue posible determinar si los ACO eran más eficaces que los antiinflamatorios no esteroideos. No se informaron efectos secundarios.

Calidad de la evidencia

La calidad de la evidencia varió de muy baja a alta. Los problemas más importantes fueron la falta de datos y las variaciones de los datos entre los estudios.

Conclusiones de los autores: 

Los ACO son eficaces para tratar la dismenorrea, pero provocan hemorragias irregulares y probablemente cefalea y náuseas. En esta revisión no se incluyeron los efectos a largo plazo. El uso continuado de ACO fue probablemente más eficaz que el régimen estándar, pero se debe garantizar la seguridad con datos a largo plazo. Debido a la falta de datos, no está claro si los AINE son mejores que los ACO para el tratamiento de la dismenorrea.

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Antecedentes: 

La dismenorrea (dolores menstruales) es frecuente y una de las principales causas de dolor en las mujeres. Los anticonceptivos orales (ACO) combinados se utilizan con frecuencia en el tratamiento de la dismenorrea primaria, pero es necesario informar sobre los efectos beneficiosos y perjudiciales. La dismenorrea primaria se define como los dolores menstruales sin patología pélvica.

Objetivos: 

Evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de los anticonceptivos orales combinados para el tratamiento de la dismenorrea primaria.

Métodos de búsqueda: 

Se utilizaron los métodos exhaustivos estándar de búsqueda de Cochrane. La última fecha de búsqueda fue el 28 de marzo de 2023.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados (ECA) que compararon todos los ACO combinados con otros ACO combinados, placebo o tratamiento con fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINE). Las participantes debían presentar dismenorrea primaria, diagnosticada descartando patología pélvica mediante examen pélvico o ecografía.

Obtención y análisis de los datos: 

Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándar recomendados por Cochrane. Los desenlaces principales fueron la puntuación de dolor tras el tratamiento, la mejoría del dolor y los eventos adversos.

Resultados principales: 

Se incluyeron 21 ECA (3723 mujeres). Once ECA compararon ACO combinados con placebo, ocho compararon diferentes dosis de ACO combinados, uno comparó dos regímenes de ACO con placebo y uno comparó ACO con AINE.

ACO versus placebo o ningún tratamiento

Los ACO reducen el dolor en las mujeres con dismenorrea de forma más eficaz que el placebo. Seis estudios informaron los efectos del tratamiento en diferentes escalas; el resultado se puede interpretar como una reducción moderada del dolor (diferencia de medias estandarizada [DME] -0,58; intervalo de confianza [IC] del 95%: -0,74 a -0,41; I² = 28%; seis ECA, 588 mujeres; evidencia de calidad alta). Seis estudios también informaron la mejoría del dolor como un desenlace dicotómico (razón de riesgos [RR] 1,65; IC del 95%: 1,29 a 2,10; I² = 69%; seis ECA, 717 mujeres; evidencia de calidad baja). Los datos indican que en las mujeres con un 28% de posibilidades de mejoría del dolor con placebo o ningún tratamiento, la mejoría en las mujeres que utilizan ACO combinado será de entre el 37% y el 60%.

En comparación con placebo o ningún tratamiento, los ACO probablemente aumentan el riesgo de cualquier evento adverso (RR 1,31; IC del 95%: 1,20 a 1,43; I² = 79%; siete ECA, 1025 mujeres; evidencia de calidad moderada) y también podrían aumentar el riesgo de eventos adversos graves (RR 1,77; IC del 95%: 0,49 a 6,43; I² = 22%; cuatro ECA, 512 mujeres; evidencia de calidad baja).

Las mujeres que recibieron ACO tuvieron un mayor riesgo de hemorragia irregular en comparación con las mujeres que recibieron placebo o ningún tratamiento (RR 2,63; IC del 95%: 2,11 a 3,28; I² = 29%; siete ECA, 1025 mujeres; evidencia de calidad alta). En las mujeres con un riesgo de hemorragia irregular del 18% si utilizaban placebo o ningún tratamiento, el riesgo sería de entre el 39% y el 60% si utilizaban ACO combinados. Los ACO probablemente aumentan el riesgo de cefaleas (RR 1,51; IC del 95%: 1,11 a 2,04; I² = 44%; cinco ECA, 656 mujeres; evidencia de calidad moderada) y náuseas (RR 1,64; IC del 95%: 1,17 a 2,30; I² = 39%; ocho ECA, 948 mujeres; evidencia de calidad moderada). No está claro el efecto de los ACO sobre el aumento de peso (RR 1,83; IC del 95%: 0,75 a 4,45; un ECA, 76 mujeres; evidencia de calidad baja). Los ACO podrían reducir ligeramente la necesidad de medicación adicional (RR 0,63; IC del 95%: 0,40 a 0,98; I² = 0%; dos ECA, 163 mujeres; evidencia de calidad baja), y el ausentismo laboral (RR 0,63; IC del 95%: 0,41 a 0,97; I² = 0%; dos ECA, 148 mujeres; evidencia de calidad baja).

Un ACO versus otro ACO

El uso continuo de los ACO (sin pausa o comprimidos inactivos después de los 21 días habituales de píldoras hormonales) podría reducir el dolor en las mujeres con dismenorrea más eficazmente que el régimen estándar (DME -0,73; IC del 95%: -1,13 a 0,34; dos ECA, 106 mujeres; evidencia de calidad baja). No hubo evidencia suficiente para determinar si hubo una diferencia en la mejoría del dolor entre los ACO de etinilestradiol 20 μg y etinilestradiol 30 μg (RR 1,06; IC del 95%: 0,65 a 1,74; un ECA, 326 mujeres; evidencia de calidad moderada). Probablemente haya poca o ninguna diferencia entre los ACO de tercera y cuarta generación y los de primera y segunda generación (RR 0,99; IC del 95%: 0,93 a 1,05; un ECA, 178 mujeres; evidencia de calidad moderada). El régimen estándar de ACO podría aumentar ligeramente el riesgo de cualquier evento adverso en comparación con el régimen continuo (RR 1,11; IC del 95%: 1,01 a 1,22; I² = 76%; tres ECA, 602 mujeres; evidencia de calidad baja) y probablemente aumenta el riesgo de hemorragia irregular (RR 1,38; IC del 95%: 1,14 a 1,69; dos ECA, 379 mujeres; evidencia de calidad moderada). Debido a la falta de estudios, no está claro si hay una diferencia entre los ACO de régimen continuo y estándar en los eventos adversos graves (RR 0,34; IC del 95%: 0,01 a 8,24; un ECA, 212 mujeres), las cefaleas (RR 0,94; IC del 95%: 0,50 a 1,76; I² = 0%; dos ECA, 435 mujeres) o las náuseas (RR 1,08; IC del 95%: 0,51 a 2,30; I² = 23%; dos ECA, 435 mujeres) (toda la evidencia de calidad muy baja).

No se sabe con certeza si un tipo de ACO reduce el ausentismo laboral más que el otro (RR 1,12; IC del 95%: 0,64 a 1,99; un ECA, 445 mujeres; evidencia de calidad muy baja).

ACO versus AINE

No hubo datos suficientes para determinar si los ACO fueron más efectivos que los AINE para el dolor (diferencia de medias -0,30; IC del 95%: -5,43 a 4,83; un ECA, 91 mujeres; evidencia de calidad baja). El estudio no informó sobre los eventos adversos.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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