Aborto médico autoadministrado versus aborto administrado por un profesional (revisión)

Pregunta de la revisión

El objetivo de esta revisión fue comparar si las mujeres que toman fármacos para el aborto por su cuenta sin la supervisión de un profesional de la salud pueden hacerlo con el mismo éxito y seguridad que las que toman los fármacos en presencia de profesionales sanitarios adiestrados.

Antecedentes

El aborto médico utilizado para interrumpir embarazos ha sido exitoso y seguro cuando las mujeres tienen acceso a información y recursos apropiados. En el aborto médico administrado por el profesional, los medicamentos son administrados en presencia de profesionales sanitarios adiestrados. El acceso a los medicamentos para el aborto médico ha aumentado y ha implicado que las mujeres tengan más control sobre los procedimientos para el aborto a través de la autoadministración. En el aborto médico autoadministrado, la mujer toma los fármacos sin la supervisión de un profesional sanitario después de recibir la información y los recursos apropiados. Esta es la primera revisión de la evidencia publicada sobre si la autoadministración del aborto médico es una forma segura y exitosa de interrumpir los embarazos. Se comparó el éxito y la seguridad del aborto médico autoadministrado con el aborto médico administrado por el profesional.

Características de los estudios

Se incluyeron 18 estudios (dos ensayos controlados aleatorizados y 16 estudios de cohortes prospectivos) con 11 043 mujeres que fueron sometidas a un aborto médico precoz (hasta nueve semanas de gestación) en 10 países y que compararon el aborto médico autoadministrado con el aborto médico administrado por el profesional, después de una visita clínica inicial. La mayoría de los estudios (16) se realizaron en ámbitos de recursos bajos a medios y dos estudios en ámbitos de recursos altos. La evidencia descrita en esta revisión proviene de estudios publicados antes del 10 de julio 2019.

Resultados clave

Las mujeres que se autoadministran medicamentos para el aborto médico en las primeras etapas del embarazo (hasta las nueve semanas de edad gestacional) presentan tasas similares de aborto completo que las mujeres que son sometidas a procedimientos administrados por el profesional en ámbitos de recursos bajos a medios y altos. La evidencia sobre la seguridad es incierta.

Calidad de la evidencia

La evidencia del éxito del aborto médico autoadministrado en comparación con el aborto médico administrado por el profesional fue de certeza moderada, debido a los estudios de certeza baja. La evidencia de la seguridad de estas intervenciones fue muy escasa, debido a los estudios de certeza baja.

Conclusiones de los autores: 

Esta revisión muestra que la autoadministración de la segunda etapa de los procedimientos de aborto médico precoz presenta la misma efectividad que los procedimientos administrados por el profesional para el resultado del éxito del aborto. Es posible que no haya diferencias en el resultado del embarazo en curso, aunque la evidencia sobre el mismo es incierta para este resultado. Hay evidencia de certeza muy baja sobre el riesgo de complicaciones que requieren una intervención quirúrgica. Los datos están limitados por la escasez de diseños de estudios de investigación de alta calidad y la presencia de riesgos de sesgo. Esta revisión no aporta evidencia suficiente para determinar la seguridad de la autoadministración en comparación con la administración de medicamentos en presencia de la supervisión de un profesional sanitario.

En las investigaciones futuras se debería investigar la efectividad y la seguridad del aborto médico autoadministrado en ausencia de la supervisión de un profesional sanitario durante todo el protocolo de aborto médico (p.ej., durante la administración de mifepristona o como parte de un régimen de misoprostol solamente) y en edades gestacionales más tardías (es decir, más de nueve semanas). En ausencia de cualquier supervisión por parte del personal médico, es necesario realizar estudios de investigación para comprender la mejor manera de informar y apoyar a las mujeres que eligen la autoadministración, con la inclusión de cuándo buscar atención clínica.

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Antecedentes: 

El advenimiento del aborto médico ha mejorado el acceso a los procedimientos de aborto seguro. Los procedimientos de aborto médico implican la administración de mifepristona seguida de misoprostol o un régimen de misoprostol solamente. Los fármacos se administran comúnmente en presencia de médicos, lo que se conoce como aborto médico administrado por el profesional. En el aborto médico autoadministrado, los medicamentos son administrados por la propia mujer sin la supervisión de un profesional sanitario durante al menos una etapa del protocolo farmacológico. La autoadministración del aborto médico puede proporcionar a las mujeres el control sobre el proceso de aborto. En los ámbitos donde hay escasez de profesionales sanitarios, la autoadministración puede reducir la carga en el sistema de salud. Sin embargo, aún no se conoce si la autoadministración del aborto médico es efectiva y segura. Es importante comprender si las mujeres pueden interrumpir sus propios embarazos de manera segura y efectiva cuando tienen acceso a información exacta y adecuada, a medicamentos de alta calidad y a atención en centros de salud en caso de complicaciones.

Objetivos: 

Comparar la efectividad, la seguridad y la aceptabilidad del aborto médico autoadministrado versus el administrado por el profesional en cualquier ámbito.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados, MEDLINE en curso y otras citas no indizadas, Embase, CINAHL, POPLINE, LILACS, ClinicalTrials.gov, la ICTRP de la OMS, y Google Scholar desde su inicio hasta el 10 de julio 2019.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados (ECA) y estudios de cohortes prospectivos con un grupo de comparación concurrente, con diseños de estudio que compararon el aborto médico con métodos autoadministrados versus métodos administrados por el profesional.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión extrajeron los datos de forma independiente, y se realizó un metanálisis cuando fue apropiado en Review Manager 5. El resultado principal fue el aborto exitoso (efectividad), definido como la evacuación uterina completa sin necesidad de intervención quirúrgica. El embarazo en curso (la presencia de un saco gestacional intacto) fue el resultado secundario que midió el éxito o la efectividad. Se evaluó la heterogeneidad estadística con las pruebas de Chi2 y las estadísticas I2 con un punto de corte de P < 0,10 para indicar heterogeneidad estadística. Para evaluar la calidad de los datos se utilizaron los criterios GRADE. Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándar previstos por Cochrane.

Resultados principales: 

Se identificaron 18 estudios (dos ECA y 16 estudios no aleatorizados [ENA]) que incluyeron a 11 043 mujeres sometidas a un aborto médico precoz (≤ 9 semanas de gestación) en 10 países. Dieciséis estudios se realizaron en ámbitos de ingresos bajos a medios y dos estudios se realizaron en ámbitos de recursos altos. Un ENA recibió analgésicos de una compañía farmacéutica. Cinco ENA y un ECA no informaron sobre la financiación; nueve ENA recibieron toda o parte de la financiación de un donante anónimo. Cinco ENA y un ECA recibieron financiación de agencias gubernamentales, fundaciones privadas u organismos sin fines de lucro. La evidencia sobre la intervención proviene predominantemente de mujeres que toman mifepristona en presencia de un profesional sanitario, y posteriormente toman misoprostol sin la supervisión de un profesional sanitario (p.ej., en el hogar).

No hay evidencia de una diferencia en las tasas de abortos exitosos entre los grupos de autoadministración y los de administración por parte del profesional: para dos ECA, riesgos relativos (RR) 0,99, intervalo de confianza (IC) del 95%: 0,97 a 1,01; 919 participantes; evidencia de certeza moderada. La evidencia proveniente de 16 ENA es de certeza muy baja: RR 0,99; IC del 95%: 0,97 a 1,01; 10 124 participantes.

Para el resultado del embarazo en curso puede haber poca o ninguna diferencia entre los dos grupos: para un ECA: RR 1,69; IC del 95%: 0,41 a 7,02; 735 participantes; evidencia de certeza baja; y evidencia de certeza muy baja para 11 ENA: RR 1,28; IC del 95%: 0,65 a 2,49; 6691 participantes.

No existe seguridad en cuanto a si hay diferencias en las complicaciones que requieren una intervención quirúrgica, ya que no se encontró ningún ECA y la evidencia de tres ENA fue de certeza muy baja: para tres ENA: RR 2,14; IC del 95%: 0,80 a 5,71; 2452 participantes.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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