Antidepresivos para la enfermedad intestinal inflamatoria

¿Qué es la enfermedad intestinal inflamatoria?

La enfermedad intestinal inflamatoria (EII) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta el aparato digestivo (colon o intestino delgado o ambos). La EII comprende fundamentalmente la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Los síntomas de EII incluyen: diarrea, urgencia para defecar (incluida la incontinencia fecal), dolor abdominal, hemorragia rectal, fatiga y pérdida de peso. Cuando los pacientes presentan síntomas de EII, se considera que tienen la enfermedad activa. Cuando cesan los síntomas, la enfermedad está en remisión. La EII se asocia con una carga psicosocial, y la tasa de depresión en pacientes con EII es dos veces más altas que en la población general. La ansiedad y la depresión que acompañan la EII pueden asociarse con una menor calidad de vida, empeoramiento de la actividad de la EII, tasas más altas de hospitalización y menor adherencia al tratamiento. Hasta un 30% de pacientes con EII toman antidepresivos, prescritos para la salud mental o los síntomas intestinales, o ambos.

¿Qué son los antidepresivos?

Los antidepresivos son fármacos usados para tratar la depresión y otros trastornos mentales como la ansiedad. En la actualidad, ningún antidepresivo está aprobado por los organismos reguladores para el tratamiento específico de la ansiedad y la depresión, para el control de los síntomas físicos o para la reducción de la inflamación intestinal en pacientes con EII. Sin embargo, algunos antidepresivos tienen indicaciones para el tratamiento del dolor en las afecciones crónicas y se han usado comúnmente para controlar los síntomas intestinales funcionales en enfermedades como el síndrome de colon irritable.

¿Qué examinaron los investigadores?

Se examinaron los estudios realizados previamente sobre tratamiento antidepresivo en la EII. Los datos de algunos de estos estudios se combinaron utilizando un método llamado metanálisis. Durante el análisis, los pacientes que tomaron los antidepresivos se compararon con los que no los tomaron con respecto a las tasas de ansiedad y depresión y también otras medidas, como la calidad de vida, los efectos secundarios y la actividad de la EII.

¿Qué encontraron los investigadores?

Los investigadores buscaron en la literatura médica hasta el 23 de agosto de 2018. Cuatro estudios publicados, con un total de 188 individuos, examinaron el tratamiento antidepresivo en pacientes con EII. La edad de los participantes varió de 27 a 37,8 años. En tres estudios, los participantes presentaban EII en remisión, y en uno, los participantes presentaban EII activa o en remisión. Los participantes de un estudio presentaban ansiedad o depresión concomitante. Un estudio usó duloxetina (60 mg diarios); otro usó fluoxetina (20 mg diarios); otro, tianeptina (36 mg diarios); y otro, varios antidepresivos. Tres estudios tuvieron un grupo de placebo (p.ej. pastilla de azúcar) y un estudio tuvo un grupo control de ningún tratamiento.

El análisis demostró que los síntomas de ansiedad y depresión mejoraron en los pacientes que tomaron los antidepresivos en comparación con el placebo. Los participantes que recibieron antidepresivos presentaron más efectos secundarios que los que recibieron el placebo. Los efectos secundarios informados por los pacientes que tomaron los antidepresivos fueron: náuseas, cefalea, mareos, somnolencia, trastornos sexuales, insomnio, fatiga, estado de ánimo bajo/ansiedad, sensación de sequedad en la boca, sueño deficiente, piernas inquietas y sofocos. Algunos aspectos de la calidad de vida mejoraron igual que la actividad de la EII en el grupo antidepresivo. La calidad general de los estudios incluidos en esta revisión fue deficiente porque incluyeron un número reducido de participantes e incorporaron poblaciones con EII que diferían entre sí en cuanto a características clave. Además, como se evaluaron diferentes tipos de antidepresivos, la evidencia para cualquier fármaco de esta clase fue incierta. Por lo tanto, se necesitan futuros estudios para confirmar estas observaciones.

Conclusión

Los hallazgos de los resultados evaluados en esta revisión son inciertos, por lo que no se pueden establecer conclusiones definitivas con respecto a los efectos beneficiosos y perjudiciales de los antidepresivos en la EII. Se necesitan más estudios para permitir conclusiones firmes con respecto a los efectos beneficiosos y perjudiciales de la administración de antidepresivos en pacientes con EII.

Conclusiones de los autores: 

Los hallazgos de los resultados evaluados en esta revisión son inciertos, por lo que no se pueden establecer conclusiones definitivas con respecto a la eficacia y la seguridad de los antidepresivos en la EII. Los estudios futuros deben emplear diseños de ECA, con un seguimiento más prolongado y proponer soluciones para el abandono. Se recomienda firmemente la inclusión de marcadores objetivos de actividad de la enfermedad al igual que el análisis de antidepresivos de diferentes clases, ya que en la actualidad no se sabe si algún antidepresivo (o clase) tiene eficacia diferencial.

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Antecedentes: 

Los síntomas de ansiedad y depresión son frecuentes en la enfermedad intestinal inflamatoria (EII). Cerca de un 30% de pacientes con EII toma antidepresivos. Sin embargo, no hay guías actuales para el tratamiento con antidepresivos de la ansiedad y la depresión concomitante en pacientes con EII y tampoco existen datos claros sobre la función de los antidepresivos en el control de los síntomas físicos de la EII.

Objetivos: 

Los objetivos fueron evaluar la eficacia y la seguridad de los antidepresivos para el tratamiento de la ansiedad y la depresión en la EII y para evaluar los efectos de los antidepresivos sobre la calidad de vida (CdV) y el control de la actividad de la EII.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en MEDLINE; Embase, CINAHL, PsycINFO, CENTRAL y en el registro especializado del Grupo Cochrane de Enfermedad Inflamatoria Intestinal y Trastornos Funcionales del Intestino (EII/TFI) (Cochrane IBD/FBD Group Specialized Register) desde su inicio hasta el 23 agosto 2018. También se realizaron búsquedas en las listas de referencias, registros de ensayos, actas de congresos y literatura gris.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorios (ECA) y estudios observacionales que compararan cualquier tipo de antidepresivo con un placebo, ningún tratamiento o un tratamiento activo para la EII.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, examinaron los resultados de la búsqueda, extrajeron los datos y evaluaron el sesgo mediante la herramienta Cochrane riesgo de sesgo. Se utilizó la Newcastle-Ottawa Scale para evaluar la calidad de los estudios observacionales. Se utilizaron los criterios GRADE para evaluar la certeza de la evidencia que apoyaba los resultados. Los resultados primarios incluyeron ansiedad y depresión. Se evaluó la ansiedad con la Hospital Anxiety and Depression Scale (HADS) o la Hamilton Anxiety Rating Scale (HARS). La depresión se evaluó con la HADS o el Beck Depression Inventory. Los resultados secundarios fueron: los eventos adversos (EA), los EA graves, los retiros debidos a los EA, la calidad de vida (CdV), la remisión clínica, la recaída, el dolor, los ingresos hospitalarios, la cirugía y la necesidad de tratamiento con corticosteroides. La CdV se evaluó con el WHO-QOL-BREF questionnaire. Para los resultados dicotómicos, se calculó el cociente de riesgos (CR) y los intervalos de confianza (IC) del 95% correspondientes. Para los resultados continuos, se calculó la diferencia de medias (DM) con IC del 95%. En el análisis se utilizó un modelo de efectos fijos.

Resultados principales: 

Se incluyeron cuatro estudios (188 participantes). Dos estudios eran ECA doble ciego; uno era un ensayo controlado no aleatorio; y otro era un estudio observacional retrospectivo pareado por casos. La edad de los participantes varió de 27 a 37,8 años. En tres estudios los participantes presentaban EII inactiva, y en otro, EII activa o inactiva. Los participantes de un estudio presentaban ansiedad o depresión concomitante. Un estudio usó duloxetina (60 mg diarios); otro usó fluoxetina (20 mg diarios); otro, tianeptina (36 mg diarios); y otro, varios antidepresivos en intervalos clínicos. Tres estudios tuvieron controles de placebo, y otro tuvo un grupo de control sin tratamiento. Un ECA se evaluó como de riesgo de sesgo bajo, y el otro, alto (datos de resultado incompletos). El ensayo controlado no aleatorio se calificó de alto riesgo de sesgo (generación de la secuencia aleatoria, ocultación de la asignación, cegamiento). El estudio observacional se calificó como de calidad metodológica alta, pero aún se considera en riesgo de sesgo alto por el diseño observacional.

Es incierto el efecto de los antidepresivos sobre la ansiedad y la depresión. A las 12 semanas, la media de la puntuación de ansiedad en los participantes con antidepresivos fue de 6,11 + 3 en comparación con 8,5 + 3,45 en los participantes que recibieron el placebo (DM -2,39; IC del 95%: -4,30 a -0,48; 44 participantes, evidencia de certeza baja). A los 12 meses, la media de la puntuación de ansiedad en los participantes con antidepresivos fue de 3,8 + 2,5 en comparación con 4,2 + 4,9 en los participantes que recibieron el placebo (DM -0,40; IC del 95%: -3,47 a 2,67; 26 participantes; evidencia de certeza baja). A los 12 meses, la media de la puntuación de depresión en los participantes que recibieron antidepresivos fue de 7,47 + 2,42 en comparación con 10,5 + 3,57 en los que recibieron el placebo (DM -3,03; IC del 95%: -4,83 a -1,23; 44 participantes; evidencia de certeza baja). A los 12 meses, la media de la puntuación de depresión en los participantes con antidepresivos fue de 2,9 + 2,8 en comparación con 3,1 + 3,4 en los participantes que recibieron el placebo (DM -0,20; IC del 95%: -2,62 a 2,22; 26 participantes; evidencia de certeza baja).

Es incierto el efecto de los antidepresivos sobre los EA. Un 57% (8/14) de los participantes del grupo de antidepresivos informaron de EA en comparación con un 25% (3/12) de los participantes que recibieron el placebo (CR 2,29; IC del 95%: 0,78 a 6,73; evidencia de certeza baja). Los EA informados con más frecuencia fueron: náuseas, cefalea, mareos, somnolencia, trastornos sexuales, insomnio, fatiga, estado de ánimo bajo/ansiedad, sensación de sequedad en la boca, espasmos musculares y sofocos. Ninguno de los estudios incluidos informó de EA graves. Ninguno de los estudios incluidos informó sobre el dolor.

Un estudio (44 participantes) informó sobre la CdV a las 12 semanas, y otro (26 participantes) a los 12 meses. La CdV física, psicológica, social y ambiental mejoró a las 12 semanas en comparación con el placebo (evidencia de certeza baja). No hubo diferencias grupales en la CdV a los 12 meses (evidencia de certeza baja). No se sabe el efecto de los antidepresivos sobre el mantenimiento de la remisión clínica y la recaída endoscópica. A los 12 meses, un 64% (9/14) de los participantes del grupo de antidepresivos mantuvo la remisión clínica en comparación con un 67% (8/12) de los participantes que recibieron el placebo (CR 0,96; IC del 95%: 0,55 a 1,69; evidencia de certeza baja). A los 12 meses, ninguno (0/30) de los participantes del grupo de antidepresivos presentó recaída endoscópica en comparación con un 10% (3/30) de los participantes que recibieron el placebo (CR 0,14; IC del 95%: 0,01 a 2,65; evidencia de certeza muy baja).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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