Cribado para el melanoma maligno (un tipo de cáncer de piel)

Pregunta de la revisión

Se examinó la evidencia acerca del efecto del cribado para el melanoma maligno (un tipo de cáncer de piel) en los pacientes en quienes no era presunto este cáncer, es decir, los pacientes sin un lunar o lesión sospechosa (área de la piel con una apariencia extraña en comparación con la piel circundante), en comparación con ningún cribado. Se incluyó cualquier tipo de cribado (p.ej. autoexamen de piel, por un profesional de la salud) de cualquier individuo en quien no era presunto un melanoma maligno, independientemente de la edad o el sexo. Se incluyeron estudios en pacientes con riesgo alto de desarrollo de melanoma maligno, pero no los que tenían antecedentes de melanoma.

Antecedentes

El melanoma maligno es un tumor de la piel que puede causar la muerte por diseminación a otras partes del cuerpo; el número de tumores está en aumento, aunque en muchos países el riesgo de fallecimiento por la enfermedad no ha crecido de manera similar. El cribado para el melanoma maligno se realiza mediante autoexamen visual de la piel o la inspección visual por un médico u otro profesional de la salud. El cribado tiene la posibilidad de reducir las muertes por melanoma. Sin embargo, también existen daños potenciales del cribado de los pacientes sin síntomas de melanoma, como encontrar melanomas que nunca habrían causado síntomas si hubieran permanecido no detectados (es decir, sobrediagnóstico), cirugía innecesaria y estrés psicológico posible. Es importante establecer la base de la evidencia para el cribado.

Características de los estudios

Dos estudios cumplieron los criterios de inclusión. El objetivo del primer estudio, realizado en los EE.UU., fue investigar cómo aumentar la frecuencia en que los pacientes realizan el autoexamen de la piel. A los 1356 participantes se les realizaron entrevistas telefónicas de seguimiento completas a los dos, seis y 12 meses después de la asignación al azar. La edad promedio de los participantes fue de 53,2 años; 41,7% eran los hombres.

El segundo estudio incluyó 18 comunidades de Australia (63 035 adultos) que se asignaron o no a un programa extrahospitalario de cribado de melanoma de tres años. El programa incluyó tres componentes principales: la educación de la comunidad; la educación y el apoyo de los médicos para mejorar las aptitudes para el diagnóstico y tratamiento precoz del cáncer de la piel, así como alentar a los médicos a que ofrezcan el cribado de la piel; y los servicios gratuitos de cribado de la piel (realizado en lugares de trabajo, puntos de reunión de la comunidad y hospitales locales). Las invitaciones para el cribado se publicaron para residentes a partir de los 30 años de edad. El estudio no presentó información sobre la media de edad ni la proporción de hombres y mujeres en la población total del estudio, pero la edad promedio de los que asistían a los consultorios de cribado de la piel fue de 46,5 años, y un 51,5% eran hombres. El estudio duró tres años; los resultados se midieron en consultorios de cribado durante este tiempo. No hubo seguimiento adicional. La finalidad del estudio fue investigar si era posible realizar un ensayo más grande, que fue interrumpido por falta de financiamiento.

El primer estudio fue financiado por el National Cancer Institute (EE.UU.); el segundo, por el Queensland Cancer Fund and Queensland Health (Australia).

Resultados clave

No hubo información de ninguno de los estudios sobre los efectos del cribado en las muertes totales, el sobrediagnóstico del cribado ni la calidad de vida de los participantes. Tampoco se informaron los siguientes resultados: las muertes por cáncer de piel y las tasas de positivos falsos/negativos falsos (es decir, diagnóstico de una lesión cutánea como melanoma cuando no está presente/no reconocer un melanoma cuando está presente). Por lo tanto, no se sabe si el cribado para el melanoma maligno tiene algún beneficio, o si el beneficio posible sería superado por los efectos perjudiciales. El cribado general de la población adulta general para el melanoma maligno no está apoyado ni refutado por la evidencia de ensayos bien diseñados hasta mayo 2018.

Fiabilidad de la evidencia

No se pudo evaluar la confiabilidad de la evidencia para los resultados primarios ya que no se evaluaron.

Conclusiones de los autores: 

El cribado de la población general de adultos para el melanoma maligno no está apoyado ni refutado por la evidencia actual de ECA. Por lo tanto no cumple los criterios aceptados para la implementación de programas de cribado de la población. Esta revisión no investigó los efectos del cribado de los pacientes con antecedentes de melanoma maligno o en pacientes con una disposición genética para el melanoma maligno (p.ej. síndrome de lunar atípico familiar y síndrome de melanoma). Se necesita un ensayo aleatorio realizado rigurosamente, que evalúe la mortalidad global, el sobrediagnóstico, las consecuencias psicosociales y el uso de recursos, para determinar los efectos beneficiosos y perjudiciales del cribado para el melanoma maligno.

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Antecedentes: 

El cribado para el melanoma maligno puede reducir la morbilidad y la mortalidad por la enfermedad mediante la detección precoz, ya que el pronóstico se asocia estrechamente con el espesor de la lesión en el momento del diagnóstico. Sin embargo, también puede haber daños con el cribado de individuos que no manifiestan inquietudes acerca de las lesiones cutáneas, como el sobrediagnóstico de lesiones que nunca habrían causado síntomas si hubieran seguido siendo no detectadas. El sobrediagnóstico provoca daños por el tratamiento innecesario y las consecuencias psicosociales de ser asociado con un diagnóstico de cáncer. En cualquier tipo de cribado, los beneficios deben superar los efectos perjudiciales. El cribado para el melanoma maligno actualmente se practica en muchos países, y se registra un aumento significativo de la incidencia de la enfermedad, mientras que la mortalidad no se ha alterado generalmente.

Objetivos: 

Evaluar los efectos sobre la morbilidad y la mortalidad del cribado para el melanoma maligno en la población en general.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en las siguientes bases de datos hasta mayo de 2018: registro especializado del Grupo Cochrane de Piel (Cochrane Skin Specialised Register), CENTRAL, MEDLINE, Embase y LILACS. También se buscó en cinco registros de ensayos, se verificaron las listas de referencias de estudios incluidos y otros estudios relevantes en busca de referencias adicionales a ensayos controlados aleatorios (ECA), se utilizó el seguimiento de citas (Web of Science) de artículos clave y se les consultó a los investigadores preguntados acerca de estudios e informes de estudios adicionales.

Criterios de selección: 

ECA, incluidos los ensayos asignados al azar por grupos, de cribado para el melanoma maligno en comparación con ningún cribado, de forma independiente de la modalidad o el contexto del cribado, en cualquier tipo de población y en cualquier grupo etario en el las personas no tuvieran melanoma maligno presunto. Se excluyeron los estudios en pacientes con una disposición genética para el melanoma maligno (p.ej. síndrome de lunar atípico familiar y síndrome de melanoma) y los estudios realizados exclusivamente en pacientes con melanomas anteriores.

Obtención y análisis de los datos: 

Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándar previstos por la Colaboración Cochrane. Los resultados primarios de esta revisión fueron: la mortalidad total, el sobrediagnóstico del melanoma maligno y las consecuencias psicosociales y para la calidad de vida.

Resultados principales: 

Se incluyeron dos estudios con 64 391 participantes. El primer estudio fue un ensayo aleatorio de una intervención desarrollada para aumentar la tasa de rendimiento del autoexamen minucioso de piel. El grupo de intervención recibió materiales instruccionales, como indicaciones y ayudas, un video instruccional de 14 minutos y una sesión de asesoramiento breve y una llamada telefónica de seguimiento breve a las tres semanas de un educador en salud, orientados a aumentar el rendimiento del autoexamen minucioso de la piel. El grupo control recibió una intervención dietética con un seguimiento similar. El ensayo incluyó a 1356 personas, que se reclutaron de 11 centros de atención primaria de los EE.UU. entre 2000 y 2001. La media de edad de los participantes fue de 53,2 años, y había un 41,7% de hombres. Este estudio no informó los resultados primarios ni los siguientes resultados secundarios: mortalidad específica del melanoma maligno, las tasas de positivos falsos (biopsias/escisiones de piel con resultado benigno) o las tasas de negativos falsos (melanomas malignos diagnosticados entre rondas de cribado y hasta un año después de la última ronda). A todos los participantes se les pidió que completaran entrevistas telefónicas de seguimiento a los dos, seis y 12 meses después de la asignación al azar.

El segundo estudio fue un estudio piloto de un ECA en grupos sobre el cribado poblacional para el melanoma maligno en Australia. Este ensayo piloto incluyó a 63 035 adultos mayores de 30 años. El programa de tres años incluyó educación de la comunidad, un componente de formación y de apoyo para los médicos y servicios gratuitos de cribado de la piel. La media de edad de los pacientes que asistían a los consultorios de cribado de la piel (a cargo de médicos de atención primaria en lugares de trabajo, puntos de reunión de la comunidad y hospitales locales; sesiones diurnas y vespertinas) fue de 46,5 años, y un 51,5% fueron hombres. El estudio incluyó comunidades en general, orientado a participantes de más de 30 años, aunque no se informó sobre la edad y el sexo de la población total del estudio. La duración del estudio fue de tres años (1998 a 2001), y los resultados se midieron en consultorios de cribado durante ese tiempo. No hubo seguimiento adicional para ningún resultado. El grupo de control no recibió ningún programa. Debido a la falta de financiamiento, no se realizó el ensayo aleatorio en grupos planificado en 560 000 adultos. En el momento de redactarse esta revisión, no había datos publicados ni no publicados sobre los resultados predefinidos disponibles y no se esperaban resultados de mortalidad del estudio piloto.

El riesgo de sesgo de estos estudios fue alto para el sesgo de rendimiento (cegamiento del personal de estudio y los participantes) y alto o poco claro para el sesgo de detección (cegamiento de la evaluación de resultados). El riesgo de sesgo en otros dominios fue incierto o bajo. No se pudo evaluar la certeza de la evidencia de los resultados primarios según lo planificado debido a la ausencia de datos.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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