Intervenciones psicológicas o medicamentos para prevenir la depresión en personas con enfermedades físicas de larga duración

¿Por qué es importante esta revisión?

Las personas con enfermedades de larga duración u otros problemas de salud física tienen un mayor riesgo de desarrollar una depresión. Esto puede reducir su calidad de vida. La depresión se caracteriza por síntomas como un estado de ánimo bajo, sentimientos de desesperanza, pérdida de interés por las cosas que antes daban placer y otros síntomas, así como trastornos del sueño. Las personas con enfermedades físicas de larga duración que desarrollan una depresión tienen más probabilidades de que empeoren sus enfermedades y de morir. Por lo tanto, la prevención de la depresión en personas con enfermedades físicas de larga duración debe ser un objetivo importante de la asistencia sanitaria.

¿Qué preguntas pretende contestar esta revisión?

Se quiso saber si las intervenciones estándar para tratar la depresión (es decir, los tratamientos psicológicos y los fármacos antidepresivos) también pueden utilizarse de forma segura para prevenir la aparición de un episodio depresivo en aquellos adultos con alto riesgo de depresión debido a su enfermedad física de larga duración, pero que aún no muestran síntomas depresivos. También se quiso saber si estas intervenciones funcionaban en la prevención de la depresión recurrente, en aquellos pacientes con enfermedades físicas de larga duración que tenían antecedentes de depresión.

¿Cómo se identificó y evaluó la evidencia?

Primero se buscaron en la literatura médica ensayos controlados aleatorizados (estudios clínicos en que los participantes se asignan al azar a uno de dos o más grupos de tratamiento). Este tipo de estudios proporciona la evidencia más sólida sobre los efectos de un tratamiento. Luego se compararon los resultados y se resumió la evidencia de todos los estudios. Finalmente se evaluó la certeza de la evidencia. Para ello, se consideraron factores como la forma en que se realizaron los estudios, el tamaño de los mismos y la consistencia de los hallazgos entre los estudios. Según las evaluaciones, la evidencia se consideró de certeza muy baja, baja, moderada o alta.

¿Quién estará interesado en esta revisión?

Prestadores de atención médica y de salud mental (incluidos médicos y psicólogos) y farmacéuticos, así como adultos con enfermedades físicas de larga duración, sus familiares y cuidadores.

¿Qué estudios se incluyeron en la revisión?

Esta revisión incluye 11 ensayos que comparan una intervención psicológica (terapia de resolución de problemas) con el tratamiento habitual; o que comparan intervenciones farmacológicas antidepresivas (citalopram, escitalopram, sertralina, fluoxetina/nortriptilina, milnaciprán o melatonina) con placebo. Para la intervención psicológica sólo se encontró un ensayo que incluía a 194 personas con degeneración macular senil (una enfermedad ocular). Para las intervenciones farmacológicas se incluyeron diez ensayos con 1009 personas. Debido a que algunos participantes no completaron los estudios, sólo fue posible analizar los datos de 837 participantes.

¿Qué dice la evidencia de la revisión?

Los análisis muestran que las personas con enfermedades físicas de larga duración podrían ser menos propensas a desarrollar depresión durante el tratamiento con terapia de resolución de problemas, o con diferentes tipos de antidepresivos. Sin embargo, estas intervenciones parecen ser beneficiosas sólo durante el tratamiento. Tres a 12 meses después del tratamiento no hubo diferencias significativas en la aparición de la depresión entre los grupos que recibieron las intervenciones y los que no. Por lo tanto, las intervenciones preventivas podrían ser eficaces para evitar la aparición de la depresión sólo mientras dure la intervención. Las conclusiones se basan en evidencia de certeza muy baja. Además, no hay suficiente información adecuada sobre la tolerabilidad (episodios adversos desagradables debidos a la intervención pero, en general, menos importantes desde el punto de vista médico, p.ej., boca seca) ni la aceptabilidad (disposición a seguir la intervención incluso en presencia de episodios adversos) de estos tratamientos. Las intervenciones podrían no ser seguras, independientemente de su potencial para prevenir la depresión.

¿Cuál es el grado de actualización de esta revisión?

La evidencia en esta revisión Cochrane está actualizada hasta el 6 de febrero de 2020.

Conclusiones de los autores: 

Según evidencia de certeza muy baja, los resultados podrían indicar un beneficio de las intervenciones farmacológicas, durante o directamente después del tratamiento preventivo. Pocos ensayos examinaron los desenlaces a corto plazo hasta los seis meses o los efectos en el seguimiento entre los seis y los 12 meses, y los estudios presentaron un gran número de abandonos y resultados no concluyentes. La generalización de los resultados es limitada, ya que las poblaciones de los estudios y las pautas de tratamiento eran muy heterogéneas.

Según los resultados de esta revisión, se concluye que en los adultos con enfermedades físicas de larga duración, sólo hay evidencia muy incierta con respecto a la implementación de cualquier intervención de prevención primaria (psicológica/farmacológica) para la depresión.

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Antecedentes: 

La depresión mayor es una de las principales causas de discapacidad en los adultos con enfermedades físicas de larga duración, en comparación con los que no presentan enfermedades físicas. Esta comorbilidad se asocia con un pronóstico negativo en términos de aumento de las tasas de morbilidad y mortalidad, aumento de los costes sanitarios, disminución de la adherencia a los tratamientos y una disminución considerable de la calidad de vida. Por lo tanto, la prevención de la aparición de episodios depresivos en adultos con enfermedades físicas de larga duración debe ser un objetivo de la asistencia sanitaria mundial.

En esta revisión la atención se centra en la prevención primaria o terciaria (en los casos de prevención de las recurrencias en personas con antecedentes de depresión). Mientras que la prevención primaria tiene como objetivo evitar la aparición de la depresión, la prevención terciaria comprende prevenir las recurrencias y evitar las recaídas. El objetivo de la prevención terciaria es abordar un episodio depresivo que podría estar todavía presente, está a punto de resolverse o se ha resuelto recientemente. La prevención terciaria se incluyó si se centraba en prevenir la aparición de la depresión en personas con antecedentes de depresión (prevención de recurrencias), pero se excluyó si se centraba específicamente en mantener un estado o aplicar servicios de rehabilitación (prevención de recaídas). La prevención secundaria de la depresión trata de prevenir la progresión de los síntomas depresivos mediante la detección y el tratamiento tempranos, por lo que podría considerarse un "tratamiento", más que una prevención. Por lo tanto, se excluyó todo el espectro de la prevención secundaria.

Objetivos: 

Evaluar la efectividad, aceptabilidad y tolerabilidad de las intervenciones psicológicas o farmacológicas, en comparación con las condiciones de control, para prevenir la depresión en adultos con enfermedades físicas de larga duración; ya sea antes de la primera aparición de los síntomas depresivos (es decir, prevención primaria) o antes de la aparición de los síntomas depresivos en pacientes con antecedentes de depresión (es decir, prevención terciaria).

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas hasta el 6 de febrero de 2020 en el Registro de ensayos controlados del Grupo Cochrane de Trastornos mentales comunes (Cochrane Common Mental Disorders), CENTRAL, MEDLINE, Embase, PsycINFO y dos registros de ensayos.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados (ECA) de intervenciones preventivas psicológicas o farmacológicas, específicamente dirigidas a la incidencia de la depresión en comparación con el tratamiento habitual (TH), una lista de espera, el placebo psicológico/de atención o el placebo. Los participantes debían tener 18 años o más, padecer al menos una enfermedad física de larga duración y no tener un diagnóstico de depresión mayor al inicio del estudio (prevención primaria). Además, se incluyeron los estudios que comprendían muestras mixtas de pacientes con y sin antecedentes de depresión, que exploraban la prevención terciaria de la depresión recurrente. Se excluyeron otros estudios de prevención terciaria. También se excluyeron las intervenciones de prevención secundaria. Los desenlaces principales incluyeron incidencia de la depresión, tolerabilidad y aceptabilidad. Los desenlaces secundarios incluyeron la gravedad de la depresión, la coste-efectividad y la relación coste-utilidad.

Obtención y análisis de los datos: 

Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándar previstos por Cochrane.

Resultados principales: 

Se incluyeron 11 ECA, con un ensayo sobre intervenciones psicológicas y diez ensayos sobre intervenciones farmacológicas. Los análisis de datos de la intervención psicológica (terapia de resolución de problemas comparada con TH) incluyeron a 194 participantes con degeneración macular senil.

Los análisis de datos de las intervenciones farmacológicas incluyeron a 837 participantes y compararon citalopram (un ensayo), escitalopram (tres ensayos), una muestra mixta de fluoxetina/nortriptilina (un ensayo), melatonina (un ensayo), milnaciprán (un ensayo) y sertralina (tres ensayos), cada uno con placebo. Los tipos de enfermedades físicas de larga duración incluidos fueron el síndrome coronario agudo (un ensayo), el cáncer de mama (un ensayo), el cáncer de cabeza y cuello (dos ensayos), el accidente cerebrovascular (cinco ensayos) y el traumatismo craneoencefálico (un ensayo).

Intervenciones psicológicas

La evidencia de certeza muy baja de un estudio sugiere que la terapia de resolución de problemas podría ser ligeramente más efectiva que el TH en la prevención de la incidencia de la depresión inmediatamente después de la intervención (odds ratio [OR] 0,43, intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,20 a 0,95; 194 participantes). Sin embargo, podría haber poca o ninguna diferencia entre los grupos a los seis meses de seguimiento (OR 0,71; IC del 95%: 0,36 a 1,38; 190 participantes, un estudio; evidencia de certeza muy baja). No hubo datos disponibles sobre la incidencia de la depresión a partir de los seis meses. En cuanto a la aceptabilidad (abandonos por cualquier causa), se produjeron ligeramente menos abandonos en el grupo de TH inmediatamente después de la intervención (OR 5,21; IC del 95%: 1,11 a 24,40; 206 participantes; evidencia de certeza baja). No obstante, después de seis meses, los grupos no diferían (OR 1,67; IC del 95%: 0,58 a 4,77; 206 participantes; evidencia de certeza baja). Este estudio no midió la tolerabilidad.

Intervenciones farmacológicas

Después de la intervención, en comparación con el placebo, los antidepresivos podrían ser beneficiosos para prevenir la depresión en adultos con diferentes tipos de enfermedades físicas de larga duración, pero la evidencia es incierta (OR 0,31; IC del 95%: 0,20 a 0,49; 814 participantes, nueve estudios; I2 =0%; evidencia de certeza muy baja). Podría haber poca o ninguna diferencia entre los grupos inmediatamente y a los seis meses de seguimiento (OR 0,44; IC del 95%: 0,08 a 2,46; 23 participantes, un estudio; evidencia de certeza muy baja) así como a los seis a 12 meses de seguimiento (OR 0,81; IC del 95%: 0,23 a 2,82; 233 participantes, tres estudios; I2 = 49%; evidencia de certeza muy baja). Hubo evidencia de certeza muy baja de cinco estudios con respecto a la tolerabilidad de la intervención farmacológica. En total se observaron 669 eventos adversos en 316 participantes del grupo de intervención farmacológica y 610 eventos adversos en 311 participantes del grupo placebo. Hubo evidencia de certeza muy baja de que los abandonos debidos a los eventos adversos podrían ser menos frecuentes en el grupo placebo (OR 2,05; IC del 95%: 1,07 a 3,89; 561 participantes, cinco estudios; I2 = 0%). También hubo evidencia de certeza muy baja de que los abandonos por cualquier causa podrían no diferir entre los grupos después de la intervención (OR 1,13; IC del 95%: 0,73 a 1,73; 962 participantes, nueve estudios; I2 = 28%) o a los seis a 12 meses (OR 1,13; IC del 95%: 0,69 a 1,86; 327 participantes, tres estudios; I2 = 0%).

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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