Intervenciones para delincuentes que consumen drogas y con enfermedades mentales concomitantes

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Antecedentes

Varias directivas políticas se dirigen a permitir a las personas con problemas relacionados con el consumo de drogas vivir de forma saludable, alejadas de la delincuencia. Los delincuentes que consumen drogas y presentan problemas de salud mental concomitantes representan un grupo de personas que acceden al tratamiento por diferentes razones. La complejidad de los dos problemas hace que el tratamiento y la rehabilitación de este grupo de pacientes sean particularmente desafiantes.

Características de los estudios

Los revisores realizaron búsquedas en las bases de datos científicas y los recursos de Internet para identificar ensayos controlados aleatorios (en los que los participantes son asignados al azar a uno de dos o más grupos de tratamiento) de las intervenciones para reducir, eliminar o prevenir las recaídas o la actividad criminal de los delincuentes que consumen drogas y presentan enfermedades mentales concomitantes. Se incluyeron personas de cualquier género, edad o etnia.

Resultados clave

Se identificaron ocho ensayos (tres de los cuales están en espera de clasificación) que evaluaban tratamientos para los delincuentes que consumen drogas y presentan enfermedades mentales concomitantes. Las intervenciones incluyeron tratamiento de casos a través de un tribunal de salud mental, una comunidad terapéutica y una evaluación de las técnicas de entrevistas motivacionales y las habilidades cognitivas (la capacidad de una persona de procesar los pensamientos) en comparación con el entrenamiento de relajación. En términos generales, no se encontró que las intervenciones combinadas redujeran el consumo de drogas autoinformado, aunque tuvieron un impacto en las tasas de nuevo encarcelamiento, pero no de nuevos arrestos. Un análisis específico de las intervenciones terapéuticas comunitarias mostró una reducción posterior del nuevo encarcelamiento, aunque las mismas resultaron ser menos efectivas para los nuevos arrestos y el consumo de drogas autoinformado. Dos estudios individuales que evaluaban el tratamiento de casos a través de un tribunal de drogas y salud mental y las entrevistas motivacionales y las habilidades cognitivas no revelaron reducciones significativas en la actividad criminal y el consumo de drogas autoinformado respectivamente. Se encontró poca información sobre los costos y el costo-eficacia de dichas intervenciones y se necesitan evaluaciones de ensayos que se centren específicamente en las necesidades de los delincuentes que consumen drogas y presentan problemas de salud mental concomitantes.

Calidad de la evidencia

Esta revisión fue limitada por la falta de información revelada en este grupo de ensayos y la calidad de las pruebas es incierta. Las pruebas están actualizadas hasta marzo de 2013.

Conclusiones de los autores: 

Esta revisión destaca la escasez de pruebas sobre el abuso de drogas en delincuentes con problemas de salud mental concomitantes. Dos de los cinco ensayos mostraron algunos resultados alentadores sobre el uso de las comunidades terapéuticas y la asistencia después del tratamiento, pero sólo en relación con la reducción del nuevo encarcelamiento posterior. En términos generales, los estudios revelaron un grado alto de variación estadística, por lo cual se requiere un grado de cuidado en la interpretación de la magnitud del efecto y la dirección del beneficio para los resultados del tratamiento. Se necesitan más evaluaciones para examinar la efectividad de las intervenciones para delincuentes que consumen drogas y presentan problemas de salud mental.

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Antecedentes: 

Ésta es una versión actualizada de la revisión Cochrane original publicada en el número 3, 2006 (Perry 2006). La revisión forma parte de un grupo de cuatro revisiones que se centran en intervenciones para delincuentes que consumen drogas. Esta revisión específica considera las intervenciones dirigidas a reducir el consumo de drogas o la actividad criminal, o ambos en delincuentes que consumen drogas y presentan enfermedades mentales concomitantes.

Objetivos: 

Evaluar la efectividad de las intervenciones para los delincuentes que consumen drogas y presentan enfermedades mentales concomitantes en cuanto a la reducción de la actividad criminal o el consumo de drogas, o ambos.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en 14 bases de datos bibliográficas electrónicas (consultadas entre 2004 y el 21 marzo 2013) y en cinco recursos de Internet (consultados entre 2004 y el 11 noviembre 2009). Se estableció contacto con expertos en el tema para obtener más información.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorios diseñados para reducir, eliminar o prevenir las recaídas en delincuentes que consumen drogas y presentan enfermedades mentales concomitantes. También se informaron datos sobre el costo y el costo-eficacia de las intervenciones.

Obtención y análisis de los datos: 

Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándar recomendados por La Colaboración Cochrane.

Resultados principales: 

Se identificaron 76 ensayos entre las cuatro revisiones. Después de un proceso de preselección, se consideró que ocho ensayos cumplían los criterios de inclusión para esta revisión específica (tres de los cinco ensayos están en espera de clasificación). Los cinco incluyeron a 1502 participantes. Las intervenciones informaron sobre el tratamiento de casos a través de un tribunal de drogas y salud mental, una comunidad terapéutica y una evaluación de una técnica de entrevistas motivacionales y habilidades cognitivas en comparación con el entrenamiento de relajación. ­ La calidad metodológica de los ensayos fue difícil de evaluar debido a la falta de información clara. En la mayor parte de los estudios, se consideró que los ítems del riesgo de sesgo en su mayoría fueron inciertos. En términos generales, las intervenciones combinadas no mostraron una reducción estadísticamente significativa del consumo de drogas autoinformado (dos estudios, 715 participantes; cociente de riesgos [CR] 0,82; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,44 a 1,55). Se observó una reducción estadísticamente significativa del nuevo encarcelamiento (cuatro estudios, 627 participantes; CR 0,40; IC del 95%: 0,24 a 0,67 y diferencia de medias [DM] 28,72; IC del 95%: 5,89 a 51,54), pero no del nuevo arresto (dos estudios, 518 participantes; CR 1,00; IC del 95%: 0,90 a 1,12). Un análisis de subgrupos específico que combinó estudios que utilizaron intervenciones comunitarias terapéuticas mostró una reducción estadísticamente significativa del nuevo encarcelamiento (dos estudios, 266 participantes; CR 0,29; IC del 95%: 0,16 a 0,54), pero no del nuevo arresto (un estudio, 428 participantes; CR 0,90; IC del 95%: 0,61 a 1,33). El tratamiento de casos a través de un tribunal de salud mental y las entrevistas motivacionales con habilidades cognitivas no mostraron una reducción estadísticamente significativa de la actividad criminal (un estudio, 235 participantes; CR 1,05; IC del 95%: 0,90 a 1,22), ni del abuso de drogas autoinformado (un estudio, 162 participantes; DM -7,42; IC del 95%: -20,12 a 5,28). Debido al número pequeño de estudios, no fue posible analizar el impacto del contexto en el resultado. Los ensayos proporcionaron alguna información del costo, aunque no fue suficiente para poder evaluar el costo-eficacia de las intervenciones.

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