Yoga para pacientes con diagnóstico de cáncer de mama

¿Cuál es el problema?

El cáncer de mama es el cáncer más común entre las mujeres de todo el mundo. Aunque está aumentando el número de pacientes que sobreviven el cáncer de mama, éstas a menudo sufren problemas psicológicos o físicos. Se quiso determinar si el yoga puede mejorar la calidad de vida, la salud mental y los síntomas relacionados con el cáncer en las pacientes con un diagnóstico de cáncer de mama. Se incluyeron todas las formas de yoga pero se excluyeron las intervenciones de modalidad múltiple, como la reducción del estrés basada en la atención plena.

¿Por qué es importante?

Muchas pacientes con diagnóstico de cáncer intentan el yoga como una forma de enfrentar los síntomas. Por lo tanto, es importante determinar si el yoga realmente puede ser de utilidad para estas pacientes. Es también importante determinar si existe algún riesgo con la práctica del yoga.

¿Qué se encontró?

Se encontraron 24 estudios con 2166 mujeres. Las pruebas están actualizadas hasta enero 2016. Se halló que las pacientes de 11 estudios habían completado la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia; las pacientes de tres estudios estaban recibiendo la quimioterapia; y las pacientes de cinco estudios eran sometidas a radioterapia. Las pacientes de los cinco estudios restantes eran sometidas a algún tratamiento o no recibían ninguno. Los estudios usaron diversos cuestionarios para evaluar la calidad de vida, la depresión, la fatiga y los trastornos del sueño.

Se halló que el yoga fue más efectivo que ningún tratamiento para mejorar la calidad de vida y reducir la fatiga y los trastornos del sueño. También se halló que el yoga fue mejor para reducir la depresión, la ansiedad y la fatiga en las pacientes en comparación con las intervenciones psicosociales o educativas, como el asesoramiento psicológico. Se tiene cierta seguridad de que estos resultados observados sean probablemente verdaderos. El yoga quizá sea tan efectivo como el ejercicio para mejorar la calidad de vida y reducir la fatiga; no se contó con suficientes datos como para precisarlo. Los estudios informaron sobre los riesgos del yoga de una manera deficiente. Sin embargo, no se hallaron pruebas de riesgos graves con el yoga en las pacientes con diagnóstico de cáncer de mama. Ningún estudio ha evaluado los efectos del yoga en las pacientes con un diagnóstico de cáncer de mama de más de cinco años.

¿Qué quiere decir esto?

Los resultados indican que las pacientes con diagnóstico de cáncer de mama pueden usar el yoga como terapia de apoyo para mejorar la calidad de vida y la salud mental, además de los tratamientos habituales para el cáncer.

Conclusiones de los autores: 

Las pruebas de calidad moderada apoyan la recomendación del yoga como una intervención de apoyo para mejorar la calidad de vida relacionada con la salud y reducir la fatiga y los trastornos del sueño, en comparación con ningún tratamiento, así como para reducir la depresión, la ansiedad y la fatiga, en comparación con las intervenciones psicosociales/educativas. Las pruebas de muy baja calidad indican que el yoga quizá sea tan efectivo como otras intervenciones con ejercicios y podría usarse como una alternativa a otros programas de ejercicio.

Leer el resumen completo…
Antecedentes: 

El cáncer de mama es el cáncer diagnosticado con mayor frecuencia en pacientes de todo el mundo. Aunque las tasas de supervivencia sean cada vez mayores, el cáncer de mama se asocia con frecuencia a trastornos psicológicos a largo plazo, dolor crónico, fatiga y deterioro de la calidad de vida. El yoga comprende asesoramiento para un modo de vida ético, práctica espiritual, actividad física, ejercicios de respiración y meditación. Es una terapia complementaria que se recomienda comúnmente para los trastornos relacionados con el cáncer de mama, y ha demostrado mejorar la salud física y mental en las pacientes con diferentes tipos de cáncer.

Objetivos: 

Evaluar los efectos del yoga en la calidad de vida relacionada con la salud, la salud mental y los síntomas relacionados con el cáncer en las pacientes con un diagnóstico de cáncer de mama que reciben tratamiento activo o han completado el tratamiento.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el registro especializado del Grupo Cochane de Cáncer de Mama (Cochrane Breast Cancer Specialised Register), MEDLINE (vía PubMed), Embase, Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL; 2016, número 1), Indexing of Indian Medical Journals (IndMED), el World Health Organization (WHO) International Clinical Trials Registry Platform (ICTRP) search portal y en Clinicaltrials.gov el 29 enero 2016. También se hicieron búsquedas en las listas de referencias de los ensayos relevantes identificados o revisiones, así como en actas de congresos del International Congress on Complementary Medicine Research (ICCMR), del European Congress for Integrative Medicine (ECIM) y de la American Society of Clinical Oncology (ASCO). No se aplicaron restricciones de idiomas.

Criterios de selección: 

Se consideraba la inclusión de ensayos controlados aleatorios cuando (1) comparaban las intervenciones de yoga versus ningún tratamiento o versus otro tratamiento activo en las pacientes con un diagnóstico de cáncer de mama no metastásico o metastásico y (2) evaluaban al menos uno de los resultados primarios sobre instrumentos informados por la paciente, incluida la calidad de vida relacionada con la salud, la depresión, la ansiedad, la fatiga o los trastornos del sueño.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, recogieron datos sobre métodos y resultados. Se expresaron los resultados como diferencias de medias estandarizadas (DME) con intervalos de confianza (IC) del 95%, y se realizaron metanálisis con el modelo de efectos aleatorios. Se evaluó el riesgo potencial del sesgo de publicación mediante el análisis visual de la simetría del gráfico en embudo (funnel plot) y la heterogeneidad entre los estudios con el uso de la prueba de Chi2 y la estadística de I2. Se realizaron análisis de subgrupos para el estado actual del tratamiento, el tiempo desde el diagnóstico, el estadio del cáncer y el tipo de intervención de yoga.

Resultados principales: 

Se incluyeron 24 estudios con un total de 2166 participantes, 23 de los cuales proporcionaron datos para metanálisis. El riesgo de selección en 13 estudios fue bajo; cinco estudios informaron un cegamiento de la evaluación de resultados adecuado; y en 15 estudios, el riesgo de sesgo de deserción fue bajo.

Diecisiete estudios que compararon el yoga versus ningún tratamiento aportaron pruebas de calidad moderada que muestran que el yoga mejoró la calidad de vida relacionada con la salud (DME agrupada 0,22; IC del 95%: 0,04 a 0,40; 10 estudios, 675 participantes), redujo la fatiga (DME agrupada -0,48; IC del 95%: -0,75 a -0,20; 11 estudios, 883 participantes) y los trastornos del sueño a corto plazo (DME agrupada -0,25; IC del 95%: -0,40 a -0,09; seis estudios, 657 participantes). El gráfico en embudo (funnel plot) para la calidad de vida relacionada con la salud fue asimétrico y de este modo, favorece ningún tratamiento; y el gráfico en embudo (funnel plot) para la fatiga fue apenas simétrico. Este hecho insinúa un riesgo general de sesgo de publicación bajo. El yoga no pareció reducir la depresión (DME agrupada -0,13; IC del 95%: -0,31 a 0,05; siete estudios, 496 participantes; pruebas de baja calidad) ni la ansiedad (DME agrupada -0,53; IC del 95%: -1,10 a 0,04; seis estudios, 346 participantes; pruebas de muy baja calidad) a corto plazo, y no hubo efectos en el plazo medio sobre la calidad de vida relacionada con la salud (DME agrupada 0,10; IC del 95%: -0,23 a 0,42; dos estudios, 146 participantes; pruebas de baja calidad) ni la fatiga (DME agrupada -0,04; IC del 95%: -0,36 a 0,29; dos estudios, 146 participantes; pruebas de baja calidad). Los investigadores no informaron ningún evento adverso grave.

Cuatro estudios que compararon el yoga versus las intervenciones psicosociales/educativas aportaron pruebas de calidad moderada que indican que el yoga puede reducir la depresión (DME agrupada -2,29; IC del 95%: -3,97 a -0,61; cuatro estudios, 226 participantes), la ansiedad (DME agrupada -2,21; IC del 95%: -3,90 a -0,52; tres estudios, 195 participantes) y la fatiga (DME agrupada -0,90; IC del 95%: -1,31 a -0,50; dos estudios, 106 participantes) a corto plazo. Las pruebas de muy baja calidad no mostraron ningún efecto a corto plazo sobre la calidad de vida relacionada con la salud (DME agrupada 0,81; IC del 95%: -0,50 a 2,12; dos estudios, 153 participantes) ni los trastornos del sueño (DME agrupada -0,21; IC del 95%: -0,76 a 0,34; dos estudios, 119 participantes). Ningún ensayo informó los datos relacionados con la seguridad de una manera adecuada.

Tres estudios que compararon el yoga versus el ejercicio presentaron pruebas de muy baja calidad que no muestran ningún efecto a corto plazo sobre la calidad de vida relacionada con la salud (DME agrupada -0,04; IC del 95%: -0,30 a 0,23; tres estudios, 233 participantes) ni la fatiga (DME agrupada -0,21; IC del 95%: -0,66 a 0,25; tres estudios, 233 participantes); ningún ensayo aportó datos relacionados con la seguridad.

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