Tratamiento de la osteoporosis en pacientes con beta-talasemia

Pregunta de la revisión

Se examinaron las pruebas sobre los efectos y la seguridad de diferentes tratamientos de la osteoporosis en pacientes con beta-talasemia.

Antecedentes

La osteoporosis afecta la densidad ósea con el transcurso del tiempo y da lugar a un mayor riesgo de fracturas. Es una causa importante de enfermedad en los pacientes con beta-talasemia. Se deseaba encontrar el tratamiento disponible más efectivo para la osteoporosis y la mejoría de la calidad de vida.

Fecha de la búsqueda

Las pruebas están actualizadas hasta: 4 febrero 2016.

Características de los ensayos

La revisión incluyó cuatro ensayos con 211 pacientes con beta-talasemia entre diez y 58 años de edad. Los ensayos compararon bisfosfonatos (alendronato, clodronato y neridronato y pamidronato) y sulfato de cinc con grupos control o, como en un ensayo, con una dosis diferente del tratamiento, y los pacientes se seleccionaron para un tratamiento o el otro de manera aleatoria. Tres ensayos tuvieron una duración de dos años, uno actualmente sólo informó los datos a los 12 meses y un ensayo se realizó durante 12 meses.

Resultados clave

Tres ensayos evaluaron el tratamiento con bisfosfonato, en un ensayo (118 voluntarios) se produjo un aumento (a favor del grupo de tratamiento) de la densidad mineral ósea en la columna lumbar y la cadera a los seis y 12 meses y en el cuello femoral solamente después de 12 meses. En un segundo ensayo (25 voluntarios) la densidad mineral ósea en la columna lumbar aumentó después de dos años de tratamiento con alendronato y clodronato. En el ensayo de 12 meses que comparó diferentes dosis de pamidronato (26 voluntarios), el grupo de 60 mg informó un aumento más grande de la densidad mineral ósea en la columna lumbar y el antebrazo que el grupo de 30 mg, aunque no se observó lo mismo en el cuello femoral.

En un ensayo de los suplementos de sulfato de cinc (42 voluntarios) la densidad mineral ósea aumentó en la columna lumbar y en la cadera después de 12 y 18 meses.

Se señaló que no hubo fracturas en un ensayo y este resultado no se informó en tres ensayos.

No se informaron efectos adversos graves en los ensayos que compararon bisfosfonatos con control; sin embargo, en el ensayo de neridronato se utilizaron menos analgésicos y se informó una puntuación inferior para el dolor lumbar en el grupo de bisfosfonato. No se informaron efectos adversos en el ensayo del bisfosfonato que comparó diferentes dosis ni en el ensayo de suplementos de sulfato de cinc.

Por lo tanto, las pruebas indican un aumento de la densidad mineral ósea en el cuello femoral, la columna lumbar y el antebrazo después de administrar bisfosfonatos. Lo mismo se observó también para la columna lumbar y la cadera después de la administración de suplementos de sulfato de cinc. Los autores recomiendan la realización de ensayos controlados aleatorios adicionales a largo plazo que consideren diferentes tratamientos con bisfosfonatos y suplementos de cinc en pacientes con beta-talasemia que presentan osteoporosis.

Calidad de la evidencia

La calidad de los ensayos incluidos fue mixta. Específicamente, aunque todos los ensayos señalaron que los pacientes recibieron diferentes tratamientos al azar, dos de ellos no describieron exactamente cómo lo hicieron. Además, ninguno de los cuatro ensayos describió la forma en que impidieron que los pacientes conocieran a qué grupo habían sido asignados.

Conclusiones de los autores: 

Hay pruebas que indican un aumento de la densidad mineral ósea en el cuello femoral, la columna lumbar y el antebrazo después de la administración de bisfosfonatos y en la columna lumbar y la cadera después de la administración de suplementos de sulfato de cinc. Los autores recomiendan la realización de ensayos controlados aleatorios adicionales a largo plazo sobre diferentes tratamientos con bisfosfonatos y suplementos de cinc en pacientes con beta-talasemia y osteoporosis.

Leer el resumen completo…
Antecedentes: 

La osteoporosis es una enfermedad esquelética sistémica caracterizada por reducción de la masa ósea y deterioro de la microarquitectura del tejido óseo que provoca aumento de la fragilidad de los huesos y riesgo de fractura. La osteoporosis representa una causa importante de morbilidad en los pacientes con beta-talasemia y su patogenia es multifactorial. Los factores incluyen la expansión de la médula ósea debido a la ineficacia en la eritropoyesis, lo que provoca una reducción del tejido óseo trabecular con adelgazamiento cortical; disfunción endocrina secundaria a la carga excesiva de hierro, que da lugar a un mayor recambio óseo; y finalmente, una predisposición a la inactividad física debido a las complicaciones de la enfermedad, con una reducción posterior en la mineralización ósea óptima.

Se han aplicado varias estrategias terapéuticas para tratar la osteoporosis en los pacientes con beta-talasemia que incluyen los bisfosfonatos, con o sin terapia de reemplazo hormonal. Hay diversas formas de bisfosfonatos, como el clodronato, el pamidronato, el alendronato y el ácido zoledrónico. Otros tratamientos incluyen calcitonina, calcio, suplementos de cinc, hidroxicarbamida y terapia de reemplazo hormonal para prevenir el hipogonadismo.

Objetivos: 

Examinar las pruebas sobre la eficacia y la seguridad del tratamiento para la osteoporosis en pacientes con beta-talasemia.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el Registro de Ensayos de Hemoglobinopatías perteneciente al Grupo Cochrane de Fibrosis Quística y Enfermedades Genéticas (Cochrane Cystic Fibrosis and Genetic Disorders Group) que incluye las referencias identificadas mediante búsquedas exhaustivas en bases de datos electrónicas y búsquedas manuales en revistas pertinentes y libros de resúmenes de actas de congresos.

Fecha de la búsqueda más reciente: 4 febrero 2016.

Criterios de selección: 

Ensayos aleatorios controlados con placebo en pacientes con talasemia con una puntuación z de la densidad mineral ósea de menos de 2 desviaciones estándar para: niños menores de 15 años de edad; hombres adultos (15 a 50 años de edad); y todas las mujeres premenopáusicas de más de 15 años de edad y una puntuación t de la densidad mineral ósea de menos de -2,5 desviaciones estándar para las mujeres posmenopáusicas y los hombres de más de 50 años de edad.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión evaluaron la elegibilidad y el riesgo de sesgo de los ensayos incluidos, extrajeron y analizaron los datos y completaron la revisión. Los resultados se resumieron mediante los cocientes de riesgos o los cocientes de tasas para los datos dicotómicos y las diferencias de medias para los datos continuos. Cuando fue apropiado, se combinaron los resultados de los ensayos.

Resultados principales: 

Se incluyeron cuatro ensayos (con 211 participantes); tres ensayos investigaron el efecto de los tratamientos con bisfosfonato y un ensayo investigó el efecto de los suplementos de cinc. Sólo un ensayo se consideró de buena calidad (bajo riesgo de sesgo); los ensayos restantes presentaron un riesgo alto o incierto de sesgo en al menos un dominio clave.

Un ensayo (datos no disponibles para el análisis) que evaluó el efecto del neridronato (118 participantes) informó aumentos significativos a favor del grupo de bisfosfonato para la densidad mineral ósea en la columna lumbar y la cadera a los seis y a los 12 meses. Para el cuello femoral se observó una diferencia significativa a los 12 meses solamente. Un ensayo adicional (25 participantes) evaluó el efecto del alendronato y el clodronato y encontró que después de dos años, la densidad mineral ósea aumentó significativamente en los grupos de alendronato y clodronato en comparación con placebo en la columna lumbar, diferencia de medias 0,14 g/cm2 (intervalo de confianza del 95%: 0,05 a 0,22) y en el cuello femoral, diferencia de medias 0,40 g/cm2 (intervalo de confianza del 95%: 0,22 a 0,57). Un ensayo de 12 meses (26 participantes) evaluó los efectos de diferentes dosis de pamidronato (30 mg versus 60 mg) y encontró una diferencia significativa en la densidad mineral ósea a favor de la dosis de 60 mg en la columna lumbar y el antebrazo, diferencia de medias 0,43 g/cm2 (IC del 95%: 0,10 a 0,76), diferencia de medias 0,87 g/cm2 (IC del 95%: 0,23 a 1,51), respectivamente, pero no en el cuello femoral.

En un ensayo de administración de suplementos de sulfato de cinc (42 participantes), la densidad mineral ósea aumentó significativamente en comparación con placebo en la columna lumbar después de 12 meses (37 participantes), diferencia de medias 0,15 g/cm2 (intervalo de confianza del 95%: 0,10 a 0,20) y después de 18 meses (32 participantes), diferencia de medias 0,34 g/cm2 (intervalo de confianza del 95%: 0,28 a 0,40). Se observó lo mismo para la densidad mineral ósea en la cadera después de 12 meses, diferencia de medias 0,15 g/cm2 (intervalo de confianza del 95%: 0,11 a 0,19) y después de 18 meses, diferencia de medias 0,26 g/cm2 (intervalo de confianza del 95%: 0,21 a 0,31).

No se observaron fracturas en un ensayo y no se informaron en tres ensayos. No se informaron efectos adversos graves en dos de los ensayos del bisfosfonato; en el ensayo del neridronato se observó una reducción en el uso de fármacos analgésicos y en la puntuación informada de dolor lumbar a favor del tratamiento con bisfosfonato. Los efectos adversos no se informaron en el ensayo de diferentes dosis de pamidronato ni en el ensayo de los suplementos de cinc.

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