Métodos de intubación para pacientes con obesidad que requieren anestesia general

Los pacientes que requieren anestesia general necesitan asistencia respiratoria durante la cirugía. Para proporcionar dicha asistencia, el anestesista puede insertar un tubo a través de la boca o la nariz, bajar por la tráquea y llegar a los pulmones. Lo anterior se conoce como intubación traqueal y habitualmente el profesional que realiza la intubación emplea un instrumento de metal (laringoscopio) para acomodar al paciente de manera que pueda ver las cuerdas vocales directamente (laringoscopía directa). Este procedimiento puede ser difícil en los hombres y mujeres con obesidad por diversas razones, incluido el tejido adiposo en el cuello y la garganta. Las guías indican el uso de visores de intubación flexibles para la intubación traqueal en pacientes con obesidad. Estos visores de intubación flexibles permiten al profesional que realiza la intubación ver las vías respiratorias por una cámara, pero ninguna revisión ha examinado el uso de un VIF en esta situación. La intubación con un VIF se considera un método avanzado que requiere adiestramiento y experiencia; por lo tanto, es posible que esté infrautilizado en la práctica clínica. El objetivo de esta revisión fue comparar la seguridad y la efectividad de un VIF para la intubación traqueal en pacientes con obesidad con laringoscopía directa y otros métodos de intubación que proporcionan al profesional que realiza la intubación una vista indirecta de la laringe. Estos otros métodos incluyen la videolaringoscopía (VLS) (laringoscopios metálicos que contienen una cámara). Se encontraron tres estudios pequeños con 131 pacientes que compararon un VIF con una VLS. Los datos de todos los resultados de seguridad de los pacientes fueron no concluyentes y no se observaron diferencias entre la intubación con un visor de intubación flexible y la videolaringoscopía. No se pueden hacer recomendaciones para la práctica a partir de esta revisión. Se necesitan más estudios de investigación para identificar qué técnica de intubación de pacientes con obesidad ofrecería la mejor tasa de éxito con menor cantidad de complicaciones.

Conclusiones de los autores: 

La base de pruebas es escasa y la bibliografía existente no analiza las interrogantes clínicas acerca de la seguridad de los pacientes planteadas en esta revisión. Por lo tanto, no es posible establecer conclusiones sobre la seguridad o la efectividad. Se necesitan más estudios de investigación primarios para investigar las técnicas de intubación óptimas en los pacientes con obesidad, y los estudios nuevos deben tener un poder estadístico adecuado para detectar diferencias en las complicaciones y en las tasas de éxito en lugar de medidas del procedimiento como la velocidad, que son de importancia clínica limitada.

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Antecedentes: 

La prevalencia de la obesidad (índice de masa corporal [IMC] > 30 kg/m2) aumenta en los países desarrollados y en aquellos en vías de desarrollo, lo que provoca un ascenso en el número de pacientes con obesidad que requieren anestesia general. Los pacientes con obesidad tienen mayor riesgo de complicaciones anestésicas y la intubación traqueal puede ser más difícil. Los visores de intubación flexibles (VIF) se recomiendan como un método alternativo de intubación en estos pacientes. La intubación con un VIF se considera un método avanzado que requiere formación y experiencia; por lo tanto, es posible que se utilice de forma insuficiente en la práctica clínica. Los resultados de los pacientes después de la intubación con estos visores en comparación con otros dispositivos no se han revisado de forma sistemática.

Objetivos: 

Comparar la seguridad y la efectividad de un visor de intubación flexible (VIF) para la intubación traqueal en pacientes con obesidad (IMC > 30 kg/m2) con otros métodos de intubación, incluida la laringoscopía directa convencional, la laringoscopía no estándar y el uso de dispositivos de intubación supraglóticos. Comparar la frecuencia de complicaciones, así como indicadores del procedimiento como el tiempo para la intubación y la proporción de primeros intentos exitosos, entre los grupos con el uso de diferentes métodos de intubación.

Estrategia de búsqueda (: 

El 18 de enero de 2013 se realizaron búsquedas en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL), MEDLINE, EMBASE y en dos registros de ensayos, se realizó la verificación de las referencias y la búsqueda de citas y se estableció contacto con los autores de los estudios para identificar estudios adicionales.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorios (ECA) de participantes de al menos 16 años de edad con un IMC > 30 kg/m2 que compararon el uso de un VIF para la intubación traqueal con cualquiera de los tres grupos de comparación: laringoscopía directa; laringoscopía no estándar (que incluye laringoscopía indirecta mediante una videolaringoscopía (VLS) o un estilete rígido o semirrígido); o intubación con dispositivos supraglóticos (DS).

Obtención y análisis de los datos: 

Se utilizaron los enfoques metodológicos estándar previstos por la Colaboración Cochrane, que incluyen la revisión independiente de los títulos, la extracción de los datos y la evaluación del riesgo de sesgo realizadas por dos investigadores.

Resultados principales: 

Se identificaron tres estudios elegibles que compararon el uso de un VIF con una VLS. Todos los estudios fueron pequeños, con solamente 131 participantes en todos los ensayos. Fue imposible que los profesionales que realizaron la intubación desconocieran el dispositivo utilizado, por lo que todos los estudios tuvieron alto riesgo de sesgo de realización y de detección para los resultados relacionados con la intubación. Debido a diferencias significativas en el diseño de los estudios los resultados no se combinaron en metanálisis. Los datos de todos los resultados fueron no concluyentes, sin que se observaran diferencias entre el VIF y la VLS. Dos estudios que utilizaron profesionales experimentados para realizar la intubación informaron tasas de éxito al primer intento mayores del 70% en ambos grupos, y menos del 5% de los participantes requirieron cambio del dispositivo de intubación. No se encontraron pruebas de alguna diferencia en la dificultad o el tiempo entre la intubación con VIF y con VLS. No se informaron complicaciones graves o traumatismo de las vías respiratorias, de manera que no fue posible analizar estos resultados. La hemorragia fue poco frecuente, ocurrió en menos del 5% de los participantes y no se encontraron pruebas de que fuera más probable en el grupo de VIF. Un estudio pequeño que utilizó un profesional principiante para realizar la intubación no informó intubaciones exitosas al utilizar un VIF en comparación con una intubación con DS y un estilete, así como con una VLS. Con solamente cinco participantes en cada grupo no es posible establecer conclusiones de estas comparaciones adicionales.

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