Programas de planificación familiar para las pacientes con pruebas positivas para el VIH

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El asesoramiento puede ayudar a las pacientes con pruebas positivas para el VIH a que alcancen los objetivos de planificación familiar. También puede ayudar a prevenir la trasmisión del virus a los lactantes. Debido a las mejorías en el tratamiento, los pacientes con VIH viven más tiempo. Más mujeres con pruebas positivas para el VIH pueden querer tener un niño en el futuro. Se examinaron los programas conductuales para ayudar a las pacientes con VIH a mejorar el uso de los métodos de planificación familiar.

Hasta octubre de 2012 se realizaron búsquedas computarizadas de estudios de programas de planificación familiar en pacientes con pruebas positivas para el VIH. Se escribió a los investigadores para encontrar otros ensayos. El programa se podía comparar con un programa diferente, atención habitual o ningún asesoramiento. Los estudios también podían comparar pacientes con pruebas positivas para el VIH versus mujeres con pruebas negativas para el VIH. De estar disponibles, se utilizaron los resultados ajustados para ayudar a controlar los factores que afectaron los resultados. De lo contrario se utilizó el odds ratio. Se evaluó la calidad de los estudios de investigación.

Se encontraron siete estudios realizados en África con 8882 mujeres. Tres estudios compararon un programa especial versus servicios estándar. Uno mostró que el sitio del programa especial tuvo un mayor uso de otros anticonceptivos diferentes del preservativo para la regulación de la natalidad y menos embarazos. En otro, las pacientes de los sitios con servicios mejorados utilizaron más la planificación familiar moderna que las pacientes de los sitios con servicios básicos. Los grupos tuvieron cambios similares a partir del valor inicial. En el tercer estudio, más mujeres que recibieron servicios de planificación familiar combinados con atención para el VIH utilizaron la regulación de la natalidad moderna (anticonceptivos diferentes del preservativo). Más mujeres con servicios combinados utilizaron los preservativos que las pacientes con atención habitual.

Cuatro estudios más antiguos compararon pacientes con pruebas positivas para el VIH versus mujeres con pruebas negativas para el VIH. Los grupos de estudio no difirieron mucho en el uso de la regulación de la natalidad moderna. Dos estudios no proporcionaron asesoramiento de planificación familiar a las mujeres con pruebas negativas para el VIH. En el estudio más grande, las pacientes con pruebas positivas para el VIH tuvieron menores probabilidades de quedar embarazadas. Más mujeres con pruebas positivas para el VIH interrumpieron el uso de la regulación hormonal de la natalidad, pero más utilizaron preservativos y espermicida. Dos estudios proporcionaron asesoramiento a ambos grupos según el estado del VIH. Uno mostró menos embarazos en las pacientes con pruebas positivas para el VIH. En el otro, los grupos según el estado del VIH fueron similares para el embarazo y el uso de preservativos.

En general, estos estudios fueron de calidad moderada. Muchos no ajustaron para factores que afectaban los resultados y muchos utilizaron datos autoinformados. Los estudios tuvieron diferentes diseños y métodos de informe. Cuatro estudios se realizaron hace muchos años. La mejoría en el tratamiento del VIH ha cambiado la forma en la que las pacientes con pruebas positivas para el VIH piensan acerca de tener niños. Sin embargo, se encontraron pocos estudios de investigación sobre el asesoramiento para la regulación de la natalidad en estas pacientes. Esta área necesita programas probados para ayudar a las pacientes a elegir y utilizar un método de regulación de la natalidad.

Conclusiones de los autores: 

Los estudios de investigación comparativos sobre el asesoramiento anticonceptivo para las pacientes con pruebas positivas para el VIH han sido limitados. Se encontró una escasa innovación en las intervenciones conductuales. La posibilidad de hacer declaraciones acerca de los resultados globales se obstaculiza por los variados diseños de los estudios, las intervenciones y las evaluaciones de resultado. La calidad de las pruebas fue moderada. Desde que algunos de estos estudios se realizaron, las mejorías en el tratamiento de VIH han influido en las intenciones de fertilidad de las pacientes con pruebas positivas para el VIH.

El campo de la planificación familiar necesita mejores formas de ayudar a las pacientes a elegir el anticonceptivo apropiado y continuar el uso del método elegido. Las pacientes con VIH pueden tener inquietudes especiales con respecto a la planificación familiar. Los estudios de investigación se podrían centrar en la evaluación de las necesidades de la paciente y el adiestramiento de los profesionales para abordar esos temas, en lugar de proporcionar información estandarizada.

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Antecedentes: 

Los servicios de anticoncepción pueden ayudar a lograr los objetivos de planificación familiar de las pacientes que conviven con el VIH, así como prevenir la transmisión vertical. Debido a la mayor disponibilidad del tratamiento antirretroviral ha mejorado la supervivencia de los pacientes que conviven con el VIH, y más mujeres con pruebas positivas para el VIH pueden desear tener un niño u otro niño. Esta revisión examina las intervenciones conductuales para mejorar el uso de métodos anticonceptivos para la planificación familiar entre las pacientes con pruebas positivas para el VIH.

Objetivos: 

Se revisaron de forma sistemática los estudios que examinaron intervenciones conductuales en pacientes con pruebas positivas para el VIH que estaban destinadas a informar sobre las opciones anticonceptivas, estimular el uso de métodos anticonceptivos o promover el cumplimiento con un régimen anticonceptivo.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas hasta octubre de 2012 en MEDLINE, CENTRAL, POPLINE, EMBASE, CINAHL, PsycINFO, ClinicalTrials.gov y ICTRP. Para obtener otros artículos pertinentes se examinaron las listas de referencias e informes de proyectos no publicados y se estableció contacto con investigadores en el tema.

Criterios de selección: 

Los estudios evaluaron una intervención conductual para mejorar el uso de métodos anticonceptivos para la anticoncepción. La comparación podría ser otra intervención conductual, atención habitual o ninguna intervención. También se consideraron los estudios que compararon pacientes con pruebas positivas para el VIH versus mujeres con pruebas negativas para el VIH. Se incluyeron estudios no aleatorios (observacionales), así como ensayos aleatorios.

Los resultados primarios fueron embarazo y uso de anticoncepción, p.ej. aceptación de un nuevo método, mejoría en el uso o continuación del método actual. Los resultados secundarios fueron conocimiento de la efectividad anticonceptiva y actitud acerca de la anticoncepción en general o acerca de un método anticonceptivo específico.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores extrajeron los datos de forma independiente. Un revisor introdujo los datos en RevMan y un segundo revisor verificó su exactitud. La calidad de las pruebas se examinó mediante la Newcastle-Ottawa Quality Assessment Scale.

Debido a la necesidad de controlar los factores de confusión en los estudios observacionales, se utilizaron los cálculos ajustados de los modelos cuando estaban disponibles. Cuando no se dispuso de análisis ajustados, se calculó el odds ratio (OR) con intervalos de confianza (IC) del 95%. Debido a la variedad de diseños de estudio no se realizó un metanálisis.

Resultados principales: 

Los siete estudios que cumplieron los criterios de inclusión reclutaron 8882 mujeres. Todos se realizaron en África. Tres estudios compararon una intervención especial versus servicios estándar. En uno, el sitio de intervención especial mostró un mayor uso de otros anticonceptivos diferentes del preservativo por visita (OR 6,40; IC del 95%: 5,37 a 7,62) e informó una menor incidencia de embarazo. En otro estudio, el uso de los anticonceptivos modernos fue más probable en las pacientes de los sitios con servicios integrados mejorados versus servicios integrados básicos (OR 2,48; IC del 95%: 1,31 a 4,72), pero los grupos no difirieron significativamente en el cambio a partir del valor inicial. En el tercer estudio, el nuevo uso de los anticonceptivos modernos, con la exclusión de los preservativos, fue menos probable en las pacientes de los servicios integrados versus las pacientes con atención habitual (OR 0,56; IC del 95%: 0,42 a 0,75), pero el nuevo uso de los preservativos fue más probable (OR 1,73; IC del 95%: 1,52 a 1,98).

Cuatro estudios más antiguos compararon pacientes con pruebas positivas para el VIH versus mujeres con pruebas negativas para el VIH. Ninguno mostró diferencias significativas entre los grupos según el estado del VIH en el uso de los anticonceptivos modernos, excepto los preservativos. Dos estudios no proporcionaron una intervención a las pacientes con pruebas negativas para el VIH. En el más grande de los dos estudios, las pacientes con pruebas positivas para el VIH tuvieron menores probabilidades de quedar embarazadas (OR 0,55; IC del 95%: 0,43 a 0,69). Las pacientes con pruebas positivas para el VIH tuvieron mayores probabilidades de interrumpir la anticoncepción hormonal (OR 2,52; IC del 95%: 1,53 a 4,14) pero fue más probable que utilizaran preservativos (OR 2,82; IC del 95%: 2,18 a 3,65) y espermicida (OR 2,36; IC del 95%: 1,69 a 3,30). Dos estudios proporcionaron la intervención a ambos grupos según el estado del VIH. Uno incluyó a muchas de las pacientes del estudio antes mencionado y también mostró menos embarazos en las pacientes con pruebas positivas para el VIH (OR 0,39; IC del 95%: 0,23 a 0,68). En el otro estudio, los grupos según el estado del VIH no fueron significativamente diferentes para el embarazo o el uso consistente del preservativo.

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