Modificación del consumo de sal alimentaria de adultos con enfermedad renal crónica

¿Cuál es el problema?

Las personas con enfermedad renal crónica (ERC) tienen una función renal reducida que persiste en el tiempo. Los pacientes con ERC tienen mayor riesgo de enfermedades del corazón y deterioro de la función renal, lo que puede dar lugar a la necesidad de diálisis o de trasplante renal para sobrevivir. El consumo elevado de sal está relacionado con factores de riesgo de enfermedades cardíacas y de empeoramiento de la función renal, que incluye presión arterial alta, exceso de proteínas en la orina y sobrehidratación. Por lo tanto, reducir el consumo de sal podría ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y a conservar la función renal. Se intentó evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de la reducción del consumo de sal en personas con ERC.

¿Qué se hizo?

Se buscó la evidencia hasta octubre de 2020 de ensayos controlados aleatorizados que compararan dos o más niveles de consumo de sal en adultos con ERC, incluidos aquellos en los primeros estadios de la ERC, aquellos tratados con diálisis y aquellos que habían recibido un trasplante de riñón.

¿Qué se encontró?

Se encontraron 21 estudios que incluyeron 1197 adultos con ERC (725 en el grupo de bajo nivel de sal y 725 en el de alto nivel de sal). Los participantes del estudio fueron adultos que se encontraban en los primeros estadios de la ERC (779 personas en 12 estudios), adultos que estaban en diálisis (363 personas en siete estudios) y adultos con trasplante de riñón (55 personas en dos estudios). La duración media de los estudios fue de siete semanas y varió de una a 36 semanas. No se encontraron estudios que midieran el efecto sobre la incidencia de muerte, las enfermedades cardíacas o la necesidad de comenzar la diálisis o recibir un trasplante de riñón. En cambio, se encontraron estudios que medían los factores de riesgo de estos desenlaces.

Se comprobó que la reducción del consumo de sal disminuía la presión arterial y las proteínas en la orina en las personas con ERC. La disminución del consumo de sal podría reducir el volumen de líquido extracelular en los primeros estadios de la ERC. La evidencia es muy poco clara en cuanto a los efectos en el peso corporal y la reducción de los medicamentos para la presión arterial. El efecto sobre las medidas de la función renal fue contradictorio. Un menor consumo de sal podría aumentar los mareos debido a la presión arterial baja.

Conclusiones

Se comprobó que la reducción del consumo de sal disminuía los factores de riesgo de enfermedades cardíacas y el empeoramiento de la función renal en personas con ERC a corto plazo. No fue posible encontrar evidencia de los efectos a largo plazo de la reducción del consumo de sal, lo que significó que no fue posible determinar los efectos directos del consumo de sal en la muerte, la enfermedad cardíaca o la necesidad de diálisis o trasplante de riñón. Se necesitan más estudios de investigación de alta calidad en estas áreas.

Conclusiones de los autores: 

Se encontró evidencia de certeza alta de que la reducción de sal redujo la presión arterial en las personas con NC, y la albuminuria en las personas con NC en estadio temprano a corto plazo. Si dichas reducciones se pudieran mantener a largo plazo, este efecto podría traducirse en reducciones clínicamente significativas en la progresión de la NC y los episodios cardiovasculares. Se justifica la realización de estudios de investigación sobre los efectos a largo plazo de la dieta restringida en sodio en las personas con NC.

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Antecedentes: 

La evidencia indica que la reducción de sal en la alimentación podría reducir la incidencia de enfermedades cardíacas y retrasar el deterioro de la función renal en las personas con nefropatías crónicas (NC). Esta es una actualización de una revisión publicada por primera vez en 2015.

Objetivos: 

Evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de la modificación de la sal alimentaria en adultos con NC.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en el registro de estudios del Grupo Cochrane de Riñón y trasplante (Cochrane Kidney and Transplant) hasta el 6 de octubre de 2020 mediante el contacto con el documentalista y el uso de términos de búsqueda relevantes para esta revisión. Los estudios en el registro se identifican mediante búsquedas en CENTRAL, MEDLINE y EMBASE, en resúmenes de congresos, en el portal de búsqueda de la Plataforma de registros internacionales de ensayos clínicos (ICTRP) y en ClinicalTrials.gov.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorizados que compararon dos o más niveles de ingesta de sal en adultos con NC en cualquier estadio.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de forma independiente evaluaron la elegibilidad de los estudios, el riesgo de sesgo y la confianza en la evidencia mediante el método GRADE. Los resultados se resumieron mediante modelos de efectos aleatorios con las razones de riesgos (RR) para los desenlaces dicotómicos o las diferencias de medias (DM) para los desenlaces continuos, con intervalos de confianza (IC) del 95%.

Resultados principales: 

Se incluyeron 21 estudios (1197 participantes aleatorizados), 12 en los primeros estadios de la NC (779 participantes aleatorizados), siete en diálisis (363 participantes aleatorizados) y dos en el postrasplante (55 participantes aleatorizados). El sesgo de selección fue bajo en siete estudios, alto en uno e incierto en 13. Los sesgos de realización y detección fueron bajos en cuatro estudios, altos en dos e inciertos en 15. Los sesgos de deserción y de notificación fueron bajos en diez estudios, altos en tres e inciertos en ocho.

Debido a que la duración de los estudios incluidos fue demasiado corta (de una a 36 semanas) para analizar el efecto de la restricción de sal sobre desenlaces como la mortalidad, los eventos cardiovasculares o la progresión de la NC, se examinó el efecto de los cambios en la ingesta de sal sobre la presión arterial y otros factores de riesgo secundarios.

La reducción de sal en una media de -73,51 mmol/día (IC del 95%: -92,76 a -54,27), equivalente a 4,2 g o 1690 mg de sodio/día, disminuyó la presión arterial sistólica/diastólica en -6,91/-3,91 mmHg (IC del 95%: -8,82 a -4,99/-4,80 a -3,02; 19 estudios, 1405 participantes; evidencia de certeza alta). La albuminuria se redujo en un 36% (IC del 95%: 26 a 44) en seis estudios, cinco de los cuales se realizaron en personas en los primeros estadios de la NC (DM -0,44; IC del 95%: -0,58 a -0,30; 501 participantes; evidencia de certeza alta). La evidencia es muy incierta con respecto al efecto de una menor ingesta de sal en el peso, ya que el cambio de peso observado (-1,32 kg; IC del 95%: -1,94 a -0,70; 12 estudios, 759 participantes) se podría haber debido al volumen de líquido, al tejido magro o a la grasa corporal. Una menor ingesta de sal podría reducir el volumen de líquido extracelular en los primeros estadios de la NC (-0,87 l; IC del 95%: -1,17 a -0,58; tres estudios; 187 participantes; evidencia de certeza baja). La evidencia es muy incierta con respecto al efecto de una menor ingesta de sal en la reducción de la dosis de antihipertensivos (RR 2,45; IC del 95%: 0,98 a 6,08; ocho estudios; 754 participantes). Una menor ingesta de sal podría provocar hipotensión sintomática (RR 6,70; IC del 95%: 2,40 a 18,69; seis estudios; 678 participantes; evidencia de certeza moderada). Los datos fueron escasos para otros tipos de eventos adversos.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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