¿Puede la terapia cognitivo-conductual reducir la conducta sexual perjudicial en los adolescentes?

Antecedentes

Alrededor de uno de cada 1000 jóvenes de entre 12 y 17 años de edad tiene una conducta sexual perjudicial, como hacer que otros niños participen en actividades sexuales. Algunos son condenados por un delito sexual. Muchos programas de tratamiento incluyen técnicas cognitivo-conductuales, adaptadas a las necesidades individuales. La terapia cognitivo-conductual (TCC) se basa en la teoría de que cambiar la forma de pensar de las personas ayuda a cambiar el comportamiento. Se ha utilizado en adultos, pero no se sabe si funciona en adolescentes con una conducta sexual perjudicial.

Pregunta de la revisión

¿Es la TCC mejor para reducir la conducta sexual perjudicial de los adolescentes que ningún tratamiento o un tratamiento alternativo? Se analizó la evidencia sobre el efecto de la TCC en las tasas de delincuencia y los eventos adversos como la autolesión. También se examinó el bienestar emocional y psicológico de los participantes, así como sus actitudes y conducta sexual.

Fecha de la búsqueda

En junio de 2019, se buscaron en muchas bases de datos ensayos controlados aleatorizados que compararan la TCC con ningún tratamiento u otros tratamientos. Los ensayos controlados aleatorizados utilizan un método aleatorio (como el lanzamiento de una moneda) para decidir si las personas reciben tratamientos diferentes o ningún tratamiento.

Características de los estudios

Se encontraron cuatro pequeños estudios que incluían un total de 115 hombres jóvenes que exhibían una conducta sexual perjudicial. En dos estudios, los participantes tenían entre 12 y 18 años de edad. En los otros dos estudios, los participantes varones se describieron simplemente como "adolescentes".

Se realizaron tres estudios en los Estados Unidos y uno en Sudáfrica. Los estudios fueron cortos. Uno duró dos meses; dos duraron tres meses; uno duró seis meses. No se sabe quién financió estos estudios.

Dos estudios (39 participantes) compararon la TCC con ningún tratamiento o con el tratamiento habitual. Un estudio (16 participantes) comparó la TCC con un programa de educación sexual. Un estudio comparó la TCC (19 participantes) con la terapia de desactivación modal (enfoque explícito, sistemático y orientado a objetivos para abordar las emociones, los comportamientos y los pensamientos problemáticos) (21 participantes) y el entrenamiento de habilidades sociales (desarrollo de habilidades sociales e interpretación de roles) (20 participantes). En tres estudios, la TCC se realizó en un contexto residencial por parte de alguien que trabajaba allí. En el cuarto, fue proporcionada en la comunidad por un terapeuta licenciado que estudiaba para un doctorado.

Resultados clave

Un estudio (59 participantes) examinó si la TCC reducía la conducta sexual perjudicial o hacía que los participantes fueran menos propensos a delinquir. Proporcionó evidencia de certeza muy baja que mostraba que la TCC reducía la agresión sexual después de la intervención. Esto fue similar a otros tratamientos de terapia de desactivación modal y entrenamiento de habilidades sociales. Ningún estudio examinó si tenía consecuencias no deseadas, como las lesiones autoinfligidas.

Un estudio (59 participantes) encontró poca o ninguna diferencia en la forma en que la TCC mejoraba el bienestar psicológico en comparación con otros tratamientos (evidencia de certeza muy baja). Un estudio (18 participantes) demostró que la TCC indicaba que los jóvenes comprendían cómo su comportamiento había afectado a sus víctimas, en comparación con el grupo sin tratamiento (evidencia de certeza muy baja). Un estudio (21 participantes) midió esto, pero no informó datos utilizables.

Dos estudios examinaron si la TCC mejoraba el tipo de pensamiento asociado con la conducta sexual perjudicial (actitudes y conducta sexual). Uno de ellos (21 participantes) comparó la TCC con el tratamiento habitual. No encontró ninguna evidencia de que provocara alguna diferencia. Otro estudio (16 participantes) comparó la TCC con la educación sexual. Encontró que la TCC mejoró algunos tipos de distorsiones cognitivas. Un estudio (18 participantes) no informó acerca de ninguna diferencia significativa entre la TCC y no recibir ningún tratamiento en cuanto a las distorsiones cognitivas generales sobre la conducta sexual (evidencia de certeza muy baja).

Certeza de la evidencia

No se puede establecer si la TCC reduce la conducta sexual perjudicial en los adolescentes varones. Los cuatro estudios tenían tamaños muestrales muy pequeños. En general, hay evidencia de certeza muy baja de que la TCC grupal podría mejorar la empatía hacia la víctima en comparación con ningún tratamiento, y de que podría mejorar las distorsiones cognitivas en comparación con la educación sexual, pero no en comparación con el tratamiento habitual. La muy baja certeza de esta evidencia significa que es probable que los resultados cambien cuando se realicen nuevos estudios. Ningún estudio examinó el efecto de la TCC en las chicas con conductas sexuales perjudiciales. Fue difícil evaluar la calidad de la realización de los estudios. Los informes disponibles no proporcionaban suficiente información o se calificaban como de alto riesgo de sesgo en algunas secciones. Se necesitan más ensayos controlados aleatorizados de mejor calidad de TCC individual y grupal, particularmente fuera de América del Norte. Es necesario que las evaluaciones incluyan también a participantes más diversos.

Conclusiones de los autores: 

No se sabe con certeza si la TCC reduce la CSP en los adolescentes varones en comparación con otros tratamientos. Todos los estudios no informaban con suficientes detalles como para permitir una evaluación completa del riesgo de sesgo. Los juicios sobre el riesgo de sesgo se calificaron predominantemente como poco claros o altos. Los tamaños muestrales eran muy pequeños, y la imprecisión de los resultados era significativa. Hay evidencia de muy baja certeza de que la TCC grupal puede mejorar la empatía hacia la víctima en comparación con la ausencia de tratamiento, y puede mejorar las distorsiones cognitivas en comparación con la educación sexual, pero no en comparación con el tratamiento habitual. Es probable que los estudios de investigación adicionales modifiquen la estimación. Se requieren evaluaciones más sólidas de la TCC tanto individual como grupal, particularmente fuera de América del Norte, y que examinen los efectos de la TCC en diversos participantes.

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Antecedentes: 

Alrededor de 1 de cada 1000 adolescentes de 12 a 17 años muestra una conducta sexual problemática o perjudicial (CSP). Entre los ejemplos, figuran comportamientos que ocurren con mayor frecuencia de lo que se consideraría apropiado para el desarrollo; acompañados de coacción; que involucran a niños de diferentes edades o etapas de desarrollo; o asociados a trastornos emocionales. Algunos, pero no todos, los jóvenes que desarrollan una CSP llaman la atención de las autoridades para su investigación, procesamiento o tratamiento. Según el contexto político, los jóvenes con una CSP son aquellos cuyo comportamiento ha dado lugar a una reprimenda o advertencia formal, a una condena por un delito sexual o a medidas civiles. Las intervenciones de la terapia cognitivo-conductual (TCC) se basan en la idea de que, al cambiar la forma de pensar de una persona, y ayudarla a desarrollar nuevas habilidades de afrontamiento, es posible cambiar su comportamiento.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de la TCC en jóvenes de 10 a 18 años que han exhibido una CSP.

Métodos de búsqueda: 

En junio de 2019, se hicieron búsquedas en CENTRAL, MEDLINE, Embase, en otras 12 bases de datos y en tres registros de ensayos. También se examinaron los sitios web pertinentes, se verificaron las listas de referencias y se estableció contacto con los autores de los artículos pertinentes.

Criterios de selección: 

Se incluyeron todos los ensayos controlados aleatorizados (ECA) relevantes que utilizaron grupos paralelos. Se evaluaron los tratamientos de TCC en comparación con ningún tratamiento, lista de espera o atención estándar, independientemente del modo de realización o del contexto, proporcionados a jóvenes de 10 a 18 años de edad, que hubieran sido condenados por un delito sexual o que exhibían una CSP.

Obtención y análisis de los datos: 

Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándares previstos por Cochrane.

Resultados principales: 

Se encontraron cuatro ECA elegibles (115 participantes). Los participantes en dos estudios fueron varones adolescentes de 12 a 18 años de edad. En dos estudios, los participantes eran varones descritos simplemente como "adolescentes".

Se realizaron tres estudios en los Estados Unidos y uno en Sudáfrica. Los cuatro estudios fueron de corta duración: uno duró dos meses; dos duraron tres meses; y uno duró seis meses. No se disponía de información sobre las fuentes de financiación.

Dos estudios compararon la TCC grupal respectivamente con ningún tratamiento (18 participantes) o con el tratamiento habitual (21 participantes). El tercero comparó la TCC con la educación sexual (16 participantes). El cuarto comparó la TCC (19 participantes) con la terapia de desactivación modal (21 participantes) y el entrenamiento en habilidades sociales (20 participantes). En tres intervenciones el tratamiento lo realizó en un contexto residencial un empleado del centro, y en una, fue en un entorno comunitario y realizado por un terapeuta licenciado que realizaba un doctorado.

TCC comparada con ningún tratamiento o el tratamiento habitual

Resultados primarios

Ningún estudio de esta comparación informó sobre la repercusión de la TCC en ninguna medida de los resultados primarios (reincidencia y eventos adversos como lesiones autoinfligidas o conducta suicida).

Resultados secundarios

Hubo poca o ninguna diferencia entre la TCC y el tratamiento habitual en cuanto a las distorsiones cognitivas en general (diferencia de medias (DM) 1,56, intervalo de confianza (IC) del 95%: -11,54 a 14,66; un estudio, 18 participantes; evidencia de muy baja certeza), evaluadas con la Abel and Becker Cognition Scale (las puntuaciones más altas indican distorsiones más problemáticas); y distorsiones cognitivas específicas sobre la violación (DM 8,75, IC del 95%: 2,83 a 14,67, un estudio, 21 participantes; evidencia de muy baja certeza), evaluadas con la Bumby Cardsort Rape Scale (las puntuaciones más altas indican más justificaciones, minimizaciones, racionalizaciones y excusas para la CSP).

Un estudio (18 participantes) informó evidencia de muy baja certeza de que la TCC puede dar lugar a mayores mejoras en la empatía hacia las víctimas (DM 5,56; IC del 95%: 0,94 a 10,18), medida con la Attitudes Towards Women Scale, en comparación con ningún tratamiento. Un estudio adicional también midió esto, pero no proporcionó datos utilizables.

TCC en comparación con las intervenciones alternativas

Resultados primarios

Un estudio (59 participantes) encontró poca o ninguna diferencia entre la TCC y los tratamientos alternativos en las puntuaciones de agresión sexual posteriores al tratamiento (DM 0,09; IC del 95%: -0,18 a 0,37; evidencia de muy baja certeza), evaluadas mediante los Daily Behaviour Reports and Behaviour Incidence Report Forms. Ningún estudio de esta comparación informó sobre el impacto de la TCC en ninguna medida de los resultados primarios restantes.

Resultados secundarios

Un estudio (16 participantes) proporcionó evidencia de muy baja certeza de que, en comparación con la educación sexual, las distorsiones cognitivas medias relativas a la justificación o la asunción de responsabilidad por las acciones (DM 3,27; IC del 95%: -4,77 a -1,77) y la confianza en la aprehensión (DM 2,47; IC del 95%: -3,85 a -1,09) pueden ser menores en el grupo de TCC. El mismo estudio indicó que las distorsiones cognitivas medias relativas a la conveniencia social y sexual pueden ser menores en el grupo de la TCC, y puede haber poca o ninguna diferencia entre los grupos en cuanto a las distorsiones cognitivas relativas a las fantasías sexuales inapropiadas medidas con el Multiphasic Sex Inventory.

Notas de traducción: 

La traducción de las revisiones Cochrane ha sido realizada bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad del Gobierno de España. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con comunica@cochrane.es.

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