Pruebas, signos y síntomas clínicos para la identificación de la deshidratación por pérdida de agua inminente y actual en personas mayores

La deshidratación por pérdida de agua se debe a beber muy poco líquido. Es frecuente en las personas mayores y se asocia con un aumento del riesgo de muchos problemas de salud. Se deseaba determinar si las pruebas sencillas (como la turgencia de la piel, la sensación de sequedad en la boca, el color de la orina y la impedancia bioeléctrica) pueden establecer de manera útil si un persona mayor (con edad de al menos 65 años) toma suficientes líquidos. En la revisión se evaluaron 67 pruebas diferentes, pero ninguna fue sistemáticamente útil para establecer si las personas mayores toman suficientes líquidos o presentan deshidratación. Algunas pruebas parecieron ser útiles en algunos estudios, y estas pruebas alentadoras se deben comprobar nuevamente para determinar si son útiles en poblaciones mayores específicas. Hubo pruebas suficientes que indicaron que algunas pruebas no se deben utilizar para indicar la deshidratación. Las pruebas que no se deben utilizar incluyen la sensación de sequedad en la boca, sentir sed, la frecuencia cardíaca, el color de la orina y el volumen de la orina.

Conclusiones de los autores: 

Hay pruebas limitadas de la utilidad diagnóstica de cualquier prueba, síntoma o signo clínico individual o combinación de estas pruebas para indicar la deshidratación por pérdida de agua en las personas mayores. Las pruebas individuales no se deben utilizar en esta población para indicar la deshidratación; se pierde una proporción alta de pacientes con deshidratación, y se etiquetan equivocadamente los que están adecuadamente hidratados.

Es necesario evaluar de manera adicional las pruebas alentadoras identificadas por esta revisión, al igual que los nuevos métodos en desarrollo. La combinación de varias pruebas puede mejorar la exactitud diagnóstica.

Leer el resumen completo…
Antecedentes: 

Hay indicios de que la deshidratación por pérdida de agua es frecuente en las personas mayores y se asocia con muchas causas de morbilidad y mortalidad. Sin embargo, no está claro qué pruebas, signos y síntomas clínicos se pueden utilizar para identificar la deshidratación temprana en las personas mayores, de manera que se pueda movilizar el apoyo para mejorar la hidratación antes de que se comprometan la salud y el bienestar.

Objetivos: 

Determinar la exactitud diagnóstica de las pruebas, signos y síntomas clínicos mínimamente invasivos del estado (una vez), que se utilizan como pruebas de detección para determinar la deshidratación por pérdida de agua en las personas mayores al examinar sistemáticamente los estudios que han medido un estándar de referencia y al menos una prueba índice en personas de 65 años de edad y más. La deshidratación por pérdida de agua se definió principalmente como la que incluyó a todas las personas con deshidratación por pérdida de agua inminente o actual (que incluye que todas las personas con osmolalidad sérica ≥ 295 mOsm/kg presentan deshidratación).

Estrategia de búsqueda (: 

Se desarrollaron estrategias de búsqueda estructuradas para las bases de datos MEDLINE (OvidSP), EMBASE (OvidSP), CINAHL, LILACS, DARE y HTA (The Cochrane Library) y la International Clinical Trials Registry Platform (ICTRP). Se verificaron las listas de referencias de los estudios incluidos y de las revisiones relevantes identificadas. Se contactó con los autores de los estudios incluidos para obtener detalles de estudios adicionales.

Criterios de selección: 

Se examinaron los títulos y resúmenes y todos los estudios potencialmente relevantes se obtuvieron en texto completo. La inclusión de los estudios de texto completo se evaluó de forma independiente por duplicado y los desacuerdos se resolvieron mediante un tercer autor. Se les escribió a los autores de todos los estudios que parecieron haber recopilado datos sobre al menos un estándar de referencia y al menos una prueba índice, y en al menos diez personas con edad ≥ 65 años, incluso si no se habían publicado análisis comparativos, y se solicitó el grupo de datos originales para poder crear tablas 2 x 2.

Obtención y análisis de los datos: 

La exactitud diagnóstica de cada prueba se evaluó contra el mejor estándar de referencia disponible para la deshidratación por pérdida de agua (valor de corte de osmolalidad sérica o plasmática ≥ 295 mOsm/kg, osmolaridad sérica o cambio en el peso) en cada estudio. Para cada estudio de prueba índice los datos se presentaron en diagramas de bosque de la sensibilidad y la especificidad. La afección primaria objetivo fue la deshidratación por pérdida de agua (que incluye la deshidratación por pérdida de agua inminente o actual). Las afecciones secundarias objetivo propuestas fueron la deshidratación por pérdida de agua actual (> 300 mOsm/kg) e inminente (de 295 a 300 mOsm/kg), pero en la revisión final se limitaron a la deshidratación actual.

Se realizaron metanálisis de efectos aleatorios de dos variables (Stata/IC, StataCorp) para las pruebas índice en las que hubo al menos cuatro estudios y los grupos de datos de los estudios se pudieron agrupar para elaborar las estimaciones resumen de la sensibilidad y la especificidad. Se asignó el mismo enfoque a las pruebas índice con datos de resultados continuos para cada uno de los tres puntos de corte preespecificados investigados.

La sensibilidad mínima preestablecida de una prueba útil fue del 60%, y la especificidad mínima del 75%. Como la preespecificación de los tres puntos de corte para cada prueba continua puede haber dado lugar a la pérdida de un valor de corte con una sensibilidad y una especificidad útiles, se realizaron análisis exploratorios post hoc para crear curvas de las características del receptor operativo (ROC) cuando hubo alguna posibilidad de que se perdiera un valor de corte útil de los tres originales. Estos análisis permitieron evaluar qué pruebas pueden ser valiosas para evaluarlas en estudios de investigación adicionales. Un análisis exploratorio adicional determinó el valor de combinar las dos mejores pruebas índice cuando cada una tuvo alguna capacidad predictiva individual.

Resultados principales: 

Hubo pocos estudios publicados de la exactitud diagnóstica de las pruebas, signos y síntomas clínicos mínimamente invasivos del estado (una vez), utilizados como pruebas de detección para determinar la deshidratación por pérdida de agua en las personas mayores. Por lo tanto, para completar esta revisión se buscaron, analizaron e incluyeron los grupos de datos brutos que incluyeron un estándar de referencia y una prueba índice en personas con edad ≥ 65 años.

Se incluyeron tres estudios con datos publicados de la exactitud diagnóstica y 21 estudios adicionales proporcionaron grupos de datos que se analizaron. Se evaluaron 67 pruebas (en tres puntos de corte para cada resultado continuo) para la exactitud diagnóstica de la deshidratación por pérdida de agua (afección primaria objetivo) y de la deshidratación actual (afección secundaria objetivo).

Solamente tres pruebas mostraron alguna capacidad para diagnosticar la deshidratación por pérdida de agua (incluida la deshidratación por pérdida de agua inminente y actual) como pruebas independientes: expresión de fatiga (sensibilidad 0,71 [IC del 95%: 0,29 a 0,96], especificidad 0,75 [IC del 95%: 0,63 a 0,85], en un estudio con 71 participantes, pero dos estudios adicionales tuvieron una sensibilidad inferior); dejar de beber entre las comidas (sensibilidad 1,00 [IC del 95%: 0,59 a 1,00], especificidad 0,77 [IC del 95%: 0,64 a 0,86], en un estudio con 71 participantes) y la resistencia de la IBE a 50 kHz (sensibilidad 1,00 [IC del 95%: 0,48 a 1,00] y 0,71 [IC del 95%: 0,44 a 0,90] y especificidad 1,00 [IC del 95%: 0,69 a 1,00] y 0,80 [IC del 95%: 0,28 a 0,99] en 15 y 22 personas respectivamente en dos estudios, pero con sensibilidad 0,54 [IC del 95%: 0,25 a 0,81] y 0,69 [IC del 95%: 0,56 a 0,79] y especificidad 0,50 [IC del 95%: 0,16 a 0,84] y 0,19 [IC del 95%: 0,17 a 0,21] en 21 y 1947 personas respectivamente en otros dos estudios). En los gráficos ROC post hoc la ingesta de bebidas, la osmolalidad de la orina y la humedad axilar también mostraron exactitud diagnóstica limitada. Ninguna prueba fue sistemáticamente útil en más de un estudio.

La combinación de dos pruebas para que un individuo dejara de ingerir algunas bebidas entre las comidas y expresara fatiga tuvo una sensibilidad de 0,71 (IC del 95%: 0,29 a 0,96) y una especificidad de 0,92 (IC del 95%: 0,83 a 0,97).

Hubo pruebas suficientes para indicar que varias pruebas independientes utilizadas a menudo para evaluar la deshidratación en las personas mayores (que incluyen la ingestión de líquidos, el peso específico de la orina, el color de la orina, el volumen de la orina, la frecuencia cardíaca, la sensación de sequedad bucal, la sensación de sed y la evaluación de la IBE del agua intracelular o extracelular) no son útiles y no se debe depender de ellas de manera individual como formas de evaluar la presencia o ausencia de deshidratación en las personas mayores.

No se encontraron pruebas sistemáticamente útiles para el diagnóstico de la deshidratación por pérdida de agua actual.

Tools
Information
Share/Save