Eficacia y seguridad de las intervenciones farmacológicas para el tratamiento del síndrome de abstinencia de alcohol

El abuso y la dependencia del alcohol pueden causar problemas de salud graves así como consecuencias sociales, interpersonales y legales. La dependencia del alcohol es evidente mediante un control reducido del consumo, la tolerancia al alcohol y los síntomas de abstinencia. El síndrome de abstinencia de alcohol se desarrolla después de interrumpir o reducir el consumo excesivo y prolongado de alcohol. Los síntomas más frecuentes incluyen: sudoración, frecuencia rápida del pulso, temblor, insomnio, náuseas o vómitos, alucinaciones o ilusiones transitorias, agitación, ansiedad y crisis convulsivas. Los mismos son el resultado de los cambios en el sistema nervioso central en un intento de mantener la función normal con el consumo de alcohol. Se utilizan diferentes tipos de fármacos para reducir con seguridad la gravedad de la abstinencia y el abuso del alcohol.

En este resumen se incluyeron las revisiones Cochrane de los ensayos controlados aleatorios que examinaron la efectividad y la seguridad de los fármacos para el síndrome de abstinencia de alcohol. Los participantes de los estudios de la revisión variaron en cuanto a la edad, el sexo, la nacionalidad, la gravedad de los síntomas y el tratamiento como pacientes ambulatorios u hospitalizados. Se incluyeron cinco revisiones, 114 estudios, 7333 participantes. Se consideró la eficacia de la medicación para las crisis convulsivas de abstinencia alcohólica, los eventos adversos como una medida de seguridad y la aceptabilidad del tratamiento como los abandonos del estudio. Estos resultados se consideraron en 72 de los 114 estudios. Los tratamientos utilizados fueron benzodiazepinas sedativas, anticonvulsivos, baclofeno, GHB y APO. El baclofeno y el GHB simulan los efectos del alcohol y pueden reducir rápidamente los síntomas. El APO (analgésico psicotrópico óxido nitroso) incluye la administración de niveles bajos de óxido nitroso y gases de oxígeno para que el individuo permanezca consciente y coherente.

Al comparar los cinco tratamientos con placebo, las benzodiazepinas actuaron mejor para las crisis convulsivas (tres estudios, 324 participantes, pruebas de calidad moderada). Este tratamiento fue el que presentó hallazgos estadísticamente significativos. Los datos sobre los daños potenciales fueron dispersos y fragmentados en estos estudios. Las benzodiazepinas también funcionaron mejor que los antipsicóticos para las crisis convulsivas (4 estudios, 633 participantes, pruebas de alta calidad).

Para la mayoría de nuestros resultados, es probable que la investigación adicional tenga un impacto importante sobre la confianza en la estimación del efecto. Se evaluó la calidad de las pruebas de las revisiones incluidas mediante GRADE, que considera la calidad de las pruebas para cada resultado, teniendo en cuenta la magnitud del efecto, la relevancia de los datos a la pregunta clínica investigada, el tamaño de la muestra en los ensayos relevantes, la calidad metodológica de los ensayos y la consistencia de los hallazgos.

Conclusiones de los autores: 

Entre los tratamientos considerados, las benzodiazepinas mostraron un beneficio protector contra las crisis convulsivas, en comparación con placebo, y un beneficio potencialmente protector en muchos resultados en comparación con los antipsicóticos. No obstante, no fue posible establecer conclusiones definitivas acerca de la efectividad y la seguridad de las benzodiazepinas debido a la heterogeneidad de los ensayos tanto en las intervenciones como en la evaluación de los resultados. Los datos sobre los daños potenciales son dispersos y fragmentados. Los resultados no aportan pruebas suficientes a favor de los anticonvulsivos para el tratamiento del SAA, aunque los anticonvulsivos parecen tener efectos secundarios limitados. Tampoco hay pruebas suficientes de la efectividad y la seguridad del baclofeno, debido a que sólo un estudio considera este tratamiento y el del GHB para el cual no se observó ninguna diferencia marcada en las comparaciones con el placebo, las benzodiazepinas y los anticonvulsivos.

Resumen en términos sencillos
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Antecedentes: 

El abuso y la dependencia del alcohol representan un problema de salud muy serio a nivel mundial con importantes interpolaciones sociales, interpersonales y legales. Los tratamientos farmacológicos usados actualmente presentan una efectividad incierta y aún hay más dudas en cuanto a los efectos comparativos y al valor monetario.

Objetivos: 

Resumir las revisiones Cochrane que evalúan la efectividad y la seguridad de las intervenciones farmacológicas para el tratamiento de la abstinencia alcohólica.

Resultados principales: 

Cinco revisiones, 114 estudios, 7333 participantes, cumplieron los criterios para las inclusiones. Los resultados considerados fueron las crisis convulsivas de la abstinencia alcohólica, los eventos adversos y los abandonos. Al comparar los cinco tratamientos con placebo, las benzodiazepinas actuaron mejor para las crisis convulsivas, tres estudios, 324 participantes, CR 0,16 (IC del 95%: 0,04 a 0,69), pruebas de calidad moderada. Al comparar cada uno de los cinco tratamientos versus una clase específica de fármacos, las benzodiazepinas actuaron mejor que los antipsicóticos para las crisis convulsivas, cuatro estudios, 633 participantes, CR 0,24 (IC del 95%: 0,07 a 0,88) pruebas de alta calidad. Al comparar diferentes benzodiazepinas y anticonvulsivos entre sí, 28 comparaciones, los resultados nunca alcanzaron significación estadística aunque el clordiazepóxido resultó mejor.
La calidad de las pruebas fue alta para el 3% de los resultados, moderada para el 28%, baja para el 48% y muy baja para el 20%.

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