Programas escolares de actividad física para promover la actividad física y el buen estado físico en niños y adolescentes de entre seis y 18 años de edad

Se estima que hasta 1,9 millones de muertes en el mundo son atribuibles a la inactividad física, y que la inactividad es un factor de riesgo clave para el desarrollo de la mayoría de las enfermedades crónicas y del cáncer. Estos datos son alarmantes, particularmente porque se sabe que los modelos de actividad física se transfieren desde la infancia hasta la edad adulta.

Hay alguna evidencia que sugiere que las intervenciones de actividad física en la escuela son eficaces para aumentar el número de niños que realizan actividades físicas de moderadas a vigorosas, así como el tiempo que pasan dedicados a esas actividades. También hay evidencia que sugiere que estas intervenciones reducen la cantidad de tiempo que se pasa viendo la televisión.

Esta revisión incluyó 44 estudios que evaluaron el impacto de las intervenciones escolares centradas en el aumento de la actividad física en 36.593 niños y adolescentes. Los participantes tenían entre seis y 18 años y vivían en Australia, América del Sur, Europa, China y América del Norte. La duración de las intervenciones osciló entre 12 semanas y 6 años. No hubo dos programas de promoción de actividades físicas basados en la escuela que tuvieran la misma combinación de intervenciones. Además, la duración, la frecuencia y la intensidad de las intervenciones variaron enormemente entre los estudios. Se informó de que los métodos de obtención de datos para los resultados eran válidos y fiables en poco más de la mitad de los estudios incluidos.

Hay alguna evidencia de que las intervenciones de actividad física en las escuelas son eficaces para aumentar la duración de la actividad física de cinco a 45 minutos más al día, reducir el tiempo que se pasa viendo la televisión de cinco a 60 minutos menos al día y aumentar la absorción máxima de oxígeno o la capacidad aeróbica, lo que refleja el nivel de aptitud física de un individuo. La evidencia también sugiere que los niños expuestos a intervenciones de actividad física en la escuela tienen aproximadamente tres veces más probabilidades de realizar una actividad física de moderada a vigorosa durante la jornada escolar que los que no están expuestos. Como mínimo, una combinación de materiales educativos impresos y cambios en el programa de estudios escolares que promuevan la actividad física durante el horario escolar tienen efectos positivos para estos resultados. Las intervenciones escolares no son eficaces para aumentar las tasas de actividad física entre los adolescentes, ni para reducir la presión arterial sistólica y diastólica, el colesterol en sangre, el índice de masa corporal y la frecuencia del pulso.

Conclusiones de los autores: 

La evidencia sugiere la implementación continua de intervenciones de actividad física en las escuelas en este momento, dados los efectos positivos en el comportamiento y una medida del estado de salud física. Sin embargo, dado que estos estudios tienen un mínimo de riesgo moderado de sesgo, y la magnitud del efecto es generalmente pequeña, estos resultados deben interpretarse con precaución. Se necesitan investigaciones adicionales sobre los efectos a largo plazo de esas intervenciones.

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Antecedentes: 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 1,9 millones de muertes en todo el mundo son atribuibles a la inactividad física y que por lo menos 2,6 millones de muertes son el resultado del sobrepeso o la obesidad. Además, la OMS estima que la inactividad física causa entre el 10% y el 16% de los casos de cáncer de mama, de colon y de recto, así como de diabetes de tipo 2, y el 22% de las enfermedades coronarias, y la carga de éstas y otras enfermedades crónicas ha aumentado rápidamente en los últimos decenios.

Objetivos: 

El propósito de esta revisión sistemática es resumir la evidencia de la efectividad de las intervenciones escolares para promover la actividad física y el buen estado físico en niños y adolescentes.

Métodos de búsqueda: 

La estrategia de búsqueda incluyó la búsqueda en varias bases de datos hasta octubre de 2011. Además, se examinaron las listas de referencias de los artículos incluidos y los documentos revisados anteriormente, así como las referencias de las revisiones Cochrane pertinentes, para recuperar los estudios potencialmente adecuados. Se estableció contacto con los autores principales de los estudios incluidos para obtener información adicional.

Criterios de selección: 

Para que se incluyera, la intervención tenía que ser pertinente a la práctica de la salud pública (centrada en actividades de promoción de la salud), no ser llevada a cabo por médicos, ser ejecutada, facilitada o promovida por el personal de las dependencias de salud pública locales, llevarse a cabo en un contexto escolar y tener por objeto aumentar la actividad física, incluir a todos los niños que asisten a la escuela y aplicarse durante un mínimo de 12 semanas. Además, la revisión se limitó a los ensayos controlados aleatorizados y a los que informaron sobre los resultados en niños y adolescentes (de 6 a 18 años de edad). Entre los resultados principales figuraban: las tasas de actividad física de moderada a vigorosa durante la jornada escolar, el tiempo dedicado a la actividad física de moderada a vigorosa durante la jornada escolar y el tiempo dedicado a ver la televisión. Los resultados secundarios relacionados con las medidas del estado de salud física incluyen: presión arterial sistólica y diastólica, colesterol en sangre, índice de masa corporal (IMC), captación máxima de oxígeno (VO2máx) y frecuencia del pulso.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores independientes utilizaron instrumentos normalizados para evaluar la pertinencia de cada estudio y para la extracción de datos. Además, se evaluó el riesgo de sesgo de cada estudio, como se especifica en el Manual Cochrane para las revisiones sistemáticas de las intervenciones (Cochrane Handbook for Systematic Reviews of Interventions). Se discutieron las discrepancias hasta que se alcanzó un acuerdo general. Los resultados se resumieron narrativamente debido a las amplias diferencias entre las poblaciones, las intervenciones evaluadas y las medidas de resultado.

Resultados principales: 

En la revisión original se identificaron y examinaron 13.841 registros, se evaluó la elegibilidad de 302 estudios y se incluyeron 26 estudios en la revisión. Hay evidencia convincente de que las intervenciones escolares con actividad física tienen una repercusión positiva sobre cuatro de las nueve medidas de resultado. Se observaron efectos específicamente positivos en la duración de la actividad física, la visualización de la televisión, el VO2 máx, y el colesterol en la sangre. En general, las intervenciones escolares tuvieron poco efecto en los índices de actividad física, la presión arterial sistólica y diastólica, el IMC y la frecuencia del pulso. Como mínimo, una combinación de materiales educativos impresos y cambios en el programa de estudios de las escuelas que promueven la actividad física tuvo efectos positivos.

En esta actualización, dada el agregado de tres nuevos criterios de inclusión (diseño aleatorizado, todos los niños que asisten a la escuela invitados a participar, intervención mínima de 12 semanas) se excluyeron 12 de los 26 estudios originales. Además, se identificaron los estudios publicados entre julio de 2007 y octubre de 2011 en los que se evaluaba la efectividad de las intervenciones físicas en las escuelas y, si era pertinente, se incluían. En total se examinaron otros 2378 títulos, de los cuales 285 estudios únicos se consideraron potencialmente pertinentes. De ellos, 30 cumplían todos los criterios de relevancia y han sido incluidos en esta actualización. Esta actualización incluye 44 estudios y representa los datos completos de 36.593 participantes en el estudio. La duración de las intervenciones osciló entre 12 semanas y 6 años.

En general, la mayoría de los estudios incluidos en esta actualización, a pesar de ser ensayos controlados aleatorizados, tienen, como mínimo, un riesgo moderado de sesgo. Por lo tanto, los resultados deben ser interpretados con precaución. En esta actualización se observaron pocos cambios en los resultados, con la excepción de las tasas de colesterol en la sangre y de actividad física. Por ejemplo, el colesterol en la sangre ya no se veía afectado positivamente por las intervenciones de actividad física en las escuelas. Sin embargo, hubo alguna evidencia que indicó que las intervenciones de actividad física en la escuela condujeron a una mejora en la proporción de niños que realizaban actividad física de moderada a vigorosa durante el horario escolar (odds ratio (OR) 2,74, intervalo de confianza (IC) del 95%, 2,01 a 3,75). En la revisión original no se observaron mejoras en las tasas de actividad física. Los niños y adolescentes expuestos a la intervención también pasaron más tiempo realizando actividades físicas de moderadas a vigorosas (los resultados de los estudios oscilaron entre cinco y 45 minutos más), pasaron menos tiempo mirando televisión (los resultados oscilaron entre cinco y 60 minutos menos por día) y mejoraron el VO2máx (los resultados de los estudios oscilaron entre 1,6 y 3,7 mL/kg por minuto). Sin embargo, las conclusiones generales de esta actualización no difieren significativamente de las comunicadas en la revisión original.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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