Intervenciones vasculares percutáneas para el accidente cerebrovascular isquémico agudo

La mayoría de los accidentes cerebrovasculares invalidantes se deben a la obstrucción de una arteria cerebral grande por un coágulo de sangre. Para estos pacientes, la forma más intuitiva de tratamiento es la eliminación del bloqueo mediante una inyección de fármacos que disuelven los coágulos (trombolíticos) directamente en el coágulo o la extracción del mismo con un dispositivo mecánico, o ambos. El tratamiento inmediato puede restaurar el flujo sanguíneo antes de que hayan ocurrido daños cerebrales graves, lo que permite una mejor recuperación. Sin embargo, estos tratamientos también pueden provocar hemorragia cerebral con resultados deficientes. Esta revisión de cuatro ensayos con 350 participantes indicó que esta forma de tratamiento puede eliminar los coágulos sanguíneos de las arterias grandes y mejorar las posibilidades de una buena recuperación, a pesar de un mayor riesgo de hemorragia cerebral. El riesgo de muerte a largo plazo no se vió afectado. Sin embargo, aún no está claro qué ventana de tiempo es beneficiosa y para qué tratamiento, qué tipo de bloqueo arterial tiene mayores probabilidades de responder, si los dispositivos mecánicos son efectivos y si cualquiera de estos tratamientos es mejor que los fármacos trombolíticos intravenosos estándar. Se requiere mayor información de ensayos con asignación al azar futuros más amplios para responder estas preguntas.

Conclusiones de los autores: 

En general, la intervención da lugar a un aumento significativo en la proporción de pacientes con un resultado favorable, a pesar de un aumento significativo en la hemorragia intracraneal. Se requieren ensayos adicionales para confirmar o refutar estos resultados y, debido al coste y las dificultades prácticas, para establecer si las técnicas percutáneas son factibles y coste-efectivas en la práctica clínica.

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Antecedentes: 

La mayoría de los accidentes cerebrovasculares invalidantes se deben a la obstrucción de una arteria cerebral grande por un coágulo de sangre. La eliminación inmediata del coágulo con fármacos trombolíticos o dispositivos mecánicos intraarteriales, o ambos, puede restaurar el flujo sanguíneo antes de que ocurra daño cerebral grave, lo que permite una mejor recuperación. Sin embargo, las llamadas intervenciones vasculares percutáneas pueden provocar hemorragia cerebral.

Objetivos: 

Evaluar la eficacia y la seguridad de las intervenciones vasculares percutáneas en pacientes con accidente cerebrovascular isquémico agudo.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en los Registros Especializados de Ensayos Controlados del Grupo Cochrane de Accidentes Cerebrovasculares (Cochrane Stroke Group) y del Grupo Cochrane de Enfermedades Vasculares Periféricas (Cochrane Peripheral Vascular Diseases Group) (última búsqueda mayo 2010), en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL) (Cochrane Library 2010, número 5), MEDLINE (1980 hasta mayo 2010), EMBASE (1980 hasta mayo 2010) y en ocho bases de datos adicionales. Además, se realizaron búsquedas en los registros de ensayos, se examinaron las listas de referencia, se estableció contacto con los investigadores y fabricantes de equipos y se realizaron búsquedas manuales en revistas y actas de congresos.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados con asignación al azar sin factores de confusión de cualquier intervención vascular percutánea en comparación con un control en pacientes con accidente cerebrovascular isquémico definido.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión aplicaron los criterios de inclusión, extrajeron los datos y evaluaron la calidad de los ensayos. Si estaban disponibles, se obtuvieron tanto datos publicados como no publicados.

Resultados principales: 

Se incluyeron cuatro ensayos con 350 pacientes. No todos los ensayos proporcionaron datos para cada medida de resultado. Los ensayos evaluaron la uroquinasa intraarterial o la prouroquinasa recombinante versus un control abierto. Un ensayo utilizó la fragmentación del coágulo mediada por un alambre guía en algunos pacientes asignados al azar al grupo de intervención. La mayoría de los datos provienen de ensayos que comenzaron el tratamiento hasta seis horas después del accidente cerebrovascular; un ensayo pequeño comenzó el tratamiento hasta una mediana de 12,5 horas después del accidente cerebrovascular. La mayoría de los datos provienen de ensayos sobre infarto en el territorio de la arteria cerebral media. En comparación con el tratamiento médico estándar no trombolítico, la intervención administrada hasta seis horas después del accidente cerebrovascular isquémico aumentó de manera significativa la proporción de pacientes con resultados favorables (escala de Rankin modificada de 0 a 2) tres meses después del accidente cerebrovascular (riesgo relativo [RR] 1,47; intervalo de confianza [IC] del 95%: 1,07 a 2,02). La intervención aumentó de manera significativa el riesgo de hemorragia intracraneal sintomática dentro de las 24 horas del tratamiento (RR 3,85; IC del 95%: 0,91 a 16,36). No hubo heterogeneidad significativa entre los ensayos incluidos.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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