Herramientas de evaluación de riesgos para la prevención de las úlceras por presión

¿Cuál es el objetivo de esta revisión?

El objetivo de esta revisión fue averiguar qué efecto tiene el uso de las herramientas de evaluación de riesgos en el desarrollo de nuevas úlceras por presión en pacientes en riesgo de desarrollo de úlceras por presión. En la práctica clínica se utilizan muchas herramientas diferentes para evaluar el riesgo de úlceras por presión y no se sabe cuál es la mejor. Los investigadores Cochrane recopilaron y analizaron todos los estudios pertinentes (ensayos controlados aleatorizados) para responder a esta pregunta y encontraron dos estudios relevantes.

Mensajes clave

No puede saberse si el uso de una herramienta de evaluación de riesgos logra alguna diferencia en el número de nuevas úlceras por presión que se desarrollan en los pacientes que están en riesgo. La certeza de la evidencia varió de baja a muy baja.

¿Qué se estudió en la revisión?

Las úlceras por presión (también conocidas como escaras, úlceras de decúbito, lesiones por presión y úlceras por compresión) son áreas de lesiones localizadas en la piel y el tejido subyacente, generalmente en una parte ósea del cuerpo como la cadera o el talón. Estas úlceras se desarrollan como resultado de la presión o de la presión en combinación con fuerzas de corte (tejidos blandos comprimidos y estirados entre las estructuras óseas y la piel). Las úlceras por presión se presentan principalmente en pacientes con movilidad limitada o daño nervioso, como las personas de edad avanzada, los pacientes con lesiones de la columna vertebral o los pacientes hospitalizados a largo plazo. La evaluación de riesgos de úlcera de decúbito forma parte del proceso utilizado para identificar a los pacientes con riesgo de desarrollar una úlcera de decúbito. Muchas guías internacionales de prevención de úlceras por presión recomiendan el uso de una herramienta de evaluación de riesgos. Se utilizan diferentes herramientas para la evaluación del riesgo de úlceras por presión. Se deseaba averiguar cuál es la más efectiva para prevenir el desarrollo de las úlceras por presión. También se deseaba averiguar qué herramientas de evaluación de riesgos redujeron el tiempo de desarrollo de una úlcera por presión y la gravedad de la úlcera por presión.

¿Cuáles son los principales resultados de la revisión?

Se encontraron dos estudios relevantes, que datan de 2009 y 2011. Ambos estudios incluidos tenían tres brazos. Un estudio comparó la evaluación de riesgos de Braden y el entrenamiento con el entrenamiento y la evaluación de riesgos mediante el uso del criterio clínico, o la evaluación de riesgos mediante el uso del criterio clínico solo. El segundo estudio comparó la evaluación de riesgos de Waterlow con la evaluación de riesgos de Ramstadius, o la evaluación de riesgos mediante el criterio clínico. En los estudios participaron 1487 pacientes en riesgo de desarrollar úlceras por presión. En el primer estudio, no se proporcionó información sobre la distribución por edad o sexo. En el segundo estudio, el 50,3% (619) de los participantes eran hombres, con una edad promedio de 62,6 años. En el primer estudio no se indicó ninguna fuente de financiamiento. El segundo estudio fue financiado por becas de investigación del Queensland Nursing Council, el Royal Brisbane y la Women's Hospital Private Practice Fund, la Royal Brisbane y la Women's Hospital Research Foundation y una Queensland Health Nursing Research Grant.

No es posible tener seguridad en cuanto a si el uso de una herramienta de evaluación de riesgos logra alguna diferencia en la prevención de las úlceras por presión, en comparación con el uso del criterio clínico. Los resultados de los estudios no mostraron diferencias en el número de úlceras por presión entre los participantes y un estudio no mostró una diferencia en la gravedad de las úlceras por presión. La certeza de la evidencia se evaluó como baja, o muy baja, debido a que no todos los pacientes completaron uno de los estudios, y en ambos estudios los resultados variaron ampliamente, y el personal sabía a qué grupo de estudio pertenecía el paciente. Ninguno de los estudios informó de los resultados del tiempo transcurrido hasta el desarrollo de la úlcera por presión ni la prevalencia de las úlceras por presión.

¿Cómo de actualizada está esta revisión?

Se hicieron búsquedas de estudios que se habían publicado hasta febrero 2018.

Conclusiones de los autores: 

Se identificaron dos estudios que evaluaron el efecto de la evaluación de riesgos sobre la incidencia de las úlceras por presión. Sobre la base de la evidencia de un estudio, no se sabe si la evaluación de riesgos con la herramienta de Braden logra alguna diferencia en la incidencia de úlceras por presión, en comparación con el entrenamiento y la evaluación de riesgos mediante el criterio clínico o la evaluación de riesgos mediante el criterio clínico solo. La evaluación de riesgos con la herramienta de Waterlow o la herramienta de Ramstadius puede lograr poca o ninguna diferencia en la incidencia o la gravedad de las úlceras por presión, en comparación con el criterio clínico. La certeza baja o muy baja de la evidencia disponible a partir de los estudios incluidos no es lo suficientemente fiable como para sugerir que el uso de herramientas estructuradas y sistemáticas de evaluación del riesgo de úlceras por presión reduce la incidencia o la gravedad de las úlceras por presión.

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Antecedentes: 

Las herramientas de evaluación de riesgos de úlceras de decúbito son un componente del proceso de evaluación para identificar a los pacientes con riesgo de desarrollar una úlcera de decúbito. Muchas de las guías internacionales de prevención de úlceras por presión recomiendan el uso de una herramienta de evaluación de riesgos, sin embargo, no se sabe si la utilización de una herramienta de evaluación de riesgos logra alguna diferencia en los resultados de los pacientes. Se realizó una revisión para proporcionar un resumen de la evidencia relevante a la evaluación de riesgos de úlceras por presión en la práctica clínica, y esta es la tercera actualización de la revisión.

Objetivos: 

Evaluar si el uso de herramientas estructuradas y sistemáticas de evaluación de riesgos de úlceras por presión en cualquier ámbito de asistencia sanitaria reduce la incidencia de las úlceras por presión.

Estrategia de búsqueda (: 

En febrero 2018 se hicieron búsquedas en el Registro Especializado del Grupo Cochrane de Heridas, el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (CENTRAL); Ovid MEDLINE (incluido In-Process & Other Non-Indexed Citations); Ovid Embase; y EBSCO CINAHL Plus. Para identificar estudios adicionales también se buscaron estudios en curso y no publicados en los registros de ensayos clínicos y se revisaron las listas de referencias de los estudios relevantes incluidos, así como de las revisiones, los metanálisis y los informes de tecnología de la salud. No hubo restricciones en cuanto al idioma, la fecha de publicación ni el contexto de los estudios.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorizados (ECA) que compararan el uso de herramientas estructuradas y sistemáticas de evaluación de riesgos de úlceras por presión, con herramientas no estructuradas de evaluación de riesgos de úlceras por presión o con el criterio clínico sin ayuda alguna, o ECA que compararan el uso de diferentes herramientas estructuradas de evaluación de riesgos de úlceras por presión.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión, de forma independiente, realizaron la selección de los estudios, la extracción de los datos, la evaluación del «Riesgo de sesgo», y la evaluación de la certeza de la evidencia según los criterios GRADE.

Resultados principales: 

Se incluyeron dos estudios en esta revisión (1487 participantes). No se identificaron ensayos nuevos para esta última actualización.

Ambos estudios se realizaron en hospitales de atención de casos agudos. En un estudio, los pacientes fueron elegibles si tenían una puntuación de Braden de 18 o menos. En el segundo estudio todos los pacientes que ingresaron fueron elegibles para la inclusión, cuando se esperaba que la estancia hospitalaria superaría un periodo de más de tres días y que dicha hospitalización no se había prolongado durante más de 24 horas antes de la evaluación inicial. En el primer estudio, la mayoría de los participantes eran pacientes médicos; no se proporcionó información sobre la distribución por edad o sexo. En el segundo estudio, el 50,3% (619) de los participantes eran hombres, con una media de edad de 62,6 años (desviación estándar [DE]: 19,3), y el 15,4% (190) habían sido ingresados en salas de oncología.

Los dos estudios incluidos fueron estudios de tres brazos. En el primer estudio los tres grupos fueron: herramienta de evaluación de riesgos de Braden y entrenamiento (n = 74), criterio clínico y entrenamiento (n = 76) y criterio clínico solo (n = 106); el seguimiento fue de ocho semanas. En el segundo estudio los tres grupos fueron: herramienta de evaluación de riesgos de Waterlow (n = 411), criterio clínico (n = 410) y herramienta de evaluación de riesgos de Ramstadius (n = 410); el seguimiento fue de cuatro días. Ambos estudios informaron del resultado primario de la incidencia de úlceras por presión, y un estudio también informó del resultado secundario de la gravedad de las nuevas úlceras por presión.

No se sabe si el uso de la herramienta de evaluación de riesgos de Braden y el entrenamiento logra alguna diferencia en la incidencia de úlceras por presión, en comparación con la evaluación del riesgo mediante el uso del criterio clínico y el entrenamiento (cociente de riesgos [CR] 0,97; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,53 a 1,77; 150 participantes) o en comparación con la evaluación de riesgos mediante el uso del criterio clínico solo (CR 1,43; IC del 95%: 0,77 a 2,68; 180 participantes). La certeza de la evidencia se evaluó como muy baja (disminuida dos veces debido a las limitaciones del estudio y dos veces debido a la imprecisión).

La evaluación de riesgos con la herramienta de Waterlow puede lograr poca o ninguna diferencia en la incidencia de úlceras por presión, o en la gravedad de las úlceras por presión, en comparación con la evaluación de riesgos mediante el criterio clínico (úlceras por presión de todos los estadios: CR 1,10; IC del 95%: 0,68 a 1,81; 821 participantes; úlceras por presión en estadio 1: CR 1,05; IC del 95%: 0,58 a 1,90; 821 participantes; úlceras por presión en estadio 2: CR 1,25; IC del 95%: 0,50 a 3,13; 821 participantes) o con la evaluación del riesgo con la herramienta de Ramstadius (úlceras por presión de todos los estadios: CR 1,41; IC del 95%: 0,83 a 2,39; 821 participantes; úlceras por presión en estadio 1: CR 1,16; IC del 95%: 0,63 a 2,15; 821 participantes; úlceras por presión en estadio 2: CR 2,49; IC del 95%: 0,79 a 7,89; 821 participantes). Asimismo, la evaluación de riesgos con la herramienta de Ramstadius puede lograr poca o ninguna diferencia en la incidencia de úlceras por presión, o en la gravedad de las úlceras por presión, en comparación con la evaluación del riesgo mediante el criterio clínico (úlceras por presión en todos los estadios: CR 0,79; IC del 95%: 0,46 a 1,35; 820 participantes; úlceras por presión en estadio 1: CR 0,90; IC del 95%: 0,48 a 1,68; 820 participantes; úlceras por presión en estadio 2: CR 0,50; IC del 95%: 0,15 a 1,65; 820 participantes). La certeza de la evidencia se evaluó como baja (disminuida una vez debido a las limitaciones del estudio y una vez debido a la imprecisión).

Los estudios no informaron sobre los resultados secundarios del tiempo transcurrido hasta el desarrollo de la úlcera o la prevalencia de las úlceras por presión.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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