Análogos del péptido de tipo glucagón para la diabetes mellitus tipo 2

Los agonistas o análogos del péptido de tipo glucagón son una nueva clase de fármaco para tratar la diabetes tipo 2 que se administran vía inyección subcutánea. Estos agentes regulan los niveles de glucemia a través de la biosíntesis y estimulación de la secreción de insulina dependiente de glucosa y mediante la inhibición de la secreción de glucagón, el retraso de la evacuación gástrica y fomentando la saciedad. Son varios los agonistas del péptido de tipo glucagón 1 que se utilizan o se hallan en proceso de obtención de una licencia, incluido el exenatide, el liraglutide, el albiglutide, el taspoglutide, el lixisenatide y el LY2189265.

Diecisiete ensayos controlados aleatorios, con una calidad de moderada a alta, asignaron al azar a unos 6899 pacientes que sufrían de diabetes mellitus tipo 2. Los estudios eran principalmente de corta duración, generalmente de 26 semanas. El estudio de mayor duración fue de 30 semanas. De los 17 estudios, uno comparó albiglutide con placebo, dos compararon exenatide 10 µg dos veces al día con exenatide 2 mg una vez por semana, uno comparó exenatide 2 mg una vez por semana con insulina glargina, uno comparó exenatide 2 mg una vez por semana con pioglitazona y sitagliptina, cinco compararon liraglutide con placebo, dos compararon liraglutide con sulfonilurea, uno comparó exenatide dos veces al día con liraglutide, uno comparó liraglutide con sitagliptina, uno comparó liraglutide con rosiglitazona y uno comparó liraglutide con insulina glargina, dos compararon taspoglutide con placebo, uno comparó lixisenatide con placebo y uno LY2189265 con placebo. En los pacientes bajo tratamiento con antidiabetógenos orales, la incorporación de análogos del péptido de tipo glucagón mejoró el control de la glucemia en comparación con el placebo, la rosiglitazona, la pioglitazona o la sitagliptina, aunque no siempre sucedió lo mismo en comparación con la insulina (exenatide) o la glimepirida (una sulfonilurea). El análogo del péptido de tipo glucagón provocó una pérdida de peso mayor que cualquiera de los tratamientos de comparación. Sin embargo, se observaron más episodios de náuseas y otros efectos gastrointestinales como diarrea o vómitos, aunque éstos solían desaparecer o bien no se presentaron en todos los participantes. Hubo una cantidad levemente mayor de hipoglucemia con los análogos de tipo glucagón que con placebo, aunque en general el número fue inferior que con otros tratamientos contra la diabetes. La incidencia de hipoglucemia fue más frecuente en los participantes que tomaban sulfonilurea de forma concomitante. Los estudios no tenían la duración necesaria para evaluar los efectos secundarios a largo plazo. Ninguno de los estudios investigó la mortalidad ni la morbilidad.

Conclusiones de los autores: 

Los agonistas del GLP-1 son eficaces para mejorar el control de la glucemia.

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Antecedentes: 

Los análogos del péptido de tipo glucagón son una clase reciente de fármacos para el tratamiento de la diabetes tipo 2 que imitan a la hormona endógena, el péptido de tipo glucagón 1 (GLP-1, por sus siglas en inglés). El GLP-1 es una incretina, una hormona gastrointestinal que se libera en la circulación como respuesta a la ingesta de nutrientes. El GLP-1 regula los niveles de glucemia a través de la biosíntesis y estimulación de la secreción de insulina dependiente de glucosa y mediante la inhibición de la secreción de glucagón, el retraso de la evacuación gástrica y fomentando la saciedad.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de los análogos del péptido de tipo glucagón en pacientes con diabetes mellitus tipo 2.

Estrategia de búsqueda (: 

Los estudios se obtuvieron a partir de búsquedas electrónicas en The Cochrane Library (última búsqueda número 1, 2011), MEDLINE (última búsqueda marzo 2011), EMBASE (última búsqueda marzo 2011), Web of Science (última búsqueda marzo 2011) y en bases de datos de ensayos en curso.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los estudios que eran ensayos controlados aleatorios con una duración mínima de ocho semanas y que comparaban un análogo del GLP-1 con placebo, insulina, un antidiabetógeno oral u otro análogo del GLP-1 en pacientes con diabetes tipo 2.

Obtención y análisis de los datos: 

Un revisor extrajo los datos y evaluó la calidad de los estudios y otro revisor verificó el trabajo del primero. Los datos se analizaron según el tipo de agonista del GLP-1 y el tratamiento de comparación. Cuando se juzgó apropiado, se resumieron los datos en un metanálisis (las diferencias de medias y los cocientes de riesgos se resumieron con un modelo de efectos aleatorios).

Resultados principales: 

El análisis incluyó 17 ensayos controlados aleatorios que presentaban análisis relevantes de 6899 participantes. Los estudios eran principalmente de corta duración, generalmente de 26 semanas.

En comparación con el placebo, todos los agonistas del GLP-1 redujeron los niveles de hemoglobina glucosilada A1c (HbA1c) en aproximadamente un 1%. El exenatide 2 mg una vez por semana y el liraglutide 1,8 mg redujeron la HbA1c en un 0,20% y 0,24% más que la insulina glargina, respectivamente. El exenatide 2 mg una vez por semana redujo la HbA1c más que el exenatide 10 μg dos veces al día, la sitagliptina y la pioglitazona. El liraglutide 1,8 mg redujo la HbA1c en un 0,33% más que el exenatide 10 μg dos veces al día. El liraglutide produjo mejorías similares en la HbA1c en comparación con las sulfonilureas, aunque la reducción fue mayor que con sitagliptina y rosiglitazona.

El exenatide y el liraglutide produjeron una mayor pérdida de peso que la mayoría de los comparadores activos, incluidos los participantes que no presentaron náuseas. La hipoglucemia fue más frecuente entre los participantes que tomaron sulfonilurea en forma concomitante. Los agonistas del GLP-1 provocaron efectos adversos gastrointestinales, principalmente náuseas. Dichos eventos adversos eran más potentes al principio y luego disminuían. La función de las células beta mejoró con los agonistas del GLP-1, aunque el efecto no se mantuvo tras la suspensión del tratamiento.

Ninguno de los estudios tuvo una duración adecuada para evaluar los efectos positivos o negativos a largo plazo.

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