Monitorización uterina domiciliaria para la detección del trabajo de parto prematuro

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El parto prematuro es una de las causas principales de morbilidad y mortalidad perinatal. El aumento de las contracciones uterinas puede ser un signo de trabajo de parto prematuro y el tratamiento puede inhibir el inicio del trabajo de parto o prolongar el embarazo, lo que proporciona tiempo para que el tratamiento mejore la respiración del neonato al nacer. Sin embargo, muchas mujeres no reconocen estas contracciones a tiempo para el tratamiento. Si se pudieran identificar dichas embarazadas y se pudiera utilizar un dispositivo de monitorización domiciliario para enviar los datos clínicos relevantes a los médicos y las parteras que las atienden, podría ser posible la detección y el tratamiento.

Se identificaron 15 estudios aleatorios (con 6008 mujeres), pero sólo 13 aportaron datos. La mayoría de los estudios compararon a mujeres instruidas en cómo examinarse ellas mismas y controlar los signos del trabajo de parto prematuro con mujeres a las que se les proporcionaron las mismas instrucciones, aunque también se les proporcionó un monitor para controlar la actividad uterina. En algunos estudios ambos grupos utilizaron un monitor, aunque un grupo tuvo un monitor "simulado" que en realidad no enviaba las lecturas a los profesionales sanitarios que atendían a las mujeres.

El uso de un monitor activo en el domicilio dio lugar a diferencias pequeñas en muchos de los resultados de la madre o el neonato, aunque no todos los estudios midieron todos los resultados. Las mujeres que utilizaron la monitorización uterina domiciliaria no tuvieron menores probabilidades de presentar un parto prematuro (antes de las 37 semanas o antes de las 32 semanas de embarazo). Los resultados indican que las mujeres que utilizaron la monitorización uterina domiciliaria tuvieron menores probabilidades de presentar un parto prematuro antes de las 34 semanas, aunque cuando los análisis se limitaron a los estudios de alta calidad ya no hubo diferencias significativas entre los grupos. Los neonatos de mujeres que utilizaron el monitor tuvieron menores probabilidades de ingresar a la unidad especial de cuidados neonatales (cuidados intensivos neonatales), aunque no hubo menos muertes. Las mujeres que utilizaron el dispositivo tuvieron mayores probabilidades de realizar visitas prenatales no programadas, aunque no hubo diferencias en el número de ingresos hospitalarios prenatales. Las mujeres que utilizaron la monitorización uterina domiciliaria parecieron tener mayores probabilidades de recibir tocólisis, pero al limitar los resultados a los estudios de alta calidad la diferencia dejó de ser significativa. No se encontraron datos para evaluar la ansiedad materna ni la aceptabilidad, aunque un ensayo grande informó un cumplimiento deficiente del uso de los monitores. En algunos de los estudios las mujeres de los grupos de monitorización tuvieron más contacto con las parteras o las enfermeras de maternidad, aunque no es posible señalar el efecto de dicho contacto.

Conclusiones de los autores: 

La monitorización uterina domiciliaria puede dar lugar a menos ingresos a la unidad de cuidados intensivos neonatales aunque conllevó a más visitas prenatales no programadas y a un aumento del tratamiento con tocolíticos. No hay un impacto sobre resultados maternos y perinatales como la mortalidad perinatal o la incidencia de parto prematuro.

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Antecedentes: 

Para reducir la morbilidad y la mortalidad asociadas con el parto prematuro, la monitorización domiciliaria de la actividad uterina tiene como objetivo lograr la detección precoz del aumento de la frecuencia de las contracciones y la intervención temprana con fármacos tocolíticos para inhibir el trabajo de parto y prolongar el embarazo. Sin embargo, se cuestiona la efectividad de dicha monitorización.

Objetivos: 

Determinar si la monitorización domiciliaria de la actividad uterina es efectiva para mejorar los resultados para las mujeres y los neonatos considerados con riesgo alto de parto prematuro, en comparación con programas de atención convencionales u otros que no incluyen la monitorización uterina domiciliaria.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el Registro de ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (30 de noviembre de 2011), CENTRAL (The Cochrane Library 2011, número 4 de 4), MEDLINE (1966 hasta 30 de noviembre de 2011), EMBASE (1974 hasta 30 de noviembre de 2011), CINAHL (1982 hasta 30 noviembre de 2011) y se examinaron las listas de referencias de los estudios recuperados.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios de monitorización domiciliaria de la actividad uterina, con o sin programas de educación para las pacientes, en mujeres con riesgo de parto prematuro, en comparación con el mismo programa de atención sin monitorización domiciliaria de la actividad uterina.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores de forma independiente evaluaron los ensayos para inclusión, extrajeron los datos y evaluaron el riesgo de sesgo. Se verificó la exactitud de los datos. No se intentó establecer contacto con los autores para resolver interrogantes.

Resultados principales: 

Se incluyeron 15 estudios (el número de participantes reclutados fue 6008); 13 estudios aportaron datos. Las mujeres que utilizaron la monitorización uterina domiciliaria tuvieron menores probabilidades de presentar un parto prematuro antes de las 34 semanas (cociente de riesgos [CR] 0,78; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,62 a 0,99; tres estudios, n = 1596; análisis de efectos fijos). Sin embargo, esta diferencia significativa no fue evidente cuando se realizó un análisis de sensibilidad limitado a los estudios con riesgo bajo de sesgo según la calidad del estudio (CR 0,75; IC del 95%: 0,57 a 1,00; un estudio, 1292 mujeres). No hubo diferencias significativas en la tasa de mortalidad perinatal (CR 1,22; IC del 95%: 0,86 a 1,72; dos estudios, n = 2589).

No hubo diferencias significativas en el número de partos prematuros antes de las 37 semanas (CR promedio 0,85; IC: 0,72 a 1,01; ocho estudios, n = 4834; efectos aleatorios, T² = 0,03; I² = 68%). Los neonatos de las mujeres que utilizaron la monitorización uterina tuvieron menores probabilidades de ingresar a la unidad de cuidados intensivos neonatales (CR promedio 0,77; IC del 95%: 0,62 a 0,96; cinco estudios, n = 2367; efectos aleatorios, T² = 0,02; I² = 32%). Sin embargo, esta diferencia no fue estadísticamente significativa al incluir sólo los estudios de alta calidad (CR 0,86; IC del 95%: 0,74 a 1,01; un estudio, n = 1292). Las mujeres que utilizaron la monitorización uterina domiciliaria realizaron más visitas prenatales no programadas (diferencia de medias [DM] 0,49; IC del 95%: 0,39 a 0,62; dos estudios, n = 2807). Las mujeres que utilizaron la monitorización uterina domiciliaria también tuvieron mayores probabilidades de recibir tratamiento farmacológico profiláctico con tocolíticos (CR promedio 1,21; IC del 95%: 1,01 a 1,45; siete estudios, n = 4316; efectos aleatorios. T² = 0,03; I² = 62%) aunque esta diferencia dejó de ser significativa cuando el análisis se limitó a los estudios de alta calidad (CR promedio 1,22; IC del 95%: 0,90 a 1,65; tres estudios, n = 3749, efectos aleatorios, T² = 0,05; I² = 76%). Un estudio pequeño informó que el grupo de monitorización uterina domiciliaria pasó menos días en el hospital antes del parto. No se encontraron datos sobre la ansiedad materna ni la aceptabilidad.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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