Inhibidores de la alfaglucosidasa para prevenir o retrasar la diabetes tipo 2 y la complicaciones asociadas en pacientes con mayor riesgo de diabetes tipo 2

Pregunta de la revisión

¿Los inhibidores de la alfaglucosidasa pueden prevenir o retrasar la diabetes mellitus tipo 2 y las complicaciones asociadas en pacientes con mayor riesgo de presentar diabetes mellitus tipo 2?

Antecedentes

A menudo se sostiene que las personas con niveles de glucosa moderadamente elevados presentan un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Por lo tanto, a estos pacientes se les recomienda con frecuencia aumentar el ejercicio y reducir la ingesta de calorías para prevenir la diabetes tipo 2. Los inhibidores de la alfaglucosidasa (acarbosa, miglitol, voglibosa), se usan para reducir la glucemia en pacientes con diabetes mellitus tipo 2. En la actualidad no se conoce si deben prescribirse inhibidores de la alfaglucosidasa para los pacientes con niveles moderadamente elevados de glucosa en sangre. Se buscó determinar si los inhibidores de la alfaglucosidasa podrían prevenir o retrasar el desarrollo de diabetes mellitus tipo 2 en pacientes con niveles de glucosa moderadamente elevados. Se realizaron búsquedas en la bibliografía médica para obtener ensayos controlados aleatorios (ensayos clínicos en los que las personas son asignadas al azar a uno de dos o más grupos de tratamiento), de una duración de al menos un año, que investigaban los inhibidores de la alfaglucosidasa en participantes con niveles de glucosa mayores que los considerados normales, pero por debajo de los criterios diagnósticos para la diabetes mellitus tipo 2.

Características de los ensayos

Se hallaron diez ensayos controlados aleatorios con 11 14 participantes; ocho investigaban la acarbosa y dos investigaban la voglibosa. La duración del ensayo varió de uno a seis años.

La evidencia está actualizada hasta diciembre 2017.

Resultados clave

Al comparar acarbosa con placebo (una sustancia que no tiene ningún efecto terapéutico), 670 de cada 4014 participantes (17%) que recibieron acarbosa desarrollaron diabetes tipo 2; en comparación con 812 de cada 3994 participantes (20%) que recibieron placebo. La mayor parte de los datos para esta comparación provinieron de un ensayo que incluía a pacientes con cardiopatía. Al comparar acarbosa con ninguna intervención, siete de cada 75 participantes (9%) que recibieron acarbosa desarrollaron diabetes tipo 2; en comparación con 18 de 65 participantes (28%) que no recibieron ninguna intervención. El tratamiento con acarbosa no redujo ni aumentó el riesgo de muerte por cualquier causa, muerte por cardiopatía, efectos secundarios graves, accidentes cerebrovasculares ni de insuficiencia cardíaca. En comparación con placebo, la acarbosa redujo el riesgo de ataques cardíacos (uno de cada 742 participantes [0,1%] que recibió acarbosa tuvo un ataque cardíaco en comparación con 15 de cada 744 participantes [2%] que recibieron placebo). El tratamiento con acarbosa mostró un mayor riesgo de efectos secundarios no graves (principalmente eventos gastrointestinales), en comparación con placebo: 751 de 775 pacientes (97%) que recibieron acarbosa tuvieron un efecto secundario no grave, en comparación con 723 de 775 pacientes (93%) que recibieron placebo.

Un ensayo comparó voglibosa con placebo y otro ensayo comparó voglibosa con régimen dietético y ejercicio. Al comparar voglibosa con placebo, 50 de cada 897 participantes (5,6%) que recibieron voglibosa desarrollaron diabetes tipo 2; en comparación con 106 de cada 881 participantes (12%) que recibieron placebo.

Un ensayo con 90 participantes comparó acarbosa con régimen dietético y ejercicio y otro ensayo con 98 participantes comparó acarbosa con metformina. No hubo diferencias importantes en los resultados para estas comparaciones.

Ninguno de los ensayos informó la amputación de los miembros inferiores, ceguera o pérdida de visión severa, nefropatía, la calidad de vida relacionada con la salud, tiempo hasta la progresión a diabetes mellitus tipo 2; ni los efectos socioeconómicos (como el ausentismo del trabajo o los costes).

Calidad de la evidencia

Para la mayoría de los resultados no existe seguridad sobre como de válidos son los resultados de las comparaciones. Las razones de esta incertidumbre son los errores sistemáticos en algunos de los ensayos incluidos, el número general bajo de ensayos para un resultado particular, los resultados imprecisos y los datos que faltan de un ensayo incluido.

Conclusiones de los autores: 

Los IAG pueden prevenir o retrasar el desarrollo de DMT2 en pacientes con IG. No hay evidencia sólida de que los IAG presenten un efecto beneficioso sobre la mortalidad cardiovascular o los eventos cardiovasculares.

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Antecedentes: 

Los inhibidores de la alfaglucosidasa (IAG) reducen los niveles de glucosa en sangre y por lo tanto pueden prevenir o retrasar la diabetes mellitus tipo 2 (DMT2) y las complicaciones asociadas en pacientes en riesgo de desarrollar DMT2.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de los IAG en pacientes con intolerancia a la glucosa (IG), alteración de la glucemia en ayunas (AGA), hemoglobina A1c (HbA1c) glucosilada moderadamente elevada o cualquier combinación de lo anterior.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en CENTRAL, MEDLINE, Embase, ClinicalTrials.gov, en la World Health Organization International Clinical Trials Registry Platform y en las listas de referencias de revisiones sistemáticas, artículos e informes de evaluación de tecnología sanitaria. La fecha de la última búsqueda en todas las bases de datos fue diciembre de 2017.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorios (ECA) con una duración de 12 meses o más, que compararon los IAG con cualquier intervención farmacológica de disminución de glucosa, intervención de cambio del comportamiento, placebo o ninguna intervención en pacientes con alteración de glucosa en ayunas, intolerancia a la glucosa, HbA1c moderadamente elevada o combinaciones de éstas.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión leyeron todos los resúmenes y artículos de texto completo o registros, evaluaron la calidad y extrajeron los datos de resultado de forma independiente. Un autor de la revisión extrajo los datos, y estos fueron verificados por un segundo autor. Las discrepancias se resolvieron mediante consenso o la implicación de un tercer autor de la revisión. Para los metanálisis se utilizó un modelo de efectos aleatorios y se investigaron los cocientes de riesgos (CR) de los resultados dicotómicos y las diferencias de medias (DM) de los resultados continuos, con el uso de intervalos de confianza (IC) del 95% para los cálculos del efecto. La calidad general de la evidencia se evaluó usando criterios GRADE.

Resultados principales: 

Para esta actualización de la revisión Cochrane (publicada por primera vez en 2006; número 4) se incluyeron diez ECA (11 814 participantes), ocho que investigaron la acarbosa y dos que investigaron la voglibosa, en pacientes con IG o pacientes "con mayor riesgo de diabetes". La duración del ensayo varió de uno a seis años. La mayoría de los ensayos comparó los IAG con placebo (N = 4) o ninguna intervención (N = 4).

La acarbosa redujo la incidencia de DMT2 en comparación con placebo: 670 de cada 4014 pacientes (16,7%) en los grupos de acarbosa desarrollaron DMT2; en comparación con 812 de cada 3994 pacientes (20,3%) en los grupos de placebo (CR 0,82; IC del 95%: 0,75 a 0,89; P < 0,0001; tres ensayos; 8008 participantes; evidencia de certeza moderada). Un ensayo que incluyó a participantes con cardiopatía coronaria e IG contribuyó con un 64% de los casos para este resultado. La acarbosa redujo el riesgo de DMT2 en comparación con ninguna intervención: 7 de 75 personas (9,3%) en los grupos de acarbosa desarrollaron DMT2; en comparación con 18 de cada 65 personas (27,7%) en los grupos de ninguna intervención (CR 0,31; IC del 95%: 0,14 a 0,69; P=0,004; dos ensayos; 140 participantes; evidencia de certeza muy baja).

La acarbosa en comparación con placebo no redujo ni aumentó el riesgo de mortalidad por todas las causas (CR 0,98; IC del 95%: 0,82 a 1,18; P = 0,86; tres ensayos; 8069 participantes; evidencia de certeza muy baja), la mortalidad cardiovascular (CR 0,88; IC del 95%: 0,71 a 1,10; P = 0,26; tres ensayos; 8069 participantes; evidencia de certeza muy baja), los eventos adversos graves (CR 1,12; IC del 95%: 0,97 a 1,29; P = 0,13; dos ensayos; 6625 participantes; evidencia de certeza baja), el accidente cerebrovascular no mortal (CR 0,50; IC del 95%: 0,09 a 2,74; P = 0,43; un ensayo; 1368 participantes; evidencia de certeza muy baja) o la insuficiencia cardíaca congestiva (CR de 0,87; IC del 95%: 0,63 a 1,12; P = 0,40; dos ensayos; 7890 participantes; evidencia de certeza baja). La acarbosa en comparación con placebo redujo el infarto de miocardio no mortal: uno de cada 742 participantes (0,1%) en los grupos de acarbosa tuvo un infarto de miocardio no mortal en comparación con 15 de cada 744 participantes (2%) en los grupos de placebo (CR 0,10; IC del 95%: 0,02 a 0,53; P = 0,007; dos ensayos; 1486 participantes; evidencia de certeza muy baja). El tratamiento con acarbosa mostró un mayor riesgo de eventos adversos no graves (principalmente eventos gastrointestinales), en comparación con placebo: 751 de 775 personas (96,9%) en los grupos de acarbosa experimentaron un evento, en comparación con 723 de 775 personas (93,3%) en los grupos placebo (CR 1,04; IC del 95%: 1,01 a 1,06; P = 0,0008; dos ensayos; 1550 participantes). La acarbosa en comparación con ninguna intervención no mostró ninguna ventaja o desventaja para ninguna de estas medidas de resultado (evidencia de certeza muy baja).

Un ensayo comparó voglibosa con placebo (1780 participantes) y uno con régimen dietético y ejercicio (870 participantes). La voglibosa en comparación con placebo redujo la incidencia de DMT2: 50 de cada 897 participantes (5,6%) desarrollaron DMT2; en comparación con 106 de cada 881 participantes (12%) en el grupo de placebo (CR 0,46; IC del 95%: 0,34 a 0,64; P < 0,0001; un ensayo; 1778 participantes; evidencia de certeza baja). Para todas las otras medidas de resultado informadas no hubo diferencias claras entre la voglibosa y los grupos comparadores. Un ensayo con 90 participantes comparó acarbosa con régimen dietético y ejercicio y otro ensayo con 98 participantes informó datos sobre la acarbosa versus metformina. No hubo diferencias claras para ninguna medida de resultado entre estas dos intervenciones de acarbosa y los grupos comparadores asociados.

Ninguno de los ensayos informó la amputación de la extremidad inferior, ceguera o pérdida de visión severa, nefropatía terminal, la calidad de vida relacionada con la salud, el tiempo hasta la progresión a la DMT2 ni los efectos socioeconómicos.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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