No existe evidencia convincente a partir de ensayos controlados aleatorios de que la disminución de la presión arterial en la edad avanzada prevenga el desarrollo del deterioro cognitivo y la demencia en pacientes sin enfermedad cerebrovascular previa man

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No existe evidencia convincente a partir de ensayos controlados aleatorios de que la disminución de la presión arterial en la edad avanzada prevenga el desarrollo del deterioro cognitivo y la demencia en pacientes sin enfermedad cerebrovascular previa manifiesta.

La hipertensión y los trastornos cognitivos son prevalentes en las personas mayores. Se encontraron cuatro ensayos adecuados para analizar la efectividad de la disminución de la presión arterial en la prevención del desarrollo de deterioro cognitivo y demencia. Sin embargo, por varias razones, incluidas las metodologías dispares de los ensayos, el número de abandonos de los ensayos y el tratamiento activo de los pacientes en los grupos control, no se pudo evaluar definitivamente la efectividad de los tratamientos hipotensores para prevenir el deterioro cognitivo y la demencia en las personas sin enfermedad cerebrovascular previa.

Conclusiones de los autores: 

No hubo evidencia convincente en los ensayos identificados de que la disminución de la presión arterial en la edad avanzada prevenga el desarrollo de demencia o deterioro cognitivo en pacientes hipertensos sin enfermedad cerebrovascular previa manifiesta. Sin embargo, se identificaron problemas significativos al analizar los datos, debido al número de pacientes perdidos durante el seguimiento y al número de pacientes con placebo a quienes se les administró tratamiento activo. Este hecho introdujo un sesgo. Se pueden obtener resultados más consistentes al realizar un metanálisis con datos de pacientes individuales.

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Antecedentes: 

Ésta es una actualización de una revisión anterior (McGuinness 2006)).

La hipertensión y los trastornos cognitivos son prevalentes en las personas mayores. La hipertensión es un factor de riesgo directo de demencia vascular, y estudios recientes indicaron que también repercute sobre la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer. Entonces, ¿se previene el deterioro cognitivo con el tratamiento de la hipertensión?

Objetivos: 

Evaluar los efectos de los tratamientos para disminuir la presión arterial sobre la prevención de la demencia y del deterioro cognitivo en pacientes con hipertensión, pero sin antecedentes de enfermedad cerebrovascular.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el Registro Especializado de Ensayos Controlados del Grupo Cochrane de Demencia y Trastornos Cognitivos (Cochrane Dementia and Cognitive Improvement Group), The Cochrane Library, MEDLINE, EMBASE, PsycINFO, CINAHL y LILACS, al igual que en muchas bases de datos de ensayos y literatura gris el 13 de febrero de 2008, con los siguientes términos: hypertens$ OR anti-hypertens$.

Criterios de selección: 

Ensayos aleatorios, a doble ciego, controlados con placebo, en los cuales se administraron intervenciones farmacológicas o no farmacológicas para reducir la presión arterial durante al menos seis meses.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores independientes evaluaron la calidad de los ensayos y extrajeron los datos. Se evaluaron los siguientes resultados: incidencia de demencia, cambios cognitivos con respecto al inicio, niveles de presión arterial, incidencia y gravedad de los efectos secundarios y calidad de vida.

Resultados principales: 

Se identificaron cuatro ensayos, que incluyeron a 15 936 pacientes hipertensos. La edad promedio fue de 75,4 años. La presión arterial media al ingreso en los estudios fue de 171/86 mmHg. El resultado combinado de los cuatro ensayos que notificaron la incidencia de demencia no indicó ninguna diferencia significativa entre el tratamiento y el placebo (236/7767 versus 259/7660, odds Ratio [OR] = 0,89; IC del 95%: 0,74 a 1,07) y hubo heterogeneidad significativa entre los ensayos. Los resultados combinados de los tres ensayos que informaron el cambio en el Mini Mental State Examination (MMSE) no indicaron ningún beneficio con el tratamiento (diferencia de medias ponderada [DMP] = 0,42; IC del 95%: 0,30 a 0,53). Los niveles de presión arterial tanto sistólica como diastólica se redujeron significativamente en los tres ensayos que evaluaron este resultado (DMP = -10,22; IC del 95%: -10,78 a -9,66 para la presión arterial sistólica, DMP = -4,28; IC del 95%: -4,58 a -3,98 para la presión arterial diastólica).
Tres ensayos informaron los efectos adversos que requirieron la interrupción del tratamiento, y los resultados combinados no indicaron diferencias significativas (OR = 1,01; IC del 95%: 0,92 a 1,11). Sin embargo, cuando se analizaron por separado, en el Syst Eur 1997 un mayor número de pacientes con placebo tendió a interrumpir el tratamiento debido a los efectos secundarios; se registró lo contrario en SHEP 1991. Los datos de la calidad de vida no pudieron analizarse en los cuatro estudios.
Hubo dificultades con el análisis de los estudios incluidos en esta revisión, dado que muchos de los pacientes en el grupo control recibieron tratamiento hipotensor porque la presión arterial superaba los valores preestablecidos. En la mayoría de los casos, el estudio se convirtió en una comparación entre el fármaco de estudio y un régimen antihipertensivo habitual.

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