Factores estimulantes de la granulocitopoyesis para la prevención de los efectos adversos del tratamiento del linfoma maligno

Factores estimulantes de la granulocitopoyesis para la prevención de los efectos adversos durante el tratamiento terapéutico del linfoma maligno.

El linfoma es el cáncer que comienza en los ganglios linfáticos. Puede ser tratado con quimioterapia (fármacos anticancerosos), pero esto altera el sistema inmunitario y reduce los recuentos de glóbulos blancos. Esto puede aumentar el riesgo de infección de la persona y limitar la cantidad de quimioterapia que puede recibir. Los factores estimulantes de la granulocitopoyesis (GSF) aumentan la producción del cuerpo de glóbulos blancos. La revisión halló que el tratamiento con GSF aumenta los recuentos de glóbulos blancos y reduce el riesgo de infección en las personas que reciben quimioterapia para el linfoma. Sin embargo, el tratamiento con GSF no mejoró la supervivencia. Se necesitan más investigaciones para mejorar los tratamientos con GSF.

Conclusiones de los autores: 

El G-CSF y el GM-CSF, cuando se administran como profilaxis en pacientes con linfoma maligno que reciben una quimioterapia convencional, reducen el riesgo de neutropenia, neutropenia febril e infección. Sin embargo, según los ensayos aleatorios actualmente disponibles, no hay pruebas de que el G-CSF o el GM-CSF proporcionen una ventaja significativa en cuanto a una respuesta tumoral completa, LTFT o SG.

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Antecedentes: 

Los factores estimulantes de la granulocitopoyesis, como el factor estimulante de la colonia de granulocitos (G-CSF) y el factor estimulante de la colonia de macrófagos (GM-CSF), se están utilizando para prevenir la neutropenia febril y la infección en los pacientes que reciben tratamiento para el linfoma maligno. El interrogante sobre si el G-CSF y el GM-CSF mejoran la intensidad de la dosis, la respuesta tumoral y la supervivencia global en esta población de pacientes aún sigue sin respuesta. Dado que los resultados de los estudios primarios no son concluyentes, fue necesario realizar una revisión sistemática.

Objetivos: 

Determinar la efectividad del G-CSF y del GM-CSF en los pacientes con linfoma maligno en lo relativo a la prevención de la neutropenia, la neutropenia febril y la infección; la mejoría de la calidad de vida, el cumplimiento con el protocolo del tratamiento, la respuesta tumoral, el período libre de tumor desde el fracaso del tratamiento (LTFT) y la supervivencia global (SG); y los efectos adversos.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en La Cochrane Library, en MEDLINE, en EMBASE, en CancerLit y en otras bases de datos de literatura relevantes; en bases de datos de Internet de ensayos en curso; y en los resúmenes de congresos de la American Society of Clinical Oncology, y en la American Society of Hematology (1980 a 2003). Se incluyeron publicaciones de texto completo y en forma de resumen, así como datos no publicados.

Criterios de selección: 

Para la revisión se incluyeron ensayos controlados aleatorios que compararon la profilaxis con G-CSF o GM-CSF versus placebo/ninguna profilaxis en pacientes adultos con linfoma maligno que recibían quimioterapia. Ambos brazos de estudio tenían que recibir quimioterapia idéntica y tratamiento médico de apoyo.

Obtención y análisis de los datos: 

La elegibilidad y la evaluación de la calidad de los ensayos, la extracción y el análisis de los datos se hicieron por duplicado. Se contactó con los autores para obtener datos perdidos.

Resultados principales

Se incluyeron 12 ensayos controlados aleatorios con un total de 1823 pacientes. En comparación con la ausencia de profilaxis, el G-CSF y el GM-CSF redujeron significativamente el riesgo relativo (RR) para la neutropenia grave (RR 0,67; intervalo de confianza (IC) del 95%: 0,60 a 0,73), la neutropenia febril (RR 0,74; IC del 95%: 0,62 a 0,89) y la infección (RR 0,74; IC del 95%: 0,64 a 0,85). No hubo pruebas de que el G-CSF o el GM-CSF redujeran el número de pacientes que requerían antibióticos intravenosos (RR 0,82; IC del 95%: 0,57 a 1,18); redujeran la mortalidad relacionada con la infección (RR 1,37; IC del 95%: 0,66 a 2,82); o mejoraran la respuesta tumoral completa (RR 1,02; IC del 95%: 0,94 a 1,11), el LTFT (proporción de riesgo 1,11; IC del 95%: 0,91 a 1,35) y la SG (proporción de riesgo 1,00; IC del 95%: 0,86 a 1,16). Un estudio evaluó los parámetros de la calidad de vida y no encontró diferencias entre los grupos de tratamiento.

Conclusiones de los autores

El G-CSF y el GM-CSF, cuando se administran como profilaxis en pacientes con linfoma maligno que reciben una quimioterapia convencional, reducen el riesgo de neutropenia, neutropenia febril e infección. Sin embargo, según los ensayos aleatorios actualmente disponibles, no hay pruebas de que el G-CSF o el GM-CSF proporcionen una ventaja significativa en cuanto a una respuesta tumoral completa, LTFT o SG.

Esta revisión debería citarse como:Bohlius J, Reiser M, Schwarzer G, Engert ALa Biblioteca Cochrane PlusThe Cochrane Library
Resultados principales: 

Se incluyeron 12 ensayos controlados aleatorios con un total de 1823 pacientes. En comparación con la ausencia de profilaxis, el G-CSF y el GM-CSF redujeron significativamente el riesgo relativo (RR) para la neutropenia grave (RR 0,67; intervalo de confianza (IC) del 95%: 0,60 a 0,73), la neutropenia febril (RR 0,74; IC del 95%: 0,62 a 0,89) y la infección (RR 0,74; IC del 95%: 0,64 a 0,85). No hubo pruebas de que el G-CSF o el GM-CSF redujeran el número de pacientes que requerían antibióticos intravenosos (RR 0,82; IC del 95%: 0,57 a 1,18); redujeran la mortalidad relacionada con la infección (RR 1,37; IC del 95%: 0,66 a 2,82); o mejoraran la respuesta tumoral completa (RR 1,02; IC del 95%: 0,94 a 1,11), el LTFT (proporción de riesgo 1,11; IC del 95%: 0,91 a 1,35) y la SG (proporción de riesgo 1,00; IC del 95%: 0,86 a 1,16). Un estudio evaluó los parámetros de la calidad de vida y no encontró diferencias entre los grupos de tratamiento.

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